4.1 Experiment Design
4.1.2 Response Variable – Cleaning Performance
El contexto económico que proporciona el escenario de aparición de las primeras cooperativas en nuestro país hasta 1927 muestra para algunos historiadores39 la paulatina
consolidación de un proyecto de integración económica de Argentina al mercado mundial, a través de la exportación de la creciente y diversificada producción agropecuaria y ganadera.
La conformación de las primeras cooperativas parece haber estado vinculada al progresivo viraje que fue adoptando la producción primaria, que entre 1880 y 1884 era predominantemente ganadera (el 89 % del total de las exportaciones frente al 6,5 % de la exportación agrícola), sobre todo en virtud de la capacidad exportadora de carnes congeladas que Gran Bretaña incentivó, que pasó a equilibrarse entre 1900 y 1904, repartiéndose el valor total de las exportaciones agrícolas y ganaderas más o menos en mitades.40
Los primeros registros de iniciativas cooperativas a nivel nacional datan de 1871 cuando en Capital Federal se funda una cooperativa de consumo y en 1875 otra en el mismo lugar denominada “Sociedad Cooperativa de Producción y Consumo”. Las otras experiencias conocidas fueron las de Esperanza (Provincia de Santa Fe) en 1878 cuando se funda la cooperativa de consumo “Federico Meiners”, en 1884 la “Sociedad Cooperativa de
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Entre otros, Rouquié, Alain (1986); Ciria, Alberto (1986); Baily, Samuel (1985) coinciden en este análisis macroeconómico que se describe.
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Horacio C. E. Giberti realiza una pormenorizada descripción de cómo hacia 1886 habían ganado terreno los frigoríficos en nuestro país. “Cuando el vacuno parecía marchar al ocaso irremediable” Tras el intento francés de transportar por barco carne enfriada y después congelada, “capitales ingleses desarrollaron el sistema para proveer a Gran Bretaña de la carne que necesitaba”. El procedimiento Carré-Julien consistía en congelar a – 30° C los cargamentos de capones y se desarrolló sobre la base del método Tellier de enfriado a 0° C. En 1882 Alfredo Drabble solicitó al gobierno nacional la exención impositiva para la exportación de carne congelada. A partir de esta ventaja el incremento en las exportaciones fue exponencial: “En 1886 enviaban ya a Inglaterra 3.850.000 capones congelados argentinos; los mismos que tres años antes eran rechazados con las calificaciones más desfavorables.” Giberti, Horacio C. E. (1986) Historia Económica de la Ganadería Argentina. Ed. Hyspamérica. Buenos Aires. Págs. 169 a 171 Rouquié, Alain (1986) Poder Militar y Sociedad Política en la Argentina T. I. Ed. Hyspamérica. Buenos Aires P. 35.
Almaceneros” en Buenos Aires y en 1887 una cooperativa de panadería también en Buenos Aires. 41
La Cooperativa de Seguros “El Progreso Agrícola” de la localidad de Pigüé (1898) creada en principio para proveerse de seguro contra el granizo, (Basañares, Juan Carlos; 1988; 175) o las cooperativas de tamberos de las Provincias de Santa Fe y Córdoba, surgidas al calor de la explotación que las usinas privadas ejercían sobre los productores lecheros y en defensa de los perjuicios ocasionados por la división de tierras, constituyen ejemplos claros de la relación entre “asociación” y “necesidad”. En general las prácticas de asociación permitieron a los sujetos superar problemas materiales a menores costos o afrontar problemas comunes con la solidaridad de otros en similar situación o movidos por las mismas necesidades. (Gleizer, Aarón; 2007; 136 – 137)
Las características y localización de las cooperativas señaladas evidencian las condiciones económicas y demográficas que caracterizaba la Argentina de fines del siglo XIX y principios del XX. La naturaleza rural (y no urbana) que marcó el inicio de formas cooperativas obedece por un lado al carácter de la estructura económica del país, estrechamente ligada al mercado internacional a través de la exportación de productos primarios. Por otro lado, el ingreso de enormes flujos de capitales extranjeros predominantemente de origen británico, destinados en buena medida a la expansión de la red ferroviaria tendida en abanico alrededor del puerto de
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Los autores vinculados a la Revista institucional que emite Idelcoop mencionan estos casos como los iniciadores de la actividad cooperativa en nuestro país en virtud de haberse encontrado registros sobre ellas. Es probable que haya habido otros emprendimientos de similares características sin inscripción formal de la actividad. Idelcoop Ediciones (1994),¿Qué… Quién… Cómo… Cuándo en el Cooperativismo Buenos Aires. Pág. 55
Buenos Aires, permitieron integrar progresivamente las zonas productivas del país al mercado internacional.42
Las dos provincias especialmente consideradas aquí – Córdoba y Chaco son los ámbitos geográficos donde surgieron las cooperativas de medios masivos gráficos en análisis – muestran similitudes en su historia en torno al nacimiento de formas de gestión cooperativa. Ambas regiones hacia fines del Siglo XIX, “Territorio Nacional del Chaco” y “Zona Central”, constituyen una parte del sector geográfico argentino donde se produjo el proceso de cooperativización más importante de nuestro país, vinculado centralmente a un cambio en el perfil productivo.
