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1. Introduction

1.5 Research Strategy

A manera de conclusión de este apartado cabe señalar que tanto la imagen como el marketing turístico y los medios que utilizamos para conocer un destino turístico, tienen una fuerte influencia en la forma en que se delimitan los territorios con fines turísticos. Esto es así porque la imagen publicitaria del turismo percibida a través de las guías o los mapas turísticos (entre otros medios) muestran una idealización delimitada de los lugares que reproducimos y transmitimos socialmente a través de los imaginarios, los cuales condicionan el qué apreciamos de los destinos turísticos y cómo lo hacemos. Nos indican también cómo “debemos” sentirnos y comportarnos en ellos y concretamente determinan el cómo identificamos y recorremos los lugares turísticos, abarcando desde la gran escala, hasta la micro-escala.

El análisis de la escala territorial desde el punto de vista de los imaginarios turísticos, revela también que el territorio en todas sus escalas suele manejar un recorrido temático, que si bien puede estar combinado (como el de los paquetes para novios), atiende por lo general a discurso principal.

Siguiendo el ejemplo ilustrado arriba, en la gran escala se podría hablar de un recorrido por Europa en el que se visiten varias ciudades culturales, denominado “La Europa Cultural” que incluye: España – Madrid, Barcelona–; Francia –París, Burdeos–; Suiza –Berna, Ginebra–; Italia –Venecia, Rávena, Asís, Roma, Florencia, Pisa–; Grecia –Atenas–; etc.). Y si entre estas ciudades reducimos a la Escala

media, encontraremos que existen otros recorridos menores en los que se visitan varias atracciones

turísticas que siguen una temática concreta, como: “La Ruta del Arte”, “Ruta del Madrid de los Asturias”, “Ruta del Madrid de los Borbones”, “La Ruta de la Tapa”. E incluso en la Pequeña y la

Micro-escala encontramos que también existen puntos que dan sentido al valor simbólico de las

atracciones turísticas (como sería ver “Las quince obras maestras” del Museo del Prado).

Pareciera que la ruta es necesaria (preferible) como guía para conocer el territorio en todas sus escalas porque incluye un relato, una historia, que da sentido al viaje. Y algo importante para nuestra disciplina, es que así como existe una ruta para cada una de las escalas del territorio turístico, también existe una arquitectura correspondiente:

‐ La Gran escala responde a los tópicos generales que equivalen a los estereotipos de las personas, que evocan lo que entendemos como arquitectura “árabe”, “mexicana”, “europea”, “mediterránea”, “caribeña”, “nórdica” etc.

‐ A Mediana escala, se verá relacionada a regionalismos más reducidos como “la arquitectura parisina”, “la arquitectura veneciana”, “la arquitectura gallega”.

‐ A la Pequeña puede corresponder los estilos constructivos de los distintos barrios de los destinos turísticos (el Barrio Gótico, El Raval, o el Ensanche de Barcelona), o a edificios simbólicos que le han dado identidad a determinadas ciudades (El Coliseo, La Catedral de San Basilio, La Mezquita Azul, El Taj Mahal, etc.).

‐ Finalmente, en la Micro-escala pueden distinguirse las diferencias espaciales, estéticas, lumínicas de los edificios, de acuerdo a quién haga uso de ellas (visitantes o empleados).

Las incidencias que tienen los imaginarios y la actividad turística en el territorio en todas sus escalas, también se reflejan en los costes de vida de los lugares turísticos, que afectan tanto a los visitantes como a los habitantes locales. Estos efectos económicos, pueden medirse también por en escalas, por ejemplo:

‐ En la Gran escala, estarían aquellos destinos que tienen una moneda fuerte se apreciarán como destinos

caros (Suiza, Gran Bretaña, etc.), para aquellos turistas que viajan desde países que utilizan una moneda menos valuada.

‐ A Escala media, las ciudades se distinguen unas de otras, entre otros factores porque la actividad

turística influye en el coste de la vivienda y del precio de los servicios públicos. En el caso español Madrid y Barcelona son las ciudades más caras para vivir22 y son también de las más turísticas.

‐ Y a Pequeña escala los precios de los servicios y los bienes varían según su localización, haciéndolos más costosos en relación a la cercanía a los atractivos turísticos.

Estas fluctuaciones, generan límites tangibles e intangibles que pueden llegar a provocar disgregaciones sociales y rechazo al turismo por parte de los habitantes locales (sobre todo en la Pequeña y la Mediana escala), cuando “la ocupación del territorio, la configuración y equipamiento de los espacios habitables, así como la programación de actividades ciudadanas, se ejecute anteponiendo las necesidades y aspiraciones de los visitantes.” (Goycoolea, 2003: 76). Condicionando con esto los comportamientos socioeconómicos, culturales y el uso que hacen del espacio los habitantes locales.

