Desde el 59, el consulado posibilitó a César acelerar su poder personal. Apoya- do en la asamblea popular, desarrollaría una actividad legislativa en favor de las clases humildes. Tarea que interrumpió para conquistar la Galia, durante 10 años.
El éxito de César en la Galia relegaba a Pompeyo a segundo plano. Este quiso adscribirse a un cargo que le diera popularidad. Intrigó para que se le concediese el aprovisionamiento de víveres de Roma.
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César procuró que el pacto no se rompiese para no perder su mando en la Galia. Se reunieron los tres y César se vio obligado a conceder a sus colegas las mismas prebendas para que reinara la igualdad y la concordia. Pompeyo y Craso ejercerían el consulado en el 55 a.C. y después un proconsulado de 5 años:
* Pompeyo eligió las 2 provincias de Hispania y la de África. * Craso eligió Siria (llevaría la guerra en Oriente).
* César la Galia.
Los nuevos éxitos en la Galia acrecentaron su poder y su popularidad. La figura de jefe victorioso fue admirada por sus soldados y por los indígenas galos que le pres- taban servicio militar en calidad de auxilia. Esta fidelidad militar será fundamental en su éxito final.
Para contrapesar el poder militar de César en la Galia. Pompeyo tomó sus medi- das. Si podía controlar Italia e Hispania, su rival quedaría atenazado por él. El grave error de Pompeyo fue dejar a su ejército compuesto por siete legiones, la séptima re- clutada por hispanos, al mando de generales poco capacitados. Mientras él prefería quedarse en Roma intrigando con el grupo senatorial opuesto a Craso y César.
La muerte de Julia, hija de César y mujer de Pompeyo, debilitaron más la rela- ción entre ambos. El fallecimiento de Craso en el 53 a.C. dejaba en el escenario de lucha por el poder a César y Pompeyo. Este apoyado por la aristocracia y César por los populares. Las intrigas del Senado llevaron a ambos a la guerra civil en la que César contaba con las legiones de la Galia y Pompeyo disponía del apoyo del Senado, de Italia y de las provincias hispánicas.
Los comienzos de la guerra civil tendrán pues, inicialmente dos escenarios Ro- ma e Hispania. En el 49 a.C. César se proclama dictador en Roma, luego se adueña de Italia y expulsa a Pompeyo. Después viene a Hispania para atacar a las legiones de Pompeyo.
17.1. HISPANIA CAMPO DE GUERRA CIVIL
* En la campaña del 56 a.C. de César contra Aquitania, los galos contaron con el apoyo de ciudades hispánicas de la provincia Citerior (cántabros) designados como jefes porque conocían las estrategias de los ejércitos de Roma (por haber pertenecido al ejército de Sertorio).
* Otro episodio, fue la sublevación de algunas tribus: vacceos, arévacos y vetto- nes, que fue sofocada por el gobernador de la Citerior.
* Pero la desarticulación del ejército pompeyano en Hispania fue la primera deci- sión de César, una vez que se adueño de Roma e impuso su autoridad al Senado.
Apanio defendía la Hispania Citerior con 3 legiones. Varrón defendía la Hispania Ulterior con 2 legiones. Petreyo la Lusitania y la región de los vettones.
Petreyo exige a la Lusitania que le proporcione caballería y auxilia, y Apiano a los celtíberos y cántabros. Petreyo a través de los vettones se reúne con Apanio y de- ciden elegir Ilerda (Lérida) como escenario de lucha. Se concentraron 70.000 h. (La razón de esta elección era que en el valle del Segre, con centro en Lérida, Pompeyo
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contaba con una clientela adicta, a la que su padre, en el 90 a.C. había concedido la ciudadanía romana: la turna Salluitana. Además Pompeyo ya había recibido apoyo en su lucha con Sertorio). Varrón debía permanecer vigilante en la Ulterior.
