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Response in increased risk situations

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1.4 Response in increased risk situations

a) "Cada ser humano, creado a la imagen de Dios, está dotado de una facultad semejante a la del Creador: la individualidad, la facultad de pensar y hacer" (White, 1978, 17). Dios colocó en el hombre su propia imagen y fue este carácter distintivo o semejanza lo que lo separa de toda la creación inferior. Al hombre le fueron dados atributos en una medida limitada, para asegurarle que eran característicos o propios de Dios. Cualquier cosa que disminuya la capacidad del hombre para ser responsable y para escoger, aminora o reduce la forma en la cual él, más se asemeja a Dios, la creatividad, habilidad para tomar decisiones.

b) Cualquier práctica o modalidad que pueda disminuir la capacidad el hombre para su auto determinación o libre albedrío, viola la intención del Creador. Algunas formas notables en las cuales el control es ejercido, son:

1. Mal uso de drogas psicotrópicas 2. Lavado de cerebro y control mental

3. Programación forzada y modificación del comportamiento 4. Adoctrinación manipulada

5. Adoctrinación subconsciente 6. Meditación trascendental 7. Yoga

8. Experiencias "carismáticas" 9. Festivales de música tipo "rock"

10. Manipulación emocional extrema en reuniones públicas religiosas 11. Estímulo desordenado de dependencia en situaciones de aconsejamiento 12. Hipnosis

En todos estos casos, el denominador común es la exaltación o sublimación de sugestión o fascinación y la reducción de la capacidad individual para ejecutar elecciones responsables. c) Es la tarea de los psicólogos cristianos ayudar en la restauración y protección de la imagen

de Dios en el hombre, mientras ayudan o asisten al hombre a mantener su individualidad y su libertad para realizar elecciones independientes en su vida.”

3. HACIAUNAREVISIÓNDELDOCUMENTODELAÑO1977

(1) PROPUESTA DEL AÑO 1997. En ocasión de realizarse el I Congreso Iberoamericano de Educación Adventista en enero de 1997, en la Universidad Adventista del Plata, Argentina, con la consigna “Hacia el 2000: Desafíos y Propuestas”, presentamos una propuesta junto con el Prof. Daniel Gómez Dupertuis, al Director y Vicedirector de Educación de la Conferencia General, los Drs.Humberto Rasi y Enrique Becerra, para “proceder a una revisión actualizadora de ese importante material (el documento de 1977) que considere los nuevos desafíos que presenta la Psicología actual y brinde orientaciones para la enseñanza de esta disciplina en los colegios y universidades adventistas de cara hacia el 2000". A esos fines, expusimos algunas reflexiones que nos merecía el documento, 20 años después de su elaboración, a la luz de los avances de la Psicología, fundamentando la conveniencia de un nuevo pronunciamiento, ya que en todo ese tiempo no se había verificado ningún adelanto, a pesar que el documento era una “aproximación”, que teóricamente se ampliaría. Por ese motivo, nos pareció importante sugerir la realización de un nuevo cónclave de expertos en el área para proceder a realizar nuevos desarrollos.

“Han transcurrido veinte años desde esa ocasión, produciéndose en estas dos décadas una serie de eventos significativos, algunos de los cuales nos parece importante puntualizar:

1) Cuando la Universidad de Loma Linda se redefinió hace algunos años como una ‘Health Sciences University’, con énfasis en todo lo relativo a la formación de científicos y profesionales en la investigación y práctica de la salud, se descubrió que en el mundo adventista la salud mental y la aplicación de las ciencias del comportamiento a la prevención y al cuidado de la salud estaban subdesarrolladas, comparándolas con otras áreas de investigación y entrenamiento;

2) Por otro lado, se observó que en la Psicología se había operado un gran cambio, que todavía continúa en evolución, en la concepción de la disciplina y el rol del psicólogo, por el cual hoy se lo define como un ‘científico y profesional de la salud’, no solamente de la salud mental;

