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Fuente: Statistical Package for the Social Sciences.

Esto evidencia una vez más que las comunidades en general están alejadas de los procesos y esto es en gran medida debido a problemas de comunicación, trayendo como consecuencia factores asociados al desinterés, descuido y falta de valoración de la importancia de estos ecosistemas.

Por otro lado, el humedal Córdoba a pesar de los diferentes procesos administrativos por los que ha pasado que han respaldado y priorizado en inversión e intervención, muestra un comportamiento muy similar al que se presenta en el Humedal La Vaca según la información obtenida de la muestra. En el Humedal Córdoba es evidente que la movilización ciudadana ha alcanzado resultados muy positivos para el ecosistema, mostrando así que existe fuerza y cohesión social entre quienes se encuentran involucrados con este escenario, existe un comité ambiental del humedal así como la mesa local que se reúne todos los jueves, lo interesante de este escenario es que la persona encargada actualmente de la gestión, habla de que gran parte del éxito para la protección del ecosistema está en hacer convocatoria todo el tiempo, participando en eventos de diversos para acercarse a la comunidad y presentarles el humedal, invitando a nuevos a actores a reconocer el escenario siendo pretexto para el dialogo y construcción comunitaria, igualmente el moverse a zonas de la localidad que aunque no sean cercanas, deben tener la posibilidad de conocer el ecosistema y participar en su gestión.

Esto permite que se generen propuestas que surgen directamente desde la comunidad y se dan gracias al reconocimiento que estos actores hacen del territorio pues una de las primeras invitaciones es a conocer el humedal en su interior y su historia, buscando mostrar su importancia, su valor y los procesos que difícilmente pueden evidenciarse desde el exterior.

106 De esta manera, la mesa local en el humedal Córdoba es una de las más consolidadas y estables de la ciudad, haciendo a su vez del escenario uno del mejor valorado y más reconocido nivel distrital.

Sin embargo y como ocurre en el humedal La Vaca, nuevamente se evidencia en gran medida el desconocimiento de los mecanismos de participación entre la comunidad circundante a quienes se aplicó la encuesta, como se observa en las gráficas 19, y 20, que se tienen como resultado de las preguntas 10, 11 y 12 que son iguales a las aplicadas en el humedal de La Vaca. Los resultados de la encuesta se presentan a continuación:

Participación directa en la gestión del humedal

Fuente: output Statistical Package for the Social Sciences

Participación indirecta en la gestión del humedal

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Gráfica 21.Participación en la gestión del humedal. a. Participación directa. b. Participación indirecta.

a. b.

Fuente: Statistical Package for the Social Sciences

Como se observa en la gráfica 21a, el 83 % de los encuestados manifiestan no haber participado en la gestión del humedal de manera directa y tampoco de manera indirecta (21b) , y entre los argumentos presentados está el hecho de no conocer como participar, razón por la cual una vez más la comunicación emerge como un factor fundamental.

Pregunta 12

Ha sido convocado a participar en la gestión del humedal.

Fuente: output Statistical Package for the Social Sciences SI

NO O

NO

108

Gráfica 22.Ha sido convocado a participar en la gestión del humedal.

Fuente: Statistical Package for the Social Sciences

La grafica 22 muestra como el 75 % de los encuestado indica que no ha sido convocado, y el 23% que sí, mostrando un patrón similar al del humedal La Vaca, teniendo igualmente un reconocimiento local en gestión social, lo que refleja probablemente como algunos actores entrevistados manifiestan que la comunidad involucrada con los humedales está representada por solo unas pocas personas que trabajan muy fuerte por los humedales.

Este patrón de característica de la participación comunitaria aplica indistintamente en toda la gestión que se lleva a cabo en los dos humedales, siendo evidente que la gestión social que es bastante prometedora e interesante según lo observado en el territorio, aun es incipiente a mayores escalas, especialmente en convocatoria.

Mejoramiento de la calidad del aire:

En primer lugar todos los ciudadanos tenemos como uno de nuestros derechos fundamentales disfrutar de un ambiente sano9, razón por cual es un factor de preocupación y de alerta, la magnitud del impacto que sobre la salud de los habitantes tiene la contaminación y la variabilidad climática asociada a los fenómenos de la niña y el niño, donde se reportan picos de enfermedades

9 Artículo 79 de la Constitución Política de Colombia de 1991. “Todas las personas tienen derecho a gozar de un ambiente sano. La ley garantizará la participación de la comunidad en las decisiones que puedan afectarlo. Es deber del Estado proteger la diversidad e integridad del ambiente, conservar las áreas de especial importancia ecológica y fomentar la educación para el logro de estos fines”

SI

109 respiratorias agudas (ERA) en la población vulnerable que son los menores de 4 años y mayores de 70 (sin importar el estrato socioeconómico al cual pertenecen), encontrando para Bogotá un reporte a 2016 de 52.179 casos según cifras del Observatorio Distrital Ambiental.

