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Requirements for effective ICT implementation

CHAPTER 3: LITERATURE REVIEW

3.2 Towards Successful Implementation of ICT in Education

3.2.3 Requirements for effective ICT implementation

Transformar deseos en necesidades

Intente este pequeño ejercicio. Piense en uno o dos deseos... cosas que le gustaría que sucedieran pero a las que en el fondo de su corazón no les da m uchas posibilidades. Ahora imagine que cada deseo se cumple, viéndose a sí mismo y a las circunstancias que lo ro d e a n tal com o im ag in a que se ría n si el deseo se hiciera realidad. A m edida que im agina las visiones, los sonidos y las sensaciones, es probable que los encuentre distantes, vagos o borrosos... en otras palabras, no como algo real. Es factible que le resulte difícil m an ten er la im agen du ran te m ás de unos m om entos. Así es cómo un deseo, o «un resul­ tado pobrem ente formado», está representado en su mente.

Ahora pase sus pensam ientos a un deseo o nece­ sidad fuertes, que usted cree de verdad que van a ser realidad, algo que, aunque aún no ha. tenido lugar, es usted capaz de im aginar vividamente y de disfrutar­ lo. Es factible que las visiones, los sonidos y las sen­ saciones asociados con ese deseo estén próxim os y sean claros, y fáciles de visualizar. A los pocos m inu­ tos podrá experim entar no sólo cada uno de los sen­ tidos o modalidades, sino las sensaciones de placer. Así que en un sentido técnico, pensante, usted puede tener un deseo o una necesidad; un sueño de buena calidad o uno de m ala calidad; un resultado bien for­ m ado o uno mal formado. Cada uno se ve neurológi- cam ente representado de m anera m uy distinta. Lo que es m ás im portante, es el sueño claro, vivido, de b u en a calidad el que ten d e rá a acontecer. Porque podemos desarrollar nuestra habilidad de imaginar, de m anera generalizada y en cada m odalidad, y tam ­ b ién som os capaces de c a m b ia r su b m o d alid ad es

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específicas (com o h acer que u n a im agen sea m ás

grande y brillante), podemos influir tanto en las

oportunidades de que suceda el resultado como en la calidad o nivel de logro del mismo.

Su sistema automático de consecución de metas

Como seres hum anos parecem os estar atraídos hacia metas claram ente imaginadas. Representan el blanco en u n sistem a cib ern ético com o el que se em plea en los misiles, los robots industriales o un sistem a doméstico de calefacción central. La mayo­ ría de los objetivos vitales, como respirar y otras fun­ ciones corporales, están «precargados». De m anera constante alcanzamos la tem peratura corporal y las pulsaciones correctas... del mismo modo que un sis­ tem a de calefacción m antiene la tem peratura en una habitación. Pero el sistem a funciona para m etas de m ayor nivel que conscientem ente podem os llam ar «entrada» al sistem a, incluyendo los objetivos que anotó en el capítulo 2. Los sentidos nos proporcio­ n an la retro alim en tació n necesaria, supervisan de fo rm a c o n sta n te d ó n d e e sta m o s en re la ció n con nuestro objetivo, y todos los poderes físicos y m enta­ les nos brindan la «propulsión» para corregir nues­ tras acciones hasta que reflejen exactam ente la m eta in te rn a . Si algo no fu n cio n a, p ro b a m o s con o tra cosa, y los errores —como un exceso de giro cuando aprendem os a conducir un coche— se ven reducidos de m anera progresiva a m edida que nos acercam os al blanco de una destreza o logro deseados. Durante este proceso cibernético o de dirección podrían sur­ gir ideas útiles, en apariencia de ninguna parte, au n ­

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que se ven activadas por la asociación con la m eta existente. Siempre que el blanco esté nítido no deja­ rem os de movernos hacia él. Por fortuna se tra ta de u n proceso inconsciente de aprendizaje... la com pe­ tencia inconsciente que discutim os en el capítulo 1. Lo único que debe preocuparnos es fijar y m antener u n a m eta clara... p ro g ram ar n u estro cerebro p ara que haga lo que nunca hubiéram os podido lograr de form a consciente.

Aplicar el poder de la imaginación a nuestros objetivos

Cuando usted trabajó en su lista de objetivos en el capítulo 2, lo único que hizo cada una de las prue­ bas que empleó p ara aclararlos fue aplicar sentido com ún y lógica. No aplicó ninguna prueba de im agi­ n ació n , p ero sí tuvo que fo rm u la r c ad a m e ta de form a clara. Si no le resultó fácil describir u n objeti­ vo específico en palabras, ello podía indicar que caía en la categoría de «deseo». A la vez que difícil de des­ cribir, tam b ién será difícil de visualizar. De form a similar, si existen problem as de ecología —el objetivo genera algún conflicto, o hay sensaciones de incom o­ didad—, ello podría sugerir un deseo sobre el cual usted no ha establecido las prioridades. Una vez más, resulta im probable que sea capaz de visualizar una im agen del resultado teniendo lugar con nitidez y realismo. Pero ahora, basándose en cómo aprendió a diferenciar entre u n deseo y u n a necesidad, puede em pezar a establecer su lista de objetivos dependien­ do de la claridad con que es usted capaz de im agi­ narlos; de lo bien que están grabados internam ente en el disco duro de su m ente y su imaginación. Quizá

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tenga que regresar a la lista de verificación de sub­ m odalidades de las páginas 85-86 para recordarse

cómo analizar cada objetivo visualizado.