Efectivamente, a partir de 1872, el desierto verde del nordeste había tomado forma jurídica, y en él se instalarán las autoridades militares y civiles, que administrarán el naciente Territorio Nacional, cuya evolución poblacional estuvo vinculada a los ciclos económicos que se fueron desarrollando. El primer ciclo corresponde a la explotación forestal, industria que además de la mano de obra que empleaba para la obtención de los rollizos, generó fuentes de actividad en los centros urbanos. Paralelamente las colonias habían comenzado a experimentar tanto la actividad destinada a la ganadería como a la agricultura, que proporcionaba la base alimenticia y el cultivo del algodón respectivamente. También comenzarán a ganar el espacio económico y por ende a atraer población interesada en su explotación, dando inicio a un nuevo ciclo económico para el Territorio Nacional del Chaco. (Moglia, Leandro: 2007; 3)
El cambio de perfil productivo se produjo por el paso de una economía de base ganadera a una economía agrícola – ganadera. Esto significó un salto económico y social, a la vez que
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Alain Rouquié refiere que Gran Bretaña contribuía con la mitad de las inversiones privadas en Argentina hacia 1914 y en relación al resto de los países de América Latina, recibía la mitad de los capitales privados extranjeros. Rouquié, A. (1986) Op. Cit. Pp. 33
evidenció las tensiones que se produjeron en la ganadería extensiva que enfrentó por primera vez la competencia de una producción alternativa – la agricultura – que le disputó el mismo espacio con mayor rentabilidad. (Sanhueza, Carlos Alberto; 2002)
Este proceso de transformación productiva que abarcó todo el litoral y buena parte de la región central, muestra que aunque la actividad ganadera hacia fines del siglo XIX era intensa y se encontraba en constante crecimiento – pasó de 13 millones de cabezas de ganado vacuno en 1875 a 21,7 millones en 1895 y 29,1 millones en 1908 – la agricultura tuvo un desarrollo extensivo de más de cinco veces: de casi 5 millones de hectáreas cultivadas que existían en 1895, en 1903 se pasó a más de 10 millones y en 1914 había 22 millones de hectáreas produciendo. 43
Para el caso que aquí se analiza es importante destacar que el entonces Territorio Nacional del Chaco fue escenario de una de las primeras manifestaciones de cooperativismo más genuino -
“Sociedad de colonos Agricultores de Colonia Benítez y Margarita Belén” fundada en enero de
1897 con el objetivo de defender la producción de la zona, basada en el cultivo de vegetales, como el ramio, tártago y otros (Jenefes, V. y Laclau, Ernesto;1992)evidenciando así una de las más largas trayectorias en prácticas de cooperación.
