58 132 b 3-c 11 2 4 8 e 6 -2 4 9 b 1
unión de «el uno» con «lo grande y pequeño». Esto resulta claro merced a las afirmaciones de Aristóteles en la M eta
física (libros A, M y N). Si bien, lä única prueba concreta
que podríamos hallar en el Filebo a favor de la teoría de Jackson sería la frase de 24 c 6-d 1: μή άφανίσαντε to ποσόν, άλλ’ έάσαντε αύτό τέ και τό μέτρχον... έγγενέσθαι, donde Jackson insiste en que en esta frase τό μέτριον, se distingue claramente de τό ποσόν, y significa el grado conveniente, en cuanto distinto de algún grado determinado o diferencia. Pero tengamos en cuenta que en la continuación61 sólo reaparece τό ποσόν, lo que clara mente significa que no se concede mucha importancia a καί τό μέτριον. La frase entera sólo quiere decir «perm i tiendo que nazcan la cantidad determinada y, en especial, la cantidad moderada o coiiveniente». En cualquier caso, la sola frase τό ποσόν τε και τό μέτριον no ofrece, ni con mucho, base suficiente para que Jackson apoye el imponente edificio de su teoría. A lo largo de todo el pasaje hay indicios de que Platón piensa, en todo momento, en la génesis no de las Ideas, sino de las cosas individuales y de los estados o ac tividades de las cosas. Ya la frase introductoria πάντα τα νυν οντα έν τω παντΐ διχη διαλάβωμεν 62 sugiere que Ιο que Platon va a analizar en lo ilimitado y el limite son sólo los acontecimientos actuales del universo y no sus contenidos eternos. Cfr. 24 e 7 5πόσ’ αν ήμϊν φαίνηται μάλλον τε και ήττον γιγνόμενα, 25 e 7 εν νόσοις, 26 a 6 ένχειμώσιν και πνίγεσιν, 27 a 11-12 ούκουν τα μεν γιγνόμενα καί εξ ών γιγνταί πάντα τα τρία παρέσχετο ήμϊν γένη ; que las Ideas no son incluidas en las clases mixtas, se sigue de que las llama τα οντα αεί en cuanto opuestas a τά γιγνόμενα y τα αει κατά τα αυτά ωσαύτως αμεικτότατα εχοντα63. Ade más, tenemos que el proceso del ser «mixto» lo denomina «nacimiento a la existencia» y a su producto «ser compues to y generado» 64. Por último, hablar de la razón como ar tífice65 de las Ideas, podría no ser más que un modo de ha-
«1 24 d 2-7 « 23 c 4
63 59 a 7, c 3
64 26 d 8, 27 b 8 65 27 b 1
hiar. insólito en Platon, si exceptuamos la alusión a Dios como hacedor de la Idea de cama, en la República (alusión casual y, probablemente, no dicha en serio).
Hay un largo trecho desde la doctrina de las cuatro cla ses del Filebo hasta la generación de los números desde el Uno, lo grande y pequeño, de la que habla Aristóteles. La generación de la que se habla en el Filebo es una genera ción puram ente conceptual, o mejor, el análisis de entida des eternas en sus componentes eternos. En el Filebo, el elemento formal es cualquiera de los puntos posibles a lo largo de una escala, o cualquiera de las razones entre cali ficaciones opuestas; en la teoría posterior es una única en tidad, el Uno. En el Filebo, la combinación del elemento formal con el material es efectuada por la razón: razón di vina, en la obra del universo físico, que establece cosas como las estaciones66, y razón humana, en el vivir, en el que tie nen su lugar debido tanto la razón misma como el placer; en la teoría posterior, no se sugiere ningún tipo de causa eficiente. A pesar de todo, sí hay una relación determinada entre las dos teorías. Ambas son pruebas de un renovado interés por el pitagorismo. Los pitagóricos67 ya admitieron el límite y lo ilimitado como opuestos fundamentales, Opuestos que reaparecen en el Filebo y vuelven a aparecer en la teoría posterior68 de Platón como el Uno, lo grarde
y pequeño. La misma frase «lo grande y pequeño» se de
riva de la del Filebo69 lo «más grande y más pequéño». Pa rece que de admitir en el Filebo que estos dos principios estaban insertos en el mundo de las cosas particulares, Pla tón pasó a creerlos insertos en el ser de las Ideas-números.
