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DE CUIDADO

El trabajo de acompañamiento a las víctimas conlleva frecuentes desafíos, sobrepasa muchas veces nuestra capacidad de trabajo. Confrontarse con el dolor y el sufrimiento da sentido al apoyo, pero también genera tensión y estrés en quien acompaña. Eso supone que nos llevamos parte del dolor de las víctimas porque no se trata de poner distancia o hacer un trabajo burocrático. En gran medida el acompañamiento nace de una solidaridad con las cosas que nos duelen, nace de una empatía con las víctimas y una crítica a las violaciones de derechos humanos que han sufrido, pero también esa identifi cación hace que las cosas afecten más. Además, el trabajo con las víctimas puede hacernos volver a nuestras propias experiencias difíciles o pérdidas. Cuando esto sucede es importante ser consciente de ello para buscar apoyo o disminuir el contacto con esas experiencias. Recoger testimonios o hacer una demanda supone escuchar historias muchas veces dramáticas, con una fuerte carga emocional. También lleva a confrontarse con la impunidad, las difi cultades de investigación, o falta de medios para poder hacer justicia o buscar la reparación. Además, muchas personas y organizaciones comprometidas en la defensa de las víctimas tienen que enfrentar ame- nazas por su trabajo. Otras fuentes de tensión son la cantidad de trabajo o los factores organizativos. Todo ello hace que el cuidado de las personas y de los equipos tiene que ser parte de la dinámica de estas organizaciones, de las formas de cuidado personal y de la agenda de trabajo.

Ética y práctica del cuidado

Para la Fundación Aldea Global ha sido muy positivo el implementar como institución el progra- ma de apoyo a quien apoya a víctimas, denominado “Ética de Cuidado”, que se constituyó en un espacio muy importante para que todos los profesionales, administrativos y personal operativo, se dedicaran una vez al mes a su autocuidado, a disminuir las tensiones causadas por la escucha y acompañamiento a víctimas, a desprenderse y controlar las emociones que día a día deja cada historia contada, cada situación evaluada y cada experiencia vivida por cada víctima atendida.

Los benefi cios de la aplicación institucional de la ética del cuidado se ven refl ejados en la aten- ción con calidad a las víctimas, pues los profesionales y miembros de la organización, pueden responder de manera más efectiva, con efi cacia y oportunidad a los procesos de acompa- ñamiento psicosocial con las víctimas.

Básicamente las alternativas frente al estrés son: a) disminuir las fuentes de tensión; b) identifi car precozmente los problemas y disminuir sus consecuencias y c) cambiar las formas de afrontamien- to. Veamos algunos aspectos a considerar en estas tres vías.

a)Identifi car y modifi car las fuentes de estrés. El primer paso para poder modifi car las fuentes de ten- sión es identifi carlas. Estas pueden ser también diferentes para distintas personas (carga de trabajo, imposibilidad de tomar decisiones, sentimiento de responsabilidad, etc.). Una vez identifi cadas, las fuentes puede analizarse si hay capacidad de modifi carlas, neutralizarlas o minimizar su impacto. En algunas ocasiones las fuentes no se pueden disminuir y hay que replantear los objetivos o tomarlas como límites de la propia acción.

Algunas de esas fuentes de tensión pueden resumirse en estos cuatro grandes grupos:

z El trabajo con las víctimas. El apoyo psicosocial lleva a tener que escuchar de narra- ciones duras y también a la necesidad de mantener la calma ante la gente. La desesperanza que las víctimas tienen muchas veces se transmite a quienes acompañan. La impotencia para resolver las situaciones o las amenazas, y en otros casos las quejas de las víctimas por los tiempos para resolver sus necesidades, pueden afectarnos personalmente.

Parte del sentido de acompañamiento es compartir el dolor, pero hay que cuidar el impacto que eso tiene en la persona. Es necesario encontrar formas de elaborar o procesar ese im- pacto y convertirlo en una herramienta de apoyo. El rol de acompañamiento se confronta

con numerosas demandas que sobrepasan su capacidad y pueden generar dilemas éticos. Es importante tomar conciencia de ellos y poder compartirlos con otros, así como buscar soluciones conjuntas. Después de experiencias o viajes difíciles, es importante contar con estrategias de recuperación (descanso, actividades gratifi cantes, etc.).

zEl contexto de inseguridad o insensibilidad. El riesgo en que se da el acompañamiento puede impactar nuestra salud mental y física, el ritmo de vida, o las relaciones familiares. La falta de sensibilidad social del país frente a las víctimas, y las leyes que no responden a esa problemática, suponen un impacto añadido.

El acompañamiento se da en un contexto social muchas veces poco favorable, por lo que hay que cuidar el espacio para poder llevarlo a cabo. Eso supone medidas de protección y cuidado en el manejo de las situaciones de riesgo que también nos pueden afectar. Por otra parte, se trata de generar conciencia social sobre las violaciones de derechos humanos y el apoyo a las víctimas, pero muchas veces la sociedad se insensibiliza frente a ello. Tener un análisis del contexto en el que se trabaja puede ayudar a valorar los recursos y los límites de nuestro trabajo.

zEl rol como de acompañamiento. Miedo a equivocarse en lo que se dice o en decisiones sobre la seguridad o para ayudar a la gente. Los dilemas éticos por ejemplo de hasta dónde nos metemos en los problemas. La dependencia que se genera en algunos casos con las víctimas o la sobrecarga de trabajo como líderes. El rol de apoyo puede convertirse en un rol de “salvador” que genera mucha tensión y difi cultad de ver los propios límites.

El rol de líderes o personal de acompañamiento se ve estirado por la cantidad de demandas y necesidades. Eso puede generar una sensación de omnipotencia, de que podemos hacer- lo todo sin tener en cuenta nuestros propios recursos personales o colectivos o nuestra

salud. Es importante poder tomar conciencia de los límites y discutir colectivamente las posibilidades de acción cuando el espacio o las posibilidades se cierran. Frente a las quejas de las víctimas es importante tener en cuenta que parte de nuestro rol es absorber la rabia de la víctima y no asumirla como algo personal, buscar alternativas que impliquen también a las víctimas, para reajustar la relación. Frente a situaciones en las que falta la respuesta del Estado, hay que repensar el rol desde la incidencia política, para reactivar los recursos que puedan hacer presión para que las autoridades que tienen responsabilidad respondan a los problemas.

zLos problemas organizativos o económicos. Por ejemplo, la cantidad de trabajo, la rivalidad entre líderes, o la situación económica que no permite tener recursos para apoyar. El estrés puede estar causado también por la sobrecarga de trabajo o por la falta de recursos para enfrentar las demandas de acompañamiento. Se trata en todo caso de valorar lo que se puede hacer con los recursos y personal con que se cuenta. También hay que rotar los trabajos que puedan generar más tensión o repartirlos en el grupo. Y, por otra parte, cui- dar el proceso interno del equipo para evitar el desgaste que los problemas organizativos suponen.

Ejercicio práctico

Para poder disminuir o replantear algunas de estas fuentes de tensión es importante:

1. Identifi car cuáles son las situaciones que le cargan más emocionalmente. Haga un listado

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