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El rápido crecimiento, al permitir una rápida oferta de los pollos al mercado, y la mayor eficiencia en la conversión alimentaria, son dos factores altamente valorados por aquellos programas que propenden por una mayor rentabilidad de la industria del pollo de engorde (Druyan et al., 2008). Pero, a pesar de que la industria de los proveedores de los pollos de engorde ha aumentado exitosamente el potencial para el rápido crecimiento (Druyan et al., 2007a), en las granjas comerciales, los productores se ven muchas veces abocados a implementar prácticas de manejo orientadas a limitar, en cierta medida, la tasa de crecimiento, con el objetivo de disminuir la morbilidad y la mortalidad debidas a la ascitis y por esta razón todo el potencial genético para el crecimiento no llega a ser expresado (Druyan et al., 2007a; Pavlidis et al., 2007).

La mayor eficiencia en la ganacia de peso es el resultado de una mayor tasa metabólica y del aumento del consumo de alimento por unidad de tiempo, lo que implica una mayor demanda de oxígeno (Druyan et al., 2007a; Druyan et al., 2007b). Existen condiciones ambientales, tales como la altura y la baja temperatura ambiental que incrementan la deficiencia de oxígeno, ya sea reduciendo el suministro de oxígeno o aumentando su demanda (Balog, 2003 citado por Druyan et al., 2007b; Druyan et al., 2008), de allí que la ascitis ocurra más frecuentemente en aquellas aves de rápido crecimiento en altas altitudes y expuestas a bajas temperaturas (Pakdel et al., 2005). La evidencia de esta interacción genotipo–ambiente en los pollos de engorde y la existencia de condiciones ambientales adversas en las explotaciones, recalcan la necesidad de realizar programas de cría que tengan como objetivo mejorar su desempeño bajo condiciones ambientales estresantes (Pakdel et al., 2005). La baja temperatura ambiental permite aumentar la posibilidad de identificar las aves que son susceptibles a la ascitis, pero en la actualidad, la selección para las características económicamente importantes se realiza bajo una temperatura “normal” (Pakdel et al., 2005). La heredabilidad de las características relacionadas con ascitis (peso corporal, Hcto, relación RV:TV, tasa de mortalidad, entre otras)

bajo condiciones normales fueron, en general, menores que las encontradas en frío; ésto se debió probablemente a que en bajas temperaturas, las diferencias genéticas en la susceptibilidad a la ascitis se hacen más evidentes (Pakdel et al., 2005). El implementar un protocolo de manejo con alto reto para la inducción de la ascitis ofrece una ventaja para los programas de selección genética, pues de los contrario, se hace difícil identificar los genes que son directamente responsables de la susceptibilidad ya que otros genes pueden prevenir la expresión de la susceptibilidad en los individuos genéticamente vulnerables (Druyan y Cahaner, 2007). Aquellos estudios que consideran a la ascitis una característica poligénica han sido conducidos bajo condiciones de bajo reto, que propician una penetrancia y una expresividad parciales de la ascitis en los pollos genéticamente susceptibles (Druyan y Cahaner, 2007).

En 1999, se reportó la forma en que un programa de reproducción basado en los pollos seleccionados por resistencia a la HAP, machos y hembras que sobrevivieron a la oclusión de la arteria pulmonar izquierda, permitió que en la siguiente generación se obtuviera, para ambos sexos, una disminución hasta de un 50% de la incidencia de HAP en respuesta a la baja temperatura (14º C) (Wideman y French, 1999). Posteriormente, esos mismos autores encontraron un mejoramiento adicional en la resistencia a la HAP inducida por baja temperatura cuando el procedimiento de oclusión unilateral de la arteria pulmonar era aplicada por dos generaciones sucesivas (Wideman y French, 2000).

El uso de un programa de selección realizado bajo condiciones de alto reto metabólico (baja temperatura ambiental, prolongada exposición a la luz - 23 horas/día - y una dieta alta en energía suministrada en pellets), permitió obtener, tras tres ciclos de selección genética, una alta divergencia en la tasa de mortalidad entre las líneas de pollos susceptibles (91,3 %) y resistentes (4,5%). Esta alta divergencia fue posible gracias a la alta heredabilidad observada para la tasa de presentación de ascitis (h2= 0,57) (Druyan et al., 2007a). La rápida respuesta fue atribuida a que posiblemente sólo un solo gen o unos pocos genes mayores están implicados en la susceptibilidad a la HAP en los pollos de engorde (Druyan y Cahaner, 2007; Druyan et al., 2007a).

Pavlidis et al. (2007), realizaron un proceso de selección genética divergente (resistentes y susceptibles a la HAP) utilizando cámaras hipobáricas para simular una altura de 2900 msnm. y no incluyeron a la baja temperatura como reto. Las diferencias entre las dos líneas sólo se empezaron a hacer visibles a partir de la tercera generación y los mayores resultados fueron evidentes en la octava generación en la que los pollos susceptibles presentaron una incidencia de ascitis del 95,1% y en la novena generación en que los pollos resistentes presentaron una incidencia de ascitis del 7,1%. La diferencia en la heredabilidad de la ascitis entre el grupo seleccionado por resistencia (h2= 0,55 ± 0,05) y los seleccionados por susceptibilidad (h2= 0,30 ± 0,05), fue atribuida a las diferencias en la respuesta a la selección por mortalidad a la ascitis, ya que la respuesta fue más rápida en los pollos resistentes que en los susceptibles.

