La representación del Muro de Berlín en la obra gira en torno a los recuerdos y opiniones de los diferentes miembros de la familia del narrador. Algunos de estos recuerdos proceden de la entrevista al padre; otros de las experiencias del narrador.
Al mes de que se levante el Muro de Berlín, el padre del narrador marcha a Moscú para comenzar sus estudios en el Instituto de Relaciones Internacionales de la URSS. Desde la perspectiva propagandística del Gobierno de la RDA, se equipara la labor del Muro con la tarea de representación y de defensa de los valores socialistas que ha asumido el padre tras su paso por la Arbeiter-und-Bauern-Fakultät156:
Sie würden allesamt Diplomaten werden, Vertreter ihres jungen sozialistischen Staates, der vor Monatsfrist seine Staatsgrenze gesichert und damit nicht nur das eigene ökonomische Ausbluten unterbunden, sondern auch die Gefahr eines neuen Weltkriegs zwischen den beiden Blöcken gemindert hatte. In der Hauptstadt Berlin war es Kampfgruppenverbänden, Bauarbeitern und der Volkspolizei gelungen, in nur einer Nacht eine Mauer hochzuziehen, die den sozialistischen Teil der Stadt von den drei westlichen Sektoren separierte. Und vor ihnen schützte. (DG: 231)
En esta reconstrucción del recuerdo del día 13 de agosto de 1961, el narrador recupera las razones oficiales por las que el Gobierno de la RDA tomó la decisión de construir el Muro de Berlín: evitar que el Oeste agotara los recursos económicos de la RDA y disminuir el riesgo de que una nueva guerra mundial estallara entre los dos bloques157. Esta medida se
recuerda como una proeza, pues en tan solo una noche se consigue poner en marcha y, además, gracias a la participación de muchos ciudadanos de la RDA. Finalmente, el Muro —
156 En este sentido resulta interesante señalar el éxito de las Arbeiter-und-Bauern-Fakultäten (ABF), al menos en
lo que a la figura del padre se refiere, pues se convierte en un ejemplo del ideal de persona socialista para el SED. Con 14 años deja de ir a la Iglesia y comienza a abrazar la doctrina socialista, se forma como soldador y es enviado a la ABF de Halle para comenzar una carrera universitaria. Además, se afilia al Partido por su propia voluntad (DG: 234). Cabe recordar que las ABF conformaban una institución que ofrecía la oportunidad de concluir los estudios primarios y secundarios a decenas de miles de jóvenes que no los pudieron acabar durante la Segunda Guerra Mundial y la posguerra. Fundado en 1949, este organismo iba dirigido a los hijos de los trabajadores y campesinos y a aquellos jóvenes trabajadores que, además de ser disciplinados y obedientes, habían contribuido de forma activa en la construcción del socialismo. De este modo, el SED confiaba en que los alumnos de esta institución vigilada y controlada por el Partido formaran la nueva intelectualidad socialista de la RDA (Wolle 2013a: 334-335; Caspar 2009: 27-28).
157 Sobre los motivos oficiales de los que el SED se valió para justificar el Muro de Berlín véase Wolfrum 2009:
78-82. Desde una perspectiva histórica, las razones que condujeron a la construcción del Muro comenzaron en 1948 con el golpe en Checoslovaquia y el bloqueo de Berlín por las tropas soviéticas y continuaron en 1950 con el inicio de la Guerra de Corea, que llevó a que Alemania Occidental volviera a equiparse con armamento y fuera incluida en la OTAN. La situación crítica de la RDA —frente de dos sistemas antagónicos— continuó con la revuelta del día 17 de junio de 1953 y la revolución húngara en 1956 y alcanzó su punto álgido con el ultimato de Jrushchov a los aliados en Berlín en 1958. A la insostenibilidad de esta situación se sumó la enorme pérdida económica que supuso para la RDA la huida masiva de ciudadanos hacia Alemania Occidental (Bailey 2011: 127- 136; Roesler 2001: 74-87).
154 término inoficial158— no divide tanto el Berlín socialista del capitalista, sino que más bien
lo protege de este último. En este sentido, el narrador hace alusión a la denominación del Muro como “antifaschistischer Schutzwall”. Detrás de esta definición el Gobierno de la RDA pretendía esconder la verdadera razón de su construcción: desde el verano de 1961 se había disparado el número de ciudadanos que huían al Oeste como consecuencia de la crisis de 1960 en el Estado socialista159. Sin lugar a dudas, la evocación de este recuerdo corresponde
con la conducta afín al régimen socialista que el padre tenía en aquella época.
