2.2.3.1 Gestión integral de los R.S. El Decreto 1713 de 2002 menciona que un R.S. es
cualquier objeto, material, sustancia o elemento sólido resultante del consumo o uso de un bien en actividades domésticas, industriales, comerciales, institucionales, de servicios, que el
generador abandona, rechaza o entrega y que es susceptible de aprovechamiento o
transformación en un nuevo bien, con valor económico o de disposición final. De esta definición se puede apreciar el enfoque reactivo con el que se comprenden a los R.S, al ubicarlos
exclusivamente dentro de la fase de disposición final, desconociendo al mismo tiempo la
diversidad de procesos en su ciclo de vida. Según el observatorio ambiental de Bogotá (2011) la producción de residuos en el distrito presenta una tendencia a aumentar, todos los años el aumento ha sido significativamente mayor. El año con los registros de disposición de residuos más altos es el 2011 con 2.290.285 toneladas, esto equivale a un promedio de disposición diaria de 6.274 toneladas. Cifras que demuestran que las estrategias para la solución de la problemática generalmente concentradas en la separación en la fuente y la disposición final no han sido del todo efectivas, por lo que es necesario integrar una mirada compleja a la problemática, teniendo en cuenta los diferentes actores y factores en su ciclo de vida. En este sentido (Alvira, 2012)
considera que “tanto en el manejo inadecuado de los residuos sólidos, como en todas sus posibles alternativas de solución, se presenta un alto grado de complejidad que expone una realidad
emergente de la cultura, la humanidad y su relación con el medio” (p.42)
A partir del marco normativo, la política de gestión integral de R.S. (2002), señala como obligación del Estado a:
Orientar y establecer un marco de acción para las entidades públicas con responsabilidades de la gestión de residuos sólidos, desde el punto de vista del saneamiento ambiental. Comprende los
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aspectos técnicos, económicos, administrativos, ambientales y sociales involucrando la prestación del servicio de aseo” (p.6).
Es decir el manejo de R.S. ya no se limita a la fase de disposición final, sino que es entendido desde un carácter interdisciplinar, en donde por supuesto la variable social juega un papel
primordial como factor que determina la sostenibilidad de los procesos, a través de la generación de hábitos y comportamientos en los ciudadanos. Situación que explica la necesidad de abordar la problemática desde diversas esferas del conocimiento y generar un diálogo entre la gestión ambiental pública, privada, y los diferentes sectores de desarrollo a nivel nacional, entre ellos el sector educativo tal como lo contempla la política, para así potenciar la toma de conciencia colectiva y decisiones sustentables. Al respecto, Alvira (2012) considera que: “la tarea de la
educación ambiental es fundamental para gestar cambios en la sociedad que propendan por la ruptura de paradigmas, transformen las prácticas de vida de las sociedades actuales y marquen pautas de sostenibilidad para las generaciones venideras” (p.43).
Vega, (2001) en su libro: Hacia una Gestión Ambiental Sistémica, hace un recorrido a la evolución de los sistemas de gestión ambiental. Un análisis que en sentido general contribuye a reflexionar sobre el manejo de R.S en Colombia. Una primera fase es la gestión incidental, en la cual se interpretaban los problemas ambientales como fenómenos aislados. Aunque en menor grado, la gestión incidental aún se realiza y se ve reflejada en las medidas reactivas o de “apagar incendios” al momento de abordar las problemáticas. En el caso de los R.S, este tipo de gestión
se percibe claramente con las soluciones inmediatas que se plantean para la acumulación de desechos, por ejemplo los rellenos sanitarios a nivel local y la ubicación de canecas y/o puntos ecológicos para separar en la fuente a nivel institucional. Una segunda fase, que se ha impulsado desde los años 70 es la gestión operacional, en donde las estrategias para la solución de las problemáticas ambientales se inscriben en el desarrollo de dispositivos de comando y control
como las leyes correctoras, que para el caso de los R.S “castiga” aquellas acciones que generen
impacto en el sistema natural por su uso inadecuado. Finalmente desde la década de los 90 tenemos una gestión ambiental sistémica en donde se abordan las problemáticas como producto de la interacción sociedad- naturaleza. Muestra de ello, es la Política de Gestión Integral de Residuos Sólidos en donde el asunto de los R.S ya no es solamente una cuestión de manejo por parte de las empresas operadoras de aseo, sino que se incluyen los actores políticos, económicos y sociales.
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2.2.3.2 La Gestión de los R.S. y su articulación con la E.A. Al contemplarse desde la gestión
sistémica que los problemas ambientales son producto de la interacción sociedad y naturaleza, cobra importancia entonces, integrar estrategias preventivas más que reactivas para la solución de estas problemáticas, tales como la E.A. la cual, según la política de Educación Ambiental (2002):
Debe estar orientada hacia la formación de los individuos y de los colectivos para la participación en procesos de gestión, entendidos éstos como los procesos en los cuales los individuos y los
colectivos se hacen conscientes de las competencias y responsabilidades propias y de los otros, con miras a la toma de decisiones para la resolución de problemas. Esto implica un conocimiento de la realidad en la que se desenvuelven puesto que la Educación Ambiental está íntimamente relacionada no solamente con el entorno natural, sino con el entorno social y cultural que hace parte del mundo en el cual se desarrolla todo individuo (p.24).
