SISTEMAS INTEGRALES DEL MEDIO AMBIENTE, S. A. DE C.V.
Los sistemas montañosos del Estado de Guanajuato se encuentran formados por las penetraciones de las sierras de Zacatecas que, con dirección noroeste a sureste, dividen a la altiplanicie mexicana en Mesa del Norte y Mesa del Centro.
La Mesa del Centro o Altiplanicie Central, cubre parte de los Estados de Durango, Zacatecas, San Luis Potosí y Aguascalientes, y solamente su porción más austral penetra en el Estado de Guanajuato; colinda al norte y al oriente con la Sierra Madre Oriental, al oeste con la Sierra Madre Occidental y al sur con el Eje Neovolcánico. La caracterizan amplias llanuras interrumpidas por sierras dispersas, en su mayoría de naturaleza volcánica. Las llanuras de mayor extensión, de carácter aluvial, se encuentran en la zona de Llanos de Ojuelos, en tanto que en la región de los Altos de Guanajuato es menor la extensión de las llanuras y mayor la frecuencia y amplitud de las sierras.
En la parte de la Mesa Central localizada en el territorio guanajuatense hay áreas que corresponden a dos subprovincias, los Llanos de Ojuelos y las Sierras del Norte de Guanajuato, y dos discontinuidades fisiográficas, la Sierra de la Cuatralba y los Valles Paralelos del Suroeste de la Sierra de Guanajuato.
Cada una de estas subprovincias y discontinuidades presenta un patrón característico de topografía y morfología del terreno y distribución de suelos y vegetación. En ella predominan climas semiseco y templado, y la humedad aumenta de norte a sur y del centro hacia los extremos oriental y occidental de la provincia. La cruzan ríos importantes como el Lerma, que proporciona agua a la extensa zona agrícola conocida como el Bajío.
En la Altiplanicie Central, las líneas de debilidad cortical y las épocas diluviales del Pleistoceno gobiernan los rasgos geomorfológicos estructurales. Los alineamientos se presentan, esencialmente en un sistema NO 60° SE y NE 30° SO; en la porción sur de esta provincia predominan las alineaciones NE 20° SO y en la oriental un par de alineaciones N-S son muy importantes. Estos alineamientos están íntimamente relacionados con el subsistema montañoso.
Las épocas diluviales del Pleistoceno originaron numerosos cuerpos lacustres con grandes abanicos aluviales y potentes depósitos lacustres. Dichos lagos, al colmarse, desaguaron fuera de su cuenca y fueron capturados por otros sistemas hidrológicos a través de la erosión regresiva.
El subsistema paleolacustre comprende seis cuerpos:
En la porción Norte:
Paleolago de Ibarra. Paleolago de San Felipe. Paleolago de Jaral de Berrio. Paleolago de Dolores Hidalgo.
En la porción Sur:
Paleolago del Rincón, y Paleolago de Romita.
Las llanuras paleolacustres Norte y Sur están divididas por la Sierra de Guanajuato. Sus depósitos acusan una importante diferencia: los de la porción Norte son derivados, en su inmensa mayoría, de rocas y tobas riolíticas, por lo que son de carácter arenoso y forman areniscas poco consolidadas. Los depósitos arcillosos ocupan pequeñas áreas aledañas a los afloramientos de calizas, lutitas, esquistos y basaltos. En los depósitos de la porción Sur hay una predominancia de materiales arcillosos, aunque los grandes abanicos aluviales son de materiales arenosos.
Los abanicos aluviales ocupan grandes extensiones, en ellos, como en las llanuras paleolacustres, los procesos de captura (cambio de nivel base de erosión) incrementaron la tasa normal de erosión, originando profundas y angostas barrancas. El abarrancamiento y el proceso general de erosión, ha sido acelerado por acción antrópica presentándose sitios, principalmente en el flanco Norte de la Sierra de Guanajuato, con morfología de "bad lands".
La Sierra de Guanajuato, que divide en dos a esta provincia y que tiene una geomorfología policíclica, se originó por un plegamiento de estratos marinos, en el que se emplazó un batolito; posteriormente sufrió un activo y prolongado proceso de erosión que generó depósitos sedimentarios continentales, seguido de un período de actividad volcánica, para después ser transformada en una "sierra de bloques fallados", a fines del Terciario y principios del Cuaternario.
Las principales subdivisiones de la Sierra de Guanajuato son: Los Altos de Ibarra, la Sierra de Santa Bárbara, la Sierra del Ocote, la Sierra de Santa Rosa, la Sierra Cuatralba, la Sierra de Arperos o Guanajuato, la Sierra del Chorro y la Sierra de Neutla.
La Sierra de Arperos o Guanajuato es la que ha sido más severamente atacada por la erosión, en su mayoría está formada por rocas metamórficas e intrusivas, aunque también están presentes rocas volcánicas del Terciario y del Cuaternario, así como sedimentos continentales del Terciario.
