Cuando se terminó de escribir todo el Nuevo Testamento y para que entre al canón era necesario que las cartas sean escritas por un apóstol y la Iglesia quería que este libro entre en el cánon,así que le atribuyeron a Pablo como autor para que entre en el cánon.
Carta inspirada de las Escrituras Griegas Cristianas. Se cree que el autor escribió a los cristianos hebreos. Para esos cristianos hebreos la carta fue muy oportuna. Habían transcurrido unos 35 años desde la muerte y resurrección de Jesucristo, y en la primera
parte de ese período los líderes religiosos judíos desencadenaron una persecución severa contra los judíos cristianos de Jerusalén y Judea, que resultó en que algunos de ellos muriesen y en la dispersión de la gran mayoría. (Hch 8:1.) Los que habían sido esparcidos siguieron activos, declarando las buenas nuevas por dondequiera que iban. (Hch 8:4.) Los apóstoles permanecieron en Jerusalén y mantuvieron unida la congregación que había quedado en esta ciudad, una congregación que había crecido aun con oposición tenaz. (Hch 8:14.) Después, la congregación comenzó a disfrutar de un período de paz. (Hch 9:31.) Más tarde, Herodes Agripa I hizo matar al apóstol Santiago, el hermano de Juan, y maltrató a otros miembros de la congregación. (Hch 12:1-5.) Algún tiempo después, los cristianos de Judea se vieron necesitados de ayuda material, circunstancia propicia para que los de Acaya y Macedonia (aproximadamente en 55 E.C.) demostraran su amor y unidad enviándoles ayuda. (1Co 16:1-3; 2Co 9:1-5.) Es obvio que la congregación de Jerusalén había sufrido muchas dificultades.
El propósito de la carta.
1. La congregación de Jerusalén se componía casi enteramente de judíos y de antiguos prosélitos de la religión judía. Muchos de estos habían llegado a conocer la verdad después del período de persecución enconada. Para cuando se escribió la carta a los Hebreos, la congregación disfrutaba de una relativa paz, puesto que el autor les dijo: “Ustedes todavía no han resistido hasta la sangre”. (Heb 12:4.) Sin embargo, el que la abierta persecución física hasta la muerte disminuyera no atenuó la pertinaz oposición de los líderes religiosos judíos. Los nuevos miembros de la congregación tuvieron que enfrentarse a la oposición tal como lo habían hecho los demás. Otros aún eran inmaduros; no habían progresado hacia la madurez como deberían haberlo hecho en vista del tiempo (5:12). La oposición diaria de los judíos puso a prueba su fe; tuvieron que cultivar la cualidad del aguante (12:1, 2).
2. A Jerusalén se le estaba acabando el tiempo. Ni el apóstol Pablo ni los de la congregación de Jerusalén sabían cuándo llegaría la predicha desolación, pero Dios sí lo sabía. (Lu 21:20-24; Da 9:24, 27.) La situación requeriría que todos aquellos cristianos estuvieran alerta y mostraran fe a fin de huir de Jerusalén cuando la viesen cercada de ejércitos acampados. La congregación necesitaba fortalecerse para afrontar esos trascendentales acontecimientos. Según la tradición, solo cinco años después de escribirse esta carta las tropas de Cestio Galo atacaron la ciudad y luego se retiraron. Cuatro años más tarde, los romanos comandados por el general Tito arrasaron Jerusalén y su templo. Sin embargo, Jehová había dado a sus siervos con antelación el consejo inspirado que necesitaban.
4. El autor quería emfatizar la superiordad de Cristo sobre cualquier personaje del Antiguo Testamento.
Paternidad Literaria.
Este manjar de epístola es anónima. se ha pensado que Pablo es su escritor (2 P. 3:15; He 13:13), y existen indicios internos que abona esa posibilidad. Pero no hay pruebas que afirman esa posibilidad.
