Chapter 3: Methodology and Methods
3.4 Research Methods
En el debate público, abierto por el gobierno, los diferentes grupos interesados quisieron dar a conocer su situación y su análisis frente a la nueva perspectiva y así, los documentos producidos por las grandes asociaciones patronales de las
telecomunicaciones, de la informática y representantes del conjunto de la industria, ofrecieron todos una visión de la sociedad de la información y de las autopistas de la información.
Bajo la gran promesa para el futuro que suponía la NII, algunos sectores se mostraban reticentes a las barreras que pudiesen encontrar su desarrollo: falta de provisión en el acceso universal, la dominación de las redes por tan solo algunas empresas, y las dudas en torno a la creación de un espacio público y la protección de la privacidad. El sector de la Informática —CPSR (Computer Professionals for Social Responsability) — en noviembre de 1993, en uno de sus documentos públicos daba a la Information Infrastructure Task Force ciertas recomendaciones (CPSR, 1993), fundamentadas en una serie de principios que reflejaran la importancia del interés público en las tecnologías de la comunicación y la información:
9 Garantizar el acceso universal. Todo el mundo debía tener un acceso asequible a la infraestructura de la información.
9 Proporcionar la libertad de comunicación, para que la sociedad pudiera ejercer el derecho a comunicar.
9 Fomentar la diversidad y la competencia en el mercado.
9 Aumentar la calidad del trabajo y promover la equidad mediante el empleo de las nuevas tecnologías.
9 Proteger de forma cuidadosa la privacidad. 9 Aportar una política democrática.
9 La NII debía tener una función integral, fuerte, versátil, bien documentada, estable, fiable y extensible.
Esta serie de documentos, elaborados por los diferentes sectores, querían dejar perfectamente asentado cuál era el papel que debía ocupar cada uno de ellos en la construcción de esta gran infraestructura, y si la industria debía ser la que se ocupara de la construcción y la comercialización, y el Estado el que impulsara la acción. Las propuestas variadas de sectores muy diferentes pronto entran en conflicto de intereses, como sucede entre las líneas de cable y teléfono cuando ambas comienzan a invertir en fibra óptica ante un interés común en desarrollar nuevos negocios, entre los que se encontraban el comercio electrónico o la televisión a la carta.
Los industriales ven en las autopistas de la información no solamente un gran proyecto con una perspectiva atractiva que el Estado debe impulsar, sino también un cuestionamiento de las fronteras entre telecomunicaciones, audiovisual e informática, la convergencia de las tecnologías (Flichy, 2003: 36).
La sociedad civil, dado el carácter educativo con el que surgen las autopistas de la información, defenderá una serie de principios entre los que se encuentran el carácter público que otorga un verdadero sentido de universalidad al acceso de información. Para ello defenderá la pluralidad y la diversidad de fuentes así como su control; la creación de una infraestructura informativa que prevalezca sobre la meramente comercial; el libre acceso a la información pública, y en último término, la garantía de privacidad.
La NII era el resultado de la asociación pública y privada para la construcción de una infraestructura nacional de información que beneficiaría a los Estados Unidos. Sin embargo, conviene destacar cómo es el Estado el que financia y hace construir, aunque los servicios sean suministrados por el sector privado. En base a este despliegue, en 1993 se iniciaron una serie de reformas legislativas en materia de telecomunicaciones que se basaban en los siguientes principios (Gore, 1993):
9 Una alentadora inversión privada en la NII, a través de impuestos y de una regulación política que animara a la innovación y a la promoción a largo plazo de la inversión en servicios.
9 Promover y proteger la competencia.
9 Crear un acceso abierto a la NII para consumidores y proveedores de servicios.
9 La actuación catalizadora del gobierno para promover la investigación en innovación tecnológica.
9 Conservar y avanzar el servicio universal para crear una sociedad de la información para todos. Para ello, una de las medidas que se deberán de imponer será el establecimiento de tarifas asequibles, para que todos los ciudadanos puedan tener acceso a las nuevas tecnologías. Promover acciones de interactividad que faciliten la transferencia y el intercambio de información de “red a red”.
