El progreso de Eneas, quien es capaz de contribuir con la formación de su hijo mediante un valioso consejo, pero también de defenderlo materialmente de los peligros de la guerra60, otorga un tono optimista al cierre de la Eneida. Sin embargo, el lector atento no ignora que, en la mayor parte de los casos, la situación es diversa: en la segunda mitad de la obra, Virgilio representa de manera sistemática el dolor de los padres incapaces de impedir la pérdida de sus hijos61. En este apartado estudiaremos el quiebre del intercambio generacional, la interrupción en el avance de las generaciones y el derrumbe de ciertas familias, cortada la línea de descendencia.
El canto final de la primera mitad de la Eneida, que prepara el terreno para el segundo aliento de la obra, se inaugura con un cuadro problemático: los paneles tallados por Dédalo en el templo de Apolo cumano. Las imágenes que el narrador presenta a través de la mirada de Eneas no constituyen una selección arbitraria; al contrario, cada una reflexiona acerca de algún aspecto de la obra, convirtiendo estos versos en un espacio retro y prospectivo, una mise en abime. Allí, entre la sucesión de cuadros magistralmente tallados por el artista cretense, resalta la ausencia de la historia de Ícaro:
…tu quoque magnam
partem opere in tanto, sineret dolor, Icare, haberes. bis conatus erat casus effingere in auro,
bis patriae cecidere manus…
(Aen. 6.30-33).
El mito de Ícaro se asemeja a las historias de los jóvenes que se incorporan en la guerra del Lacio, como se deduce de su estratégica ubicación, anticipatoria, en el cierre de la primera mitad de la Eneida. Ícaro infringe los límites impuestos por su padre y se acerca demasiado al sol con unas alas de cera que se derriten y lo precipitan al mar. Su
60nunc te mea dextera bello / defensum dabit et magna inter praemia ducet (Aen. 12.436-437).
61 Lee 1979, 162 nota la existencia de un patrón: “…no father in the Aeneid is able to help his son in his
moment of need…” Ver también Block 1980, 137: “In his portraits in the second half of the poem of the youth who fight and die, however, Vergil (…) chooses details which underline their parents’ inability to protect them”. Panoussi 2009, 25 habla de “parental guilt”. Sobre los efectos de las muertes prematuras en las familias, nos remitimos a dos trabajos fundamentales: Nugent 1999, 254: “[Virgil focuses] not on the pathos experienced by these young men in meeting their untimely ends but on the pathos of reception as a parent is informed of tragic death…” y O’Sullivan 2009, 454: “…Virgilian poetics, in which epic wartime heroism takes second place to the elegiac effects of death on families. In Virgil’s formulation, the circumstances of the death of the iuvenes (war? disease?) is not the focus, but the reaction of the parents who suffer that loss”.
caída, originada en el desconocimiento de la experiencia de los mayores, concluye con su trágica muerte prematura. De modo análogo, varios jóvenes virgilianos de la segunda mitad de la obra ignoran los consejos de los adultos, en pos de hazañas fatales62.
Al presentar este mito, como expresión de su particular sensibilidad, Virgilio enfatiza la impotencia de Dédalo, quien, frente al dolor de la pérdida, es incapaz de ‘narrar’ la muerte de su hijo por medio de la escultura63. La muerte de la descendencia
implica un dolor inefable:
sin aliquem infandum casum, Fortuna, minaris, nunc, nunc o liceat crudelem abrumpere uitam, dum curae ambiguae, dum spes incerta futuri, dum te, care puer, mea sola et sera uoluptas, complexu teneo, grauior neu nuntius auris uulneret…
(Aen. 8.578-583).
Estas palabras, extraídas del discurso de despedida entre Evandro y Palante, recuperan con exactitud el sentimiento de impotencia atribuido a Dédalo. Evandro remite a la incapacidad narrativa del mítico inventor: la muerte de un hijo representa un hecho inefable en el sentido literal del término64. La teoría se materializa trágicamente cuando el cortejo fúnebre de Palante llega a su ciudad. En ese momento, Evandro logra pronunciar unas pocas, dolidas, palabras, pero la voz autoral remarca el enorme esfuerzo
62 O’Sullivan 2009, 470: “…the entire mythical cycle surrounding Daedalus, like the Aeneid, is suffused
with tales of children dying before their time: the 14 youths sent by Athens to Crete each year; the slaying of the Minotaur by Theseus in the halls of his father’s palace; even the return of Theseus, in which Aegeus kills himself when he thinks that his son is dead”.
