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Research, Development and Innovation Capabilities Substantial progress has been made in building up

Cabe mencionar que los nuevos programas de telesecundaria incluyen tres tipos de conocimientos a propiciar en el alumno: conocimientos conceptuales, actitudinales y procedimentales, el desarrollarlos es una tarea que el docente debe conocer.

El docente también debe apoyarse de los diferentes medios para evaluar de forma permanente e implementar a tiempo acciones pertinentes que ayuden a mejorar su desempeño y el de los alumnos mediante las siguientes acciones:

Contribuir a la participación e intercambiar opiniones entre alumnos para la resolución de problemas.

Intervenir formulando preguntas y reflexiones, argumentando a favor o en contra de los resultados obtenidos o explicados los procedimientos utilizados en la resolución de tareas a los problemas planteados.

La evaluación implica por tanto involucrar al alumno mediante el ejercicio de la autoevaluación y coevaluación.

Explicite las metas que los alumnos deben alcanzar y los criterios que utilizará para valorar su trabajo, así les ayudará a identificar cuáles son sus limitaciones y como pueden superarlas.

Promover actividades que impliquen una mayor participación del alumno, evitar actividades que lleven al alumno a la memorización.

importante para llevar con eficiencia el proceso de enseñanza aprendizaje. Para ello el profesor puede apoyarse en la utilización de diversos instrumentos que le permitan evaluar el desempeño de los estudiantes tales como: notas de observación, los cuadernos de trabajo de los alumnos u otros instrumentos, como el portafolio o la carpeta de

trabajos, la lista de control o el anecdotario que pueden servirle para contrastar los resultados del examen con el trabajo cotidiano que realiza el alumno.

2.2 La evaluación formativa desde diversas perspectivas teóricas.

Toda las instituciones llevan a cabo evaluaciones de sus procesos educativos, a través de tres formas evaluación: diagnóstica, formativa y sumativa. Cada una es fundamental, sin embargo la evaluación formativa es de gran importancia porque contribuye a que el docente perciba a tiempo si los objetivos están siendo alcanzados en un momento oportuno.

Es imprescindible esclarecer que para elevar la calidad de enseñanza en México, es preciso revisar los requisitos para una evaluación formativa, por lo que a continuación se mencionan diversos planteamientos acerca de lo que es la evaluación formativa.

Clifton B. Chadwick y Nelson Rivera (1991) plantean que la evaluación formativa es importante porque entrega información frecuente a los alumnos durante el proceso de enseñanza aprendizaje, asegurándose de que ellos estén al tanto de su progreso y de sus diferencias con el propósito de permitirles avanzar.

La evaluación formativa contribuye a estimular el aprendizaje, debido a que el alumno sabe que es lo que ha aprendido y que es lo que le falta por aprender.

También es fundamental la retroalimentación que hace el maestro del trabajo realizado por cada uno de sus alumnos, porque es lo que le permite al alumno, saber de

sus aciertos o de sus errores. Pero la evaluación no debe limitarse a evaluar al alumno. El profesor puede hacer uso de este valioso instrumento para fijarse nuevas metas, detectar errores en su planeación, realizar ajustes, mejorar sus estrategias, utilizar diversos instrumentos de evaluación e implementar aquello que considere le faltó.

Para Arnaz (1990) la evaluación formativa del curriculum es una actividad que se realiza simultáneamente con todas aquellas en las que se elabora, instrumenta y aplica el curriculum. Durante estas operaciones hay una continua toma de decisiones, cada una de las cuales debe estar fundamentada y relacionada coherentemente con las demás; la evaluación formativa del curriculum implica analizar el fundamento de cada decisión, examinar las relaciones entre las decisiones adoptadas y juzgar, en consecuencia, la necesidad de conservarlas o modificarlas, considerando los resultados que se han obtenido. Evidentemente la evaluación formativa se realiza aún cuando no se tengan los productos finales del proceso enseñanza aprendizaje, es decir los egresados con los que será posible atender una o varias necesidades seleccionadas previamente.

“Evaluación constituye una reflexión crítica sobre todos los momentos y factores que intervienen en el proceso didáctico a fin de determinar cuáles pueden ser, están siendo o han sido, los resultados del mismo” Rosales (2000). Los criterios para una evaluación constituyen el indicador que guía el proceso de evaluación de forma ética, objetiva y real.

