• No results found

Reservoir Computing

In document Memristor-based Reservoir Computing (Page 31-36)

La secularización fue probablemente el proceso sociológico de mutación integral más importante que experimentó la sociedad civil española en toda la segunda mitad del siglo XX, en respuesta reactiva a la superabundancia religiosa del nacionalcatolicismo precedente y sus amplias connotaciones conservadoras, y con profundas consecuencias para el ejercicio de la música popular 370. Dado el papel de nexo transformador de una a otra cultura que ejerció este conjunto de cambios en la mentalidad y formas de vivir, pensar y expresarse, procedemos ahora a su estudio. En efecto, la metamorfosis social tuvo un paralelo inevitable en la actividad cultural, que conoció una nueva era relativamente independiente de los poderes públicos; con este significado Alex Longhurst ha acuñado la acertada expresión de “emancipación cultural” en referencia al proceso de progresiva instauración de libertades y actividades en la España del

369 CARR, Raymond; FUSI AIZPÚRUA, Juan Pablo: España de la dictadura a la democracia …, p. 11. 370 El ámbito de la sociedad española de la posguerra suele describirse con el apelativo del nacional- catolicismo, un emparejamiento vituperado posteriormente hasta la saciedad. Sin embargo López Aranguren –en sus clases de la universidad- solía sostener que fue la Iglesia la institución que impidió que el régimen de Franco desembocara en una dictadura militar del tipo de la de Mussolini o Hitler.

191

desarrollismo, proceso que se desmarcaba de los rígidos límites ideológicos y expresivos del franquismo 371; Alonso retoma la idea en estos términos:

«No obstante, los Planes de Desarrollo 372 enmarcan un lustro de prosperidad y cambios sociales, un aumento del poder adquisitivo medio, una ampliación de los servicios sociales y -en el caso de las clases medias urbanas- la modificación de ciertas pautas vitales y una actitud de ruptura generacional, cuestionándose algunas convenciones sociales y culturales. De este modo, el llamado “desarrollismo” no fue sólo un fenómeno económico, fue también una actitud mental, la determinación de un sector importante de la población en la búsqueda de unas aspiraciones artísticas, intelectuales y profesionales no encapsuladas en la ideología política del régimen. Significó, en definitiva, el inicio de la “emancipación cultural” del país» 373.

A grandes rasgos cabe definir la secularización como el ciclo que experimentan las sociedades a partir del momento en que la religión y sus instituciones pierden influencia sobre ellas. Con la secularización, lo sagrado retrocede ante el avance de lo profano y el dogma religioso se hace terrenal, por lo cual numerosas esferas del saber van ocupando el lugar que hasta entonces dominaba la creencia espiritual y su explicación en términos sobrenaturales de los fenómenos físicos. Un ejemplo claro de secularización es, en el caso del cristianismo, la voluntad científica de la Ilustración. La secularización implica una “mundanización” (sin querer dar a esta palabra ningún sentido peyorativo) de la religión y los ciudadanos; su omnipresente acción en el occidente contemporáneo sigue siendo también un tema de alto interés filosófico, sobre todo a la hora de plantear las relaciones que debe haber entre la religión, la política, la ciencia y la ética. Etimológicamente “secularización” proviene del latín seculare, que significa “siglo” pero también “mundo”. De ahí que secular se refiera a todo aquello que es material, por oposición a lo espiritual y divino. Así pues, “secular” se opone a “religioso”, como

371 LONGHURST, Alex: “Cultur and development …”, p. 27.

372 Los tres planes de desarrollo fueron una de las principales bazas de desarrollo industrial de la economía franquista. El primero (1964-67) aspiraba a alcanzar un ritmo de expansión del PNB del 6 por 100 anual. El II Plan (1968-71) previó un crecimiento menor del PNB (5, 5 por 100), debido a los efectos de la devaluación de la peseta en noviembre de 1967. Y, por último, el III Plan (1972-75) fijó un objetivo del 7 por 100 que no pudo ser alcanzado. Los tres planes constaban de dos partes: una de carácter indicativo, y otra de carácter vinculante, concretada en el programa de inversiones públicas y en los programas de desarrollo de las industrias concertadas por el Estado.

