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Responses of the STD HS and LS genotypes during disease

3.7 Fungal effects on taproot growth

3.7.1 Responses of the STD HS and LS genotypes during disease

Para estimar la pobreza global es necesario definir un criterio común de acuerdo con el cual los individuos puedan ser identificados como pobres o no pobres. El Banco propone su línea internacional de la pobreza (LIP) como dicho criterio compartido: hay que contar a las personas como pobres si su gasto de consumo tiene un poder adquisitivo menor que el de un nivel de línea base definido en términos de cierta cuantía monetaria de un país base, A, en un año base determinado, V. Por ejemplo, la LIP empleada por el banco en

su primer gran ejercicio de estimación de la pobreza global fue $1/día PPA 1985.3 De

acuerdo con este criterio, las personas han de ser contadas como pobres si, y sólo si, su gasto de consumo diario tiene menos poder adquisitivo que el que tenía un dólar en Estados Unidos en 1985.

Para hacer su LIP aplicable para otros países y años, el Banco emplea un

procedimiento en dos pasos. Primero, el Banco lleva a cabo una traslación espacial. Emplea los factores de conversión de paridad de poder adquisitivo (las PPA) del año base

V para convertir la cuantía de la línea de base escogida a las divisas nacionales de otros países (B, C, D). De este modo el banco determina para cada país una línea nacional de la pobreza para el año V que toma como equivalente a la LIP. Segundo, el Banco lleva a

cabo una traslación temporal de las líneas nacionales de pobreza del año V resultantes. El Banco calcula las líneas nacionales de pobreza para otros años inflacionando o deflacionando la línea nacional de la pobreza del año V de cada país de acuerdo con su respectivo índice de precios al consumo (IPC). Tras realizar estas dos operaciones, el Banco, apoyado en sondeos sobre renta y consumo familiar, identifica a los pobres en cualquier año dado como aquellos que viven bajo la línea nacional de la pobreza de su país para ese año.

para hacer comparables cuantías monetarias a través de países y años. Este método le permite al Banco comparar la renta de una persona en un país B y año W (“cantidad BW”) con la renta de una persona en un país C y año X (“cantidad CX”) del siguiente modo: La cantidad BW es convertida vía el IPC de B en su equivalente BV, y de modo

análogo, la cantidad CX es convertida vía el IPC de C en su CV equivalente. Estas

cantidades BV y CV son posteriormente convertidas, vía las PPA del año base V en su

equivalente AV (siendo A el país base y V el año base). Las cantidades AV resultantes pueden ser comparadas mutuamente, así como con la LIP.

A pesar de su aparente simplicidad, este método genera problemas relevantes. La principal dificultad radica en que poder adquisitivo “equivalente” es un concepto incompleto. La cuestión crítica pendiente es: ¿poder adquisitivo equivalente sobre qué bienes? Las PPA valoran diferentes divisas (en el año base) de acuerdo con su poder

adquisitivo sobre un conjunto de bienes que son sopesados en proporción a su participación en el gasto de consumo internacional. Cada IPC nacional valora la divisa de

un país en cada año valorando su poder adquisitivo sobre un conjunto de bienes que son sopesados en proporción a su participación dentro del gasto de consumo de ese país. Como se demuestra a continuación, dado que las pautas de consumo nacional difieren enormemente unas de otras entre sí y de la pauta de consumo internacional, las comparaciones de poder adquisitivo del Banco no son consistentes en relación con el año base escogido y las estimaciones de pobreza que deriva basándose en estas comparaciones son, por lo tanto, carentes de significado.

Cada lado del rectángulo en la figura 1 representa una ratio de poder adquisitivo entre cantidades ganadas o gastadas en un año y país particulares. La línea vertical de la izquierda representa la ratio de poder adquisitivo entre cantidades en países A y B en el año V determinados por la PPA relevante en el año base V. De modo análogo, la línea

vertical de la derecha representa la ratio de poder adquisitivo entre cuantías de los países A y B en el año Y, determinadas por la PPA relevante para el año base alternativo Y. La

línea horizontal superior representa la ratio de poder adquisitivo entre cuantías en el país A en los años V y Y, determinadas por el cambio en el IPC de A entre los dos años. De

modo análogo, la línea horizontal inferior representa la ratio de poder adquisitivo entre cuantías en los años V y Y en el país B, determinadas por el cambio en el IPC de B

durante el periodo V–Y. Si estas cuatro ratios fuesen consistentes sería posible derivar cualquier ratio singular de las otras tres. Esto no es posible, de todos modos, ya que las cuatro ratios comparan poderes adquisitivos en relación con cuatro conjuntos de bienes que difieren en su composición: las ratios de PPA calculadas comparan poderes

adquisitivos relativos a conjuntos de bienes que reflejan la composición del consumo internacional en los años V e Y. Las ratios de IPC calculadas comparan el poder

adquisitivo relativo a conjuntos de bienes que reflejan la composición del consumo nacional de los países A y B.