3) Esta nueva comprensión paradigmática de la Psicología, promovió un énfasis significativo en las investigaciones y aplicaciones en el campo de la Psicología de la Salud, en temas como la prevención y asistencia del consumo de drogas, la violencia familiar y social, los trastornos cardiovasculares, oncológicos, neurológicos, de la alimentación, SIDA, etc.;

4) Desde el punto de vista de las instituciones de la salud, se ha podido verificar experi- mentalmente aquella reiterada observación de Elena de White con respecto a la etiología de las enfermedades, descubriéndose que más del 70% de las causas de los problemas más importantes en materia de salud, no sólo de la salud mental, son conductuales y/o psicológicas;

5) Considerando los hechos precedentes y otras razones del mismo carácter, la Asociación General decidió la constitución de la primera carrera adventista de doctorado en Psicología en la Universidad de Loma Linda a partir de 1994;

Unidos, indican que la Psicología será una de las tres profesiones más importantes en crecimiento de la demanda del mercado en los próximos quince años.

En vista de estos y otros elementos, a veinte años de la aprobación del documento mencionado, considerando las nuevas realidades del mundo actual y los desarrollos prodigiosos producidos en los últimos años por la investigación, la metodología, las innumerables aplicaciones y las nuevas teorizaciones de la Psicología, estimamos que es el momento de realizar una nueva reflexión sobre el pensamiento adventista de esta disciplina, para abordar su enseñanza y práctica de acuerdo a los desafíos que se presentan en la actualidad, con miras al nuevo milenio. Es de destacar un hecho llamativo que habla del valor del documento, la mayor parte de sus declaraciones aún mantienen vigencia. Sin embargo, hay que reconocer que otras ideas, producto de las concepciones dominantes en aquel entonces, no pudieron substraerse al paso del tiempo, esperando una saludable actualización. Pero, más allá de los necesarios ajustes, lo más significativo es que el documento tuvo un carácter inaugural, iniciando la elaboración de una ‘perspectiva singular o única’, el ‘punto de vista adventista’ de la Psicología, que corresponde continuar su desarrollo —como el mismo documento lo dice explícitamente—, en respuesta a las necesidades y problemáticas que plantea hoy la Psicología en permanente expansión y complejidad creciente”.

Luego de realizar una síntesis de los contenidos principales del documento a los efectos de rescatar sus valores vigentes y aquellos otros que correspondería actualizar, agregamos las siguientes sugerencias.

“Los desafíos de la actualidad son de enormes dimensiones y pasan por temas que no se soñaban 20 años atrás. La realidad que recorre este último tramo del siglo, que ha sido dado en llamar ̒posmodernidadʼ, es un escenario vinculado al desarrollo de las economías neoliberales, de los medios masivos, la nueva religiosidad de la New Age y la pertenencia a la globalidad. Una cultura seducida por las sociedades virtuales que navegan en el ciberespacio, la soberanía implacable de las formas juveniles y la cultura ‘light’. Dominada por el imperio del narcisismo y las estrategias de la ilusión y el simulacro. Vivimos el fin de las utopías y los grandes metarrelatos, el declive de las ideas clásicas de racionalidad, realidad, objetividad, verdad y su consecuente desencanto. Un mundo arrasado por los huracanes de la violencia, el terrorismo, las guerras, el hambre y las desigualdades generada por la economía de mercado y el consumismo. Que viene reacomodándose y pasando de la bipolaridad a la tripolaridad o a la multilateralidad.

En medio de esta catarata de acontecimientos que ha impreso una aceleración a la historia, el hombre actual sufre los embates de los cambios, en una búsqueda infructuosa de un sentido individual frente a una realidad vaciada de fundamentos políticos, culturales y religiosos que, en otros tiempos, parecían conformar el soporte de la sociedad y de la identidad personal. El desarrollo notable de los medios visuales de comunicación de masa, la informática cibernética, los productores de la realidad virtual, los procesos de globalización, fragmentación, la desintegración de la familia y los nuevos paradigmas de la cultura narcisista entre otras

variables, han menoscabado la integración y unidad del sujeto y promovido una crisis de identidad sin parangón. Así, pues, el perfil del hombre posmoderno plantea desafíos insoslayables para los psicólogos, especialmente adventistas, como protagonistas de nuestra sociedad actual y futura.