192

“profano” se opone a “sagrado”. A lo largo de este trabajo vamos a entender la secularización como la desacralización de la cosmovisión del hombre y el mundo, en términos similares a los presentes en la extensa obra sobre esta materia de Mircea Eliade 374.

La secularización española se gesta en los años 60, al hacerse mayoritarias como grupo social las clases medias. Con ellas se instaura la hegemonía de la burguesía en España, una deuda pendiente con la modernidad. Pero no es hasta la transición cuando se consolida la metamorfosis, que conoce entonces un impulso incontenible e irreversible. El fenómeno fue casi intangible durante lustros en muchas áreas de la vida, pero se impuso finalmente en sus estadios fundamentales. A escala nacional derivó del advenimiento de una civilización de ascendiente arrollador para las culturas periféricas de occidente como España –la anglófona- que desmanteló los últimos vestigios de una filosofía personal y social inspirada en cánones cada vez más ajenos a la competitividad y materialidad que exigía perentoriamente un mundo teconológicamente muy avanzado, que no podía ni deseaba detenerse ante determinados obstáculos en apariencia anacrónicos. Y es que el liberalismo económico exigía imperiosamente ensanchar el rígido corsé del nacionalcatolicismo español, lo que le hizo promover activamente el liberalismo político; sucedió en la etapa del desarrollismo y en adelante, y sería un motor clave de la transición junto con el proceso de secularización, ambos en plena relación sinergética:

«Fue precisamente en el campo de la comunicación de masas en donde con mayor claridad se observó la incongruencia y contradicción de disociar el liberalismo económico del político. Porque el sacrosanto mercado, regido por la ley de la oferta y de la demanda, pedía el desmantelamiento de los severos corsés censores, pero la censura era una institución política que, por razones precisamente políticas, no podía desaparecer. Al editor que se le prohibía publicar a Henry Miller o al distribuidor que no se le permitía exhibir La dolce vita se le excluía del paradigma desarrollista liberal …» 375.

374 Por ejemplo, ELÍADE, Mircea: Lo sagrado y lo profano. Barcelona, Labor, 1992 [texto original de 1957].

375 GUBERN, Román: “Cine y comunicación de masas”. En: La cultura bajo el franquismo. Barcelona, Ediciones de Bolsillo, 1977, p. 193.

193

Por otra parte la secularización aparece en la historia contemporánea estrechamente ligada al ascenso de la burguesía a la cima de la escala social, y con ella al triunfo de la filosofía del éxito, la imagen y el materialismo propios del capitalismo –véase, de la sociedad de consumo 376. La España de Franco representaba un bastión que se había distinguido en Europa por el fuerte sesgo religioso que impregnaba sus planteamientos ideológicos e icono visible. Sin embargo la estabilidad y el desarrollo que caracterizan la etapa intermedia de la dictadura propiciaron la expansión de las clases medias, la industria y la sociedad del ocio, provocando una serie creciente de alteraciones en todos los órdenes de la vida pública y privada de los españoles, especialmente en los núcleos urbanos y desde la implantación masiva de los modernos medios de comunicación, que favorecieron la generalización de una mentalidad social mucho más cosmopolita, descreída y competitiva. Los precedentes eran de orientación bien distinta; según Fusi, con Franco:

«La cultura católica (…) adquirió un papel excepcional y dominante. La Iglesia, no la Falange, monopolizó de hecho la educación en la España de Franco» 377.

En el entorno del saber tradicional el proceso que analizamos se tradujo a grandes rasgos en el fenómeno del folklorismo, siendo muy claras las connotaciones de secularización, desacralización y descontextualización que iba a traer aparejado, al disociar irremisiblemente la forma exterior de su proceso causal:

«… en nuestros carnavales actuales continúan produciéndose los mismos gestos, las mismas danzas e idénticos leitmotivs festivos de siempre, y, en consecuencia, da la impresión de que no existen, desde el punto de vista del contenido, mayores diferencias con los carnavales más tradicionales. Pero la mentalidad de los actores de los carnavales actuales ya no es la tradicional, porque junto con los organizadores han perdido la fe.

