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Resources used by schools in deciding how to spend the Pupil Premium

In document Evaluation of Pupil Premium (Page 51-54)

Analysis of NPD data

Chart 2. 9 Support offered by secondary schools and whether it would still be offered without Pupil Premium

3. Funding support for disadvantaged pupils

3.1 Resources used by schools in deciding how to spend the Pupil Premium

“La Sala de la Expresión tiene como sentido que no nos avergonzamos que somos festivos, es que eso es un potencial de la sociedad somos una sociedad que

celebramos la vida y eso no nos debe avergonzar. ¿Somos festivos? Por supuesto! Así como trabajamos, también nos divertimos” (Chogó, 2012)

L

a música se podía oír desde la Sala de la Naturaleza, gaitas, tambores y guacharacas resonaban por todo el museo, tanto que creaba cierta expectativa y curiosidad. ¿De donde provenía la música? ¿qué espectáculo había? En mi mente tenía la idea de que cuando llegara a la última sala me iba a encontrar con el Carnaval de Barranquilla. “Obviamente, pensé. Pues el museo está construido en Barranquilla y conociendo a “mi gente” estoy segura de que el carnaval estará integrado dentro de su guión.”

La última sala del Museo del Caribe está dedicada a las fiestas, los festivales y la música caribeña, en ella encontramos dos espacios, al igual que en la Sala de la Gente, el interactivo y el informativo. El espacio interactivo es un salón vacío con paredes negras y un tapete de fique, al igual que las otras salas del museo. En el centro del salón hay lo que parece ser una pista de baile de forma ovalada, hecha de la misma piedra que se utilizó para construir la fachada del museo (Roya beta-verde). La interactividad de este espacio se basa en un solo dispositivo, una presentación de expresiones musicales caribeñas a través de un video proyectado en las paredes y en el piso de la sala. En las paredes aparecen reflejados músicos y bailarines cantando y bailando canciones populares y típicas de la región Caribe. En el piso aparece un video de la Batalla de Flores del Carnaval de Barranquilla del año 2007 la cual es proyectada en la pista de baile. La presentación del espacio interactivo dura media hora y se repite cada trece minutos, ésta consiste en mostrar primero los ritmos musicales de la región como el vallenato, el bullerengue, la cumbia, el porro, el fandango, la puya y el mapalé, – entre otros –, que aparecen uno a uno a través de canciones fragmentadas para después abrirle el paso al “himno” del museo, con el cual finaliza la presentación. La canción titulada Aki e´12, fue escrita por Einer Escaf, (quien aparece en la proyección) y está dedicada completamente a la expresión musical de la Región Caribe para enfatizar la noción del Caribe como una unidad. Aquí se implementa una metáfora análoga a la utilizada en la Mesa Caribeña, donde los diferentes instrumentos musicales de la costa se mezclan para crear una canción armoniosa y “digna de la representación caribeña.”

“(…) Aki é, Aki é donde golpea mi tambora Donde se arma la cumbiamba

Donde canta el ruiseñor (…)

Donde la gente es alegre y el alegre es mi tambor Donde se baila el folclor disfrazado de marimonda

En el espacio informativo encontramos la historia de los festivales, las fiestas y los músicos. Consiste en un salón más pequeño con paredes de colores, – de la misma manera en que el espacio informativo de la

Sala de la Gente está construido – ésta contiene información sobre la historia de fiestas típicas de la región a través de textos y tres videos que recopilan instantes reales de años anteriores en dónde éstas expresiones se llevaron acabo. Por ejemplo, podemos ver conciertos de Joe Arroyo durante los carnavales, o los bailes y tradiciones en los festivales, fiestas y parrandas que se organizaron por toda la región.

