Appendix E Audit Committee Mandate
III. RESPONSIBILITIES
Capitalismo, degradación ambiental y desplazamiento forzado
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hemos citado antes, en el marco general de la entrada de trasnacionales, ha veni- do acompañado de la militarización de la región y del incremento de la actividad de los grupos armados. “En La Salvajina, Unión Fenosa se ve que utilizaba también esos mecanismos represivos, porque los grupos paramilitares manifiestan en las amenazas que están defendiendo a las transnacionales de las regiones, en contra de nosotros, que no permitimos el desarrollo. Nos declaraban objetivo militar, con nombres propios. Y además, hay amenazas donde, con las mismas palabras que uti- lizaban los funcionarios de Unión Fenosa para defender sus propuestas, más tarde, los paramilitares las reproducían para enviarnos amenazas a nosotros. Copiaban el discurso de Unión Fenosa para amenazarnos a nosotros más tarde. Entonces se ve claro, o vemos claro, cómo las empresas utilizan los grupos armados y los meca- nismos represivos para desplazar a la gente”.
En 1992 fue asesinado Oscar Elías López, asesor jurídico de Consejo Regional Indígena del Cauca (CRIC) y uno de los principales impulsores de la resistencia a La Salvajina. Cabe señalar además la persecución a otros líderes opositores de la represa. Una represión que ha ido creciendo a medida que se han sumado las denuncias y la búsqueda del reconocimiento y reparación de los impactos. “En 2008 tuvimos la oportunidad, junto con los afrodescendientes del Proceso de Co- munidades Negras (PCN), y la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos en Washington, de denunciar todos esos hechos. De 2008 hasta esta época, van ase- sinados entre indígenas, afrodescendientes y campesinos, alrededor de veinticin- co compañeros, incluyendo la masacre de ocho compañeros en el río Ovejas, justo donde la compañía Unión Fenosa iba a realizar una nueva represa, otro embalse. Fueron asesinados ocho mineros. Ya van más de veinticinco muertos, el desplaza- miento, que es muy grande…”
Las personas que habitaban la ribera del río no tuvieron otra opción que despla- zarse a otras zonas, rompiendo sus vínculos culturales con el territorio y propi- ciando el desmembramiento familiar debido a las condiciones de miseria. Soler y Urrea dicen que “los adolescentes de la región presenciaron el conflicto social que generó la construcción de la represa, vieron cómo se inundó el trabajo de años de sus padres y de sus abuelos, tuvieron que aceptar y acostumbrarse a vivir en otra tierra, (…) junto a otra gente también desplazada por la represa”. Los jóvenes
que vieron el desalojo físico de sus familias “se encuentran amenazados por el desplazamiento forzado reiterativo que generaría la desviación del río Ovejas al Embalse La Salvajina, despropósito que atenta contra los medios tradicionales de subsistencia al impedirles el derecho al acceso al agua”.
A los impactos sociales, se suma la degradación ambiental del territorio, que guarda una relación directa con la imposibilidad de acceder a otros derechos y de conservar las formas de vida tradicionales. La variación de la temperatura promedio en la zona del embalse y la erosión de las riberas de la represa por la alta concentración de agua ha implicado la pérdida de especies propias del eco-
sistema natural del río y de su ribera y ha producido cambios significativos en las
tipologías agrícolas. El microclima de la periferia del embalse ha cambiado y los cultivos que antes eran productivos se han ido deteriorando.
Unión Fenosa afirma que no tiene ninguna responsabilidad en los efectos en la economía local y en la modificación de las redes de comunicación fluvial porque
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ñía ha venido incluyendo en su cuenta de resultados los ingresos que le generaba la central eléctrica. Tampoco se ha responsabilizado de sus pasivos ambientales. Por el contrario, ha aportado a su incremento con su respaldo al proyecto de desvío del río Ovejas al embalse, que agravará aún más la situación de desplaza- miento y destrucción del territorio de esta área si llega a construirse.
2.2.4.4 La desviación del Río Ovejas, una nueva amenaza para las comunidades
El proyecto de completar el embalse de La Salvajina con la desviación del río Ovejas está presente desde la planeación y la ejecución de la obra, y hace parte además del Plan de Expansión del Sistema Eléctrico para el Valle del Cauca pre- parado por EPSA para el periodo comprendido entre 1996-2010. “La segunda fase de la represa de La Salvajina era desviar el río Ovejas –explica Goyes-. Cons- truir un túnel de siete kilómetros de largo, desde el río Ovejas hacia el embalse de La Salvajina, creando otra represa y afectando sobre todo a las comunidades afrodescendientes en un contexto de incumplimiento de las normas jurídicas por parte de la empresa y de los acuerdos con las comunidades por parte del Estado”.
