En la literatura de ciencia ficción es costumbre empezar con grandes cantidades de conflictos y amenazantes desastres, y sin embargo la historia siempre termina en un final feliz. Pero en la vida real, esto ocurre rara vez así. La historia humana revela que muy a menudo los malos ganan. Los mas brutales y viciosos espécimenes de la humanidad han dominado la historia, saqueado a los inocentes y violando los derechos de los débiles.
Es por esta razón que el Señor ha enfatizado a sus siervos que el juicio de la humanidad debe esperar hasta el fin de nuestro segundo estado. Solamente al finalizar la historia es que se darán recompensas y castigos a cada hombre “de acuerdo con sus obras”.
Ocasionalmente, sin embargo, hay historias de la vida real donde un gran líder nacional si tiene un final feliz aquí en la tierra. La biografía de José es una de ellas. Es una historia que empieza en la oscuridad y termina en la luz.
Brevemente, recordaremos que su vida empezó en Harán donde existió un continuo feudo entre su padre y su abuelo materno. Cuando la familia se mudo de regreso a Canaan ellos se detuvieron cerca de Siquem y ahí su hermana, Dina, fue raptada y violada. Inmediatamente después de eso su hermano mayor le declaró la guerra a Siquem, mató a su gobernador y a su hijo, elimino totalmente a toda la población masculina y saqueo la ciudad. Cuando José estaba cerca de la edad de siete años su mamá murió. Cuando el tenía 17 años su hermano mayor hizo un complot para matarlo, y cuando ellos lo aprisionaron en un pozo, él fue encontrado por unos Madianitas quienes lo vendieron a una caravana de mercaderes Ismaelitas y a su vez estos lo vendieron en Egipto como un esclavo.
Aun siendo esclavo, José trabajó diligentemente y llegó a ser el mayordomo de su amo. Pero después de once años de servicio fue arrestado con cargos falsos y fue arrojado en una mazmorra por dos años. Finalmente, a través de la revelaciones de Dios dadas a él concerniente a los sueños de Faraón, fue liberado de la esclavitud y fue hecho primer ministro sin nadie con mas autoridad sobre él excepto por el Faraón mismo.
Desde ese día en adelante, su felicidad se incrementó. Le fue dada una hermosa esposa y tuvieron dos hijos. Todo lo que ahora le faltaba a José para ser completamente feliz era el gozo de ver la faz de su padre nuevamente y reunirse con su familia. Mediante la intervención de los cielos, incluso esto también le fue concedido.
¿POR QUÉ ESTABA JACOB TEMEROSO DE ENTRAR EN EGIPTO?
Cuando José invitó a su padre a reunirse con él en Egipto, él no se refería solo a una simple visita sino era una invitación permanente para establecerse ahí. Esto dejó a su padre Jacob con una profunda y perpleja decisión encima. Abraham e Isaac habían ambos arriesgado su vida con la finalidad de mantener su residencia en Canaan. El Señor les había expresado explícitamente que esta era su tierra prometida. Pero ahora esta tierra prometida estaba muriendo. El perpetuo calor del ampollante sol y la marchitante fuerza de los vientos del desiertohabían dejado esta tierra carente de lluvia totalmente desolada. Los rebaños estaban muriendo, la gente estaba muriendo, la espectral imagen del hambre estaba por doquier. Incluso tribus poderosas y ricas como la de Jacob escasamente tenían los medios para sobrevivir. Y sin la ayuda de Egipto, incluso él podría morir. Entonces, a regañadientes, Jacob se preparó para dejar su hogar en Hebrón y llevar “todo lo que tenía a Egipto”. Ya en camino se detuvo en Berseba que era su cuartel general en el sur, y allí Jacob “ofreció sacrificios al Dios de su padre Isaac”.
Fue en Berseba donde Jacob cayó en un profundo sueño y la visión del todopoderoso suavemente descendió sobre él. El Señor le habló diciendo: “Jacob, Jacob”, y el anciano patriarca respondió, “Heme aquí”
Y el Señor le declaró,”Y dijo: Yo soy Dios, el Dios de tu padre; no temas de
descender a Egipto, porque allí yo haré de ti una gran nación. Yo descenderé contigo a Egipto y yo también te haré volver; y la mano de José cerrará tus ojos”
(Génesis 46:34) Entonces ¡la mano del Señor estaba en esto!
La profunda aprehensión de Jacob ocasionada por esta divina manifestación es mejor apreciada cuando se reconoce que hubo una advertencia divina dada a Abraham cuando el Señor le dijo: “Entonces Jehova dijo a Abram: Ten por cierto que tu
descendencia morará en tierra ajena, y será esclava allí, y será oprimida cuatrocientos años”(Génesis 15:13).
Desde aquel tiempo, cada uno de los patriarcas – Abraham, Isaac y Jacob debieron haberse preguntado cuando y donde sería cumplida esta profecía. Seguramente Jacob debió haber sentido una particular y profunda sensación de ansiedad al mudarse a Egipto cuando supo que esto podría convertirse en el periodo de esclavitud y aflicción que el Señor había predicho.