El ciclo festivo del carnaval comenzó a perder su significado profundo, en el momento en que los hombres han ido dejando de creer que la vida está sometida a unas fuerzas sobrenaturales. El ciclo del Carnaval pierde su razón

376 La burguesía es la clase “secular” por excelencia, en cualquier sociedad contemporánea. 377 FUSI AIZPÚRUA, Juan Pablo: Un siglo de España. La cultura …, p. 105.

194

de ser en el seno de una sociedad laica y materializada cono la nuestra, que ignora lo sagrado y todo aquello que hace referencia a ello. (…).

El carnaval tradicional en tanto que “fiesta-participación está, poco a poco, dejando espacio a la fiesta-espectáculo” (…). Lo hace porque los protagonistas actuales del carnaval repiensas este paréntesis festivo a través de la nueva mentalidad posmoderna que lleva a reinterpretar la fiesta en términos económico-turísticos» 378.

Estas profundas alteraciones en el campo de las tradiciones son un reflejo de las que afectaron paralelamente a la vida cotidiana; he aquí una expresiva descripción de algunas consecuencias del proceso de secularización en el ocaso del franquismo:

«El domingo dejó de ser el día de misa para convertirse en el día de las salidas masivas al campo; y la Semana Santa se convirtió en una oportunidad para ir a tomar baños de sol de fin de semana en el Mediterráneo, la piscina de Europa. Y esto en una sociedad donde, en los años cincuenta, la esposa de RC [Raymond Carr] fue detenida por llevar bikini. Como en todo lo demás que hace referencia a la España moderna, lo importante fue el ritmo del cambio» 379.

Una visión panorámica de las décadas centrales de la segunda mitad del siglo XX en España ofrecería varios elementos directamente imputables al proceso que estudiamos, si bien otros fueron meramente anecdóticos. Por ejemplo, en estos años sobrevendría el fin de los “grises” al cambiar la policía de uniforme (el nuevo mote -también debido al color del mismo- será el de “maderos”), el fútbol se mantendría en su papel de deporte nacional –incluso acrecentando su carisma mediante la televisión y los fichajes millonarios 380- y el “destape” proporcionaba materia por igual de escándalo para una parte de la población y de satisfacción para la contraria. Asimismo se instituye progresivamente un nuevo modelo de pareja y familia (para empezar a través de la

378 FIDALGO SANTAMARIÑA, Antón: “Las transformaciones del Carnaval a través del caso gallego”. En: URÍA GONZÁLEZ, Jorge (ed.): La cultura popular en la España contemporánea. Doce estudios. Madrid, Biblioteca Nueva, 2003, p. 70.

379 CARR, Raymond; FUSI AIZPÚRUA, Juan Pablo: España de la dictadura a la democracia …, p. 129. 380 Muy sonado fue el fichaje de J. Cruyff por el Barcelona F. C. en 1973, por la entonces exorbitante cifra de 50 millones de pesetas. El evento absorbió la atención de la población española muy por encima de cualquier otro acontecimiento coetáneo. El mundial de fútbol de 1982, celebrado en España, se tradujo en un formidable fracaso, por todas las esperanzas depositadas en la selección nacional.