Las cuestiones psicológicas de hoy no son de tipo antropológico como ocurría décadas atrás —hoy nadie niega la unidad antropológica—, sino principalmente epistemológicos, ontológicos, metafísicos y éticos. Escuelas como el enfoque sistémico, el constructivismo y especialmente el construccionismo social enfatizan tanto las interpretaciones significativas personales que pierde consistencia la estructura objetiva de la realidad. El modelo clásico de explicación causal lineal que suponía la objetividad fue cediendo el paso a un modelo de explicación circular, interrelacional, comunicacional, donde la objetividad se reduce cada vez más. La cibernética de segundo orden modificó la relación entre el sujeto cognoscente y la realidad, suprimiendo la independencia del observador con respecto a lo observado. Esto puso en tela de juicio la noción clásica de autoridad, saber, certeza, objetividad y verdad. Surgen entonces los desafíos de estos nuevos enfoques, centrados en la construcción de la realidad por medio de la narrativa que interroga al psicólogo adventista.

Asimismo, hoy somos espectadores de una producción descomunal de bibliografías y prácticas pseudopsicológicas que aparecen bajo los auspicios de la parapsicología, la New Age, el orientalismo, las nuevas formas del espiritismo y el ocultismo, además, las llamadas ‘medicinas alternativas’ que ofrecen desde los ‘libros de autoayuda’, a las esencias florales de Bach, elixires de gemas, pulseras magnéticas, hasta talleres vivenciales de control mental y psicoterapias de ‘regresión a vidas pasadas’. Algunas tendencias psicológicas que operan en estos temas son ciertos estudios junguianos, la bioenergética, la programación neurolingüística y la psicología transpersonal.

Es evidente que esta breve enumeración sintética exhibe la necesidad de ampliar la lista de advertencia que presentaba el documento del 77 y exige una toma de posición clara y definida que guíe al estudiante como al profesional adventista de la psicología y las ciencias afines, tal como fue planteado en el Segundo Encuentro Adventista de Psicología de la Unión Austral, realizado en la UAP en el año 1991.

Si bien el documento de 1977 formuló declaraciones generales tendientes a establecer una plataforma aceptable para todos los profesionales adventistas del área, en la actualidad sería conveniente formular definiciones y propuestas en algunos temas, por ejemplo, enfatizar la importancia de la prevención primaria y promoción de la Salud Mental, desarrollar programas específicos de asistencia y rehabilitación de la salud, en sus diferentes manifestaciones, con fines asistenciales y misioneros, especialmente en ciertas áreas como los trastornos de la alimentación, el consumo de drogas, psicofármacos, alcohol, tabaco y otros tipos de toxicomanía. También sería adecuado estimular la creación de equipos interdisciplinarios integrados por pastores, psicólogos, psiquiatras, trabajadores sociales y otros profesionales de la salud, para la prevención, la asistencia, la educación y la investigación. Creemos que los

adventistas podemos aportar mucho, en ciertas áreas, por ejemplo, en el concepto de salud y sus relaciones con la religión, la psicología de la esperanza, del perdón, de la reconciliación y del bienestar, entre otros temas de interés.

Hoy la psicología se orienta a campos prácticos aplicados, como la clínica, la educación, la neuropsicología, el deporte, la psicología industrial/organizacional, la psicología jurídica y criminológica, la psicología social comunitaria y una infinidad de ámbitos donde se plantean cuestiones éticas e instrumentales, que requieren una meditación cristiana y una quehacer tendiente al cumplimiento de la misión.

Parecería que el documento del 77 surgió bajo el influjo de ciertas ideas, de importante gravitación en la época, que privilegiaron posturas individualistas, dimensionalistas, transver- sales y estáticas. Quizás eso explique la falta de mención o de énfasis en lo referente a los contenidos interrelacionales, los procesos vitales, los valores y creencias, cuestiones contextuales, sociales y transculturales. Es incuestionable la importancia de las variables familiares, demográficas, la comunicación, los mitos y costumbres del medio socio-cultural, la gravitación del ámbito escolar y laboral, como el desarrollo de la personalidad a lo largo del ciclo vital. Estimamos que éstos y otros temas debieran ser objeto de la reflexión iluminada por la Palabra de Dios y la inspiración de la mensajera del Señor y motivo de un pronunciamiento que construya una bibliografía representativa del pensamiento adventista para el año 2000.