Potenciar su s objetivos im aginados

Si q u iere sa lta rse el p ro ceso de c o m p a ra r las características de todas sus m etas y pasar a la conse­ cución de cambios reales, hay un atajo. Elija sus tres objetivos suprem os e imagínelos con claridad. Haga que las imágenes sean grandes, coloridas y nítidas, los sonidos fuertes y claros y todas las sensaciones reales como la vida m ism a. Si usted form a parte del cuadro, vea y experimente todo como a través de sus propios ojos, no como alguien de fuera. Experim ente cada m o dalidad —ver, oír y se n tir— y «potencie» toda la im aginería p ara h acer que sea real. Luego dem órese Un rato en la sensación global que produ­ ce, y disfrútela. Hágalo de vez en cuando de modo que se torne fácil entrar con rapidez en el resultado visualizado y las imágenes se vuelvan más y más rea­ listas. Ahora está creando sueños de buena calidad, estableciendo blancos cibernéticos y com enzando un proceso que convertirá sus pensam ientos subjetivos en realidad objetiva. H a aprendido a soñar de form a constructiva, a realizar sus propios propósitos.

Transform ar m etas débiles en m etas fuertes

Si está listo para trabajar con todos sus objetivos apuntados, puede ir un paso m ás allá. Empiece por identificar las subm odalidades que representen sus deseos m ás fu e rte s y aq u ello s que aso c ia con el

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m ayor placer. Son esas submodalidades, o caracterís­ ticas personales de pensam iento, las que entonces debería aplicar a las metas y deseos más débiles. Si, p o r ejem plo, sus deseos m ás fuertes p arecen m ás grandes que la vida, y no como la vida misma, así es como debería representar sus otros objetivos menos nítidos p ara conseguir el m áxim o efecto. De m odo que si una im agen es pequeña y distante, de m anera deliberada hágala más grande que la vida. De form a similar, si visualiza u n a escena panorám ica en sus imágenes m ás fuertes, en vez de una escena enm ar­ cada, entonces emplee esa subm odalidad en todo el proceso.

P ara usted, la im agen p an o rám ica significa un pensam iento y éxito efectivos... ahí tiene un modelo ganador. En este ejercicio está explorando su propio m undo personal y subjetivo. Está aprendiendo cómo

se forman para usted las estrategias de pensamiento

exitoso. Puede seguir aprendiendo de lo que funcio­ na mejor, increm entando éxito tras éxito.

Quizá quiera disentir esto con un fam iliar o un amigo a m edida que progresa. Tal vez le sorprenda lo que descubra sobre cómo «piensa» otra gente.

¿Objetivos o sueños?

La lista de objetivos que decidió antes tal vez no sea la m ism a que sus «sueños». Quizá haya quitado una m eta que usted consideraba que no era viable, o la corrigió de alguna m anera basándose en la lista de verificación. Los objetivos no son exactam ente sue­ ños. Son sólo deseos con un plazo fijo, o hitos en el camino hacia los sueños. Un sueño siempre supera a un objetivo bien especificado y articulado. Y a m edi­

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da que alcanza una m eta ya habrá formado un sueño de algo más grande y mejor. La planificación de obje­ tivos que llevó a cabo en el capítulo 2 en su m ayor parte es una actividad lógica, del cerebro izquierdo. La im aginería en este capítulo es una actividad del cerebro derecho. Em plear ambos lados del cerebro da como resultado u n pensam iento holístico y poderoso, del tipo que estimula el com portam iento real. Así que no perm ita que la lógica y la fría luz de la razón res­ trinjan sus sueños. Sólo encontrará los medios si el sueño es b astan te fuerte p ara im pulsarlo adelante. Los obstáculos insuperables se vuelven superables sólo si usted cree que alcanzará su sueño; y esta creen­ cia se ve representada por un sueño claram ente im a­ ginado que se ha realizado. Incluso la así llam ada fuerza de voluntad ha de canalizarse en u n a direc­ ción: la de una m eta clara, u n sueño indeleble.