19. Espacio Interactivo, Sala de la expresión. Museo del Caribe. Barranquilla, Colombia.

La Sala de la Expresión refuerza el imaginario establecido de lo caribe a través de lo festivo, un poco contradictorio y lejano a la intención de Gustavo Bell de quebrar ese estereotipo entre nosotros mismos (los caribeños). Teniendo en cuenta que el Carnaval de Barranquilla, está ligado a la industria cultural y su espíritu muy difícilmente se acabaría sin el financiamiento que hoy se le otorga, el problema radica en la forma como el museo está enfatizando estas expresiones. El Museo del Caribe le otorga gran importancia a lo que ya es grande (al carnaval) y esto hace que otras representaciones, otras voces no se oigan como deberían, hace que no existan en el mismo plano dentro del discurso y hace que nos sigamos percibiendo de la misma manera, refuerza –como lo dice su misión – la mitificación de la región a través de la imagen que está introducida hoy en la industria cultural. A las personas que vienen de afuera les comunica el imaginario que ya está sedimentado, solo muestra la parte “escondida”; “la esencia” señala los marginados y los excluidos como la imagen de lo que somos ante el país y ante el mundo: una región donde predomina lo étnico y lo festivo, en la cual la multiculturalidad se muestra de una manera pintoresca, desdibujada y las concepciones identitarias parten de comportamientos vernáculos, tradicionales y folclóricos para explicar lo caribe. Pero resulta que explicar lo caribe es más difícil de lo que se cree, aún teniendo la concepción de que está vinculado a lo folclórico.

Cuando comencé a explorar los temas que me interesaban para el planteamiento de mi proyecto de grado, decidí hacer unas encuestas (las primeras que hacía en mi vida) basándome en la cultura barranquillera y en los espacios dedicados al arte. Las preguntas estuvieron dirigidas a jóvenes que se hallaban cursando los dos últimos años escolares. La pregunta que puedo rescatar e increíblemente me sirve en este trabajo es la siguiente: Cuando piensas en la cultura de tu ciudad, ¿qué es lo primero que se te viene a la mente? ¡Sorpresa, sorpresa!: El 80% de los 200 estudiantes encuestados respondió: “El Carnaval.” Con el carácter nacional e internacional que adquirieron las fiestas de La Arenosa desde que el Carnaval de Barranquilla fue proclamado Obra Maestra del Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad, la construcción de la identidad regional generó otra connotación al salir del Caribe y ser visto por el resto del mundo. Los estereotipos pasan de tener un sentido de rechazo y adquieren una aceptación y una valoración. Todos los personajes que encontramos en el Carnaval de Barranquilla tienen su historia, cada uno posee un significado del porqué de su concepción, pero sus manifestaciones recaen totalmente en el lenguaje cotidiano del carnaval. Cuando evaluamos a algún grupo o personaje, la imagen de éstos está creada por rasgos específicos y requerimientos que son emitidos a través del medio social y cultural en el que se despliegan las personas. Por ejemplo, el Son de Negro es una danza de influencia africana, proveniente de los inmigrantes encadenados traídos en los barcos que atacaron a Cartagena de Indias en las épocas del mercado de esclavos. Esta danza se caracteriza por el movimiento brusco de los cuerpos de los esclavos, con intención de burla hacia los “amos”. Los personajes están recubiertos con betún negro, esto crea una afirmación de la raza y me remite a una historia que desafortunadamente no me acuerdo dónde fue que la oí pero que relata la época de la trata de esclavistas y cómo en el proceso de comercialización a las personas traídas de África los europeos les aplicaban aceite, de modo que con el sol se pronunciara su color de piel y se intensificara esa otredad. El estereotipo es una categoría práctica que se produce para administrar las relaciones sociales y el Carnaval de Barranquilla se promociona a través de estos estereotipos, pero lo intenta hacer con un sentido positivo. Se marca la diferencia, no con una ideología discriminatoria,

sino con un valor de pertenencia y orgullo. Uno de los comerciales publicitarios del Museo del Caribe utiliza la imagen estereotipada del Son de Negro como representante de la región. Su labor en este comercial es convencer a las personas de que visiten el Museo del Caribe. Aquí la categoría de “negro” la intentan posicionar como un atractivo y no como un motivo de rechazo. La diferencia crea oposiciones binarias y en estas oposiciones uno de los polos siempre resulta mas fuerte que el otro, siempre hay una relación de poder, en la mayoría de los casos y sobretodo cuando estamos hablando de la diferencia de razas, la negritud usualmente carece de poder. Claro, que hay que tener en cuenta otros factores. Como por ejemplo, a una persona de piel oscura que posee mucho dinero no se le otorga la misma aceptación que a una persona con piel oscura que no tiene dinero. Entonces el factor económico también produce oposiciones binarias en donde, en este caso la persona con menos dinero, – no importa la raza o su color de piel – es la que carece de poder. Éste comercial pretende ser incluyente, pretende otorgarle poder a “la diferencia” pero al poner una persona de piel clara pintada con betún negro para representar a una persona de piel oscura, a un “son de negro”, resulta estereotipante y racista.