195

drástica reducción del número de hijos), la televisión acabará por introducirse en todos los hogares, junto con importantes cambios en el ámbito de la educación, que alcanza una implantación extensiva con la ley de Villar Palasí, marcando el principio del fin del crónico analfabetismo que afectó durante siglos a un considerable porcentaje de la población española. Las rentas suben significativamente, a pesar de los elevados índices de paro, inflación y huelgas, posibilitando un nuevo concepto del ocio, lo que condujo a la demanda de otras formas de entretenimiento. Esto último atañe de modo especial a la música, una actividad siempre en función de la demanda popular y las posibilidades económicas. También se legaliza el juego, en mayo de 1978: primero fueron bingos, después los casinos (incluyendo el de La Toja –Pontevedra-) y se extendieron masivamente las máquinas tragaperras –que sustituyen al popular “comediscos” que había en algunos locales. Otros adelantos técnicos de los años 70 fueron la calculadora de bolsillo y los primeros aparatos digitales 381, pero de cara a la difusión de la cultura escrita resultó fundamental la irrupción de la fotocopia: varias de las revistas examinadas de esos años no son sino copias a granel de un original, a falta de mejores medios de edición. Este avance sería útil no sólo para empresas, periodistas y estudiantes, sino una ventaja tangible para toda la sociedad, por la rapidez y economía de difusión de la información escrita. La fotocopia era además accesible para cualquier ciudadano, por lo que los problemas de depósito legal (véase en el caso de las revistas dispuestas a ello: alta, impuestos y –especialmente para algunas- censura) quedaban soslayados.

Efectivamente, la secularización trajo aparejada una serie de fenómenos sociológicos de traza progresista y otros puramente materiales, tales como la libertad sexual, los emparejamientos libres, el retraso de la salida del hogar paterno por dificultad para encontrar trabajo y casa, la desacralización de la vida pública y privada, la instauración de modos de vida y pensamiento antes impensables y otros factores de este orden 382. Una curiosa paradoja es que mientras el clima de rebeldía juvenil y conflicto generacional -muchas veces con directas implicaciones intrafamiliares- crecía en los años 60, 70 y 80, los jóvenes eran cada vez más dependientes de sus padres y

381 Para la historia de la grabación sería capital la introducción en el mercado del CD (Compact Disc) por la compañía Sony en 1983, un sistema completamente distinto de almacenamiento y reproducción del sonido basado en el código digital binario.

382 En el Apéndice del capítulo I de esta tesis se reflejan los cambios en las tasas de matrimonio y de hijos nacidos fuera del matrimonio (Tablas AI-14 y AI-15).

196

permanecían en el hogar paterno por más tiempo. Las causas hay que buscarlas entre factores como el incremento de los estudios –incluyendo el acceso a la universidad de cada vez más estudiantes-, los problemas para encontrar casa y trabajo, las fuertes tasas de inflación, desempleo y problemas derivados. La emancipación resultaba gradualmente más complicada, lo que unido al auge contracultural de estos años provocó que los enfrentamientos de envergadura entre padres e hijos a partir de cierta edad empezaran a ser corrientes en bastantes familias, tal y como recrean numerosas películas españolas de esas décadas, en uno u otro tono. La tabla I-15 muestra un atraso paulatino de la edad de emancipación realmente pronunciado:

TABLA I-15.PROPORCIÓN DE PERSONAS QUE NO CONVIVÍAN CON SUS PADRES A DISTINTAS EDADES, POR TRAMOS GENERACIONALES 383

Entre 1951 y 1960 Entre 1961 y 1970 Después de 1970 A los 15 años 2’4 % 1’0 % 0’8 % A los 20 años 14’4 % 8’6 % 4’5 %

Entre las múltiples derivaciones del proceso de secularización tardofranquista, una de las más polémicas fue la concerniente a la sexualidad, que al igual que sucedió con casi todas las cuestiones sujetas entonces a un candente proceso de debate y renovación, halló un apreciable eco en la música popular coetánea. Sin entrar de momento a valorar el alcance de lo que atañe a la transformación de las estructuras institucionales y privadas -tanto en lo material como en lo ideológico- de la cuestión del género, se puede confirmar que las novedades aperturistas en la esfera sexual en particular se sucedieron con rapidez, recibiendo en sus manifestaciones más prosaicas e impactantes el apelativo común de “destape”, fenómeno del que han quedado innumerables testimonios gráficos y verbales, siendo tal vez una de las imágenes fetiche de la transición la del alcalde de Madrid, Tierno Galván, con una Susana Estrada que muestra sonriente un pecho desnudo 384. El mercado editorial atendió también a una demanda más ambiciosa de aspiraciones declaradas, como cuando en 1977 la editorial Tusquets lanzó la colección