En la Sierra de Neutla, en el extremo sureste de la Sierra de Guanajuato, afloran rocas sedimentarias marinas del Triásico, junto con rocas volcánicas del Terciario y Cuaternario. Se trata de lomeríos suaves. El resto de los bloques están constituidos principalmente por derrames riolíticos que con frecuencia dan lugar a mesetas, las que son más evidentes y predominantes en los Altos de Ibarra, extremo NO de la Sierra de Guanajuato.
De acuerdo con la Síntesis Geográfica de Guanajuato, la zona estudiada, localizada en el municipio de San José
Iturbide, pertenece a la subprovincia VIII-1.E conocida como "Sierras y Llanuras del Norte de Guanajuato (Altos de
Guanajuato)", en la zona de llanuras aluviales, pertenecientes a la provincia fisiográfica VIII denominada Mesa del
Centro.
Las Llanuras y Sierras del Norte de Guanajuato es una gran subprovincia que cubre totalmente los municipios de San Felipe, San Diego de la Unión, San Luis de la Paz, Dolores Hidalgo, Doctor Mora, Santa Catarina, Allende, San José de Iturbide y Tierra Blanca, y partes importantes de los de Victoria, Guanajuato, Comonfort y Santa Cruz de Juventino Rosas.
En relación con la superficie total del Estado, esta región representa el 38% (11,549 km2), y se extiende a partes del Estado de San Luis Potosí, teniendo una gran complejidad en su panorama fisiográfico, en el que ocurren sistemas tan distintos entre sí como sierras, mesetas, lomeríos, valles y llanuras.
A las llanuras, sierras, mesetas, valles y lomeríos de la subprovincia se asocian trece sistemas de topoformas que son: Sierras Altas con Mesetas Laterales, Sierras Altas sin Mesetas, Pequeñas Sierras Escarpadas, Sierras Bajas, Lomeríos de Pie de Monte o Aislados, Lomeríos Alargados con Cañones, Mesetas Lávicas, Mesetas Lávicas de Contornos Redondeados, Mesetas y Lomeríos, Llanuras Aluviales, Llanuras en proceso de Disección, Mesetas de Erosión, y Valles.
En términos generales, las llanuras y las mesetas de erosión quedan prácticamente al centro de la subprovincia, representan alrededor de un tercio de su área guanajuatense, y se encuentran casi totalmente rodeadas por las sierras, sierritas, mesetas lávicas y lomeríos asociados. Al complejo paisaje de la subprovincia subyace una litología igualmente complicada, constituida por varios tipos de roca volcánica con altos contenidos de sílice, basaltos y rocas ígneas ácidas asociadas con aluviones antiguos.
En cuanto a la morfología de las unidades de topoformas de la subprovincia, provocada por las rocas que la constituyen y por los cambios que estas sufren en el tiempo, puede decirse, en términos generales y a manera de ejemplos, que predominan las laderas de concavidad vertical; las sierras individuales presentan drenaje y cañadas radiales y distintos grados de disección, y las sierras más grandes incluyen un núcleo central escarpado, a veces alargado, y rodeado de laderas cóncavas tendidas. Vale acotar que en la parte central de la Sierra de Guanajuato se encuentra la cumbre más elevada del Estado: La Giganta, con una altitud de 2,960 m.s.n.m. Fuera de esta eminencia, las alturas máximas de la sierra van de 2,380 a 2,870 m.s.n.m.
De acuerdo con la Síntesis Geográfica de Guanajuato, la zona estudiada, localizada en el municipio de San José
Iturbide, pertenece a la subprovincia VIII-1.E conocida como "Sierras y Llanuras del Norte de Guanajuato (Altos de
Guanajuato)", en la zona de llanuras aluviales, pertenecientes a la provincia fisiográfica VIII denominada Mesa del
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Mapa de las Provincias para el Estado de Guanajuato. Fuente: Modelo de Ordenamiento Ecológico del Estado de Guanajuato
Mapa de las topoformas presentes en el Estado de Guanajuato. Fuente: capas obtenidas de portal de INEGI.
Mapa de las topoformas presentes en San José Iturbide. Fuente: capas obtenidas de portal de INEGI.
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En esta provincia se han localizado las rocas más antiguas en el Estado: rocas metamórficas del triásico-jurásico. Se localizan también rocas sedimentarias del cretácico y terciario, y rocas ígneas del terciario, así como aluviones que han llenado los valles y llanuras existentes en la provincia y rocas sedimentarias, originando los suelos de esas áreas que provienen del cuaternario.
Presenta una litología complicada, constituida por varios tipos de roca volcánica con altos contenidos de sílice, basaltos y rocas ígneas ácidas asociadas con aluviones antiguos.
Las formas positivas del relieve se complementan con tres grandes aparatos volcánicos de basalto, en los que la erosión ha labrado un patrón radial: los volcanes de Palo Huérfano, de Santa Rosa y de Tambula, y con un derrame basáltico, más reciente, extravasado por una fractura Norte-Sur, al Este de San Miguel Allende.