En este apartado, cuando se habla de «el proyecto» se incluyen todas las alternativas y todas deben ser tratadas con la misma intensidad.
La descripción del proyecto no consiste en repetir el Proyecto Técnico que el promotor presenta a la Administración, sino en describir los elementos y procesos del mismo en tér- minos medioambientales, es decir, que en este punto del Estudio de Impacto Ambiental se deben exponer todas las acciones de éste que pueden llegar a ser causantes de un futuro im- pacto en el medio.
Hay que describir sólo los datos necesarios, para evitar recargar con información banal el documento, ya extenso de por sí. Para ello se ha de evitar en lo posible hacer descripcio- nes detalladas de aspectos del proyecto que no vayan a tener relevancia posteriormente en la determinación de impactos, y viceversa, no se debe omitir información técnica de importan- cia ambientalmente hablando.
Esta última situación se da en ocasiones con los posibles impactos paisajísticos que tie- nen las instalaciones en el lugar donde se sitúan. Esto ocurre porque en el proyecto técnico sólo aparecen datos en relación al funcionamiento de la explotación por lo que pasan desa- percibidos este tipo de impactos si no se tienen en cuenta el volumen, tamaño, color, etc. de las infraestructuras o por ejemplo, la cercanía a una vía transitada de una explotación mine- ra a cielo abierto. Otro impacto encubierto es el que se generaría sobre el medio socio-eco- nómico al utilizar los viales preexistentes, que pueden quedar saturados por el aumento de tráfico que produciría la actividad. Este tipo de datos también van a tener una influencia en la modificación de la calidad ambiental de la zona.
En este apartado hay que abordar por separado la descripción de las acciones suscepti- bles de provocar impactos en las distintas fases por las que va a pasar el proyecto, ya que és- tas afectan al medio de forma distinta:
— Fase de construcción.
— Fase de funcionamiento (también llamada de explotación u operación). — Fase de abandono.
El contenido que tiene que tener la Descripción del Proyecto se expone en el artículo 8 del Reglamento de Evaluación de Impacto Ambiental (Real Decreto 1131/1988, de 30 de sep- tiembre):
«La descripción del proyecto y sus acciones incluirá: — Localización.
— Relación de todas las acciones inherentes a la actuación de que se trate, susceptibles
de producir un impacto sobre el medio ambiente mediante un examen detallado tan- to de la fase de su realización como de su funcionamiento.
— Descripción de los materiales a utilizar, suelo a ocupar, y otros recursos naturales cu-
ya eliminación o afectación se considere necesaria para la ejecución del proyecto.
— Descripción, en su caso, de los tipos, cantidades y composición de los residuos, ver-
tidos, emisiones o cualquier otro elemento derivado de la actuación, tanto sean de ti-
po temporal durante la realización de la obra, o permanentes cuando ya esté reali- zada y en operación, en especial, ruidos, vibraciones, olores, emisiones luminosas, emisiones de partículas, etc.
— Un examen de las distintas alternativas técnicamente viables, y una justificación de
la solución propuesta.
— Una descripción de las exigencias previsibles en el tiempo, en orden a la utilización
del suelo y otros recursos naturales, para cada alternativa examinada.»
Es importante destacar que la legislación obliga a desarrollar la descripción de las partes de proyecto más problemáticas desde el punto de vista de la sostenibilidad, que son:
— El impacto de ocupación.
— La gestión sostenible de los recursos. — La contaminación.
Estos tres son los tipos de impactos clave de cualquier proceso productivo, pero para que la descripción del proyecto ofrezca la información adecuada a la hora de conocer las acciones sus- ceptibles de causar trastornos en el medio ambiente hay que tratar más apartados. Si no se am- pliara la información se caería con toda seguridad en el error de no contemplar como acciones relevantes, ambientalmente hablando, aquellas que lo son, y el Estudio de Impacto Ambiental, y por lo tanto la Declaración de Impacto Ambiental, no estarían acertadas en sus conclusiones. Un tema muy importante es la forma de enfrentarse a las lagunas de información, la in- certidumbre. Ésta va a estar presente durante gran parte del proceso del estudio de impacto ambiental, pero no es aquí donde más problemas va a plantear, ya que en este apartado se cuenta con la información presente en el documento técnico y con el promotor del proyec- to, el cual puede resolver gran parte de las dudas que se generen. Pero, en el caso de que las dudas no se resuelvan es conveniente describir las acciones que las generen en vez de ob- viarlas, ya que posteriormente pueden resultar importantes a efectos de impacto ambiental.
