La hepatitis es una inflamación hepática caracterizada por ictericia, hepatomegalia, elevación de los marcadores bioquímicos de daño hepático y síntomas inespecíficos.
Las causas pueden ser tanto infecciosas como no infecciosas. Existen varios tipos de hepatitis infecciosa.
En el cuadro siguiente se indican las principales características de las mismas:
Virus A B C D E GB
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Periodo de incubación (días) 15-45 7-190 15-160 15-90 15-45 ? Edad habitual (años) <45 todas todas todas <25 ?
Transmisión fecal +++ +/- - - +++ +/-
Transmisión sexual + +++ + - - ?
Transmisión parenteral - ++ +++ +++ - +
Gravedad ++ +++ ++ +++ + +
Cronicidad 0% 10% 50% - 0% ?
El virus de la hepatitis A es un picornavirus ya descrito.
HEPATITIS B
Es una enfermedad de declaración obligatoria causada por el virus de la hepatitis B
(VHB.) En España se calcula que se producen unos 12.000 casos anuales de hepatitis B
y que un 1% de la población adulta es seropositiva para el antígeno de superficie o
antígeno Australia.
El periodo de incubación es de unos tres meses, la mayoría de las personas infectadas no presentan síntomas y en el 90% de los casos la enfermedad se resuelve mientras que en el 10% de los casos evoluciona hacia la cronicidad.
En un pequeño porcentaje de casos (1%) se produce hepatitis fulminante, sobre to- do si hay coinfección con el virus delta.
Las vías de contagio son principalmente la parenteral, la sexual y la perinatal. Tam- bién es importante la transmisión intrafamiliar a causa del estrecho contacto de los miembros.
El personal sanitario tiene alto riesgo por la incidencia de pinchazos accidentales y por el contacto con la sangre de los pacientes. Deben aplicarse normas de conducta en este personal para evitar el contagio.
La profilaxis se realiza mediante vacunación y administración de gammaglobulina. La vacunación está indicada para el personal sanitario, pacientes de diálisis, recién naci- dos de madres portadoras, personas con contacto sexual con personas portadoras o con prácticas sexuales de riesgo.
Es necesario el control del VHB en la sangre de las transfusiones.
El curso de la enfermedad puede seguirse mediante serología de los diferentes antí- genos.
El tratamiento con antivirales puede ayudar a controlar los casos crónicos.
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El virus de la hepatitis C (VHC) es un virus ARN que puede transmitirse por vía pa- renteral y es el causante del 80 - 90% de las hepatitis post-transfusionales. Actualmente, se controla la presencia de este virus en la sangre empleada en las transfusiones.
Es muy frecuente en drogadictos, transplantados y hemodializados. El riesgo de con- tagio por pinchazo con material infectado es relativamente bajo (4%.) También es bajo el de transmisión vertical (5%), y el de transmisión sexual (5 -10 %). Alrededor del 40% de los infectados no pertenece a ningún grupo de riesgo claro.
La enfermedad es asintomática en la mayoría de los casos. Sólo en algunos casos es aguda y la hepatitis fulminante es muy inusual.
La infección crónica evoluciona de forma diferente según los pacientes. En aproxi- madamente el 50% evoluciona hacia cirrosis y de estos el 15% desarrolla hepatocarci- noma.
Este virus no ha podido ser cultivado y su detección se basa en métodos moleculares de PCR.
El tratamiento se basa en ribavirina en combinación con interferón α.
Es necesario comprobar la presencia de VHC en la sangre usada en transfusiones.
HEPATITIS D
El virus es de ARN, de pequeño tamaño (virus delta) y necesita la presencia del vi- rus B para multiplicarse.
Las vías de transmisión son similares a las del VHB; pero el riesgo es mucho menor. En general la presencia de este virus empeora el pronóstico de la enfermedad causada por VHB.
HEPATITIS E Y GB
El virus de la hepatitis E es de ARN y cadena simple, de transmisión principalmente oro-fecal. Es más frecuente en los países subdesarrollados donde afecta principalmente a adultos jóvenes.
La hepatitis GB se ha descrito recientemente y está causada por un virus parecido al de la hepatitis C. Parece responsable de cuadros de hepatitis de evolución generalmente benigna donde no se ha podido encontrar otro agente etiológico. La transmisión parece ser por vía parenteral y oro-fecal.
VIRUS DE LA INMUNODEFICIENCIA HUMANA (VIH)31
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El VIH es un retrovirus que posee una única cadena de ARN y que para poder ex- presarse necesita integrarse en forma de ADN en el genoma de la célula huésped. El paso de ARN a ADN lo realiza mediante la acción de una enzima denominada trans-
criptasa reversa.
Hay dos tipos de VIH (tipo 1 y tipo 2). El VIH 1 es el más ampliamente distribuido y el que se encuentra en España.
El síndrome de inmunideficiencia adquirida es la manifestación de la infección por VIH y se produce por una inmunosupresión de tipo celular muy grave. Como conse- cuencia de ella, se producen infecciones oportunistas y desarrollos tumorales que nor- malmente no serían un problema al ser reprimidos por el sistema inmune celular.
La infección primaria da lugar a un cuadro de tipo gripal que luego remite y perma- nece latente durante años. Posteriormente surgen infecciones oportunistas como candi-
diasis bucales. A partir de este momento las infecciones y tumores se van haciendo más
frecuentes y el paciente sobrevive un tiempo variable que, por lo general, no es inferior a dos años. Actualmente, con el uso de tratamientos antirrretrovirales, el tiempo de su- pervivencia ha aumentado mucho y no se puede fijar un límite máximo.
Las enfermedades más frecuentes que presentan los enfermos de SIDA son:
• enfermedades fúngicas como candidiasis y criptococosis
• enfermedades bacterianas como tuberculosis y salmonelosis
• enfermedades parasitarias como criptosporidiasis (diarrea crónica), toxo-
plasmosis y neumonía producida por Pneumocystis carinii.
• enfermedades virales producidas por herpesvirus
• tumores como el sarcoma de Kaposi
Las vías de transmisión son la sexual parenteral y vertical.
En la prevención es importante no realizar prácticas sexuales con personas descono- cidas sin usar preservativo, evitar contacto con las mucosas o piel sangrante, no compar- tir agujas, cuchillas, etc.
El diagnóstico es por serología de los anticuerpos. Los resultados positivos deben confirmarse por técnicas moleculares.
El tratamiento está basado en antirretrovirales inhibidores de la transcriptasa reversa (AZT) o de su procesamiento (inhibidores de la proteasa viral.) Actualmente se utilizan terapias combinadas usando varios antirretrovirales simultáneamente para evitar la apa- rición de cepas resistentes.
No hay vacuna disponible.