La im aginería m ental ofrece u n p atró n p ara la m ejo ra de c u alq u ier asp ecto de la vida, y se h a n desarrollado varias técnicas de PNL para aplicacio­ nes d eterm in a d as. D igam os, p o r ejem plo, que su sueño es el de sobresalir en algún deporte o actividad que requiera una destreza, talento o quizá carism a especiales, como podría ser el caso con la oratoria pública o el espectáculo. Prim ero im agínese (disocia­ do, es decir, observando desde fuera) haciendo esa actividad en particular, con toda la elegancia y habili­ dad que pueda imaginar. Después, sea usted mismo (asociado, es decir, viendo todo a través de sus pro­ pios ojos) y de nuevo experim ente la sensación de excelencia a m edida que ejecuta en su im aginación las destrezas que le hagan falta. Si tiene dificultad con la transición de una im agen disociada a una aso­ ciada (ver a través de sus propios ojos), intente im a­ ginar que una neblina oscurece la p rim era escena.

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Cuando se despeje, usted está en el nuevo modo aso­ ciado... baje la vista y vea sus manos y sus pies.

A continuación piense en alguien a quien le resul­ te fácil im aginar haciendo aquello con lo que usted sueña poder hacer. Podría tratarse de u n alto profe­ sional que ha visto en la televisión o tal vez de un amigo o colega que envidie. No importa. Sólo im agí­ nelos con nitidez a ellos, no a usted, sobresaliendo en la actividad, y observe con precisión qué hacen. ¿Hay algo acerca de su actuación que usted desee incorpo­ ra r a la suya? ¿Hay alguna m an era en que p u ed a m ejorar? ¿Cómo cree que se sienten ellos? ¿Puede im aginar tam bién eso? Ahora deje que u n a niebla abarque la im agen del modelo. A m edida que la nie­ bla se despeja, vuelva a ser usted m ism o, y realice todos los cambios que desee hacer tras haber obser­ vado a su modelo, sintiéndose como desee sentirse y llevando la actuación al nivel de excelencia que sea capaz de im aginar. Luego saboree, el p lacer de la e x p e rie n c ia d u ra n te u n ra to . Ya h a fo rm a d o u n sueño de calidad, basándose en los mejores modelos que su im aginación quiere usar. Con la práctica, éste debería com pararse en claridad y realism o con la visulizacion que hace usted de cualquier otra activi­ dad en la que se sienta hábil y m uy confiado.

Establezca una fecha

Ahora volvamos a su cerebro izquierdo y a algu­ nas cosas prácticas. Decida cuándo será capaz de realizar la actividad que ha imaginado, escríbalo en su diario y com prométase. Si es jugar al golf, consí­ gase una pareja adecuada. Si es presidir u n a reunión en el trabajo, decida cuál será la siguiente oportuni­

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dad que tendrá de exhibir su im aginada actuación. Si se tra ta de cocinar, planifique la ocasión que le p erm itirá lucir su destreza. Si es posible, com prom é­ tase para más de u n a vez... cree oportunidades para convertir sus sueños en realidad. Este com prom iso es im portante, ya que es factible que una zona sub- desarrollada haya estado sujeta a u n a autoim agen negativa. Por lo tanto, tenderá a poner excusas inge­ niosas y a encontrar motivos por los que no podrá poner a prueba lo que quiere hacer. Luego m antenga la visualización. Éste es un proceso constante y no una aislada cura m ilagrosa para todas sus deficien­ cias. Y no abandone nada que el sentido com ún le in fo rm e que es n e c e s a rio , com o m a n te n e rs e en forma, seguir una dieta, el trabajo duro, la perseve­ rancia, leer libros... au n cuando estos m étodos no hayan servido en el pasado. Confíe en que todos los esfuerzos serán m ás eficaces a h o ra que su piloto autom ático inconsciente ha sido «programado» con sueños de buena calidad.

Cuando se trata de obtener lo que quiere, la PNL puede convertir un deseo en una necesidad, u n inte­ rés general en una pasión poderosa. Ello aporta una nueva confianza en sí mismo y en su capacidad para alcanzar cualquier objetivo que con seriedad se esta­ blezca. Incluso una emoción negativa como la envi­ dia se puede aprovechar para que provoque la reali­ zación de sus propios propósitos: si alguien es lo suficientem ente bueno para ser envidiado, resulta un modelo útil para las técnicas de dom inio de PNL. No tiene que ser una persona naturalm ente ambiciosa, orientada hacia los objetivos para em pezar a conse­ guir grandes cosas. Puede em pezar con anhelos ínfi­ mos y deseos mal formados, pero aprenda a aplicar­ les un m ejor pensam iento... aprenda a tener mejores

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sueños. Y si usted es una persona que establece obje­ tivos de fo rm a in n ata, cóm odo con las tareas, las decisiones y las listas «a hacer», puede com plem en­ ta r ese enfoque lógico y sensato de un modo natural y gozoso, añadiendo destrezas im portantes del cere­ bro derecho, destrezas que establecerán la diferencia básica en lo que de verdad llegue a conseguir. No se preocupe, éstas no le convertirán en un soñador (los soñadores no producen resultados que m erezcan la pena porque no saben cómo convertir los sueños en realidad). Pero, si usted quiere alcanzar algo valioso,

sí necesita tener un sueño.