De cualquier manera, no se ve afectada en lo más mínimo, la autenticidad de la epístola. ningún otro libro puede comparase con este, tanto por la grandeza de las verdades que encierra, cuando por su indiscutible inspiración Divina.
Tema:
Hebreos contribuye a llenar una sentida necesidad en cuanto a la relación entre el cristianismo y el judaísmo, problema candente en la iglesia cristiana desde los tiempos apostólicos. la epístola fue escrita antes que los romanos destruyeran a Jerusalén y el templo, hecho ocurridos en el 70 d.C.
Características:
1. Esta lleno de alusiones al Antiguo Testamento 2. El nuevo Pacto es superior al Antiguo (Jr. 31. 31-34) 3. La Cristología es un tema importante
4. Frase secreta: “acercarse confiadamente”4. 14-16 10. 22
BOSQUEJO
I. Prologo : Curso y culminación de la revelación Divina 1:1-3 II. La Preeminencia de Cristo 1:4-4:13
III. El Sacerdocio de Jesucristo 4: 14 - 10:18 IV. Perseverancia de los Creyentes 10:19 - 12:29
V. Posdata : Exhortaciones, Solicitudes Personales, y Bendición 13:1-25
SANTIAGO
(contracción de las palabras Santo y Jacobo, esta última la forma griega de Jacob, que significa: “Que Ase el Talón; Suplantador”).
Hijo de José y María y medio hermano de Jesús. (Mr 6:3; Gál 1:19.) Aunque no fue uno de los apóstoles, debió ser un superintendente de la congregación cristiana de Jerusalén (Hch 12:17) y el escritor del libro bíblico que lleva su nombre. (Snt 1:1.) Puede que haya sido el mayor después de Jesús, pues su nombre aparece en primer lugar cuando se menciona a los cuatro hijos varones que tuvieron María y José: Santiago, José, Simón y Judas. (Mt 13:55; ) En su carta a los Corintios, escrita alrededor del año 55 E.C., Pablo indica que Santiago estaba casado. (1Co 9:5.)
Parece ser que durante el ministerio de Jesús, Santiago estaba bien familiarizado con la actividad de su hermano (Lu 8:19; Jn 2:12), pero aunque no parece que se opusiera, no era uno de los discípulos y seguidores de Cristo. (Mt 12:46-50; Jn 7:5.) Es probable que se encontrara junto con sus hermanos no creyentes cuando instaron a Jesús para que subiera abiertamente a la fiesta de las cabañas en un tiempo en que los gobernantes de los judíos lo estaban buscando para matarlo. (Jn 7:1-10.) También es posible que Santiago haya estado entre los parientes que dijeron de Jesús: “Ha perdido el juicio”. (Mr 3:21.)
Sin embargo, después de la muerte de Jesús y antes del Pentecostés del año 33 E.C., Santiago estuvo reunido para orar junto con su madre, sus hermanos y los apóstoles en un aposento de arriba en Jerusalén. (Hch 1:13, 14.) Debió ser a este Santiago a quien se apareció personalmente el resucitado Jesús, como se indica en 1 Corintios 15:7, y le convenció, pues antes no era creyente, de que en verdad era el Mesías. Esto hace recordar la ocasión en que Jesús se apareció personalmente a Pablo. (Hch 9:3-5.) Del principio de la carta de Santiago parece desprenderse que fue este ‘hermano de Jesús’ quien la escribió, y no uno de los apóstoles del mismo nombre (el hijo de Zebedeo o el hijo de Alfeo). Allí el escritor se identifica a sí mismo como un “esclavo de Dios y del Señor Jesucristo”, más bien que como un apóstol. De manera similar, su hermano Judas también se identificó a sí mismo como un “esclavo de Jesucristo, pero hermano de Santiago”. (Snt 1:1; Jud 1.) Ambos hermanos humildemente evitaron identificarse como hermanos carnales del Señor Jesucristo.
