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En esta edición del 2001 encontramos por primera vez la fotografía en color del pergamino y una transcripción similar a la que incluyeron Wimmer y Jónsson en 1891. Los autores consultaron esta versión y exponen sus divergencias102.

Acompañan su transcripción de una versión del texto adaptada a la ortografía del islandés moderno. Los editores advierten en el prólogo que esta edición no está anotada, y animan al lector a consultar una edición crítica con anotaciones o diccionarios para poder solventar las dudas.

Los autores de esta edición presentan datos en relación a las características del manuscrito y de su historia. Mucha de esta información fue ya recogida en las ediciones anteriores. Sin embargo, añaden un dato nuevo: el último viaje del manuscrito: su retorno a Islandia en el 1971. La llegada del códice al puer- to de Reykjavík fue todo un acontecimiento. El periodista y escritor Magnus Magnusson relata este emblemático suceso en su obra The Return of Cultural Treasures:

On April 1971, a Danish frigate called Vædderen (“The Ram”) came steaming into the

harbour bay of Reykjavík, the capital of Iceland, bearing priceless gifts. There were 15.000 Icelanders cramming the quayside; but throughout the rest of Iceland, it was as if a plague had stuck. No one moved in the streets. Shops and schools were closed. The whole nation, just over 200.000 souls in those days, was listening to the radio or watching television for a live account of the historic event which was taking place at Reykjavík harbour103.

102. Ólason, p. lxxvi. Una de las diferencias es la resolución de la abreviatura de las consonantes

nasales: en el manuscrito “mē” (3r10) es transcrito “manne” por Jónsson y “maNe” por Ólason.

En cambio cuando aparece la letra “Ŋ” en el manuscrito, ambos coindicen en la transcripción.

Así, por ejemplo, la palabra “ɡuŊlaþar” (3r28), se transcribe por ambos como “ɡuNlaþar”, y en

la adaptación ortográfica al islandés aparece como Gunnlaðar. 103. Grennfield, 1996, p. 1.

“Værsgo! Flatøbogen og Kongebogen!”104: estas palabras del ministro danés

de educación Helge Larsen acompañaron la entrega del Codex Regius a su país de origen.

La encuadernación del manuscrito devuelta por el gobierno danés aún era del siglo XVIII y estaba ya en mal estado. Tenía un refuerzo pegado en forma de espina que se desmontó para las fotografías de la primera edición facsímil de 1890105. Las regulaciones impuestas sobre el manuscrito no permitían que

saliera de Islandia, y en 1992 un equipo de conservadores de Cambridge fue al Instituto Árni Magnússon para realizar el proceso de reparación y proceder a una nueva encuadernación del manuscrito con el cosido típico de los manus- critos medievales.

Ólason y Gunnlaugsson ofrecen más información sobre el tipo de letra uti- lizada en el manuscrito: “early Gothic script or late Caroline minuscule”106. La

letra carolina es característica del segundo estadio de la historia de la escritura islándico-noruega establecido por Seip en 1954. Va de los años 1225 al 1300 y se caracteriza por el uso de la letra carolina insular y la escritura gótica107. Los

recientes análisis de la letra coinciden con la datación de Lindblad del manus- crito en 1270.

La historia del manuscrito descrita en el segundo apartado de esta nueva edición ofrece más datos e interesantes conjeturas sobre la vida del libro antes de 1643. Justo un año después de esta fecha, en 1644, el escritor Björn Jónsson de Skarðsá añade un comentario en uno de sus libros en relación a la deno- minación del Codex Regius. Se refiere a él como el “Sæmundur’s book which was formely called The Book of Poems”. Es probable que Björn Jónsson ya se hubiera topado con el que sería el Codex Regius, y, a tenor de su comentario, ya existía una discusión anterior sobre el nombre de este códice. Björn Jónsson también cita la estrofa 119 de los Hávamál en los comentarios de un libro sobre

104. “¡Ahí tenéis! ¡El Flateyjarbók y el Konungsbók!”