LA FAMILIA DE JACOB SE REÚNE CON JOSÉ EN EGIPTO
“ Y tomaron sus ganados, y sus bienes que habían adquirido en la tierra de Canaán, y vinieron a Egipto, Jacob y toda su descendencia consigo”(Génesis 46:6) El número de personas que pertenecían a la familia directa de Jacob – hijos y nietos son 70 según la información dada en el antiguo testamento y 75 según el nuevo testamento. Sin embargo la versión Septuaginta del Antiguo Testamento también nos da el número de 75 e incluye 5 descendientes de Manases y Efraín los cuales no están numerados en la versión del rey Santiago. Por tanto concluimos que esta es la información correcta. Adicionalmente a la familia directa de Jacob debió haber habido mucho mas personas si tomamos en cuenta a los siervos y siervas de Jacob, junto con sus familias. Aparentemente Jacob aun tenía una cantidad de ganado considerable que había sobrevivido a la hambruna y que sin duda era conducido por todos sus vigilantes y siervos que habían estado con él desde que salió de Harán.En este viaje a Egipto Jacob estaba dejando atrás a las madres de ocho de sus hijos. Raquel había muerto cuando benjamín nació y algún tiempo después Lea había muerto también. Jacob había enterrado a Raquel en su propia tumba cerca de Belén pero Lea aparentemente murió en Hebrón y fue enterrada en la cueva de Macpela junto con Abraham, Sarah, Isaac y Rebeca.
Jacob ahora envió a Judá por José para traerlo al lugar donde se reunirían. José les había dicho previamente que se dirigieran a Gosén porque “estarás cerca de mí”. Aparentemente José mantenía su centro de operaciones en la capital de la
ciudad de Memfis donde se cree que Faraón tenía su cede gobierno. Gosén no estaba muy lejos, y sabemos que es donde José le indicó a Judá que trajera a Jacob y a su familia.
José debió haber sentido una profunda ansiedad al contemplar el gozo de ver a su padre nuevamente. Habían pasado 22 años desde que se separaron (13 años como esclavo mas siete años de abundancia mas dos años de hambruna). José entonces montó su carro real y se dirigió a Gosén. Para los Egipcios José era un administrador eficiente y calculador, un hombre de negocios, pero para su familia él era tan compasivo como una mujer. Cuando José vio a su padre corrió hacia él y lo abrazó y “lloró largamente”. El anciano patriarca miró a su hijo y dijo: “Entonces Israel dijo a José: “Muera yo ahora, ya que he visto tu rostro, y sé que aún vives”(Génesis 46:30). Los 22 años de luto habían dejado su marca. Jacob no podría haber estado mas gozoso al haber José regresado literalmente de la muerte.
JOSÉ PRESENTA A SU PADRE Y CINCO DE SUS HERMANOS A FARAÓN
En un sentido fue algo delicado para José llevar a toda la familia de su padre de Canaan y establecerlos en Egipto, particularmente durante una de las mas terribles hambrunas en a historia del país. José sin embargo deseaba mantener a su pueblo separado de los egipcios y aun así tenerlos lo suficientemente cerca al lugar donde el vivía. Gosén era una rica y fértil parte de Egipto y un área ideal para alimentar a sus rebaños y su ganado. Esta es la razón por la que José la había seleccionado. El ahora tenía el desafió de conseguir la aprobación de Faraón. Por tanto, el instruyó a su padre y a sus hermanos de la siguiente manera: “Y cuando Faraón os llamare y dijere: ¿Cuál es vuestro oficio? entonces diréis: Hombres de ganadería han sido tus siervos desde nuestra juventud hasta ahora, nosotros y nuestros padres; a fin de moréis en la tierra de Gosén, porque para los egipcios es abominación todo pastor de ovejas”(Génesis 46:3334) ªDe acuerdo a esto, José tomó a su padre y a cinco de sus hermanos al palacio del Faraón. No sabemos porque solo cinco de sus hermanos fueron llevados y ni sabemos cual de ellos eran estos cinco. José presentó a sus hermanos al Faraón, y tal como José lo había pronosticado, el Faraón les preguntó sobre su ocupación. Ellos respondieron precisamente en la manera como José les había sugerido. Faraón entonces se volvió hacia José y le dijo: ”La tierra de Egipto delante de ti está; en lo mejor de la tierra haz habitar a tu padre y a tus hermanos” (Génesis 47:6).
Esto fue excelente. Las cosas estaban sucediendo exactamente como José esperaba que pasaran. El Faraón añadió: “habiten en la tierra de Gosén; y si entiendes que
hay entre ellos hombres capaces, ponlos por mayorales del ganado mio.” (Génesis
47:6).
Faraón reconoció a gente competente cuando los miró. Dado que José había sido un siervo tan esplendido y eficiente, él esperaba que otros miembros de la familia fueran igual. Ahora José presentó a su anciano padre delante de Faraón. En cuanto Jacob llegó a la presencia de Faraón, él saludó al monarca egipcio con un saludo y una bendición. El Faraón dijo: ¿Cuántos son los días de los años de tu vida? Y Jacob le dio un a interesante respuesta. Dijo él: “Y Jacob respondió al Faraón:Los días de los años de mi peregrinación son ciento treinta años; pocos y malos han sido los días de los años de mi vida, y no han llegado a los días de los años dela vida de mis padres en los días de su peregrinación.” (Génesis 47:9). Es obvio que Jacob sintió que su vida estaba llegando a su final mas rápido que la de Abraham que había vivido 180. De hecho, Jacob viviría en Egipto por
otros 17 años antes de morir a la edad de 147. Cuando la gente envejece usualmente se siente lista para partir mucho antes de su tiempo. Abraham se llamó así mismo “viejo y entrado en años” cuando tenía 140, pero él se volvió a casar y tuvo otros seis hijos después de eso. Isaac pensó que estaba acabado aproximadamente a la edad de 110, pero él vivió por casi otros tres cuartos de siglo. Cada generación ha tenido que aprender que la fórmula secreta para una vejez feliz es mantenerse luchando hasta el último parpadeo de la vitalidad física.
El registro concluye este episodio diciendo: “Así José hizo habitar a su padre y a
sus hermanos, y les dio posesión en la tierra de Egipto, en lo mejor de la tierra, en la tierra de Ramesés, como mandó Faraón”(Génesis 47:11).