Este concepto integrado desde la política, invita entonces a abordar las problemáticas ambientales en los proyectos educativos desde la articulación de la gestión y la educación, presentándose como nodos: la participación, la interdisciplinariedad y la complejidad en la problemática de estudio. Al respecto Londoño (2009) considera que la E.A. busca transformar las miradas y formas de relación de los individuos con la realidad ambiental, que en sentido profundo es una realidad compleja. Por lo tanto, una E.A. para la gestión integral de los R.S., implica superar el imperativo de una educación para la separación en la fuente, para trascender a las diferentes fases en sus ciclos de vida, contemplando al mismo tiempo la diversidad de actores involucrados en la problemática. Ahora bien, en el contexto escolar la práctica pedagógica para el manejo de R.S. demanda la interacción de diferentes actores de la comunidad educativa, tal como lo plantea Terron (2010) para quien, carece de sentido implicar solo a los estudiantes en el proceso pedagógico, ya que también influyen las representaciones de padres de familia y
docentes en la manera en que los escolares construyen un imaginario de su entorno.
Queda claro entonces que una E.A. para la gestión integral de los R.S., por una parte debe abordar a los R.S. desde una perspectiva compleja, es decir abarcando los elementos del componente social y ecosistémico que hacen parte en su ciclo de vida, el cual se muestra en la figura 3, y en donde hay una interacción de actores y factores desde la extracción de los recursos naturales para producir las cosas que se usan a diario hasta la incorporación nuevamente al ciclo productivo de las cosas que son desechadas después de su uso. Por otro lado, debe involucrar los diferentes actores de la comunidad educativa (padres de familia, estudiantes, docentes y
44 directivos) que pueda conducir a la construcción de una propuesta interdisciplinar desde la diversidad de saberes en los actores. Para el desarrollo de esta propuesta será necesario entonces identificar las concepciones de la comunidad educativa sobre los R.S, construir la propuesta a partir de estas concepciones y abordar en la estrategia pedagógica la interacción entre el sistema sociedad-naturaleza.
Figura 3. Ciclo de vida de los R.S. Elaboración propia a partir del documental, la historia de las cosas, encontrado en: https://www.youtube.com/watch?v=ykfp1WvVqAY
En el documento reflexión y acción del Ministerio de Educación Nacional (2010) se presentan aspectos importantes en los procesos de gestión para las propuestas educativo ambientales, estos aspectos se plantean desde la concepción de la gestión como proceso y eje articulador de la institución escolar con la comunidad en la cual se encuentra inmersa y desde la cual realiza permanentemente lecturas de contexto en la dimensión ambiental. Estos aspectos se constituyen entonces en orientaciones para abordar problemáticas en la escuela como la acumulación de R.S, esto si se pretende integrar un enfoque territorial de E.A y gestión en la trasformación de la problemática. Algunos de los aspectos a consideran son entonces:
- Conocimiento de la situación ambiental y delimitación de la problemática ambiental local y/o regional prioritaria, así como de las necesidades de las comunidades, en lo concerniente a la educación ambiental.
Transformacion industrial de la materia prima Comercializacion de los productos (medios de comuniación y publiciidad) Consumo Reciclaje Naturaleza (extracción de los recursos naturales)
45 - Identificación de actores relacionados con la problemática delimitada y clarificación de
competencias y responsabilidades de los mismos en el campo de la gestión.
- Reconocimiento de los intereses comunes particulares de los actores con respecto a la problemática ambiental prioritaria.
- Ubicación de las posibilidades y de los límites de los actores, para las posibles negociaciones requeridas, en el proceso de gestión.
- Construcción de escenarios de negociación, desde las competencias y responsabilidades de los actores, desde sus intereses y desde sus propias posibilidades de proyección.
- Definición de las necesidades de negociación, atendiendo a las características e intereses de los actores, a sus propósitos comunes y a las posibilidades de concertación
- Clarificación de etapas, fases o períodos de gestión, teniendo en cuenta los propósitos, tanto generales como particulares, de las propuestas o proyectos educativo-ambientales Estos aspectos para la propuesta de R.S, invitan a ubicar la problemática en un contexto territorial, identificando las diversas interacciones en el componente social y natural que se producen en torno a los R.S, haciendo énfasis en la negociación, que para esta propuesta puede considerarse desde el diálogo de saberes de la comunidad educativa. Así conocimiento cotidiano, científico y experiencial deben converger en la compresión de la problemática y en la generación de alternativas para su solución.
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Capítulo 3