Según algunas tradiciones, se le llamaba “Santiago el Justo” debido a su modo de vida. Por otra parte, las Escrituras no hacen ninguna alusión a su muerte, si bien el historiador Josefo explica que durante el intervalo entre la muerte del gobernador Festo (cerca del año 62 E.C.) y la llegada de su sucesor, Albino, el sumo sacerdote Anán (Ananías) “reunió el sanedrín. Llamó a juicio al hermano de Jesús que se llamó Cristo; su nombre era Jacobo [es decir, Santiago], y con él hizo comparecer a varios otros. Los acusó de ser infractores a la ley y los condenó a ser apedreados”. (Antigüedades Judías, libro XX, cap. IX, sec. 1.)
Hay evidencias más que abundantes en favor de la opinion tradicional de que el escritor de esta epístolas fue Santiago, el medio hermano de nuestro Señor Jesucristo ( Juan 7:3-10), quien aparentemente permaneció en Jerusalén con su madre después de la crucifixión. Cuando Cristo resucito se le apareció también a él (1 Cro. 15:7), sin duda en relación con su conversión, pues se contaba entre los que participaron en la reunión en el aposento alto. (Hechos 1:14). Pablo lo visitó en Jerusalén, después de su estadía en Arabia, alrededor del año 35 ó 36 (Gálatas 1:18- 19).
Hacia el año 44 d.C. Santiago era uno de los dirigentes en Jerusalén (hechos 12:17), y presidió el Primer Concilio de la Iglesia (Hechos 15:13 Gá 1:18-19), siendo sobrevedor de la iglesia en esta ciudad (Gá 2:12). Pablo habló con el en su última y fatídica visita a Jesusalén (Hechos 21:18-25). De acuerdo con Josefo y Eusebio, Santiago fue martirizado en Jerusalén entre los años 62 y 63 d.C.
Destinatario: Escrita a los judíos de la Dispersión (La Diaspora)
Propósito
La religión práctica
La carta se refiere al orden y la disciplina de la iglesia, que son muy simples. Los oficiales son reconocidos como maestros y ancianos (por supuesto si cumplen con las condiciones) sin ninguna mención de obispos o ancianos (ancianos, obispo es igual)Los creyentes todavía se reunión en las sinagogas. No hay un libro más judío en el Nuevo Testamento que este, si se excluyeran todos los pasajes referentes a Cristo, esta carta podría ser incluida en el Antiguo Testamento , en ese sentido la epístola puede ser descrita como una interpretación de la ley del Antiguo Testamento y del Sermón del Monte, a la luz del Evangelio de Cristo.
BOSQUEJO
I. El propósito de Dios , para el creyente en la religión pura 1:1-27 II. Pruebas de la religión pura 2:1 - 5:20
A este apóstol de Jesucristo se le llama de cuatro maneras diferentes en las Escrituras: por el nombre hebreo “Symeón”, el griego “Simón” (de una raíz hebrea que significa “oír; escuchar”), “Pedro” (nombre griego que solo se le aplicó a él en las Escrituras), su equivalente semítico “Cefas” (quizás relacionado con el hebreo
ke·fím *rocas+, que se emplea en Job 30:6 y Jer 4:29) y la expresión “Simón Pedro”.
(Hch 15:14; Mt 10:2; 16:16; Jn 1:42.)
Pedro era hijo de Juan, o Jonás. (Mt 16:17; Jn 1:42.) En un principio se dice que residía en Betsaida (Jn 1:44), y, más adelante, en Capernaum (Lu 4:31, 38), ambas ciudades situadas en la orilla septentrional del mar de Galilea. Pedro y su hermano Andrés se dedicaban al negocio de la pesca, junto con Santiago y Juan, los hijos de Zebedeo, “que eran partícipes con Simón”. (Lu 5:7, 10; Mt 4:18-22; Mr 1:16-21.) Por consiguiente, Pedro no era un pescador independiente, sino parte de una empresa de cierta envergadura. Aunque los líderes judíos consideraban a Pedro y a Juan “hombres iletrados y del vulgo”, esto no significa que fuesen analfabetos o ignorantes. El Nuevo Testamento Interlineal (de Francisco Lacueva, 1984, pág. 477) comenta en una nota a este texto que el término que se les aplicó, el plural de
a·grám·ma·tos, en este contexto significa “que no habían estudiado en ninguna escuela rabínica”. (Compárese con Jn 7:14, 15; Hch 4:13.)
