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3 SME Choice of Direct and Indirect Export Modes: Resource Dependency and Institutional Theory

3.3.1 Resource dependency theory

Quiero, para finalizar, presentar a grandes rasgos la idea de la media- ción evanescente. Tomo el concepto de Frederic Jameson (1973), vía Benjamín Arditi (2012), un investigador mexicano. Él analiza fenó- menos macrosociales; de hecho, va a plantear que el Protestantismo es un mediador evanescente en el pasaje del antiguo régimen a la mo- dernidad. El teórico plantea que el mediador evanescente es un agente catalítico, que permite el intercambio de energías entre dos términos que de lo contrario se excluirían mutuamente. Sigo con la argumenta- ción, como verán, de la zona de frontera. Los mediadores evanescentes son portales, dice el investigador, que comunican al mundo existente (podríamos decir que el mundo existente es la escuela) con uno posible, que se teje ahí en la micropolítica de lo particular y lo singular. Además, el mediador evanescente es un agente de cambio y transfor- mación social, para ser olvidado una vez que el cambio haya ratificado la realidad de las instituciones. Es decir, está, pero se retira: en ese sentido es evanescente. Justamente, cuando Jameson analiza el Protes- tantismo, plantea qué es lo que infiltró a la lógica del monasterio de la Edad Media, que es la racionalidad, y que después la Modernidad reco- ge en sus propios términos y, por lo tanto, deja de ser necesario como agente catalítico entre los dos períodos. Los mediadores evanescentes son conectores o pasadizos entre el mundo existente y algo otro por venir. Esa sería una de sus funciones.

Arditi, retomando a Jameson, y también Zizek, postulan que hay que expandir la fuerza explicativa de lo que plantea originariamente Jame- son. Y algo que, en esta etapa de las políticas, a las puertas de un final de gestión, también es interesante pensar: el aspecto de indecidibili- dad de los resultados. Es decir, si la eficacia del mediador evanescente, agente CAI, por ejemplo, o CAJ u Orquestas, está en que sea adopta- do por el sistema, en este caso por la escuela, pero a la vez sabemos que muy frecuentemente esto no ocurre, entonces es muy interesante reflexionar sobre el valor que tiene, aunque sea indecidible que esto

pueda ocurrir, que pueda ser absorbido por el mundo existente, en este caso, la escuela. La pregunta aquí sería: ¿y qué hay con el fracaso? ¿No debemos incluirlo también en la estructura de las posibilidades que tiene el concepto de mediador evanescente?

Para ilustrar esto, tomé de los autores el ejemplo del Mayo Fran- cés, que es más aprehensible que el Protestantismo para nosotros. El Mayo Francés, ¿fue un fracaso colosal? En un sentido sí, porque la quinta república sobrevivió y también el capitalismo, que fueron las banderas del Mayo Francés. Ahora, ¿y si lo pensamos como un pre- cursor de la sociedad post-disciplinaria y, por lo tanto, como un me- diador evanescente de la sociedad en la que vivimos ahora? Entonces, la regla general es que el resultado de un proceso de mediación es indecidible o al menos es ambivalente, ya que de lo contrario, eso también nos sumerge en un desasosiego de “no logré que se adop- tara” el dispositivo, la idea, etc. La indecidibilidad procede del hecho que la eficacia del catalizador no puede ser tratada fuera de una po- lémica o un desacuerdo, es decir, de las paradojas y de las tensiones ineludibles de las que hablamos al comienzo. El éxito y el infortunio forman parte, así, de su estructura de posibilidades. La pregunta para nosotros sería: ¿Qué queda del CAI, del CAJ, de las Orquestas o del dispositivo que fuera cuando se termina, y qué no...? ¿Y qué pasó con eso: valió la pena, no valió la pena? Me pareció una pregunta intere- sante para trabajar.

Otra cuestión que plantea Arditi es si se trata de un cambio o de un intercambio: si lo que queremos lograr es un cambio o más bien inter- cambios. Hay que ir a leer los rastros y los restos en cada jurisdicción, porque no queda el dispositivo tal cual. Ahora, ir a seguir las huellas de los rastros y de los restos también retorna en cuanto a la validación de la apuesta con lo indecidible. Lo que se fue persiste en las huellas que deja en la realidad que ayudó a forjar. O no: será cuestión de estudio para cada quien. Y Arditi señala que esto es cierto incluso en el caso de los infortunios.

Luego, volviendo a nuestro ámbito, se trata del acompañamiento, desde esta posición de mediador evanescente, de un cambio de sem- blante del docente, orientada ahora hacia la legitimación de una con- sistencia transitoria. Estas son algunas conclusiones que emergen de algunos recorridos puntuales, pero cada uno tendrá que, si le interesa, hacer sus propios recorridos. El mediador, además, oficia de bisagra, que hace que los docentes visibilicen como potenciales sujetos de la educación a los jóvenes que no son habitualmente per- cibidos, que son rechazados o victimizados. Eso es lo que pudimos verificar con algunos dispositivos que, podríamos decir, están en esa zona de frontera.

Quiero sistematizar brevemente la idea de los tropiezos en esta zona de frontera. El primer tropiezo es replicar una modalidad de trabajo rechazada por los estudiantes en la escuela, como demostramos con el ejemplo de la nena. Hay un tropiezo cuando no es un mediador eva- nescente sino que es un reforzador de lo que no funciona en un lado. Y otro tropiezo sería el abordaje que no opera como un discurso que los instituye a los chicos como sujetos de la educación: ir por la vía del “pobrecito” o por otros dispositivos en donde se nos pierde el GPS del vínculo educativo como brújula.

Simplemente me resta cerrar retomando un recorrido que va desde la pregunta por los avatares del paradigma de la inclusión universal, hasta la lógica de producción, que es un poco el recorrido que intenté hacer con ustedes, de la figura del incluido, paradójicamente excluido. Esta figura del incluido paradójicamente excluido del vínculo educa- tivo, tiene oportunidad de tejerse y destejerse en esta zona de frontera socio-educativa.

Desde mi punto de vista, se trata de que sigamos construyendo lectu- ras que puedan orientar los abordajes.