Como podrá apreciarse oportunamente, el documento puso en acción la perspectiva o “punto de vista adventista” en algunos “tópicos” considerados básicos por los expertos. Esa postura posibilitó el ejercicio de la critica a dos “enseñanzas populares” de esos tiempos de los años 70, realizar algunas consideraciones didácticas y ciertas advertencias muy importantes sobre el “control y manipulación de la mente”, denunciando doce procedimientos específicos, basados en la “sugestión o fascinación”, que tienen como propósito reducir “la capacidad individual para ejecutar elecciones responsables”. Allí se enfatiza el “punto de vista” que rechaza: “Cualquier práctica o modalidad que pueda disminuir la capacidad del hombre para su autodeterminación o libre albedrío”, en razón de que “viola la intención del Creador”.

En síntesis, se valora el haber introducido el tema con ciertos principios básicos, como fueron algunas cuestiones epistemológicas, relacionadas con el “relativismo versus absolutismo” y otros temas de típo antropológicas, a saber, “la persona como totalidad”, “la libertad”, “la sexualidad” y “la naturaleza humana”, pero es evidente que la cosmovisión bíblica es mucho más abarcante, ya que incluye el abordaje de cómo se entiende la realidad, es decir lo ontológico, los valores, convicciones y creencias que abarca el plano axiológico, además, de explicitar otros aspectos epistemológicos y antropológicos. Para fundamentar una Psicología Cristiana forzosamente se hace indispensable hacer algunas precisiones mayores del sistema bíblico de evaluar e interpretar la realidad, definir la vida buena y el sentido en la vida, como guiar el pensamiento y la acción, entre otras cuestiones importantes.

También advertíamos que el documento del 77 cuestionaba dos enseñanzas que no fueron identificadas por nombre, sino caracterizadas por sus creencias, que las alude diciendo que son

“expresiones psicológicas de optimismo” que creen en una “bondad innata” del hombre, desconociendo su “estado caído” e “inclinación hacia el mal” (White, 1978, 29). Estas expresiones hacen pensar que se refiere a la Psicología humanista, por ejemplo, del estilo de Carl Rogers, que tuvo mucho prestigio en la psicología americana. La segunda tendencia de pensamiento aludido considera “a los niños pequeños como completamente irreparables” lo cual lleva a “un profundo sentimiento de rechazo y menosprecio” y a “serios disturbios”. Presumiblemente se trata de ciertas direcciones provenientes del psicoanálisis. Consideramos, que si se deseaba transitar el camino de la crítica teórica, en aquellos tiempos y, mucho más en la actualidad, habría que hacer una lista más extensa, que sería casi interminable, ya que los fundamentos teóricos de todas las escuelas están en franca controversia con el pensamiento cristiano.

Otro asunto que nos planteamos, es si el documento en análisis, ¿creó o dio un paso en la dirección de elaborar un sistema de psicología adventista? Entenemos que esa es la tarea principal, elaborar una psicología de inspiración cristiana, que nos caracterice como adventistas. La respuesta es clara, todavía no existe esa psicología. El documento no se planteó ese objetivo, sino buscar una “aproximación”, proponiendo algunos “principios” o presupuestos conceptuales para trabajar posteriormente en la creación de una concepción psicológica que este en armonía con la revelación bíblica. En todo caso, hay que rescatar del documento del 77 un punto de vista fértil, que contiene algunos rudimentos sobre nociones metafísicas, ontológicas, epistemológicas, antropológicas y otros postulados importantes sobre la enseñanza y la salud, que pueden dar una base de lanzamiento para el gran desafío de responder la gran cuestión de Jesucristo “¿Qué dicen ustedes?” sobre qué es la Psicología.

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