105. Steingrímsson, 1995, p. 65. Este autor ofrece en su artículo “The conservation of Codex Regius of the Eddic Poems and Codex Scardensis of the Icelandic Law Code, Jónsbók” una ex- celente y detallada descripción de la nueva encuadernación. En su artículo también se pueden consultar las dificultades que surgen del análisis de la tinta utilizada en el pergamino que tiene como objetivo determinar con más precisión los colores utilizados y los ingredientes de la tinta, ya que no tenemos conocimientos de las fórmulas que se utilizaban para fabricar la tinta en Islandia antes del siglo XVII.

106. Ólason, Gunnlaugsson, 2001 p. xlv.

leyes en el año 1626. ¿Ya tenía Björn por aquella fecha acceso al manuscrito? ¿Es posible que existiera otra copia del mismo? Einar Pétursson108 demuestra

como Björn está utilizando un texto corrupto de los Hávamál en otro de sus comentarios escritos en 1642 sobre el poema de Brynhildr en la Völsunga Saga.

Jón Guðmundsson, un autor del siglo XVII, hace referencia a un texto llama- do “Eddubælke forgömlum”: una colección éddica antigua. Pétursson concluye que es posible que existiera otra colección de poemas éddicos en otro manus- crito diferente al que nos ha llegado. Es posible que este manuscrito fuera el AM 748 I 4to, un manuscrito del siglo XIV conservado parcialmente, y que contiene algunos de los poemas éddicos de contenido mitológico.

Ólason y Gunnlaugsson nos ofrecen aún otro interesante dato sobre la pre- historia del manuscrito. Al final de la página 9 del códice aparece escrito el nombre “Magnús Eiríksson”. Los editores comentan que este nombre parece corresponder al de un granjero de Njarðvík, una ciudad al suroeste de Islandia. Se reconoce su caligrafía por tener documentos oficiales firmados por él como miembro del jurado. Magnús nació alrededor del año 1600 en Skagafjörður, al norte de la isla. Su mujer era la hermana de Torfi, padre de Þormóður Torfason. Recordemos que Þormóður Torfason fue el encargado por el rey danés para recoger el códice de manos de Brynjólfur. Magnús, después de casarse, se tras- ladó a Njarðvík, una ciudad muy cercana a Suðurnes. Es posible que Magnús llevara consigo el códice a esta ciudad del sur. Esta parece ser la explicación más plausible, ya que era extraño que un manuscrito como este fuera a parar a esta región. Los centros de estudio donde había copiosas colecciones de antigüeda- des eran Hólar y Skálholt. Sabemos de una visita del obispo Brynjólfur a Suður- nes en 1642 y es bastante plausible que se hiciera con el manuscrito en aquel momento. Pero ¿por qué llevarlo a esta ciudad y cómo llegó hasta ella? Ólason y Gunnlaugsson109 acuden a otra de las escrituras marginales que aparecen en

el libro para encontrar una respuesta. En la página 27 del manuscrito, consta la siguiente frase: “Fallega fer þier enn Ordsnillinn og Mier skrifftinn Ja Ja”, que se traduciría por: “tú eres tan astuto con las palabras como yo lo soy con la es- critura, sí sí”. Tras el estudio de la caligrafía, se concluye que pertenece al poeta y clérigo Hallgrímur Pétursson que vivió en Suðurnes en 1637 y fue ordenado en esta ciudad entre 1642 y 1645. No es difícil adivinar quién fue el obispo que supuestamente lo ordenó y lo que se llevó tras la ordenación. Pero este hecho no explica la razón por la cual llegó el manuscrito Suðurnes. La respuesta pa-

108. Pétursson, 1984, p. 272.

rece encontrarse en el círculo de amistades del granjero de Njarðvík. El poeta y clérigo Hallgrímur conocía a Magnús Eiríksson, ambos eran de Skagafjörður. Es posible que Hallgrímur escribiera la frase en la página 27 del manuscrito mientras estaba en posesión de Magnús. Una posible hipótesis es que Magnús llevara el manuscrito a Suðurnes como regalo para el obispo Brynjólfur el día de la ordenación de su amigo Hallgrímur. El hecho de que Hallgrímur conocie- ra los poemas es evidente por una carta enviada a Þormóður Torfason en 1671 donde hace comentarios sobre la Vǫluspá. Sería lógico pensar que el mismo Hallgrímur pudiera haber hecho una copia de la colección de poemas antes de que pasara a manos de Brynjólfur. Incluso podría ser que se hubiera quedado con el cuaderno que falta en el códice y que ya no pudo leer Brynjólfur, y, por ende, tampoco nosotros.