Como indica el registro bíblico, Pedro estaba casado, y parece que, al menos en los últimos años, su esposa le acompañó en algunos viajes misionales, si no en todos, como hicieron las esposas de otros apóstoles. (1Co 9:5.) Su suegra vivía en la casa que él y su hermano Andrés compartían. (Mr 1:29-31.)
Cartas
Dos cartas inspiradas de las Escrituras Griegas Cristianas escritas por el apóstol Pedro, quien se identifica a sí mismo como el escritor en las palabras de apertura de cada una de ellas. (1Pe 1:1; 2Pe 1:1; compárese con 2Pe 3:1.) El propio contenido de las cartas señala de manera inequívoca que Pedro es el escritor. Se refiere a sí mismo como testigo ocular de la transfiguración de Jesucristo, un privilegio que solo compartieron Pedro, Santiago y Juan. (2Pe 1:16-18; Mt 17:1-9.) Además, como se desprende de Juan 21:18, 19, solo Pedro pudo haber dicho: “Pronto veré quitado mi tabernáculo, tal como también me lo significó nuestro Señor Jesucristo”. (2Pe 1:14.) La diferencia de estilo entre ambas cartas se puede atribuir a que Pedro se valió de Silvano (Silas) para escribir la primera, lo que al parecer no hizo cuando escribió la segunda. (1Pe 5:12.) Fueron cartas de carácter general, dirigidas a cristianos judíos y gentiles. La primera se dirige específicamente a los de Ponto, Galacia, Capadocia, Asia y Bitinia, regiones de Asia Menor. (1Pe 1:1; 2:10; 2Pe 1:1; 3:1; compárese con Hch 2:5, 9, 10.)
Las cartas de Pedro armonizan plenamente con otros libros de la Biblia, porque, como estos, recalcan la conducta recta y sus beneficios y porque citan de ellos como Palabra autoritativa de Dios. Pedro cita de Génesis (18:12; 1Pe 3:6), Éxodo (19:5, 6; 1Pe 2:9), Levítico (11:44; 1Pe 1:16), Salmos (34:12-16; 118:22; 1Pe 3:10-12; 2:7), Proverbios (11:31,
LXX; Pr 26:11; 1Pe 4:18; 2Pe 2:22) e Isaías (8:14; 28:16; 40:6-8; 53:5; 1Pe 2:8; 2:6; 1:24, 25; 2:24). Se muestra que la profecía bíblica es producto del Espíritu de Dios (2Pe 1:20, 21; compárese con 2Ti 3:16), y se repite la promesa de Dios sobre los nuevos cielos y la nueva tierra. (2Pe 3:13; Isa 65:17; 66:22; Rev 21:1.) Los paralelos entre 2 Pedro (2:4-18; 3:3) y Judas (5-13, 17, 18) indican que el discípulo Judas aceptó la segunda carta de Pedro como inspirada. También es digno de mención el que Pedro clasifique las cartas del apóstol Pablo con “las demás Escrituras”. (2Pe 3:15, 16.)
Cuándo se escribieron.Por el contenido de las cartas parece ser que se escribieron antes de que estallara la persecución de Nerón en 64 E.C. Cuando Pedro escribió la primera carta, Marcos estaba con él, lo que ubicaría su redacción entre los años 62 y 64 E.C. (1Pe 5:13.) Anteriormente, durante el primer encarcelamiento del apóstol Pablo en Roma (c. 59-61 E.C.), Marcos había estado allí, y cuando Pablo fue encarcelado por segunda vez en Roma, pidió que Timoteo y Marcos se reunieran con él. (Col 4:10; 2Ti 4:11.) Es probable que Pedro haya escrito su segunda carta poco después de la primera, alrededor de 64 E.C.