El problema con esto es que al tratar de ser incluyente a través de un discurso en donde prima el espectáculo y nociones racistas de la cultura sin ser concientes de ello, se crea una contradicción y una fachada que no reconoce las problemáticas que plantea. También hay que tener en cuenta que la creación de discursos incluyentes son complejos en el sentido de que cuando se trata de otorgarle importancia o visibilización o inclusive un trato especial a un grupo minoritario lo que está sucediendo es que se excluye, en el caso del Museo del Caribe, de una manera más amable. Desde una posición artística, pienso que las problemáticas de inclusión y exclusión dentro de un discurso ubicado en el contexto museal deben de ser extremadamente cuidadosas, sobretodo en la manera en como se transmite el mensaje. Analizar los lenguajes de comunicación que son utilizados, que bien pueden ser atractivos y seductores, tendrían que tener presente los símbolos que producen los dispositivos al comunicar un mensaje tan complicado como es el de la inclusión que bien puede caer en la exclusión, en la discriminación positiva o en la exotización. Si se le da mucha importancia a un grupo sobre otro, se está excluyendo, entonces, ¿cómo hacemos para ser verdaderamente incluyentes? Con respecto al Museo del Caribe, pienso que debe de tener en cuenta la inclusión de los sujetos hegemónicos dentro del museo y su guión. Ellos también deben de ser problematizados, de lo contrario el museo está manteniendo y fortaleciendo el status quo. El Carnaval de Barranquilla, tiene muchísimos estereotipos que se han derivado de los carnavales extranjeros. El Monocuco, por ejemplo, es un personaje importado del Carnaval de Venecia. Así mismo hay otros que se han ido integrando a través de los sucesos importantes del país, como los personajes políticos y los defraudadores nacionales. El carnaval se convierte en un lugar donde la diferencia se junta sin problema y donde la risa tiene un carácter estratégico con sentido político en la sociedad contemporánea. Es el lugar donde todo es bienvenido, una fisura en la realidad social donde la otredad existe sin los prejuicios que la connotaron en primer lugar. Los estereotipos populares están entonces ubicados inconstantemente entre la cultura y lo que ha sido naturalizado, que a veces es rechazado y a veces es aceptado. Podemos relacionar esta connotación con la que le impone el Museo del Caribe a las etnias minoritarias a través de las ventanas de identidad, lo muestran como un

espectáculo, muestran la otredad como un adorno, como un producto, lo mismo que hace el Carnaval de Barranquilla. La diferencia es que el Carnaval es una fiesta temporal, se concibe en un plano fantasioso teniendo en cuenta que “todo” es bienvenido solamente por aquellas fechas. Pero el Museo del Caribe es un lugar que tiene otra connotación, no es un lugar temporal, la estructura museal siempre estará allí, lo que si debe de ir cambiando es su narrativa, pero aquí la cuestión es que este museo tiene una noción educativa y tiene un discurso que será motivo de reflexión para las re-evaluaciones y las construcciones identitarias de las personas que lo visitan. Los museos comunitarios hacen que el patrimonio se proteja y se muestre y si una institución con este tipo de poder establece un imaginario insatisfactorio que trata de implementar el mismo sentido de pertenencia que el Carnaval de Barranquilla, sucederá lo mismo a la medida de que cuando las personas salgan de la institución, esas políticas incluyentes que tratan de implementar vuelven a tener sentido de rechazo y de exclusión fuera del museo.

Entonces, el contexto de las fiestas y festivales y el discurso de la Sala de la Gente le da la bienvenida a la integración de lo diferente en el ámbito de la excepcionalidad14, el negro y el indígena obtienen un lugar en “la sociedad” osea, dentro del museo, donde no son rechazados y no lo son por que los clasificamos como el adorno, como lo exótico, como una diferencia espectacularizada que invalida que sean integrados al universo de los derechos. Recordemos que el carnaval de pequeña sociedad todavía está bien presente en el Carnaval de Barranquilla. Las élites barranquilleras son las organizadoras de estas fiestas y las Reinas del Carnaval provienen de esas clases sociales. Ahora, hay que tener claro que para que una organización como Carnaval S.A. funcione como lo hace hoy, se necesita mucho apoyo económico el cual proviene de las empresas de la ciudad de Barranquilla. El Carnaval se convierte cada vez más en un producto, en un mercado que introduce una hibridación armónica e integra la diversidad, pero cuando la música se apaga y la Batalla de Flores termina, las desigualdades y las diferencias

