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4.4 Summary of recommendations

4.4.3 Resolution framework

Todos los días Viajero pasta su vida e imagina el olvido como un depósito desierto, una cosecha de la nada. Y sin embargo, Viajero, tu olvido está tan lleno de memoria...

Vergara (Kilele, acto VI)

El conflicto (la complicación) es uno de los elementos esenciales del drama y de la

épica para Aristóteles (Poética) junto con los personajes y las acciones. El conflicto,

sin embargo, está emparentado a tres elementos: la complicación y el desenlace, que

son los elementos que hacen que se desarrolle la historia; la trama o fábula, que es el

orden en que se presentan las secuencias o las acciones; y el carácter, que para

Aristóteles es «es lo que revela el propósito moral de los protagonistas, es decir, la

clase de hecho que intentan evitar» (Aristóteles, s.f.: 8).

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La construcción del conflicto en Kilele estaría relacionada con esos tres aspectos que

se analizan a continuación.

- La complicación y la trama:

En el primer y segundo acto de Kilele se presentan a través de la voz y las acciones

de los tres diosecillos, de manera simbólica, dos elementos que señalan la situación

que previa de la que parte la obra: el primero es la muerte de la población, las diosas

apagan velas (vidas) mientras realizan un conteo como si se tratara de un juego de

niños; la segunda, es el robo de sus tierras y el desplazamiento, lo que en la obra se

representa de manera irónica en la canción de los tres diosecillos. Estos dos actos

conforman un preámbulo donde se señala un conflicto previo relacionado

estrechamente con los acontecimientos que sucedieron efectivamente en Bojayá y

con la situación de las poblaciones del Atrato en torno al conflicto armado en

Colombia.

En el tercer acto aparece Viajero que está perdido en una inmovilidad sin tiempo en la

que los sucesos pasados y presentes se mezclan. El ángel de la muerte lo despierta y

lo llama a regresar, aunque para Viajero es el regreso a un pueblo que ya no existe.

En este acto se establece el conflicto (la complicación) principal de la obra: la

imposibilidad del regreso. Viajero vive en un presente plagado de fantasmas

(recuerdos de personas que ya no están) y debe encontrar la manera de regresar, es

decir, de confrontar ese pasado para poder volver a un presente.

Del cuarto al sexto acto se narran episodios previos a la tragedia d Bojayá. En el

Séptimo acto Viajero desciende al mundo de las sombras donde se encuentra con

Polidoro, su hijo, muerto, al que le pregunta por Tomasa, su esposa, y Rocío, su hija.

En este acto se establece otro elemento del conflicto: la búsqueda de Rocío y de

Tomasa, de sus familiares perdidos.

En el acto VIII se presenta un interludio donde aparecen las modelos de Modelos sin

fronteras, donde se presenta de manera irónica el conflicto de la población que se

enfrenta a una serie de acciones caritativas provenientes de organizaciones e

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instituciones externas que en su perspectiva institucional y piadosa, que se afinca en

el dolor ajeno, atacan su dignidad.

En el acto IX Viajero vuelve a su inmovilidad y se encuentra con Rocío que en ese

mismo acto muere, llevada por la sombra de Plidoro (el recuerdo) hacia el mundo de

las sombras. En este acto se inicia el desenlace d la obra con la maldición proferida

por Viajero contra los responsables de la masacre.

En el acto X se da otro interludio en el que se cuanta el conflicto en el que viven los

sobrevivientes que son desplazados por la violencia y que viven en un estado de

terror perpetuo con la presencia de las fuerzas armadas que ejercen un control sobre

sus vidas y sus muertes.

Del acto XI al XV se representa el regreso de Viajero al pueblo donde finalmente

efectúa los ritos funerarios para los muertos de la tragedia: velorio para los mayores y

gualí para los niños.

Finalmente en el último acto Viajero apaga su propia vela, aunque se menciona en el

mismo acto que Viajero fue asesinado.

- El carácter:

La unidad del drama de Kilele se establece en la historia de Viajero, que es el héroe

de esta tragedia, pero al mismo tiempo es el representante simbólico de las víctimas

de la masacre. El propósito moral de Viajero está relacionado con dos actos de

justicia: la maldición contra los responsables y la celebración de los ritos funerarios de

los muertos. Viajero se enfrenta a los diosecillos por medio de esos dos actos de

resistencia que serán uno de los motivos de su muerte. Sin embargo, el acto final de

Viajero es sumamente significativo al ser el mismo el que apaga su propia vela, lo que

en el plano simbólico está asociado con la determinación personal de enfrentarse a

una situación de injusticia asumiendo las consecuencias, con la imposibilidad de

superar la pérdida, como dice uno de los personajes, Ruth, en el acto final «En todo

caso ya no estaba contento aquí. Se aburría. Nunca se repuso de lo de Tomasa». A

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pesar del dolor Viajero logra cumplir su deber con los muertos. Simbólicamente es

honrar su memoria, devolverles la dignidad.

La reparación se produce en la construcción de sentido, es decir, en la manifestación,

podría incluso hablar de epifanía, de un sentido reparador. Se evidencia en Kilele la

construcción de un drama en el que el héroe es la víctima, no sólo el recipiente del

dolor y el sufrimiento sino el que realiza las acciones que confrontan el daño y las

heridas. De manera simbólica se representa un empoderamiento que restituye la

dignidad a las víctimas. El conflicto y en general el tema, o los temas, que atraviesan

la obra, se configuran a partir de una perspectiva específica en la que la voz,

personificada y simbolizada, de las víctimas es la generadora del drama. Esta visión

es fundamental, no sólo porque se trate de un testimonio del sufrimiento, sino porque

permite concretar y visibilizar de una manera sensible y directa una realidad a la que

difícilmente se accede de otra forma, por ejemplo desde un discurso histórico o

institucional, es decir, en un lenguaje no ficcional descriptivo. Las acciones que se

establecen desde las políticas y programas de reparación deben plantearse temas

fundamentales sobre la percepción de las acciones que se implementan y sobre su

cualidad moral y ética. Kilele es una obra, que si es entendida como una acción

pública de reparación, muestra cualidades morales en relación a la restauración de la

dignidad de las víctimas que son un modelo a seguir.