Las ERA se encuentran asociadas en gran medida a la contaminación atmosférica pues la exposición a elementos contaminantes predispone a irritaciones y a fragilidad de las vías respiratorias haciendo a la población vulnerable, más propensa a respuestas alérgicas agresivas frente al contagio de enfermedades virales o bacterianas que se intensifican en temporadas de lluvia. Es por esto que una ciudad como Bogotá, donde los niveles de contaminación pueden llegar a ser preocupantes, el papel de los humedales como purificadores, filtros y reguladores climáticos es fundamental.

Actualmente se lleva a cabo a nivel distrital el reporte diario de Calidad del Aire basado en los parámetros que se presentan en la figura 6, correspondientes a los elementos que conforman el Índice Bogotano de Calidad del Aire (IBOCA)10

Figura 6. Atributos del Índice Bogotano de Calidad del Aire.

Fuente: Secretaria Distrital de Ambiente.

10 El Índice Bogotano de Calidad de Aire, IBOCA, es un indicador multipropósito que comunica simultáneamente el riesgo ambiental por contaminación atmosférica, el estado de la calidad del aire de Bogotá, las afectaciones y recomendaciones en salud y las medidas voluntarias para que la ciudadanía contribuya a mantener o mejorar la calidad del aire de la ciudad

110 Las localidades Kennedy y Suba en las cuales se ubican los humedales objeto de estudio muestran índices de calidad del aire Moderado y Favorable respectivamente, según la información suministrada por la Secretaria de Ambiente en su página web, siendo en el caso de Kennedy de 12 con reporte de SO2: 2,4 ppb, PM 2.5: 19,5 µg/m3 y PM 10: 43,7 µg/m3) y para el caso de Suba de 7 con reporte de SO2 : 1,47 ppb, PM 2.5: 9,5 µg/m3 y PM 10: 56,4 µg/m3. (Red de Monitoreo de Calidad de Aire en Bogotá, Secretaria Distrital de Ambiente datos a 1 de junio de 2017).

Esta información de calidad del aire es clave teniendo en cuenta que en estas localidades se cuenta con una alta densidad poblacional, siendo según proyecciones realizadas el año 2015 por la Alcaldía Mayor de Bogotá, superiores al millón de habitantes. Kennedy por ejemplo en el 2005 año del último censo nacional tenía en promedio una población de 800.000 habitantes, para el año 2012 ya había superado el millón y en la proyección que realizó la alcaldía mayor aparece con un valor aproximado de 1.208.980 habitantes para el año 2017, en el caso de Suba a 2015 reportaba un número aproximado de 1.162.000 habitantes y según la proyección, finalizado 2017 tendrá cerca de 1.282.978 habitantes. Este número de habitantes ubicados en un territorio de 10.051 hectáreas para suba incluyendo suelo urbano y para Kennedy con 3855.45 hectáreas muestra que en suba a cada habitante le corresponden 0, 0078 hectáreas 0,000078 Km2 y en Kennedy es de 0,0032 hectáreas por habitante o 0,000032 Km2, lo que indica una alta densidad poblacional, aumentando así las presiones asociadas a condiciones de ocupación, disponibilidad y acceso a mejores condiciones entre ellas la calidad de aire, siendo potencialmente más vulnerables.

Pensando en compensar estas situaciones de contaminación vs densidad poblacional y según los estudios adelantados por la organización mundial de la salud, se reporta que lo recomendable seria “tener al menos un árbol por cada tres habitantes para mejorar la calidad del aire" sin embargo en Bogotá según lo muestran estudios adelantados por el Jardín Botánico José Celestino Mutis se cuenta con 1 árbol por cada 7 habitantes , en la gráfica 23, se observa el comportamiento del indicador Número de árboles por habitante en cada localidad desde el año 2007, se evidencia entonces la preocupante situación indicando la necesidad imperante de aumentar las hectáreas reforestadas bien sea como áreas protegidas o como parques y espacio público en general, a fin de garantizar la equidad frente al mejoramiento de la calidad del aire, entendiendo la función que cumple la vegetación gracias a su proceso de fotosíntesis y siendo entre otras cosas regulador climático.

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