9 La creación por parte del gobierno de redes seguras que garanticen la privacidad y la protección del usuario.
9 Mejorar la distribución de frecuencias del espectro radioeléctrico, ya que este es visto cada vez más como recurso escaso.
9 Garantizar flexibilidad suficiente para que el marco de las nuevas regulaciones adoptadas vaya al paso de la rapidez tecnológica y los cambios del mercado que dominan la industria de las telecomunicaciones y la información.
El plan de la NII no incluía grandes recursos, y de hecho varios gastos autorizados por el gobierno para el desarrollo de la NII no vieron la luz durante la primera etapa del gobierno de Clinton (Galperin, 2004: 39). Algunos programas si fueron dirigidos para ayudar a coordinar las políticas y la distribución de recursos de las agencias gubernamentales, tal como el ARPA (Advanced Research Projects Agencia).
Los planes auguraban multitud de beneficios para el sector económico y del empleo: 300$ billones anuales en ventas por parte de las industrias del ámbito de la informática (CSPP, 1994), así como el aumento de la productividad para el año 2007 entre un 20% y un 40% (IITK, 1993a). Además se preveían sustanciosas reformas sociales: creación masiva de empleos cualificados y bien remunerados, reformas del sistema educativo, acceso de todos a la asistencia médica y a la sanidad, y reinvención de la democracia directa (Mattelart, 2002: 125).
En 1994 se crea un consejo de la NII, sin un resultado concreto, quedando el proyecto de autopistas de la información prácticamente congelado y por tanto desechándose la posibilidad de una sociedad cableada completamente por fibra óptica. Las mejoras sociales quedarían sacrificadas en favor de un mercado más competitivo y eficaz.
El discurso se traslada al ámbito local y al comunitario, y así se publican documentos como Connecting America´s Communities to the Information
Superhighway8, donde la conexión comunitaria puede venir de la mano de internet.
La interesante visión de la agenda de la información para el acceso a la NII, creado por Estados Unidos, sirvió de modelo para otras regiones, como ocurrió en Europa9. El inicio de todas estas reformas políticas en materia de Telecomunicaciones —al
8
KickStart Initiative: Connecting America's Communities to the Information Superhighway, 1996.
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En 1993 nace el White Paper de la mano de Jacques Delors, presidente de la Comisión Europea.
igual que sucede en la UE— fraguarían también en una serie de reformas en el campo de las comunicaciones. Prueba de ello fue la Act Communication de 1996, en la que se establecen los pasos a dar para la digitalización televisiva.
En tan solo un año, el gobierno de Clinton había abandonado su gran programa tecnológico. Posteriormente se apoyarían en la efervescencia creada por el anuncio de este proyecto para relanzar la ley sobre la reforma de las telecomunicaciones que estaba atascada en el Congreso. En los meses siguientes, la expresión autopistas de la información se va a convertir en sinónimo de “liberalización de las telecomunicaciones” (Flichy, 2003:43).
Ante ese desencanto, favorecido por la falta de inmediatez en cuanto a la rentabilidad económica de las súper autopistas de la información, las dificultades tecnológicas y los conflictos de la industria, comienza a despuntar otro medio de intercambio que jugaba con la baza de la gratuidad: internet. De este modo, las autopistas de la información marcan un nuevo rumbo, la promoción de internet. En 1995, Steaven Levy, periodista de New York Times, decía: “Si el sueño de 500 canales en la televisión es un futuro pasado de moda, el nuevo futuro es internet sobre la pantalla del televisor” (Flichy, 2003: 47). La televisión interactiva que vendría con el cableado de fibra óptica, tendría que esperar por tanto unos años en reserva. La tecnología ofrecería años más tarde esa nueva oportunidad con los nuevos sistemas digitales entre los que rebasa la frontera de la universalidad la digitalización televisiva terrestre, si los modelos de negocio que se creen priorizan sobre esta función. En capítulos posteriores analizaremos si realmente la televisión digital terrestre cumple con este objetivo en cada uno de los mercados.