63 Putnam 1998, 82: “Death renders this artist artless”.
64 En el OLD, 1166, nefandus es definido, en términos generales, como “Wicked, impious, heinous…”. En
cambio, al consultar la entrada de fandus, aparece el campo semántico de fare (OLD, 676): “That may be spoken of or said; esp. w. neg. or w. nefandus, proper lawful”. Esta acepción es constatada por Maltby 1991, 407, al referir al sentido comunicativo del término: “…nefandus est non fandum. ISID. Ziff. 1,423 nefandus, id est, nec nominandus quidem… ». A su vez, el DÉLL, 217 confirma la etimología: “Les anciens
rapprochent fās et fāstus du verbe fāri «parler». Virgile donne pour génitif à fās le gérondif fāndi…”. El aspecto comunicativo de fando y sus derivados es trabajado por Bettini 2008, 350, quien establece una conexión con la esfera social de la comunicación al sostener que “Fando, a unique impersonal form of the verb fari, defines a kind of scattered discourse referring to stories that circulate…”. A partir de esta aproximación, Bettini 2008, 351 explica la connotación moral del término, manteniendo siempre vigente su primigenio sentido comunicativo: “In fact, the meanings of the expressions fandus, on the one hand, and
infandus and nefandus, on the other, belong even more to the realm of sanction and judgment. They refer
to what is “just” or “correct” and what is “unjust” or “morally unacceptable.” Thus what is “just” is that which is “said” or that of which people have “heard tell” (fandus); what is “unjust,” arousing horror and
shame, is simultaneously that which is “unspeakable” and “the like of which you have never heard tell”
que esta acción conlleva: et uia uix tandem uoci laxata dolore est (Aen. 11.151)65. El mismo principio podría aplicarse a la muerte de Mecencio, quien, devastado por la pérdida de Lauso, entrega pasivamente su garganta a Eneas, aunando en una misma imagen el corte abrupto de su vida y de su voz: …iuguloque haud inscius accipit ensem
(Aen. 10.907).
La inefabilidad referida por Evandro al describir la pérdida de un hijo como
infandum casum, que se extrapola a la inmovilidad de Dédalo frente al mármol del templo y se expresa en el degollamiento de Mecencio, se aplica, transformada, al tercer progenitor que ve la muerte de su descendencia en la Eneida: la madre de Euríalo66.
…at subitus miserae calor ossa reliquit, excussi manibus radii reuolutaque pensa. euolat infelix et femineo ululatu
scissa comam muros amens atque agmina cursu prima petit, non illa uirum, non illa pericli
telorumque memor, caelum dehinc questibus implet
(Aen. 9.475-480). Ante la luctuosa novedad que llega a sus oídos, la madre de Euríalo experimenta pérdida del calor corporal, gritos, mesadura y frenetismo67. Estas manifestaciones de dolor, típicamente femeninas, se ven precedidas por otro síntoma: al oír la noticia, la anciana abandona el tejido, las agujas caen de sus manos y las madejas de lana se enredan. Considerando la afinidad semántico-etimológica entre tejido y texto68, los dos actos remiten, simbólicamente, al mutismo artístico de Dédalo y, una vez más, a la inefabilidad mencionada por Evandro: las palabras enmudecen en las gargantas, como las madejas se enredan en sus cestos, impidiendo el habla, la escritura, el tejido.
En el transcurso de la Eneida, las muertes de determinados jóvenes conllevan un trágico sentido final, en tanto truncan la descendencia de antiguas líneas familiares,
65 Ver uix en el OLD, 2083: “With difficulty, hardly, not easily…”
66 Egan 1980, 161-163 desarrolla una minuciosa lista de puntos en común entre la madre de Euríalo y
Mecencio.
67 Nugent 1999, 253-255 incluye la centralidad del sufrimiento como una de las tres características
principales de las figuras femeninas virgilianas. Zarker 1978, 22 analiza los diferentes papeles de las mujeres en la obra y concluye: “The matres whether Iliades or Latinae, are the real victims of epic heroism. They are the persons without a voice in the epic decisions; yet they pay the terrible costs of war”. Ford Wiltshire 1989, 52 concuerda con esta interpretación: “For this mother the official themes of the epic –
arma uirumque cano– cease to exist. She experiences only the costs”.
68 El DÉLL, 690 define texo como: “tramer, entrelacer. Se dit non seulement de la toile, mais de tout ouvrage
dont les matériaux s’entre-croisent ou s’enchevètrent”. A continuación se listan tanto tela como texto entre sus acepciones.
carentes de herederos69. En consecuencia, la mors immatura posee repercusiones sociopolíticas que exceden el luto privado de los parientes más cercanos al difunto. Este hecho puede apreciarse, por ejemplo, en la atribución del adjetivo infelix a los tres padres, mencionados en este apartado (Aen. 9.477 para la madre de Euríalo, Aen. 10.850 para Mecencio y Aen. 11.53 y 175 para Evandro)70, pues sus años les impedirían volver a tener descendencia71. Cada una de estas tragedias individuales trasciende su singularidad y muestra las invaluables pérdidas que toda guerra supone72.No casualmente, la empresa
69 Block 1980, 145: “The reader of the Aeneid is confronted with a tension in the poem which cannot be
dispelled: himself living in the future from the poem’s perspective, he sees repeatedly the defeat of this future in the poem”. Ratti 2006, 415 acuña el sintagma “mort dynastique”.