César se dirigía a Hispania encontrando en Massalia un pequeño obstáculo. En- vió por ello delante a su ejército de Italia (legiones VIII, XII y XIII) para que se unieran a Fabio, que se había asentado al N. de Ilerda.
Las fuerzas de las que disponía César en Hispania al mando de Fabio eran de 6 legiones, con más de 10.000 auxilia de infantería, 3.000 de caballería, y otro número semejante de auxilia procedentes de la Galia.
Tuvieron lugar algunos enfrentamientos entre cesarianos y pompeyanos, de po- ca importancia. Dos días después llegó César con 900 jinetes. Reparó los puentes del Segre para poder suministrar de provisiones y se trasladó hacia Ilerda.
Entre Ilerda y el campamento de Apanio y Petreyo (pompeyanos) había una dis- tancia de unos 4 Km. y entre ellos había un altozano, lugar que tomó César par inco- municarlos con Ilerda.
Después de algunos enfrentamientos una tormenta arrastró los puentes y el ejército cesariano sufrió dificultades al faltarle el trigo y el forraje. Además el convoy que se dirigía a suministrarles tuvo que detenerse al margen del Segre por su gran caudal siendo atacados por Apanio.
El precio del trigo se elevó mucho. (Este contratiempo de César se conoció en Roma, produciéndose algunos abandonos en su partido). Para solucionar el problema, César ordenó construir una flotilla a base de mimbres, madera y cuero para transportar a los legionarios que levantaron un puente al norte de Lérida. Así se solucionó el pro- blema de las provisiones.
Las gentes de Osca (Huesca) y otras ciudades se aliaron a César. (En esta zona había tenido lugar la lucha entre pompeyanos y sertorianos, de los cuales habían sido aliados). También se sumaron los tarraconenses y de otras ciudades.
Ante esta situación los pompeyanos querían trasladarse a la Celtibería, donde suponían que encontrarían mayor apoyo. César los persiguió. Apanio falto de víveres se rindió.
Al producirse la capitulación, César culpó a los jefes del ejército pompeyano, a éste (Pompeyo) y al gobierno senatorial de luchar contra él. Pero se mostró clemente con los vencidos. La única condición que les impuso fue el licenciamiento. Los domici- liados en Hispania (la 3ª parte) inmediatamente, y los otros cuando llegaron al río Varo (Niza).
Varrón disponía de dos legiones (una reclutada en Hispania). Informado de las dificultades de César en Ilerda, almacenó grandes cantidades de trigo para socorrer a los de Massalia, a Apanio y Petreyo. Encargó a los habitantes de Gades e Hispalis la construcción de diez naves de combate. Trasladó el tesoro del templo de Hércules a Gades. Obligó a los ciudadanos romanos de la Ulterior a que le entregasen para la ad- ministración pública cantidades de sestercios, plata y trigo. A las ciudades partidarias de César las cargó de tributos, confiscó algunos bienes y les impuso guarniciones. Y después de la derrota de Ilerda, éste planeó retirarse a Gades con sus legiones y pro- visiones para defenderse y prolongar la resistencia.
César además de dos legiones envió un edicto en el que señalaba que los ma- gistrados y notables de las ciudades se reunieran con él en Córdoba. César sabia que en esta provincia sería más fácil la victoria que la Citerior, pues contaba con más parti-
104 darios desde su época de cuestor y pretor.
La respuesta no tardó, ciudades como Corduba, Carmo (Carmona), Gades, ce- rraron sus puertas a Varro. La legión hispánica desertó. Así que Varrón se rindió en- tregándole todo a César.
César agradece el apoyo de las ciudades, restituye los bienes y dineros confis- cados, el tesoro del templo. Y con las naves marchó a Tarraco. Allí distribuye recom- pensas públicas y privadas a las ciudades de la Citerior.
Reunió un ejército y marchó a Italia. En Narbona se enteró que había sido nom- brado dictador. Sus éxitos en Hispania consolidaron su poder en Roma.
Seguirá su victoria en Farsalia, en Grecia, sobre Pompeyo y la muerte posterior de éste.