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En cuanto a las diferencias en personalidad entre deportes, hay menos acuerdo en cómo ciertas características de personalidad pueden ser propias de un deporte u otro (Wann, 1997). Las diferencias más claras en personalidad se han obtenido cuando se comparan deportes de riesgo con otros deportes de menor riesgo (apartado anterior). A pesar de ello, algunos trabajos han obtenido diferencias en personalidad en función del deporte, aunque más investigaciones se requieren al respecto.

Rodríguez (2003) aplicó la Batería de test Psicológicos para Deportistas de Competición (Fernández, Fernández y Mielgo, 1999) a una muestra de deportistas de distintos deportes. En función del deporte que practicaban las personas evaluadas, son los deportistas de triatlón, artes marciales y waterpolo, los que alcanzan mayores puntuaciones en personalidad (autocontrol, control de la ansiedad, autoestima y autoeficacia) frente a otras disciplinas deportivas. En cambio, natación y natación sincronizada obtienen puntuaciones más bajas.

En cuanto al rasgo narcisismo, los trabajos tienden a indicar diferencias en función del deporte y la práctica o no deportiva. Carroll (1989) evaluó mediante el Narcissistic

Personality Inventory (NPI) la personalidad de 60 culturisas (44 hombres y 16 mujeres), 77

atletas de varias disciplinas y 95 estudiantes no deportistas. Los resultados presentan un mayor narcisismo en los fisicoculturistas (escala egocentrismo) frente a los deportistas y no deportistas. Salvador y Oberst (2005) aplicaron el Narcissistic Personality Inventory (NPI) a una muestra de 117 deportistas adultos (60 deportistas de musculación -30 hombres y 30

mujeres- y 57 deportistas de natación – 27 hombres y 30 mujeres-) pertenecientes a un contexto recreacional. Los resultados indican que no existen diferencias de género en el rasgo o sub-rasgos de la escala narcisismo, y sí se observan diferencias significativas en el sub-rasgo vanidad (contemplación y sobrevaloración de la propia belleza, sobre todo a través de la imagen corporal) cuando se tiene en cuenta el tipo de deporte, donde los deportistas que practican musculación obtienen puntuaciones mayores que los nadadores. Los deportistas que practican musculación tienen una contemplación y sobrevaloración de la propia belleza, sobre todo a través de la imagen corporal.

Dónde si se ha obtenido un mayor número de investigaciones con consenso en los resultados, ha sido al comparar deportistas de modalidad individual frente a deportistas de modalidad grupal, pero también más investigaciones se requieren al respecto (ver tabla 12).

Analizando la revisión realizada, se observa que los rasgos relacionados con aspectos sociales caracterizan a los deportistas que practican deportes de equipo. Los estudios sugieren que los deportistas de deportes de equipo son más extravertidos (Cox, 2002; Rhodes y Smith, 2006; Schurr, Ashley y Joy, 1977; Weingarten, 1982) que los deportistas de deportes individual, mientras que estos son más introvertidos (Eysenck et al.,1982; Weingarten, 1982), aunque no siempre se obtienen diferencias en extroversión entre ambos grupos (Bara, Scipiao y Guillen, 2004). Además, los deportistas de equipo tienen una mayor dependencia (Cox, 2002; Schurr, Ashley y Joy, 1977), autorrealización (confianza y buen humor) y espíritu humanitario -autodominio y responsabilidad social- (Bara, Scipiao y Guillen, 2004) que los deportistas individuales.

Respecto a los rasgos agresividad y neuroticismo, los investigadores no siempre obtienen los mismos resultados. Mientras algunos trabajos presentan a los deportistas de

equipo como más agresivos y a los deportistas individuales como más estables emocionalmente (Cox, 2002), otras investigaciones caracterizan a los deportistas individuales como más agresivos y a los deportistas de equipo como más estables emocionalmente (Bara, Scipiao y Guillen, 2004). Además, los deportistas de equipo son más ansiosos (Cox, 2002; Schurr, Ashley y Joy, 1977) que los deportistas individuales, y estos tienen una mayor objetividad y razonamiento abstracto (Schurr, Ashley y Joy, 1977).

También, los deportistas de deportes individuales como el tenis, tienden a la autosuficiencia e individualidad (Marrero, Martín-Albo y Nuñez, 2000), satisfaciendo sus propias necesidades. Por el contrario, los deportistas de deportes de equipo como el fútbol tienden a satisfacer sus propias necesidades y la de los demás (García-Naveira, 2004, 2007a), planteándose metas individuales y metas grupales (Díaz-Morales y García-Naveira, 2001), aunque la alta competición puede favorecer a que los deportistas tiendan a actuar sin tener en cuenta los intereses de los demás y del grupo (Pelegrín, 2005).