Como ejemplo de guión para desarrollar el presente apartado se propone el siguiente:
— Introducción y antecedentes. — Justificación del proyecto. — Plan de explotación.
— Plan de trabajo en las distintas fases.
Introducción y antecedentes. Como en cualquier informe, lo primero es realizar una introducción, en la cual se expliquen los objetivos del proyecto en cuestión, la localización del mismo, los antecedentes que haya tenido esa obra o la concesión de la misma, la exis- tencia de explotaciones similares por parte de ese promotor, la adecuación y cumplimiento de las leyes, la inclusión de la obra dentro de los planes, programas y políticas en vigor, etc. La necesidad de especificar la localización de la obra, ya se hace constar en primer tér- mino en el artículo 8 antes expuesto, del Real Decreto 1131/1988, de 30 de septiembre. A este respecto se hace imprescindible la inclusión de cartografía de situación y de detalle a la escala que sea necesaria en función del tipo de proyecto, en la cual ha de situarse de forma
precisa el emplazamiento de la actividad. De la misma forma deben ser cartografiadas todas las infraestructuras secundarias que sean necesarias. Por ejemplo, hablando de un parque eó- lico, no sólo habría que situar las distintas turbinas del mismo, sino también la casa del ope- rador o, en el caso de que exista, la subestación eléctrica. Además de ello habrá que describir las vías de comunicación preexistentes así como las de nueva creación, tendidos eléctricos, conducciones de agua, poblaciones cercanas en un radio de 20 km, etc.
Tratando los antecedentes, se debe indicar si ha habido modificaciones en el proyecto, si se intentó instalar primero en otra zona y fue denegado y por qué causas, si ha habido de- tractores del proyecto y qué alegaban, etc. También hay que explicar claramente cómo se adecua la obra a la legislación, los planes, políticas y programas existentes de medio am- biente y del sector del que se trate.
Es conveniente incluir un breve currículum de las actividades que desarrolla la entidad promotora de la obra, así como el de la entidad ejecutora, en el caso de que sean distintas. Justificación del proyecto. Es importante que se de una justificación a la obra que se quiere realizar para no caer en un uso indiscriminado de los recursos. Hay que recordar que el proceso de Evaluación de Impacto Ambiental es un proceso optimizador de la gestión del espacio, por lo que no deben ser concedidos proyectos «caprichosos». Deben indicarse las ventajas que va a procurar la futura actividad en el caso de ser concedida. Estas ventajas no deben ser necesariamente económicas, también deben ser sociales y principalmente ambien- tales si las hay.
Por ejemplo, en una actividad extractiva que se quiere situar en un lugar donde ha habido anteriormente pequeñas excavaciones que han dejado la zona llena de galerías y socavones que constituyen en la actualidad un peligro, el que se eliminarían al aprobar la obra en cuestión, pudiéndose recuperar de forma homogénea la zona mediante el plan de restauración propues- to en el proyecto, y que de otra forma esos terrenos serían difícilmente rehabilitables.
Otro ejemplo es el caso de algunas repoblaciones forestales que se proyectan en zonas donde el suelo tiene riesgo de perderse por los procesos erosivos que se estén dando en la actualidad. En ese caso se mantendría el sustrato y además la nueva vegetación cumpliría im- portantes funciones ecológicas, de contención del suelo, como hábitat de fauna o la reten- ción de nutrientes.
Plan de explotación. Este apartado es equivalente a la descripción del proceso producti- vo de la actuación que se trate, el cual irá desde el inicio de la construcción de la actividad hasta el momento de realizar las restauraciones necesarias, describiendo todas las acciones del proyecto susceptible de causar impactos ambientales. También se explican en este apar- tado los movimientos de tierras necesarios, el uso del agua, el consumo eléctrico y su forma de suministro y la necesidad de otros recursos naturales para la ejecución de la obra.
De la misma forma hay que especificar claramente los residuos, vertidos y emisiones ge- nerados por la actividad y los sistemas de recogida y gestión de los mismos, indicando cuál va a ser su destino.
Plan de trabajo en las distintas fases. Aquí se indica el programa de trabajo que se va a realizar, la maquinaria necesaria, las labores de mantenimiento y los recursos humanos que van a ser precisos. Todo ello hay que especificarlo para cada fase del proyecto.
La profundidad de estas descripciones debe ser proporcional a la de los contenidos y el esfuerzo del resto del estudio y debe estar en relación con el tipo de proyecto de que se trate.