En el caso de Córdoba los antecedentes de la forma cooperativa deben rastrearse como parte de la llamada “zona central”, que abarcaba el sur de esta provincia, Santa Fe y Entre Ríos, y aunque estrictamente hablando las primeras no fueron cooperativas sino Colonias, que adoptaron formas más o menos colectivas, sólo las que estuvieron unidas posteriormente por formas cooperativas prosperaron, por lo que se afirma que las colonias agrarias fue el ámbito donde nacieron las primeras cooperativas. (Basañares, Juan Carlos; 1988; 176) Aparentemente después
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Alan Rouquié señala que alrededor del 30 % del capital británico ingresado al país en aquellos años se destinó a la instalación de redes ferroviarias.Rouquié, Alain (1986) Poder militar y sociedad política en la Argentina – T. I Ed. Hyspamérica. Buenos Aires Pp 34 y 35
de la Batalla de Cepeda, Urquiza dio un fuerte impulso a las colonias en esta región central. En 1922 se fundó la Asociación de Cooperativas Rurales de la Zona Central, actual Asociación de Cooperativas Argentina (A.C.A.) (Di Tella, Torcuato y Luccini, Cristina; 1997; 73)
El giro en la estructura económica que fue adoptando el país nutrió, a la vez que fue resultado de la consolidación del proyecto de la oligarquía nacional, de carácter positivista y europeizante que promovía con la inmigración la introducción de mano obra del viejo mundo. De este modo es posible señalar la coincidencia entre los redireccionamientos productivos del país y la incorporación de las prácticas económicas de trabajadores extranjeros, entre otras las de asociación, que pronto fueron extendiéndose al resto de los trabajadores.
Las cifras de ingreso de europeos al país muestran para la época que aunque fue numéricamente sustancial a los fines de poblar la enorme extensión deshabitada del país – ya que permitió duplicar la cantidad de habitantes pasando de casi 4 millones (3.954.000 millones) en 1895 a 7.885.000 en 1914 – su distribución fue muy desigual, concentrándose en las zonas ricas de La Pampa, el litoral y Capital Federal. En 1914 la mitad de sus habitantes era extranjero, mientras en provincias como Catamarca y Santiago del Estero apenas alcanzaba el 3 % de la población. A la concentración de la población en pocas regiones debe sumarse la tendencia a la urbanización, resultado en parte del acaparamiento de las mejores tierras por parte de un reducido grupo de grandes propietarios – representados por la oligarquía nacional que sumaba apenas un millar de familias, núcleo de la sociedad criolla – que impidió a la mayoría de inmigrantes hacerse de tierras. Entre 1869 y 1914 la población de Buenos Aires pasó de 225.000 habitantes a 2 millones, y la distribución del país que reunía en esta ciudad el 13 % de los pobladores, hacia 1914 alcanzaba cómodamente más de un cuarto del total del país. (Rouquié, Alain; 1986; 36)
La inmigración, además de estar incorporada en la Constitución, fue oficialmente fomentada por los gobiernos a partir de 1876 como parte de la política de los dirigentes argentinos de fines del siglo XIX que aspiraban a contar con pobladores para aprovechar un contexto financiero internacional favorable a la Argentina.
Ahora bien, no sólo prácticas y relaciones laborales variadas trajeron consigo quienes ingresaron masivamente al país. Desde el punto de vista político la inmigración fue tan decisiva para la organización de la clase obrera como indiscutible para intervenir en los albores de las formas cooperativas. Tanto en la tendencia a perfilar la forma dominante de distribución demográfica que prevalece hasta hoy en el país, con una alta concentración en la zona de Buenos Aires y el Litoral argentino, como para la consolidación de ideologías que podrían denominarse asociacionistas. Existen relatos de las características de subjetividad colectiva de grupos de inmigrantes que muestran indicios de la existencia de condiciones ideológicas que se manifestaron en la organización de emprendimientos colectivos.
Samuel Baily señaló el componente ideológico asociacionista que trajo consigo una cantidad considerable de inmigrantes: “El inmigrante típico era el español o el italiano, de 15 a
64 años…. La mayoría de los inmigrantes se concentraron en las provincias del litoral… El inmigrante era una persona desarraigada, un hombre “marginal” suspendido psicológicamente entre dos mundos… Una de las necesidades más imperiosas del trabajador inmigrante era la de formar nuevos lazos comunitarios. Sus primeras tentativas en este sentido fueron las sociedades de socorros mutuos…” 44
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Entre los autores que han proporcionado características subjetivas de las situaciones personales, familiares y grupales de los inmigrantes que llegaron a nuestro país pueden mencionarse a Gino Germani, quien afirmará que
“sin perder su identificación emocional con la patria de origen adquirieron una identificación con la patria nueva”
Ya antes de la oficialización y generalización del proceso inmigratorio, hay datos que indican que en 1857 los trabajadores extranjeros ingresados al país habían creado sociedades de socorros mutuos45 que proporcionaban servicios (educación, salud, seguros por accidentes,
enfermedades y sepelios) y otras formas asociativas que procuraban la defensa de intereses económicos, como fue el caso de la Sociedad Tipográfica Bonaerense (1857) creada por los linotipistas de Buenos Aires.