Brynjólfur hizo una copia del códice en pergamino de vitela y escribió sobre ella Edda Sæmundi multiscii. En Skálholt se hicieron más copias del manuscri- to, y una vez llegó a la Biblioteca Real de Copenhage se copió nuevamente, esta vez en papel.

Tras este recorrido, Ólason y Gunnlaugsson abren la discusión sobre si el Codex Regius es una copia o es el manuscrito original y si fue posible que los poemas fueran compuestos en el momento de su puesta por escrito. Tal y como señalan los editores, parece haber un acuerdo en considerar el Codex Regius como una copia de uno o varios ejemplares anteriores al interpretar los errores que aparecen como errores de los copistas.

Esta transcripción diplomática incluye un apartado dedicado a la tradición poé- tica y a la herencia cultural de la que, tal y como comentan los editores, el Codex Regius es testimonio. Es lógico pensar que esta colección de poemas que nos ha llegado no contiene toda la poesía que se componía y recitaba en Islandia. Los editores se preguntan sobre el grado de popularidad de estos poemas en el siglo XIII. La mayor parte de los investigadores coinciden en que muy poca gente co- nocía estos poemas y su acceso era bastante exclusivo. Esto queda justificado por el simple hecho de que el copista del Codex Regius tenía conocimientos sobre lenguaje poético y de métrica. Un segundo argumento que defiende su escasa popularidad es que no vuelve a aparecer otra colección igual ni ninguna otra copia del manuscrito hasta el siglo XVII, cuatro siglos más tarde. Esto pudo de- berse, según Wessén, a que los redactores del códice estaban ante una tradición que estaba desapareciendo y esto motivó la puesta por escrito de los poemas110.

Sin embargo, tal y como comentan Ólason y Gunnlaugsson, parece difícil de creer que el extensísimo conocimiento que aparece en los poemas sea producto de una sola persona. Seguro que muchos islandeses, a principios del siglo XIII, tenían conocimiento de gran cantidad de poemas y de sus contenidos e histo- rias. Tampoco hay que olvidar que la puesta por escrito está sin duda ligada a un interés naciente en Islandia por los manuscritos y por la escritura. El gesto de querer poner por escrito los antiguos poemas es señal de una conciencia histórica que según los editores es visible en el prólogo de la Edda de Snorri y en el primer poema del Codex Regius: la Vǫluspá. En la segunda colección de poemas, los heroicos, subyace igualmente esta conciencia de preservación ya no en el terreno de los dioses, sino en el de los humanos.

Tampoco hay que olvidar que en el momento en el que se ponen por escrito los poemas, aparecen también libros sobre leyes y la Grágas, un código legal islandés que se mantuvo vigente hasta el siglo XIII. Pero es notable la diferen- cia entre la excelente producción de estos libros y la modesta producción del Codex Regius.

Los editores plantean una última cuestión relativa a la influencia y posi- ble intervención de la escritura en la transmisión de los poemas éddicos. La conclusión que nos ofrecen no es nada halagüeña: parece como si los poemas fueran olvidados tras su puesta por escrito en el pergamino. No volvemos a tener noticia de ellos hasta el siglo XVII. No se vuelven a copiar de nuevo, y las referencias, sobre todo a los poemas mitológicos, son escasísimas. La vida de los poemas éddicos con temática heroica fue diferente, ya que se incorporaron en muchas de las sagas que se escribieron en el siglo XIV, y su transmisión, de manera fragmentaria, se siguió desarrollando en un contexto prosaico. Los au- tores de esta edición justifican esta diferencia en la transmisión de los poemas

éddicos, por el hecho de que los poemas heroicos, a diferencia de los mitológi- cos, no suponían un enfrentamiento directo con la religión oficial de Islandia que era, en aquel momento, el cristianismo111.

beginning of the thirteenth century the Eddic poems were not on every man’s lips, and it is not likely that this was ever the case. On the contrary, this was surely a dying tradition which was important to record before it disappeared. The copyists were men trained in letters, men of Snorri’s type.”