V.gr. un periódico catalán aborda la relación de turistas y barceloneses en las ramblas, ejemplificando con claridad la situación planteada: “La Rambla, con nueve millones de visitantes al año, ha acabado por expulsar al ciudadano de a pie de su geografía y de sus terrazas –por los elevados precios de las consumiciones– y se ha convertido en una atracción turística más. […] De ahí la voluntad del nuevo Ayuntamiento de devolver esta calle a sus ciudadanos a través de un plan que necesitará de una inversión de diez millones de euros. `La Rambla ha de ser un eje de referencia para los barceloneses desde la perspectiva cosmopolita, catalana y vecinal´, dijo el alcalde Xavier Trías.” (Angulo, 2011). Pero también, hay que decirlo, el turismo es una actividad cada vez más accesible y con una carga social cada vez más marcada, que genera migraciones temporales (pendulares) en todo el mundo, la cuales se dan de una forma expansiva y extensiva de acuerdo a la potencialidad turística de los destinos. Respecto a esto John Urry, estudioso de la sociología del turismo y la movilidad, afirma: “La cultura implica y necesita formas diversas y extendidas de movilidad” y que aparentemente, “la movilidad se ha convertido en parte de las culturas contemporáneas.” (Urry, 2007: 27).

De ahí que viajar se ha vuelto un derecho, una parte esencial de la vida, una necesidad, incluso un compromiso social, asumido cada vez con mayor naturalidad en las culturas contemporáneas. Y gracias a esta actividad, no sólo las culturas y las sociedades se han movilizado, también los lugares se han preparado para esta movilidad. De manera que hoy es posible llegar a lugares donde antes de la

      

actividad turística era prácticamente imposible, lo que también supone beneficios de comunicación y una forma de sustento para las sociedades receptoras. Esto implica una continua “reinvención” para aquellos lugares que buscan responder a una demanda cada vez más diversificada, exigente y en algunos casos exclusiva para los turistas, que repercute en las formas de vivir, gestionar y de construir las ciudades.

2.4. La arquitectura en la formación de los imaginarios en el proceso del viaje

turístico

En cada instante hay más de lo que la vista puede ver, más de lo que el oído puede oír, un escenario o un panorama que aguarda ser explorado. Nada se experimenta en sí mismo, sino siempre en relación con sus contornos, con las secuencias de acontecimientos que llevan a ello, con el recuerdo de experiencias anteriores.” (Lynch. 2006: 9).

En los apartados anteriores vimos algunas formas de vinculación existente entre imaginarios turísticos y arquitectura. Profundizando en el tema, el objetivo de este apartado es estudiar de manera más concreta cómo la arquitectura participa en el proceso de formación de los imaginarios turísticos, con la intención de poner de manifiesto la importancia e influencia que ésta tiene en los imaginarios en esos “viajes de ida”.23 Es decir de cómo la arquitectura forma parte del mundo de las ideas, percepciones y expectativas de los turistas sobre las que hemos venido hablando.

Esta forma de estudiar la arquitectura ha sido poco habitual en la disciplina y no existe un método reconocido para hacerlo, sobre todo porque hablamos de términos subjetivos colectivos. Por tanto, para acercarnos al tema utilizaremos el Modelo de formación de los imaginarios turísticos antes propuesto,24 pero esta vez haciendo hincapié en las manifestaciones arquitectónicas que se identifican en cada etapa del viaje turístico. Hemos introducido, eso sí, una diferencia: las nueve fases propuestas en el modelo antes presentado se han resumido en tres generales; las cuales responden a la temporalidad del viaje turístico, tal como se muestra a continuación.

Cabe señalar que la intención de sintetizar las fases es simplificar la lectura, pero se entiende que la implicación arquitectónica puede ocurrir de forma sutil en cada una de las nueve etapas del Modelo original de forma diferenciada. Tampoco hay que perder de vista que todas las fases son sumatorias, incluyentes y que se consideran inacabadas. Además, al estar sujetas a la percepción subjetiva, su construcción dependerá del observador y del “saber lateral” de este.

      

23 Del que hablamos en el apartado 1.1.4. Tipos de Imaginarios.

La arquitectura en la formación de los imaginarios en el proceso del viaje turístico Proceso temporal del

viaje turístico Fases del Modelo de formación de los imaginarios turísticos Papel de la arquitectura en el proceso

a. Antes del viaje Fase 1. Formación de la imagen La arquitectura como:

‐ símbolo de identidad de un lugar

‐ objeto de deseo

‐ escenario imaginario en el que se idealizan las experiencias y las reacciones emocionales (alegría, felicidad, aventura, tranquilidad, etc.) que se desean vivir

Fase 2. Búsqueda de información Fase 3. Toma de decisiones Fase 4. Preparación del viaje

b. Durante el viaje Fase 5. Viajar al destino La arquitectura como:

‐ equipamiento e infraestructuras

necesarias para que la actividad turística pueda darse

‐ elemento para satisfacer las necesidades físicas y emocionales del visitante temporal

‐ escenario de la experiencia turística ‐ co-protagonista25 de los registros

fotográficos/filmográficos que realiza el turista durante el viaje

Fase 6. Experiencia del viaje

c. Después del viaje Fase 7. Regreso a casa La arquitectura como…

‐ objeto de la memoria y del recuerdo

‐ reproducciones y réplicas de los edificios considerados atractivos turísticos, materializadas en objetos como fotografías, videos y souvenir26

Fase 8. Después del viaje Fase 9. Período abierto

Tabla 3. Elaboración propia.