Frente a esta posición se encuentra la postura algo crítica de la abuela. Gracias a esta figura familiar se recuerda que la nueva política fronteriza adoptada en 1961 trajo consigo la separación forzosa de muchas familias. De hecho, esta era precisamente la razón por la que la abuela del narrador criticaba el Muro: el control de las fronteras de la RDA la separaba de sus hermanos, quienes vivían en Hannover (DG: 234). Este pasaje reconstruya quizá la idea de que muchos ciudadanos de la RDA no estaban per se en contra de la ideología socialista pero sí de la implicación concreta que esta tenía en sus vidas.
La delimitación de las nuevas líneas fronterizas también se evoca en la obra a partir de los recuerdos del padre y del narrador. Así, el padre del narrador recuerda que desde su piso en Potsdam se veía la ribera de Berlín Occidental y que en la calle las señales anunciaban la frontera en las tres lenguas de las potencias de ocupación: “Grenzgebiet. Das Betreten und Befahren ist nur mit Sonderausweis gestattet” (DG: 283). Mientras el padre es consciente del significado de estas señales, pues decide introducir ilegalmente en la RDA a su novia Tèo pese al peligro que ello conllevaba (DG: 283), el recuerdo del narrador en torno a las fronteras de la RDA demuestra la inocencia de su edad. Así, el narrador evoca los juegos infantiles cerca de lo que él denomina la “Maschendraht der Umzäunung” (DG: 142), es decir, las vallas metálicas que rodeaban el país sentando los límites de la frontera interalemana. Aquí se encuentran montones de chatarra y numerosos objetos antiguos, entre ellos, cascos de la Wehrmacht160, que los niños se dedican a romper. Además, el
recuerdo está ligado a dos hábitos infantiles: por un lado, la visita rutinaria al Altstoffhändler
158 El “Muro” hacía referencia tanto a los dispositivos de control alrededor de Berlín como a aquellos que se
extendían por las fronteras interalemanas. Walter Ulbricht empleó por primera vez este término en su famoso discurso el día 15 de junio de 1961: “Niemand habe die Absicht, eine Mauer zu errichten” (Caspar 2009: 218).
159 Además de la crisis que la RDA vivía desde otoño de 1960 y del alto número de personas que huyeron —2,5
millones de personas salieron del país hasta el día 13 de agosto de 1961— hubo un último factor que influyó para que Jruschov diera el día 20 de julio de 1961 luz verde al Gobierno de la RDA en la construcción del Muro: “Der letztlich gewichtigere Grund war die Weigerung der drei Westmächte, ihre Statusrechte in Berlin aufzugeben. Es gab in dieser politischen Patt-Situation nur einen Weg, sie aufzulösen: Das war Krieg [...] Weltpolitisch war die Mauer durch Berlin zwischen der Sowjetunion und den Vereinigten Staaten ein Kompromiss auf Basis des Status quo der tatsächlichen Teilung Berlins” (Wilke 2011: 6).
160 La mención de los cascos de la Wehrmacht entre los restos que se encuentran bajo el suelo de la RDA puede
interpretarse como una señal del pasado fascista de un estado que, siguiendo a Casper (2009: 20), se vanagloriaba de haber extirpado de sus entrañas cualquier huella de su implicación en la construcción de la dictadura del nacionalsocialismo.
155 (DG: 145-146)161 y el juego de nombrar los modelos de los coches occidentales que pasan
por la autopista (DG: 148).