Aunque las sociedades de socorros mutuos carecían de contenido político y revolucionario fueron las primeras formas de organización destinadas a satisfacer las necesidades de recreación de lazos comunitarios tradicionales de los inmigrantes, dañados por el abandono de sus lugares de origen. (Baily, Samuel; 1986; 19) Estas prácticas asociativas permitieron, además del objetivo instrumental de afrontar colectivamente problemas económicos, reconstruir lazos afectivos y recomponer en otro lugar geográfico ya no sólo relaciones de carácter familiar sino también características comunitarias del lugar de origen. El cruce e interacción de prácticas de tipo societario parecieron facilitar la recreación de subjetividades colectivas basadas en el reconocimiento mutuo y un nosotros inclusivo.
Por otro lado la fecha de creación de la Sociedad Tipográfica evidencia el carácter prematuro de las ideas asociacionistas para la salvaguarda de intereses compartidos, en este caso, por oficio cuya posterior índole laboral se verá en la temprana creación del gremio de los trabajadores gráficos, donde se aglutinan entre otros los trabajadores que imprimen periódicos, uno de los primeros gremios creados a principios de siglo XX.
BAILY, Samuel L. (1986) Movimiento Obrero, Nacionalismo y Política en la Argentina. Ed. Hyspamérica. Buenos Aires. Pág. 21. MAEDER, E. (1996) Historia del Chaco. Ed. Plus Ultra. Colección Historia de nuestras provincias. Buenos Aires. pág 181
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Samuel Baily afirma que en 1857 se fundaron dos sociedades españolas y en 1861 dos italianas en Buenos Aires y Rosario. Hacia fines de siglo había 79 sociedades italianas y 57 españolas. Baily, S. (1986) Movimiento obrero,
No muchos historiadores lo referencian, pero existió aún antes de la implementación de la política estatal de inmigración, una cantidad no despreciable de “dirigentes obreros
experimentados” que ingresaron a la Argentina buscando refugio cuando se suprimieron las
seccionales francesa, alemana, italiana y española de la Asociación Internacional de Trabajadores creada en 1864, tras la caída de la Comuna de París. (Baily, Samuel; 1986; 22) Este antecedente proporciona un componente político – revolucionario a los procesos de inmigración, que más tarde se traducirá en la creación de diferentes tipos de asociaciones tales como partidos políticos, órganos sindicales y otras formas de organización entre las que se pueden incluir las cooperativas, que recuperarán una ideología crítica del orden capitalista, proclive a reivindicar las necesidades de los trabajadores y a proponer salidas asociativas alternativas al orden vigente.
Aún cuando existen discrepancias entre los historiadores respecto de la proporción de militantes anarquistas, socialistas y comunistas en relación a trabajadores no involucrados en la militancia que ingresaron al país en el último cuarto del siglo XIX y el primero del siglo XX46 no
pueden dejar de considerarse las innegables influencias que este tipo de inmigrantes tuvieron en la conformación de diferentes tipos de organizaciones, que incluyen desde las Vorwärts 47 hasta
las cooperativas.