383 Fuente: Panorámica Social de España …, p. 138.

384 Por ejemplo aparece en la portada del libro de VÁZQUEZ MONTALBÁN, Manuel: Crónica

197

“La Sonrisa Vertical”, destinada a la narrativa erótica de cierto nivel literario, y así depositaria de algún modo de los clásicos de Guillaume Apollinaire 385, D. H. Lawrence 386 o Georges Bataille 387. La colección resulta inimaginable sólo unos años antes, y contó además con el aval impagable de García Berlanga, un confeso consumidor de pornografía, como él mismo ha manifestado en público con frecuencia 388. También hay que tener en cuenta la revolución científico-divulgativa en materia de sexualidad que llevaron a cabo por aquellos años los profesores Masters y Johnson, así como la controvertida obra El varón domado de Ester Vilar (1971) y el célebre Informe Hite de Shere Hite (1976), en el marco de un ascenso incontenible del feminismo y el interés por las cuestiones de género.

La música joven iba a proclamar una y otra vez la libertad sexual (el “amor libre”) mediante lemas como “haz el amor y no la guerra” –uno de los grandes dogmas del movimiento contracultural-, en un insistente mensaje de rechazo a las convenciones y a la doble moral institucionalizada. El cuerpo no sería más objeto de culpa, confesión y penitencia; Araguas reproduce un texto que le impresionó en la infancia y que puede testimoniar el grado de inculpación que se inculcaba en la juventud española de la posguerra: el “bailar agarrado” era, según el P. Jeremías:

«… un ejercicio público de lascivia y fornicación, manantial de carnalidades y públicas desvergüenzas, encarnación moral de los pueblos más degradados» 389.

Un comentario aparte merece la paridad entre Iglesia y Estado achacada a la dictadura. En una encuesta de 1979 sobre confesionalidad y valoración de Franco, se advierte una patente simbiosis social entre franquismo y catolicismo: el grupo que más positivamente valora al caudillo es el de quienes se definen como “muy buenos

385 Las once mil vergas (escrita ca. 1910, pero no publicada hasta los años 30). El poeta asesinado (1916). 386 El amante de Lady Chatterley (1928).

387 Historia del ojo (1928); Mi madre (1962).

388 Los premios La Sonrisa Vertical de narrativa erótica, son concedidos por la Editorial Tusquets desde el año 1979. Los preside desde la primera edición el director cinematográfico Luis García Berlanga, en su calidad de director de la colección.

389 SANTAS ESPINAS, Jeremías de las (C.P.): Juventud en llamas. El baile moderno. Bilbao, Redención, 1965. Citado por ARAG, p. 18.

198

católicos”. En el otro el extremo, el grupo que mayoritariamente califica a Franco como “muy negativo” es el de los “ateos” 390, lo que prueba que hubo un nexo unívoco entre religiosidad y actitudes políticas, aunque con un razonable índice de divergencia, incluso en el seno de partidos marcadamente confesionales y lo contrario.

A consecuencia de la progresiva secularización sobrevino una aguda “pérdida de vocaciones”, o descenso generalizado de ingresos en los seminarios y conventos de las órdenes religiosas españolas. Este fenómeno opera con fuerza desde la década de los años 70 y está directamente vinculado al proceso de gestación de nuevos códigos de valores y metas civiles, y transformación o directa supresión de los hasta entonces vigentes. Los tiempos cambiaban y la carrera religiosa se antojaría cada vez menos un prometedor ideal de vida a los ojos de los jóvenes españoles. En el seno de la propia Iglesia empezaron a sonar voces disidentes (el “cura comunista” de aquellos años terminó por ser una figura bien conocida e incluso popular), se propagaron las obras de Teilhard de Chardin, Gómez Caffarena y otros teólogos partidarios de una renovación profunda del estamento religioso y de su finalidad. El Concilio Vaticano II había supuesto un duro varapalo para la ideología católica más reaccionaria y además a su estela surge en Iberoamérica, también en los años 60, la teología de la liberación, un verdadero quebradero de cabeza para la ortodoxia cristiana más acomodaticia, por su

In document Memristor-based Reservoir Computing (Page 31-36)

Related documents