El candor que representan estos recuerdos de la infancia relacionados con la división fronteriza de la RDA contrasta con la crudeza de los recuerdos posteriores del narrador. La enfermedad del hermano pone de manifiesto la magnitud de lo que significaba la división del Muro de Berlín y el no poder abandonar libremente el país socialista:
Erst wenn es zu spät war [...] dann ging plötzlich die Grenze auf, dann wurde die Mauer durchlässig, und der hoffnungslose Fall durfte in die Computertomografenröhre des Westberliner Universitätsklinikums geschoben werden, wo festgestellt wurde, dass sich die Topografie dieses Hirns unterschied von der der meisten anderen, weshalb man versehentlich etwas verletzt hatte, das besser verschont geblieben wäre. (DG: 152)
El Muro de Berlín no solo impidió que el hermano pudiera beneficiarse de los avances tecnológicos de los hospitales de Berlín Occidental, sino que su caída evidencia que el devenir de la Historia podría haber evitado la muerte del hermano. El aislamiento del país lleva además a que el narrador desconfíe de los hospitales162; este recuerda que la primera
vez que el hermano fue hospitalizado no se preocupó: “denn damals lebte ich in dem Glauben, man komme ins Krankenhaus, um geheilt zu werden” (DG: 153). De hecho, a través de las enfermedades de su madre y de su hermano —dolencias que conducen a ambos a la muerte—, el narrador recrimina la falta de libertad de movimiento en la RDA. En el caso del hermano el reproche viene en forma de sátira. Así, cuando los padres le informan de que los médicos desconocen qué le ocurre a la memoria del hermano, el narrador reacciona (re)construyendo desde el presente un diálogo con el hermano que podría haber tenido lugar momentos después:
Mensch, soll ick dir ma‘ wat sagen? Ja. Du warst schon mal im Westen. In echt?
Nee, im Koma, haha, aber besser als gar nich‘, oder? (DG: 154)
Mediante esta broma mordaz por el contexto en el que surge, el narrador muestra que incluso el estado de coma —que, de alguna forma, supone un cambio psíquico de lugar— es mejor que tener que permanecer en la RDA. Asimismo, la enfermedad y posterior muerte de la madre llevan a que el narrador critique el estricto régimen de viajes para los
161 Las visitas a los despachos de entrega de la SERO (VEB Kombinat Sekundärrohstofferfassung) formaban parte
del día a día de los jóvenes en edad escolar en la RDA. A través de la entrega de papel, periódicos, vidrio, botellas vacías y chatarra, los jóvenes no solo se ganaban unas monedas, sino que contribuían a evitar que estos materiales terminaran acabando en los vertederos de basura (Caspar 2009: 19).
162 Los hospitales estatales de la RDA contaban con equipos técnicos obsoletos y con una reducida plantilla
sanitaria que, ante la huida de buena parte de su personal al Oeste hasta 1961 y a partir de la segunda mitad de los años ochenta, trabajaba a destajo. Además, como la política sanitaria del país priorizaba la recuperación de la mano de obra, se desatendían ámbitos como la psiquiatría o el cuidado, fomento e integración de personas minusválidas. La escasez también afectaba a la oferta de medicamentos y a su suministro (Schroeder 2013: 688- 689). Así pues, el fracaso en la rehabilitación del hermano del narrador evidencia las consecuencias de esta política.
156 ciudadanos de la RDA, cuya modificación llega de nuevo con demasiada tardanza para la familia:
Erst als alles schon zu spät gewesen war, hatte es plötzlich die Möglichkeit zur Ausnahme gegeben, und sie, die sich verliebt und euphorisch im Jahr ´68 hatte einbürgern lassen und seither als DDR-Bürgerin galt, durfte endlich wieder das Land besuchen, aus dem sie stammte. Mittlerweile war ich mir sicher, dass sie nicht so schnell verfallen wäre, wenn man sie früher hätte reisen lassen [...]. Sie hätte sich auf etwas freuen können, das ihr Kraft gab. (DG: 21) Como señala el narrador, tras muchos años la madre “durfte endlich wieder das Land besuchen, aus dem sie stammte”. En 1986, justo antes de la visita de Erich Honecker a la RFA, las autoridades del SED aprobaron medio millón de solicitudes para viajar al Oeste. Hasta entonces a los ciudadanos de la RDA les era prácticamente imposible visitar a sus familiares en la RFA o viajar a países que no pertenecieran a la URSS: se estima que al año no se aprobaban más de 50000 solicitudes (Eckert 2007: 93-94; Caspar 2009: 32-33). Mediante este pasaje, el narrador denuncia un Estado que ha impedido la salida del país hasta a sus más férreos defensores. Además, lo acusa de haber precipitado la muerte de su madre, cuya enfermedad se hubiera ralentizado ante la certera esperanza de poder visitar su país de origen. Las enfermedades familiares llevan a que el narrador presente la RDA como un país hermético e inamovible en sus decisiones.