En otro estudio reportado por Druyan et al (2007b), se encontró que la SaO2 (saturación de oxígeno de la sangre, la cual estima la unión de la Hb con el oxígeno) al día 7 de edad era menor, aunque no significativamente, en los pollos que resultaron posteriormente susceptibles a ascitis que el grupo de pollos resistentes, pero esta diferencia se volvió significativa cuando los pollos fueron expuestos a condiciones de inducción de ascitis. Se pudo observar que si existió a temprana edad, por familia, una correlación negativa entre la SaO2 observada al

séptimo día de edad y el porcentaje familiar de ascitis (r= -0,524 y r= -0,234 en dos ensayos replicados) y de la relación RV:TV (r= -0,618 y r= -0,510 en los dos mismos ensayos replicados). La heredabilidad para la SaO al séptimo día de edad fue de 0,49 ± 0,23. E indican que la SaO podría llegar a ser un criterio temprano de selección contra la susceptibilidad a la ascitis, aunque con una limitada eficacia.

El trabajo realizado por Navarro et al. (2006), en diferentes líneas de pollos de engorde, sin que se especifique algún tipo de reto, encontró una heredabilidad de sólo 0,12 – 0,21 para la SaO2 y encuentran explicación para la divergencia con

otras investigaciones en las diferencias en las condiciones ambientales del experimento, ya que un ambiente que implique un reto para el animal tiene la capacidad de aumentar la incidencia de los desórdenes y por lo tanto facilitan la selección contra ellos. Aún con la baja heredabilidad registrada, Navarro et al. (2006), estiman que existe una considerable variación genética de la SaO2 (h2=

0,12 – 0,21) indican que sería factible la implementación de un programa de selección genética basado en esta característica. La correlación genética entre la SaO2 y el peso corporal fue baja y negativa (0,17 – 0,02), para las diferentes

líneas estudiadas, por lo que sugieren que sería factible un programa de selección genética basada en la SaO2 sin ver afectada la ganancia de peso corporal. Estos

mismos autores indican que el análisis de segregación es consistente con la presencia de un gen mayor en esa población, que estaría involucrado en el control de la SaO2 y que actuaría de forma dominante.

En los pollos de engorde susceptibles, el hecho detonante que desencadenaría la ascitis ocurre cuando la tasa de crecimiento excede la capacidad funcional de su sistema cardiorrespiratorio (Wideman, Jr., 1998 citado por Druyan et al., 2008). Al no existir una verdadera correlación genética entre la predisposición de los pollos de engorde a desarrollar ascitis y el potencial de su tasa de crecimiento ni su peso corporal, los pollos resistentes a ascitis pueden ser seleccionados por una tasa de crecimiento aún más alta y permanecer saludables bajo condiciones que inducen ascitis (Druyan et al., 2008).

Se ha reportado que la mortalidad debida a ascitis guarda una relación cercana a la proporción 2:1 entre machos y hembras (22,7% vs 11,7%, respectivamente) (Druyan et al., 2007a) y se han observado diferencias en la tasa de mortalidad debido a la ascitis (HAP) entre diferentes líneas comerciales de pollo de engorde (Silversides et al., 1997).

El establecimiento de un programa para la obtención de líneas genéticas altamente divergentes por su susceptibilidad a la ascitis, es posible si se realiza bajo condiciones eficientes para su inducción, por ejemplo, alta altitud y baja temperatura ambiental (Druyan et al., 2007a) y puede desarrollarse de forma individualizada, de forma que permita identificar y seleccionar a los animales resistentes, para que posteriormente, entre ellos, se realice la selección de aquéllos animales con las más altas tasas de crecimiento (Druyan et al., 2008). Una vez se logre la total eliminación de la ascitis de los pollos de engorde, en las granjas comerciales no sería necesario adoptar prácticas de manejo orientadas a reducir la tasa de crecimiento, lo que podría permitir la mayor eficiencia y la rentabilidad del sector (Druyan y Cahaner, 2007; Druyan et al., 2007a). La selección genética contra la susceptibilidad a la ascitis provee un medio más durable para lograr este objetivo que la solución brindada por la adopción de determinadas prácticas de manejo, ya que los beneficios de la selección se acumulan de generación en generación (Navarro et al., 2006). Desde el punto de vista tanto ético como económico, es importante aumentar la resistencia a la ascitis en los pollos de engorde hasta un nivel en el que la influencia de este síndrome sobre la producción sea insignificante (Pakdel et al., 2005).

La obtención de las líneas de pollos seleccionadas genéticamente por su susceptibilidad a la HAP permite la posibilidad de realizar investigaciones más eficientes para mejorar el conocimiento de los aspectos genéticos, fisiológicos y de manejo, involucrados en la susceptibilidad a la ascitis de los pollos de engorde (Druyan et al., 2007a). A nivel comercial, la importancia de contar con marcadores genéticos para la resistencia a la ascitis, radica en la posibilidad de que las compañías criadoras de pollos de engorde puedan detectar y descartar eficientemente a las aves que sean portadoras de los alelos de susceptibilidad a la HAP (Druyan y Cahaner, 2007).