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La isquemia miocárdica es una entidad multifactorial en la que hay un desequilibrio entre la oferta y la demanda de energía por el miocardio. El efecto de la isquemia es la pérdida de la capacidad de contracción de la fibra muscular, pero en la actualidad se sabe que este daño puede ser reversible y que incluso en caso de necrosis establecida existen grupos musculares con capacidad de contracción si se restablece el aporte de sangre. (Fig. 15) El corazón necesita energía para mantener sus estructuras y funcionalidad basal y para cumplir con su función, bombear sangre a los tejidos. El corazón debe realizar un cierto trabajo para empujar ese volumen de

sangre hacia los tejidos en contra de una presión; resulta obvio que dicho trabajo está en relación directa con el volumen de sangre que debe desplazar y con la presión que debe superar. La demanda de oxígeno aumenta cuando aumenta el trabajo que debe desarrollar. (Moreu, 2007)

Fig. 15. Determinantes del aporte y la demanda de oxígeno al corazón.

Como ocurre con otros procedimientos diagnósticos en cardiología, la capacidad de detección de isquemia miocárdica se mide a través de la

Estos índices dependen de muchos factores como son la técnica con la que se efectuó el estudio, la calidad técnica del estudio, la interpretación cualitativa y cuantitativa de las imágenes, la presencia o ausencia de infarto d

presencia de enfermedad arterial coronaria y la severidad y extensión del daño coronario. (Hernández

Los estudios de perfusión miocárdica pueden realizarse conjuntamente con técnicas de esfuerzo físico o de provocación farmacológica, permitiendo poner de manifiesto isquemia inducible. (Barba J, 2005)

La capacidad de los estudios de cardiología nuclear para el diagnóstico de isquemia miocárdica se basa en la detección de alteraciones de la perfusión miocár

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sangre hacia los tejidos en contra de una presión; resulta obvio que dicho trabajo está en relación directa con el volumen de sangre que debe desplazar y con la presión que debe superar. La demanda de oxígeno aumenta cuando aumenta el trabajo que debe

Moreu, 2007)

Fig. 15. Determinantes del aporte y la demanda de oxígeno al corazón.

Como ocurre con otros procedimientos diagnósticos en cardiología, la capacidad de detección de isquemia miocárdica se mide a través de la sensibilidad y especificidad. Estos índices dependen de muchos factores como son la técnica con la que se efectuó el estudio, la calidad técnica del estudio, la interpretación cualitativa y cuantitativa de las imágenes, la presencia o ausencia de infarto del miocardio, el umbral para definir presencia de enfermedad arterial coronaria y la severidad y extensión del daño

Hernández et al., 2005)

Los estudios de perfusión miocárdica pueden realizarse conjuntamente con técnicas de provocación farmacológica, permitiendo poner de manifiesto isquemia inducible. (Barba J, 2005)

La capacidad de los estudios de cardiología nuclear para el diagnóstico de isquemia miocárdica se basa en la detección de alteraciones de la perfusión miocár

sangre hacia los tejidos en contra de una presión; resulta obvio que dicho trabajo está en relación directa con el volumen de sangre que debe desplazar y con la presión que debe superar. La demanda de oxígeno aumenta cuando aumenta el trabajo que debe

Fig. 15. Determinantes del aporte y la demanda de oxígeno al corazón.

Como ocurre con otros procedimientos diagnósticos en cardiología, la capacidad de sensibilidad y especificidad. Estos índices dependen de muchos factores como son la técnica con la que se efectuó el estudio, la calidad técnica del estudio, la interpretación cualitativa y cuantitativa de el miocardio, el umbral para definir presencia de enfermedad arterial coronaria y la severidad y extensión del daño

Los estudios de perfusión miocárdica pueden realizarse conjuntamente con técnicas de provocación farmacológica, permitiendo poner de manifiesto

La capacidad de los estudios de cardiología nuclear para el diagnóstico de isquemia miocárdica se basa en la detección de alteraciones de la perfusión miocárdica y

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secundariamente a trastornos en la función ventricular, que incluyen la movilidad segmentaría y el engrosamiento de las paredes del miocardio. Generalmente, el reconocimiento de isquemia miocárdica mediante los estudios de perfusión es superior al obtenido por otros métodos. (Hernández et al., 2005)

La detección de isquemia residual habitualmente se lleva a cabo mediante la realización de una prueba de esfuerzo. A grandes rasgos, los pacientes con ergometría positiva presentan un pronóstico desfavorable, por lo que habitualmente son enviados a la realización de coronariografía. Por el contrario, los pacientes sin signos de isquemia presentan un pronóstico benigno, por lo cual generalmente son manejados con tratamiento farmacológico. Sin embargo, una proporción importante de pacientes no son capaces de realizar una prueba de esfuerzo concluyente o bien tienen alteraciones en electrocardiograma basal que impiden una correcta valoración del electrocardiograma de esfuerzo. Además, ha sido demostrado que la adicción de la imagen de perfusión con 201Tl a la ergometría añade información pronostica. Hallazgos similares han sido encontrados con 99mTc sestamibi- SPECT. (Castro, 2002)

La isquemia miocárdica silente es definida como la existencia de episodios isquémicos documentados objetivamente, en ausencia de angina o equivalentes anginosos. Diferentes mecanismos fisiopatológicos han sido propuestos por varios investigadores, explicando la ausencia de dolor debido a una variación en la sensibilidad de los pacientes.

La magnitud del miocardio isquémico (miocardio en riesgo) constituye el indicador pronóstico primario en este grupo de pacientes y la presencia e intensidad de los síntomas clínicos (angina) no ha mostrado correlación con la sobrevida. En la población general, la frecuencia de los episodios de isquemia miocárdica silente es alta, reportándose hasta un 90% en pacientes con EAC. En un estudio realizado por Puente y col., la sensibilidad del SPECT para el diagnóstico de EAC en pacientes con

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isquemia miocárdica silente fue del 97% (VPP de 90% y VPN del 2%), (Puente et al, 2005)