El año 1996 EPSA encargó a la firma INGESAM la elaboración de una Evaluación
de Impacto Ambiental. Según este estudio el proyecto suponía la desviación del 90% del caudal promedio del río Ovejas para lo que era necesaria la realización de un conjunto de obras civiles de gran envergadura. Unión Fenosa, tras la com- pra de EPSA, pretendía desviar el caudal del río Ovejas hacia La Salvajina con el
fin de aumentar el nivel del agua y poder así producir más electricidad.
En 1997 se inició la consulta previa a las comunidades y se acordó que los resul- tados se entregarían directamente a la Autoridad Ambiental. Entre otras muchas consecuencias, la desviación del río Ovejas supondría una alteración profunda del medio ambiente y de la economía en la zona, afectando gravemente a la forma de vida de las comunidades.
Una pérdida tan acusada del caudal originaría cambios en la morfología del sue- lo; alteración del microclima y de la calidad de agua para consumo humano; apa-
rición de plagas y enfermedades y pérdida de flora acuática y terrestre en las
riberas. Desaparecería así la pesca y la balsería y se perdería el río como medio
de transporte. También desaparecería la minería artesanal en beneficio de la mi- nería industrial, entrando capital foráneo en la región.
Los impactos en las formas ancestrales de producción y la desaparición de me- dios de vida supondrían el desplazamiento de las personas que basan su econo- mía en los recursos del río y de los propietarios de tierras y, en consecuencia, el desplazamiento, el desarraigo y la pérdida de identidad en las comunidades, además de una merma grave en su soberanía alimentaria.
Conscientes de todo esto, las comunidades afectadas decidieron elaborar una evaluación propia del impacto del megaproyecto a través de una Comisión In- terétnica. Según Goyes, “en la etapa de la consulta previa a las comunidades para realizar el túnel para el desvío del río, contrataron unas ONG de afrodescendientes que habían cooptado. Y nosotros, con la gente de la región, con los afros, creamos
Capitalismo, degradación ambiental y desplazamiento forzado
[ 49 ] la Comisión Interétnica que figura en los informes. Con el apoyo de CENSAT (…) hi- cimos un estudio de impactos desde nuestro concepto cultural. Analizamos en qué nos afectaba el proyecto, y sacamos más de ciento treinta impactos negativos. Y con ese argumento logramos parar el proyecto”.
En cumplimiento de su deber de “proteger la riqueza cultural y natural de la na- ción, el patrimonio propio y de las futuras generaciones”, decidieron en asamblea objetar y oponerse al proyecto de desvío del río Ovejas al embalse de La Sal- vajina. Pero Unión Fenosa revivió el proyecto y consiguió que el Ministerio del Medio Ambiente44 autorizara actualizar la Evaluación de Impacto Ambiental y,
posteriormente, protocolarizar una nueva consulta a las comunidades afectadas. La oposición al proyecto ha llevado a que comunidades como el resguardo de Honduras no cesen su lucha en defensa de los derechos humanos, étnicos, cultu-
rales y territoriales, en un contexto de conflicto armado. Además de ser una tie- rra muy productiva, el resguardo se encuentra en un camino estratégico para ac-
tores armados y narcotraficantes, lo que favorece el señalamiento de los líderes y
lideresas como guerrilleros o colaboradores de la guerrilla. La criminalización y el señalamiento como miembros de las FARC de quienes se resisten a la entrada de grandes proyectos de desarrollo es una estrategia que han denunciado nume- rosas organizaciones de derechos humanos y de la que nos han hablado todas las personas con quienes hemos construido este relato.
“El resguardo de Honduras está ubicado en el cruce entre el Pacífico y la Amazonía. No solamente es corredor de los grupos armados, sino de grandes cargamentos de cocaína, que van para el Pacífico. No hay ningún respeto por el territorio. Lo otro es el potencial minero, muy grande, el potencial hídrico y el bosque tropical. Es un ecosistema estratégico en la cordillera occidental, con una riqueza enorme y muchos nos quieren desplazar para establecer sus grandes proyectos y sacarnos del territorio”.