4 Research methodology
4.1 Research approach: Exploratory case study
Según género la población inmigrante extranjera residente en España, globalmente, conserva una mayor representación masculina, cercana al 55%, sin embargo, desde un análisis más exhaustivo que combine sexo y procedencia se observan importantes diferencias, mostrando colectivos mayoritariamente masculinos como Marruecos, femeninos como Filipinas o con una representación genérica cercana al equilibrio como es el caso de Ecuador.
Por países las corrientes con mayor porcentaje de mujeres se inician en lugares tan dispares como Cabo Verde (62%), Filipinas (60%), República Dominicana (68%), Perú (58%), o Colombia (60%).
Por continentes el sesgo femenino sólo aparece en el caso de América (54%), reflejando una mayor intensidad en el Sur (56%). Según los datos oficiales, referidos a diciembre de 2002, las inmigrantes latinoamericanas representan el 34% de la población femenina extranjera, porcentaje que se eleva al 50%, si se considera sólo a la inmigración de origen laboral. Los colectivos más representativos proceden de Ecuador (28%), Colombia (21%), y Perú y República Dominicana ambos con aproximadamente un 10%.
La incorporación de la inmigración de origen latinoamericano a la sociedad española es muy reciente en comparación a la población procedente de Marruecos, Filipinas o Europa del Este, alejándose notablemente, de los rasgos característicos del, hasta entonces, grupo mayoritario, procedente del Magreb. Su importante representación dentro del colectivo otorga una nueva dimensión a la
inmigración femenina residente en España, estructurada sobre dos factores fundamentales: mercado de trabajo e independencia de la figura masculina.
La importancia otorgada a la presencia de la mujer inmigrante queda reflejada en los numerosos estudios y publicaciones que han aparecido en España desde el inicio de la década de los 90 ( IOE: 1998, 1997 b), adecuándose el contenido y la importancia de los mismos a la evolución real de los hechos.
La falta de un marco teórico y metodológico sobre el que apoyarse (Gregorio: 1997, Lamela: 1999), junto a la multidimensionalidad que ofrece un proceso de raíces sociales, culturales y económicas, han favorecido el crecimiento desordenado de los conocimientos migratorios en general y de las migraciones femeninas en particular, sobresaliendo las aportaciones descriptivas frente a las investigaciones empíricas (IOE: 1997 b).
Según origen sobresale el elevado número de referencias sobre las mujeres de origen marroquí (Aparicio 1998, Ramírez, Rojo: 1997, Fernández 1997) explicado, por ser el colectivo de mayor antigüedad y peso dentro de la inmigración española, por el marcado distanciamiento cultural y porque, a pesar de tener, globalmente, una composición mayoritariamente masculina, el número de mujeres marroquíes residentes en España asciende a 92.167, según los datos oficiales referidos a diciembre de 2002.
La gran mayoría de ellas realiza el trayecto migratorio integrada en el núcleo familiar sometida a la autoridad masculina. Esta desigual situación de partida se reproduce en la sociedad de destino, reforzándose institucionalmente, mediante el reconocimiento oficial de la figura del inmigrante consorte, con derechos recortados sujetos al mantenimiento del contrato matrimonial. (Ribas: 1998).
Mujeres migrantes en la historia. Estado de la cuestión.
Junto a esta situación generalizada es preciso reconocer la existencia de una minoría creciente de mujeres jóvenes, procedentes de medios urbanos y con un nivel cultural medio o elevado, que inician el proceso migratorio con “independencia” de la figura masculina (García Domínguez, García Borrego: 1998).
Por lo tanto la imagen más representativa de la inmigración femenina residente en España, hasta principios de siglo, mantiene unas pautas de organización y funcionamiento propios que le alejan, a pesar de su reciente incorporación al mercado laboral, del perfil establecido para la nueva inmigración femenina.
A principios de los 90, sobre todo en determinadas zonas de la CAM, se incorporan los colectivos dominicano y filipinos, primera manifestación real en España de la llegada de flujos con participación mayoritariamente femenina. A diferencia del colectivo marroquí inician el proceso en solitario, como trabajadores independientes, convirtiéndose en empleadas de las renovadas clases medias.
Desde entonces y hasta el momento presente, se ha ido incrementando de forma notable la llegada de población inmigrante femenina, especialmente en los últimos tres años, diversificándose los orígenes con la llegada de los colectivos peruano, colombiano y ecuatoriano y las ocupaciones laborales en diversos segmentos del sector servicios.