FIGURA 1

Puede pensarse que el problema de inconsistencia de ratios se puede evitar usando solamente las PPA de un único año base, de modo que implique una única comparación

espacial de poder adquisitivo. De hecho, esto es lo que hace el Banco (dentro de cada aplicación de su método). Esta práctica oculta el problema pero no puede solucionarlo, ya que persiste el hecho de que todos los resultados que el Banco logra —sobre los niveles de líneas nacionales de pobreza, así como sobre tasas nacionales, regionales y globales de pobreza y la tendencia de la pobreza— están enormemente influidos por la elección arbitraria del Banco del año base de PPA, que es completamente irrelevante con

respecto al nivel de vida de cualquiera.

En los diagramas de la figura 2, cada curva representa el IPC de un país (denotado en

su divisa nacional), esto es, importes nominales en años sucesivos que son considerados equivalentes entre sí en términos de poder adquisitivo. Las curvas que se elevan hacia la derecha reflejan la inflación monetaria: cada vez hay que ganar más unidades monetarias en años sucesivos para que una renta mantenga su poder adquisitivo sobre unos bienes cuyos precios están subiendo.

Con una curva, que representa el cambio del poder adquisitivo de la moneda de un único país, su posición vertical no importa para identificar los cambios de porcentaje en renta que son necesarios para mantener un nivel fijo de poder adquisitivo. Para representar equivalencias de poder adquisitivo a través de diferentes países, de todos modos, las curvas correspondientes a las distintas divisas se deben situar a la correcta distancia vertical una de la otra. El banco emplea las PPA para establecer dichas distancias

verticales. La comparación del siguiente par de diagramas hipotéticos ilustra cómo la distancia vertical entre las curvas puede resultar afectada por la elección del año base (cuyas PPA son empleadas para fijar esta distancia). En la ilustración, emplear Y en lugar

de V como año base tiene como consecuencia la bajada de la línea de la pobreza de B relativa a la línea de la pobreza de A para todos los años y debe, por lo tanto, disminuir los censos de pobreza de B, elevar los de A, o ambos. De todo ello se sigue que las estimaciones de cuánta pobreza hay en el país A en comparación con el país B variarán sustancialmente dependiendo del año base en el que se defina la LIP del Banco. Más aun,

las estimaciones de pobreza para el mismo año y país varían sustancialmente en función del año base en que la LIP del Banco es definida. Esto resulta sencillo de observar

pensando que el país A en los diagramas inferiores es el país base en cuya moneda se define la LIP.

Las estimaciones sobre la pobreza que genera el método del Banco cuando son aplicadas con un año base PPA son inconsistentes con las que genera al aplicar otro

distinto. Esto basta para desacreditar el método incluso cuando es aplicado con el mismo año base. Incluso entonces no deja de ser cierto que las estimaciones generadas por este método están impropiamente influidas por el año base escogido.

FIGURA 2

Así, en el año 2000 el Banco revisó su LIP de $1/día PPA 1985 a $1.08/día PPA 1993.

Vendiendo su nueva LIP bajo la misma vieja etiqueta de $1/día, el Banco rebaja la

redefinido, su LIP.4 Examinando las líneas de la pobreza recalculadas y las estimaciones

del Banco podemos sacar en claro lo sensible que son estas estimaciones con respecto a la elección del año base PPA.

Consideremos, por ejemplo, las estimaciones de pobreza del banco para Nigeria y Mauritania. Empleando las PPA de 1985 para convertir $1/día a sus respectivas divisas y

actualizando las líneas nacionales de pobreza resultantes a través de los IPC de cada país,

el Banco calculó líneas nacionales de pobreza 1993 de 8.68 naira para Nigeria y 93.28 ougulya para Mauritania. Pero estas dos líneas nacionales de pobreza resultan ser dramáticamente inconsistentes con las 1993 PPA, de acuerdo con los que 10 naira tienen

el mismo poder adquisitivo que 29.39 ougulya.5 Así, si se emplea 1993 como el año base

PPA para definir una LIP a cualquier nivel, entonces la línea de pobreza nigeriana resulta

ser más de tres veces superior a la mauritana (éste sería el caso para cualquier LIP

definida con 1985 como año base PPA). Dado el nivel escogido para la nueva LIP

($1.08/día), su introducción tiene como efecto la elevación de las líneas de pobreza nigerianas para todos los años un 42% y de rebajar las líneas mauritanas en un 61% para todos los años.6 Discrepancias de este tipo, en diferentes grados, pueden encontrarse a

través de cualquier cotejo de países.