Relacionado con el planteamiento de metas grupales, se encuentran las variables colaboración y cohesión. En los deportes de equipo como el fútbol, los jugadores de mayor categoría son más colaboradores y están más cohesionados que los de menor categoría (Rodriguez, 2003), mientras que en un deporte individual como el ciclismo, los deportistas de mayor nivel son menos colaboradores que los de menor nivel (Gat y Mc Whirter, 1998). Principalmente, la valoración de la cohesión de los futbolistas (García, Rodriguez, Andrade y Arce, 2006) y la cooperación interpersonal deportiva (García-Mas, Olmedilla, Morilla, Rivas, García, y Ortega, 2006) son importantes como variables que explican la dinámica interna de los equipos deportivos.

Tabla. 12. Personalidad del deportista en función de la modalidad deportiva

AUTOR INSTRUMENTO / MUESTRA RESULTADOS

Schurr, Ashley y Joy (1977) Revisión Equipo: mayor extraversión, dependencia, fuerza del ego y ansiedad.

Individual: mayor objetividad y razonamiento abstracto

Eysenck et al. (1982) Revisión Individual: mayor introversión

Weingarten (1982) Revisión Equipo: mayor extraversión

Individual: mayor intraversión

O´Sullivan et al. (1998) ZKPQ

176 deportistas (fútbol, béisbol, hockey hierba y equitación)

No diferencia en sociabilidad entre deportes de equipo

Gat y Mc Whirter (1998) 17 ciclistas profesionales y 17 ciclistas de ocio

Individual: menor colaboración en profesionales Marrero, Martín-Albo y Nuñez (2000) 16 PF

64 tenistas(43 H y 21 M): edad media 21,93 años; 63 deportistas individuales (42 H y 21 M): edad

media 21, 95 años

Individual: Tendencia a la individualidad

Cox (2002) Revisión Equipo: mayor extraversión, ansiedad, agresividad,

dependencia.

Individual: mayor estabilidad

Rodriguez (2003) Batería de test

239 jugadores de fútbol

Equipo: tendencia a la colaboración y la cohesión

Bara, Scipiao y Guillen (2004) FPI-R

209 deportistas (108H y 101M) de diferentes deportes (voleibol,

baloncesto, judo y natación)

Equipo: mayor autorrealización (confianza y buen humor) y espíritu humanitario (autodominio y responsabilidad social)

Individual: mayor irritabilidad, agresividad, fatiga e inestabilidad emocional.

No diferencia en extraversión

García Naveira (2004, 2005) MIPS

44 jugadores de fútbol

Equipo: tendencia a satisfacer propias metas y las de los demás

Rhodes y Smith (2006) Revisión Equipo: mayor extraversión

FPI-R= Inventario de Personalidad de Freiburg; H= hombre; M= mujer; MIPS=; ZKPQ= Zukerman – Kuhlman Personality Questionare; 16 PF=16 factores de personalidad de Cattell; MIPS= Inventario de Personalidad de Millon

Por último, se observan diferencias en personalidad en una misma modalidad deportiva, pero más trabajos se requieren al respecto. En deportes de equipo como el baseball y el fútbol, los jugadores de baseball puntúan más alto en actividad que los jugadores de fútbol (O`Sullivan, Zuckerman y Kraft, 1998). En los deportes individuales, los tenistas son más inflexibles, firmes, objetivos, más apegados a su familia y tradicionales que otros deportes individuales (Marrero, Martín-Albo y Nuñez, 2000).

En resumen, el estudio de la personalidad en función del tipo o modalidad deportiva, se encuentra en un período de reafirmación. Algunos trabajos obtienen que existen unos rasgos que diferencian a cada actividad deportiva, pero aún se requiere un mayor número de estudios que lo confirmen. En general, podemos concluir que los deportistas de deportes de

riesgo se caracterizan por la búsqueda de sensaciones y apertura a la experiencia, en la que

la bipolaridad Expansion-Preservación del modelo de Millon (2001) también pueden integrar el aspecto psicológico de la búsqueda de sensaciones, mientras que los deportistas

de modalidad grupal (por ejemplo, el fútbol) destacan por aspectos sociales como la

extravesión, dependencia, agresividad, autodominio y responsabilidad social, y por una menor ansiedad, estabilidad emocional y razonamiento abstracto, y también, por una mayor confianza y buen humor que los deportistas de deportes individuales. Además, los deportistas de equipo tienden a satisfacer sus propias necesidades y las del grupo, mientras que los deportistas de deportes individuales tienden al individualismo.

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