Los estudios han seguido, lógicamente, esta secuencia temporal incorporando referencias sobre inmigrantes filipinas (Berges: 1994, Molina: 1994) y dominicanas (AMDE: 1993, Cerón: 1999, Gregorio: 1996), e incluyendo después a las peruanas (Escrivá: 1999, Pérez: 2000). Grupos con importancia tan relevante, desde una perspectiva genérica, como el ecuatoriano (Pérez Veredas: 1998, Pérez Pérez: 2000) y el colombiano (Restrepo: 2001), tanto por su elevada
representación en el total del colectivo femenino, como ser portadores de los rasgos característicos de la nueva mujer inmigrante, son, por su reciente llegada, los menos conocidos e investigados.
En cuanto a su contenido, gran parte de los mismos centran su atención en aspectos concretos del proceso dentro de la sociedad de destino, describiendo las condiciones socioeconómicas que rodean a la mujer inmigrante desde su estatus de trabajadora asalariada ( Izquierdo: 1996, Jabardo: 1999, Oso: 1998), dentro del servicio doméstico (IOE: 1991 y 2001, Escrivá: 1999, Gallardo :1995, Herranz: 1997 y 1998).
Dentro de la dimensión social sobre la que se desarrolla el proceso de inserción (Aparicio: 1996, IOE: 1997 a, Díaz. 1996) destacan, por un lado, las aportaciones que describen los rasgos externos más característicos de la vida cotidiana de la población inmigrante, bien globalmente, u orientados sobre algún aspecto concreto como la vivienda o educación, generalmente considerados como parcelas aisladas al margen del contexto migratorio, y, por el otro, las centradas sobre las relaciones entre población inmigrante y autóctona (Campani: 1995), valorando los problemas derivados de la convivencia y esbozando los cambios y reformas necesarias para que el proceso de inserción avance hacia la integración.
Sin embargo tampoco se han encontrado referencias que incorporen la
riqueza funcional femenina interpretada como un rasgo inherente al colectivo. Sexo, edad y número de hijos, se utilizan como criterios orientativos de las necesidades de este nuevo segmento de población, ignorando el peso femenino en la organización y mantenimiento del grupo.
La contribución laboral femenina se considera, sólo, en su vértice asalariado. Se describen minuciosamente su ubicación dentro del mercado y las condiciones en el desempeño de la actividad, se reconoce la discriminación
Mujeres migrantes en la historia. Estado de la cuestión.
proceso los esfuerzos diarios, llevados a cabo por las mujeres inmigrantes, para compaginar trabajo asalariado y actividades domésticas.
Desde esta situación de los conocimientos la riqueza funcional ejercida por las inmigrantes femeninas y las consecuencias derivadas de la misma en el desarrollo del proceso de inserción, se convierten en plano fundamental y aportación novedosa de la presente investigación
Como población objeto de estudio se ha elegido al colectivo de mujeres de origen latinoamericano, teniendo en cuenta que es el grupo femenino con mayor peso dentro de la inmigración española, por ser, además, la única corriente según región de origen, con una representación femenina superior al 50%, y por ajustarse plenamente al nuevo perfil de la inmigración laboral femenina integrada al trabajo asalariado y al proceso productivo, interpretada como agente económico y social independiente de la figura masculina.
Conscientes de las importantes diferencias existentes dentro del propio colectivo, se ha particularizado el análisis sobre la inmigración procedente de Colombia y Ecuador, lo que permite, por una parte, acercarse a los grupos más representativos pero menos conocidos y por otra, establecer una línea comparativa entre ambos que resalte los factores socioculturales frente a los estrictamente económicos.
Delimitada la región de origen, el análisis del proceso de inserción se realizó dentro de las coordenadas de la sociedad española como destino, entendiendo que nos encontramos ante una corriente particular, con rasgos propios, derivados de los entramados socioeconómicos vigentes en ambos polos, pero formando parte del sistema migratorio europeo.
Dentro de la sociedad española se dio preferencia a la Comunidad Autónoma de Madrid, como el lugar , dentro del territorio español, que alberga a
la mayor parte de la inmigración de origen latinoamericano y donde, pensamos, se manifestarán con mayor intensidad los factores de atracción, fundamentalmente los relacionados con el mercado de trabajo.
De acuerdo con estos planteamientos la investigación en su parte cualitativa se delimitó a la zona noroeste de la comunidad de Madrid. En su elección se buscaba un espacio social diferenciado, con una elevada representación de población inmigrante de origen latinoamericano y un entorno diferente al urbano. Además de la novedad, se consideró que en los núcleos pequeños iba a ser más relevante la presencia de la población inmigrante en la vida cotidiana, y más directo el acceso al entramado interactivo colectivo, con la intervención de todos los grupos y agentes sociales, frente a la exclusividad barrial de las grandes ciudades. El proyecto se centralizó sobre los municipios de Torrelodones y Galapagar. Fue realizado entre 1999 y 2003, coincidiendo con el asentamiento significativo de la población procedente de Ecuador y Colombia,
Marco teórico. Objetivos e hipótesis