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Alain Rouquié afirmará que hacia 1902 “se deben distinguir entre los trabajadores manuales de origen
inmigratorio y el proletariado criollo del campo más o menos fuertemente mestizado. Cuando los primeros llegan a la Argentina ocupan cualquier empleo y en general los más rudos y mal pagos… La mayoría de esos inmigrantes tiene poca conciencia de pertenecer a la clase obrera… Evidentemente no es el caso de los militantes obreros europeos que traen a la Argentina su pasado de luchas y su cultura proletaria. Estos no son más que una ínfima minoría…” Rouquié, A. (1986) Op. Cit. Tomo I Pág.55 En cambio Baily afirmará que “El éxito reducido de las sociedades de socorros mutuos con orientación sindical, y de las secciones de la Asociación Internacional de Trabajadores no restó fuerzas a otros intentos organizativos, pues los anarquistas y socialistas que llegaron a la Argentina en cantidades crecientes durante la década de 1880 rivalizaron entre sí para controlar el embrionario movimiento obrero” Baily, Samuel (1986). Op. Cit. Pág. 23
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El Vorwärts argentino fue el primer grupo que difundió el socialismo, a partir de su formación en 1882 por parte de obreros refugiados de la Alemania de Bismarck, cuyo propósito fue organizar a los trabajadores para “cooperar
De hecho las primeras cooperativas del país fueron creadas por extranjeros: inmigrantes franceses y alemanes fundaron la “Sociedad cooperativa de Producción y consumo” (1971 - Capital Federal); colonos suizo – alemanes establecieron la cooperativa “Federico Meiners” (1878 - Santa Fe); la “Sociedad Cooperativa de Almaceneros” (1884 – Buenos Aires) fue fundada por un grupo de franceses socialistas emigrados después del fracaso de la Comuna de París; una cooperativa de panadería que funcionaba en el Club “Vorwärts” (1887 – Buenos Aires) fue organizada por socialistas alemanes emigrados a raíz de las leyes represivas implantadas por Bismarck en 1882.48
La herencia del socialismo encarnado por Juan B. Justo puede rastrearse en su especial preocupación por asimilar al trabajador inmigrante en la estructura política del país, convencido de que ayudarían a desarrollar el socialismo en la Argentina, “para dirigirlo hacia una
organización colectivista, humanitaria y científica”49 Por parte del anarquismo se puede
identificar la influencia ejercida por la filosofía colectivista de Kropotkin que se había impuesto sobre la tendencia individualista de Miguel Bakunin hacia 1890, sustentado en la base teórica proporcionada por el español residente en Argentina, Pellicer Paraire. (Baily, Samuel; 1986; 29 - 30) Si bien no puede establecerse una relación directa entre los programas socialista y/o anarquista con la idea de formación de cooperativas, es posible pensar que la ideología que
Alemania” Oddone, Jacinto (1934) Historia del socialismo Ed. La Vanguardia. Buenos Aires. En Baily, Samuel
(1986) Op. Cit. Pág. 23
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Referencias a los procesos vividos en Alemania durante el último cuarto del siglo XIX pueden encontrarse en BOTTINI, E.; (1938) Educación, fundación, desarrollo y porvenir de la cooperación. Ed. Federación Argentina de Cooperativas de Consumo, Buenos Aires. DRIMMER, B. y DRIMMER, A. K. de (1975) Las cooperativas. Buenos Aires Ed. Intercoop. En: ¿Qué… Quién… Cómo… Cuándo en el Cooperativismo?(1996) Ed. Idelcoop. Buenos Aires
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Autores de diferentes épocas destacaron el carácter humanista de las preocupaciones de Juan B. Justo para con los inmigrantes. Se destacan expresiones formuladas por Juan B. Justo, recuperadas por Spilimbergo, J. (s/f) Juan B.
trasuntan estas corrientes fue parte del contexto cultural donde surgieron las formas cooperativas de asociación.
La paulatina formación de las diversas organizaciones relacionadas con la defensa del trabajo o la búsqueda de formas colectivas de aminorar consecuencias perjudiciales para los trabajadores se desenvolvía con resistencias por parte de la clase dominante, representada por la oligarquía terrateniente y una ideología ilustrada que reproducía un sistema político que hacia 1880 funcionaba con la Liga de Gobernadores. Esta institución de la cual emergía el Presidente de la nación por la elección de gobernadores de las entonces 14 provincias Argentinas, tenía un peso definitorio en la conformación de una “red de caciques locales”, ciudadanos importantes que garantizaban fundamentalmente la propiedad territorial, sostenidos en legitimidades domésticas (intendentes, juez de paz, jefes de policía). A pesar de que hasta 1902 y desde 1904 hasta 1912 la ley electoral permitía la elección de listas de electores presidenciales por simple mayoría de votos, se encontraba muy extendida la práctica del fraude electoral, propiciada precisamente por las clases que detentaban el poder. (Rouquié, Alain; 1986; 61)
A pesar de estas circunstancias políticas adversas, la firma de los acuerdos entre organizaciones a principios del siglo XX, como el Pacto de Solidaridad que sellaron la Federación Agraria Argentina (FAA) y la Federación Obrera Regional Argentina (FORA) el 1° de agosto de 1912, muestra la existencia de una intensa actividad gremial y preocupaciones compartidas por la situación de los trabajadores que, aunque desde diferentes perspectivas, proponían modalidades de organización para su protección. Si bien ambas organizaciones de