El efecto que tienen estas revisiones de las líneas nacionales de pobreza sobre los datos ofrecidos con respecto a las tasas de pobreza y su contabilización es incluso más dramático. En 1999, aplicando este método con la vieja LIP ($1/día PPA 1985), el Banco

informó sobre tasas de pobreza muy similares para Nigeria y Mauritania, de 31.1 % y 31.4 % respectivamente. En 2000, aplicando esta metodología con la nueva LIP

($1.08/día PPA 1993), el Banco ofreció tasas de pobreza radicalmente discrepantes para

Nigeria y Mauritania, de 70.2 % y 3.8 %, respectivamente.7

La elección del año base también tiene un impacto sustancial en los informes sobre la distribución regional de la pobreza. Por ejemplo: en 1999, aplicando su metodología con la vieja LIP, el Banco informó que en 1993 el África Subsahariana y América Latina

tenían tasas de pobreza de 39.1 % y 23.5 %, respectivamente.8

En 2000, aplicando su metodología con la nueva LIP, el Banco informó que estas mismas regiones en el mismo

año (1993) tenían tasas de pobreza de 49.7 % y de 15.3 %, respectivamente.9

¿Cómo afecta este cambio del Banco de año de base PPA a los informes sobre tasas de

pobreza global y su tendencia? Descartando la objeción de que la redefinición de la LIP

ha reducido la línea de pobreza de Estados Unidos un 20% para todos los años, Chen y Ravallion contestan: “Seguramente, la mejor forma de comparar las dos líneas de pobreza es comparando las correspondientes tasas de pobreza agregada para el mismo año.”10

Realizan esta operación para 1993 y concluyen que las dos tasas de pobreza global son “aproximadamente las mismas”.11

Esto no es exactamente cierto (como veremos en la próxima sección), pero pudo haber sido materializado estableciendo la nueva LIP exactamente en el nivel apropiado (más elevado). Al situar la nueva LIP

(definida en términos de un año base PPA diferente) justo en el nivel preciso, resulta

LIP —la tasa de pobreza en Nigeria, Mauritania, América Latina, África Subsahariana o

el mundo—; pero generalmente no es posible replicar más de una de ellas, y ni qué decir de todas.

Incluso si el Banco hubiese establecido la nueva LIP de modo que produjese

exactamente el mismo censo sobre la pobreza global de 1993 que la vieja LIP, esta

coincidencia no podría durar. La elección del año base PPA no puede evitar afectar la

tendencia de la pobreza global, por dos razones. En primer lugar, el nivel de la línea de pobreza de cada país no afecta meramente la contabilización de sus datos nacionales, sino también al grado de variabilidad de este índice de recuento en el tiempo. En segundo lugar, la relación de los niveles de las líneas de pobreza nacionales entre sí afecta a la cuota de cada país en el censo total de la pobreza global y, por lo tanto, a su peso en la estimación de la tendencia de la pobreza global. Dado que los índices de pobreza nacional evolucionan de un modo distinto en países diferentes (cayendo en algunos, elevándose en otros), las variaciones con respecto al peso específico de los países afectan al grado de variabilidad en el censo final de la pobreza global.

La importancia de estos factores se ilustra mediante el informe del Banco sobre cómo ha evolucionado el índice de contabilización de la pobreza global en el periodo comprendido entre 1987–1993: medido contra la vieja LIP, este índice ha declinado en un

4.23 %.12

Si lo medimos en relación con la nueva LIP, ha caído un 0.57 %.13 Resulta

evidente, por lo tanto, que los informes del Banco Mundial sobre la tendencia de la pobreza están también fuertemente influidos por un factor que no tiene en absoluto nada que ver con la pobreza en el mundo real: esto es, la elección del Banco del año base PPA.

Mientras que hasta el momento el Banco únicamente ha empleado 1985 y 1993 como años base PPA, hay muchos otros años que podrían emplearse de modo consistente con la

metodología del Banco para comparar magnitudes monetarias a través de distintos países. Estos ejercicios difieren dramáticamente en el modo de ordenar las rentas de las personas en distintos países. No sabemos cómo diferirían todas estas aplicaciones de la metodología del Banco en sus conclusiones sobre la tendencia y la distribución geográfica de la pobreza severa a lo largo del mundo, pero el examen de únicamente dos aplicaciones de este método basta para mostrar que las estimaciones derivadas de él son enormemente sensibles a la elección arbitraria del año base PPA.

Esta dependencia de las estimaciones sobre la pobreza respecto del año de base PPA en

los términos en los que la LIP está fundamentada va más allá de la típica dependencia de

los estadísticos económicos respecto del año base para el cual son definidos. Las discrepancias entre las estimaciones producidas por dos aplicaciones del método del Banco son de una magnitud suficiente como para hacer patente su inaceptabilidad; más aún dado que, como discutiremos en la sección final, existe un método alternativo fiable.