3) La teoría más aceptada en general asigna las Formas a la clase del «límite», y es aquí, de estar en algún sitio, donde esperábamos encontrarlas. Y esto porque Platón las cree patrones fijos, en contraposición a la multiplicidad y cambio del mundo sensible. Con todo, no estamos dema siado convencidos. Lo más seguro es que, para Platón, de
66 2 6 a 6-b 3; cír. 28 d 3-30 d 8
07 M et. 986 a 15-26 « M e t. 9 87 b 20-7 « 25 c 9 -1 0
terminadas Formas fueran o· dependieran de una razón en tre elementos. Las Formas de figuras matemáticas como el rectángulo, el cuadrado y el círculo, pueden fácilmente re ducirse de este modo. Para los pitagóricos, la justicia era o dependía de una razón; tal vez Platón pensó que las virtu des podían considerarse de un modo semejante. Pero ¿su girió una consideración similar para todas las Formas? Re sulta difícil de creer sin que haya dado ninguna explicación o defensa de tal sugerencia. Y si miramos más de cerca la doctrina de las cuatro clases, entonces aumenta la dificul tad. El miembro típico de la ciase de «lo ilimitado» es un par de cualidades opuestas que constituyen una escala úni ca:-frío y caliente, la de la temperatura; agudo y grave, la del tono; rápido y lento, la de la velocidad; y el miembro típico de la clase del «límite» es un punto determinado de esa escala. Mediante la aplicación de diferentes límites a lo ilimitado de la temperatura, se obtienen diversos grados de temperatura. Pero con esto no se insinúa que la diferencia entre, por ejemplo, la temperatura y el tono sea causada por la unión de diferentes límites con el mismo ilimitado. Cada ilimitado no es totalmente ilimitado. Sí es indetermi nado en cuanto a su grado, pero determinado respecto a su naturaleza genérica. En la naturaleza del do medio del pia no, el elemento específico corresponderá a la clase del lí mite, la naturaleza genérica que copartícipe con las demás notas podrá situarse con lo ilimitado. Por consiguiente, no todos los universales o naturalezas podrán situarse con el límite, como lo concibe esta interpretación. Es imposible, pues, adscribir el conjunto de las Ideas a una cualquiera de las cuatro ciases, aparte de que la intención de Platón en este pasaje no es esclarecer la teoría de las Ideas. Es fácil de ver cuál es el origen de la cuádruple división. Esta se ofrece con el único objeto de esclarecer cuál es la propor ción de placer y sabiduría que exige una vida buena. El p ro blema se resuelve asignando el placer a la «clase mixta» y la sabiduría a la clase (que se tiene por superior) de la «cau sa de la mezcla»70. Con este propósito se toman del pita gorismo los términos de «lo ilimitado» y «el límite», a los
que agregan los de clase mixta y causa de la mezcla, sólo con el objeto de solucionar este asunto, pero sin relación ninguna con la teoría de las Ideas.
Las cuatro clases a las que hace referencia el Filebo se entienden m ejor a la luz del Timeo. El Filebo no se ocupa, en general, de metafísica, sino de ética. Por eso no pode mos esperar que se encuentre en él una declaración tan neta de los principios metafísicos como en el Timeo. Pero sí hay indicaciones suficientes de que Platón expresa, en el fondo, la misma teoría en ambos diálogos. En el T im eo71 se nos dice que antes de que el universo naciera, había tres cosas: el ser (el mundo de las Ideas), el espacio y el deve nir. Y se describe el devenir así: «Todas estas clases (fue go, aire, agua, tierra) estaban sin proporción. Sí poseían al gunos rudimentos de su naturaleza propia, pero en con junto estaban en tal estado como cabría esperarlo de una cosa de la que estuviera ausente la deidad. Estando así su naturaleza en el momento en que intervenía el ordenador del universo, el dios empezó por darles una configuración distinta mediante figuras y números». El estado original del que habla aquí es precisamente el mundo de los even tos fortuitos, como llama a «lo ilimitado», en el Filebo. Po demos darnos cuenta, además, de que así como en el Filebo claramente se identifica el elemento del límite con la de< terminación métrica y numérica, en el Timeo el demiurgo transform a el mundo de los eventos casuales en el ordena do mundo actual, precisamente mediante la inserción de tal determinación. Cfr. por ejemplo, Tim. 3 1 b 4-32 c 4, y en especial 32 c 1: «El cuerpo del mundo fue traído a la exis tencia, al entrar en armonía por medio de la proporción», e incluso la construcción de los cuatro elementos mediante triángulos elem entales72. Por último, en ambos diálogos el mundo se hace añadiendo el límite a lo ilimitado y se dice que es una criatura viviente compuesta de alma y cuerpo73. A la causa de la mezcla se la llama en el Filebo τό παντα ταυτα δημιουργούν, «el que hace todas estas cosas», y en
71 52 d 2-53 c 3 72 53 c 4-55 c 6
el Timeo ó δημιουργός, «el hacedor»74 y en ambos diálo gos es tenido por un ser racional75.
Podemos resumir el sentido e intención del pasaje de este modo: (1) Platón inserta la cuádruple división con el fin de resolver si la segunda posición entre los bienes ha de otorgarse a la razón o al placer. La primera ya se le ha otorgado a la vida que contenga a ambos76, (2) Para solu cionar este problema, Platón distingue en toda existencia fenoménica (γεγενημένη ούσία) a) unos tipos de fenóme nos que tienen cierta determinación cualitativa, pero no de terminación cuantitativa (temperatura, tono, etc.) y b) una determinación cuantitativa. Platón asegura que es razona ble la introducción de b) en a). No hay ninguna referencia a las Ideas, pero cabe suponer que la divina razón introdu ce el límite en lo ilimitado con la vista puesta en ellas (tal como dijo claramente en el Timeo). (3) Tenemos que la causa de la mezcla es, claramente, mejor que lo cuantitati vamente indeterminado; la razón es lo prim ero (la causa), y el placer es un ejemplo de lo segundo. De todo ello se difiere que, en nuestra vida, el factor de pensamiento ra cional es superior al del placer.