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1 En homenaje a
la concisión, estoy con- densando un tanto la historia. En realidad, la primera aplicación de la imprenta en esta experiencia no fue exactamente la pro- ducción de un periódi- co. En una fase inicial, lo que escribían, impri- mían y compartían los niños del Bar-sur- Loup eran breves re- dacciones individuales sobre temas diversos con las cuales se com- ponía el llamado «Libro de la Vida». Después, gradualmen- te, la producción evo- lucionó hasta tomar la forma de un periódico; sobre todo al ser trasla- dado Freinet a St. Paul, donde —siem- pre en régimen de escuela unitaria— tra- bajó con escolares mayores.
adquieren ellos también sus mini-imprentas y los periódicos escolares empiezan a multiplicarse en distintas escuelas públicas de Francia, todas ellas pobres y relegadas.
Acontece algo de mayor impacto aún: entran en cadena. Se establece el intercambio de periódicos escolares, la red de corresponsales, el diálogo a distancia. En respuesta a su envío, los chicos provenzales de St. Paul reci- ben a la vez las crónicas de los bretones de Trégunc. Ese día, el entusias- mo es desbordante: «Tenemos que editar un número de nuestro periódi- co para ellos: informarles bien, explicarles cómo vivimos, qué comemos, cómo trabajamos el campo, qué cosechamos, qué fabricamos, qué árboles hay, qué tipos de animales, cómo nos divertimos, qué fiestas y costumbres tenemos». Casi sin que el maestro Freinet deba intervenir, se organizan, se reparten tareas y se lanzan a la calle a ampliar datos, a entrevistar a los granjeros y a los artesanos; a exhumar documentos en el archivo munici- pal; a trazar planos del pueblo y mapas de los campos y los montes cir- cundantes; a conversar con los abuelos para rescatar y reconstruir la his- toria y las tradiciones del lugar...
A su vez, las redacciones que, en retribución, reciben de sus corres- ponsales bretones —hijos de pescadores— vienen a ensanchar sus propios horizontes: los niños montañeses se familiarizan con el mar, con los bar- cos, con las redes pesqueras, con los peces y las aves marinas.
La caja de resonancia
Resulta iluminador releer las notas de Freinet en aquellos días. Aflora en ellas la matriz de toda una concepción de comunicación educativa (o, más aun, de educación comunicativa).
«La prensa en la escuela —discurre— tiene un fundamento psicológi- co y pedagógico: la expresión y la vida de los alumnos. Se argüirá que lo mismo podría lograrse con la expresión manuscrita individual. Pero no es así. Escribir un periódico constituye una operación muy diferente a enne- grecer un cuaderno escolar. Porque NO EXISTE EXPRESIÓN SIN INTERLOCU- TORES. Y como en la escuela tradicional la redacción sólo está destinada a la censura o corrección por parte del maestro, por el hecho de ser un "deber" no puede ser un medio de expresión (...)
2 0 6 | ESCRIBIR PARA SER LEÍDOS
»EL NIÑO TIENE QUE ESCRIBIR PARA SER LEÍDO —por el maestro, por sus " compañeros, por sus padres, por sus vecinos— y para que el texto pueda ser difundido por medio de la imprenta y puesto así al alcance de los comuni- cantes que lo lean, desde los más cercanos a los más alejados (...)•
»E1 niño que comprueba la utilidad de su labor, que puede entregarse a una actividad no sólo escolar sino también social y humana, siente libe- rarse en su interior una imperiosa necesidad de actuar, buscar y crear (...). A medida que escriben y ven sus escritos publicados y leídos, se va des- pertando su curiosidad, su apetencia de saber más, de investigar más, de conocer más (...). Buscan ellos mismos, experimentan, discuten, reflexio- nan (...). Los alumnos, así tonificados y renovados, tienen un rendimien- to muy superior, cuantitativa y cualitativamente, al exigido por el viejo sis- tema represivo (...) El periódico ha cambiado totalmente el sentido y el alcance de la pedagogía de mi clase porque da al niño CONCIENCIA DE SU PROPIO VALER y lo transforma en actor, lo liga a su medio social, ensancha su vida» 2.
Pocas veces, en fin, hubo escolares que aprendieran tanto y a la vez tan fácilmente, con tanto interés y entusiasmo. Siendo de extracción popular, hijos de campesinos y obreros, tradicionalmente considerados por el sis- tema como ESCOLARES DE SEGUNDA, superaron con creces esos clásicos handicaps culturales; al tiempo que desarrollaron su conciencia social (resultado este último tan peligroso que hizo de Freinet un maestro cons- tantemente sumariado y perseguido, blanco predilecto de sanciones y tras- lados) 3.
La clave estaba en ese periódico, en ese medio de comunicación. Aquellos educandos tenían una caja de resonancia: «escribían para ser leí- dos». Y era ese entramado de interlocutores, próximos o distantes, el que los incentivaba a crear, a redactar, a investigar, a estudiar, a ahondar en sus conocimientos, sin sentirlo como esfuerzo ni obligación sino viviéndolo con alegría, con placer, con entusiasmo. Aprendían POR MEDIO de la comunicación.
ESCRIBIR PARA SER LEÍDOS
2 Las citas están
tomadas de Elise Freinet: Nacimiento de
una pedagogía, Trad.
esp. de P. Vilanova, Barcelona, Laia, 1975. Subrayados míos. (Elise fue la esposa de Freinet. Al ser ella tam- bién maestra y trabajar a su lado, compartió de cerca la búsqueda pedagógica y las luchas de su compañero. Su libro es en gran parte una biografía de éste.)
3 La concepción
pedagógica de Freinet tenía su correlato en su opción política. Fre- cuentemente en sus escritos aparecen ex- presiones tales como «educación proletaria», «una educación para la clase trabajadora» e incluso «educación liberadora», tan desu- sada esta última en la literatura pedagógica europea de su tiempo. De ahí también su per- manente búsqueda de recursos de bajo costo, que pudieran estar al alcance de la escuela pobre, y los registros minuciosos de conta- bilidad al centesimo de sus experimentos con la imprenta.