70 Ver Felix, en el OLD,684, donde se distinguen las ocasiones en que el adjetivo se atribuye a vegetales,
árboles, terrenos o estaciones: “Fruitful, productive (…) rich, fertile”, de aquellas en que se adjunta a personas: “Enjoying good fortune, blessed, fortunate”. También figura la ambivalencia en el DÉLL, 224: “qui produit des fruits, fécond (= ferax), fertile (…) favorisé des dieux, heureux…” En cambio, Bellincioni
1988, 486 articula ambas acepciones: “L’uso virgiliano di felix ricopre più o meno tutta la gamma semantica del termine, al cui senso originario di «fecondo», «fertile» risalgono in modo più o meno diretto le altre accezioni”. Ver también Boyd 1983, 171: “Aside from the predominant sense of felix / infelix as happy / unhappy or lucky / unlucky, Virgil recalls the literal sense as defined by Cato (Paul. ex Fest. p. 92): felices
arbores Cato dixit, quae fructum ferunt, infelices quae non ferunt”. Ver también Gagliardi 2009, 95. Ratti
2006, 415 extiende su campo de aplicación: “La stérilité est un malheur en ce qu’elle prive de descendance, mais l’adjectif infelix peut aussi s’appliquer à un père qui connaît l’horreur de perdre ses fils” y, a modo de
conclusión, sugiere que Virgilio pretende demostrar que la guerra esteriliza a los hijos de Italia; en tanto las fuerzas troyanas arriban con una enorme potencia fecundadora. Desacuerda con su interpretación Zieske 2008, 379, quien no aventura lecturas arriesgadas y jerarquiza el matiz semántico de la infelicidad en los empleos virgilianos de infelix. Por el contrario, el empleo de infelix con un sentido ligado a la esfera de la botánica, extensiva a la infertilidad de los hombres, se condice con los desarrollos de Fernández Martínez (2003 y 2006), donde la autora hace un extenso recorrido por los sentidos de acerbus en la literatura latina de tiempos de Virgilio, para concluir en la presencia de una conjunción semántica entre agrio (por el fruto no maduro) y prematuro: “En tres ocasiones, sin embargo, ha prevalecido, dentro del mismo campo semántico, la metáfora “la vida del hombre es como la de los frutos”, de forma que si un fruto recogido o caído antes de tiempo resulta acerbus, también la muerte prematura (así como el dolor o las heridas causadas por ésta) resultará acerba” (Fernández Martínez 2003, 322).
71 En relación con la vejez de la madre de Euríalo, ver Aen. 9.284-285, 481-482 y 489. La avanzada edad
de Evandro se menciona en reiteradas ocasiones, pero el fragmento más representativo se encuentra en Aen. 8.560-563, donde el rey relata las proezas de su lejana juventud. Para Mecencio, nos remitimos al significativo momento (posterior a la muerte de Lauso), en el que se refieren sus canas por primera vez (Aen. 10.844) y que ha sido correctamente interpretado por Elftmann 1979, 189, al notar que el luto del guerrero se materializa en su abrupto envejecimiento: “At the end of his life, however, the youthful energy of Mezentius suddenly falls away, and he ages rapidly before his suicidal duel with Aeneas (…) Mezentius feels the weight and the despair of his years upon the death of his son”. Este punto ya había sido trabajado por Glenn 1972, 11, quien supone que, a través de esta tardía revelación de la edad del etrusco, Virgilio apela a un sentimiento de simpatía en el lector.
72 Ver, por ejemplo, la reflexión de Lassandro 1990, 182: “La condizione di infelicità si estende alla patria,
che vede moriré i suoi figli (Aen. IX, 786), ed ai padri, alle madri, alle vedove, tutti accomunati nel dolore ai loro congiunti caduti o destinati a cadere…” Sobre la contaminación del ambiente privado en la esfera pública, nos remitimos al libro de Ford Wiltshire 1989, particularmente 54-55: “None of these deaths, however, does Virgil leave unattended. Into each of them he introduces the “lesser” world of affiliative bonds and sacrificial affection…”. Es ineludible también la referencia a los estudios de Petrini 1997, 9-10, que cimientan nuestra lectura: “The deaths of children in the Aeneid are not mere pathos, nor are they only individual losses and particular tragedies. They represent the loss of renewal (…) Without renewal there can be no hope, no change, no escape from the patterns of history”.
bélica es denominada infanda en sus instancias iniciales: ilicet infandum cuncti contra omina bellum, / contra fata deum peruerso numine poscunt (Aen. 7.583-584).
Frente a las deplorables historias de jóvenes muertos antes de tiempo, que se llevan consigo las palabras de sus padres, Virgilio opone la voz de la obra. En su afán por recuperar y ponderar las historias menores de sus personajes, el autor comunica aquello que el dolor silencia73, comprometiéndose a salvaguardar la memoria de toda pequeña gesta, para que sobreviva en la memoria de la posteridad74. Este es uno de los más valiosos sentidos de la Eneida.