El docente debe llevar a cabo la evaluación formativa como un indicador que le permita tomar decisiones y adecuar en caso necesario de acuerdo los requerimientos de sus alumnos, esto significa que el maestro es quien al evaluar de forma continua, conoce los logros tanto conceptuales, actitudinales como procedimentales de los estudiantes y

por la interacción que establece con plan de trabajo y alumnos, puede reconocer el momento preciso en que se hace indispensable un cambio. Es decir el profesor puede innovar desde su participación misma en el proceso de enseñanza aprendizaje

implementando, estrategias, métodos, técnicas de estudio, actividades, proyectos, dinámicas de grupo, implementar actividades en las que los alumnos integren recursos tecnológicos, diseñar formas de evaluación diversas como son implementar la

observación, generar en el grupo actividades de autoevaluación y coevaluación acordes con la asignatura, diseñar pruebas que inviten al alumno a la reflexión y el análisis de lo que se le pregunta, a su vez prepararlo para este tipo de pruebas.

Rosales (1998) señala que la evaluación formativa se trata de una reflexión crítica, a través de la cual se estudian las causas determinantes y los factores intervinientes en un determinado resultado instructivo, tradicionalmente la evaluación venia a tener un carácter descriptivo, de simple constatación de los resultados sin que se acompañara de un estudio de las causas o una reflexión sobre su posible perfeccionamiento. (pág. 15) En un concepto más formativo, más pedagógico del término, hay que considerar junto al qué, el porqué, el cómo. Es decir, junto al conocimiento de los resultados, el estudio de las causas y de los medios de perfeccionamiento. La evaluación debe ayudar al maestro a conocer logros en el alumno y si las estrategias, métodos y técnicas didácticas que ha utilizado han contribuido al logro de los aprendizajes y contenidos estipulados en el programa.

La evaluación debe ser vista como la valoración, el criterio que se utiliza el profesor para saber lo que está bien o lo requiere de una mejora, frente a diversas situaciones educativas.

Es importante destacar que la evaluación, tal y como lo mencionan algunos autores debe coincidir con la formación integral de un individuo, que esté preparado para la vida, mas no debe ser utilizado como el instrumento de control de conductas lamentablemente utilizadas por muchos profesores, tampoco debe constituir en el requisito indispensable para calificar asignando un número, resultado de la aplicación exclusiva de un examen, ni mucho menos significa el obtener un documento para que el alumno pueda escalar a otro nivel, aún cuando sea parte de los logros alcanzados por los estudiantes.

Ruíz (1999) nos dice que la evaluación aplicada a la enseñanza y el aprendizaje consiste en un proceso riguroso y sistemático de recogida de datos, incorporado al proceso educativo desde su comienzo, de manera que sea posible disponer de

información continua y significativa para conocer la situación, para formar juicios de valor con respecto a ella y tomar las decisiones adecuadas para proseguir la actividad educativa mejorándola progresivamente.

El docente desde su práctica misma debe concebir a la evaluación de esta manera, porque ello le brindará la oportunidad de enriquecer su propio trabajo y retroalimentar el trabajo que realiza el alumno. Desde esta perspectiva el docente y alumno estarán en posibilidades de reconocer, valorar y mejorar de manera permanente, sobre todo alcanzar las metas que desde un inicio se hayan propuesto lograr en un determinado lapso de tiempo, bloque, secuencia, fase o periodo.

La evaluación concebida desde un punto de vista más global se le puede considerar como la valoración o formulación de juicios a partir de los datos que se obtuvieron en un momento dado y en una situación concreta de aprendizaje. Esta valoración puede llevar a

la toma de decisiones que le permitan al maestro tanto corregir como mejorar los aspectos o rubros que en su momento hubo evaluado.

La escuela es el lugar donde alumnos y maestros tienen la capacidad de planificar, organizar y desarrollar actividades no previstas en un programa o currículo y adecuarlo a sus necesidades o dificultades que se les presenten. También están las actividades

extraescolares que apoyan al currículo formal, ejemplo de ello son los proyectos, campañas, excursiones, concursos, actividades culturales y recreativas, entre otras. El maestro debe contar con los conocimientos suficientes para realizar acciones

encaminadas a tal fin. Con estas actividades se pretende apoyar al alumno a la formación integral.