(…) “El museo está diciendo a la diversidad ustedes son un adorno y nosotros somos una región multicolor y todos nos queremos mucho y todos podemos

vivir felices y todos podemos cantar juntos. Es un producto étnico”. (Flores, 2012)

pasan de ser aceptadas a ser rechazadas e ignoradas, las clases sociales se dividen, las inequidades raciales y económicas y los problemas de ciudadanía se comienzan a restablecer. Lo mismo sucede con la metáfora del mestizaje a través de un sancocho y con el producto étnico que se crea en la Sala de la Gente. No solamente hay que visibilizar lo que reconocemos como la diferencia, si ésta va a ser integrada a un contexto con el ánimo de transmitir el mensaje de que “hay que ser tolerantes” para poder convivir y prosperar, tiene que darse cabida a la reflexión para poder producir cambios, no creo que se deba permanecer en la idea del espectáculo, el cual es temporal y muy difícilmente evoluciona. El museo está respondiendo a un imaginario en el que las diferencias y las desigualdades se presentan de la mano del espectáculo haciendo que muchas otras formas y representaciones de lo caribe no se transmitan apropiadamente. El Museo del Caribe está direccionado para los caribeños, pero refuerza un imaginario caricaturesco, propio del la identidad regional establecida y sostenida hoy en día por el mercado.

Estoy de acuerdo con ésta afirmación de Pamela Flores, pero difiero en que el Museo del Caribe no es un producto étnico en su totalidad. No podemos dejar pasar por alto lo otro que está en el museo que no es lo étnico ni festivo espectacularizado. Hay que resaltar las salas que le invierten a la educación de la historia de la región, el territorio, las teorías de población, la sala Gabriel García Márquez, las historias, mitos y leyendas de la sala de la palabra, las cuales por cierto todavía circulan, todo eso hay que reconocerlo. Me parece que en ese sentido el museo intenta

“Yo creo que está respondiendo a un imaginario que esta región decidió que iba a tener y que es equivocado. Y creo que eso es lo grave, que seguimos quedándonos

en ese imaginario diciendo “esto es lo que somos”. Es el mismo imaginario que socializa Telecaribe y es el mismo imaginario que socializa el Carnaval de Barranquilla. El museo no se está inventando nada, está fortaleciendo un imaginario que a mi modo de ver es equivocado. ¿Y por qué es equivocado? Porque nos está llevando a que sigamos siendo la región mas pobre del país con

unos niveles de atraso impresionante, unos niveles educativos bajos, una falta de ciudadanía absoluta, una ciudad donde estamos perdiendo la capacidad de convivencia… Es decir, el museo no nos esta aportando nada sino que nos está

educar sobre la historia del Caribe de una manera lúdica, la cual atrae a niños y jóvenes que hacen parte de la “generación multimedia”. Pero dejando a un lado los dispositivos utilizados propios de las generaciones actuales y que algunos de éstos portan serios problemas, el imaginario que transmite el museo excluye a los actores sociales que tratan de incluir. ¿Qué pasa con todas las otras expresiones caribeñas que no son ni vernáculas, ni folclóricas?¿Acaso lo Caribe no es también lo industrial?, ¿lo caribe no es la arquitectura del siglo XIX? Se convierte, en ese sentido, en un museo que educa sobre la historia de la región, que refuerza la imagen de lo Caribe como lo festivo, que visibiliza cierta imagen del indígena, del raizal, del palenquero, del otro anclada a la exotización y el pasado. Convierte además a “lo barranquillero” en sinónimo de lo Caribe, por lo tanto excluye e invisibiliza al resto de la región. Una de las formas para que esto se pueda entender mejor es analizando los productos en la tienda del Museo que tienen el sentido de instalar y reforzar la imagen identitaria de la región. Monocucos, toritos, María Moñitos… Lo étnico caricaturizado se convierte en souvenirs, en “arte para turistas”.

25. Tienda del Museo del Caribe. Barranquilla, Colombia.

27. Tienda del Museo del Caribe. Barranquilla, Colombia.

El Museo del Caribe implementa cierta imagen para el público de la región, para los caribeños (el público primordial del museo) con el fin de que nos sintamos orgullosos y para el resto del país con el fin de alejar los estereotipos y clichés sedimentados que precisamente están en el discurso que comunican. Se convierte entonces en una afirmación de un imaginario viejo, que está dedicado a representar el Caribe como un producto para los turistas. Si el museo quiere educar a los caribeños sobre su historia y su presente para la creación de un imaginario futuro, lo hace a través de lo popular, a través de un imaginario que deja por fuera cualquier otro tipo de “diferencia” que pueda haber en la región. Pienso que hacen falta narrativas para que se pueda producir

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