Escritas en Babilonia
Según el propio testimonio de Pedro, escribió la primera carta mientras estuvo en Babilonia. (1Pe 5:13.) Posiblemente también escribió la segunda carta desde allí. Esta “Babilonia” debe ser la ciudad que estaba a orillas del Éufrates, y no Roma, como algunos han afirmado. Habiéndosele confiado ‘las buenas nuevas para los circuncisos’, es lógico que Pedro predicara en un centro del judaísmo como era Babilonia. (Gál 2:8, 9.) La población de Babilonia incluía una nutrida comunidad judía. Cuando la Encyclopaedia
Judaica considera la elaboración del Talmud de Babilonia, menciona que
durante la era común el judaísmo contaba con “las grandes academias de Babilonia”. Puesto que Pedro escribió a “los residentes temporales esparcidos por el Ponto, Galacia, Capadocia, Asia y Bitinia” (lugares literales) (1Pe 1:1), sería razonable concluir que la carta tuvo su origen en la ciudad literal de “Babilonia”. La Biblia no indica en ningún lugar que Babilonia se refiera específicamente a Roma, ni que Pedro hubiera estado jamás en esta ciudad.
El primero en afirmar que Pedro padeció el martirio en Roma fue Dionisio, obispo de Corinto hacia la segunda mitad del siglo II E.C. Sin embargo,
cuando anteriormente Clemente de Roma habló de Pablo y Pedro, dijo que el primero se había distinguido por predicar en oriente y occidente, con lo que dejó entrever que Pedro nunca estuvo en el mundo occidental. Como el gobierno romano (de Nerón) al parecer todavía no había dado comienzo a la cruel persecución de los cristianos, no había motivo para que Pedro hiciera referencias veladas a Roma con otro nombre. Cuando Pablo escribió a los romanos y saludó a muchos de ellos mencionándolos por nombre, no hizo referencia a Pedro. Si Pedro hubiese sido un superintendente prominente de Roma, esta omisión hubiera sido improbable. Además, el nombre de Pedro no está incluido entre los que envían saludos en las cartas que Pablo escribió desde Roma (Efesios, Filipenses, Colosenses, 2 Timoteo, Filemón, Hebreos).
Primera de Pedro. Los cristianos a los que el apóstol Pedro escribió su primera carta estaban pasando por pruebas severas. (1Pe 1:6.) Además, se había acercado “el fin de todas las cosas”, es decir, el fin del sistema de cosas judío que Jesús había predicho. (Compárese con Mr 13:1-4; 1Te 2:14-16; Heb 9:26.) Por lo tanto, debían ser “vigilantes en cuanto a oraciones”. (1Pe 4:7; compárese con Mt 26:40-45.) También necesitaban ánimo para aguantar fielmente, ánimo como el que les impartió el apóstol.
En repetidas ocasiones, Pedro recordó a sus compañeros cristianos las bendiciones de que disfrutaban. Gracias a la misericordia de Dios, se les había dado un nuevo nacimiento a una esperanza viva, y eso era un motivo de regocijo. (1Pe 1:3-9.) Se les había comprado con la sangre preciosa de Cristo. (1Pe 1:18, 19.) Por medio del bautismo habían recibido una buena conciencia, de la que continuarían disfrutando mientras viviesen en armonía con lo que simbolizaba su bautismo en agua. (1Pe 3:21– 4:6.) Como piedras vivas, se les estaba edificando sobre Cristo Jesús para convertirse en una casa o templo espiritual. Eran “una raza escogida, un sacerdocio real, una nación santa, un pueblo para posesión especial”. (1Pe 2:4-10.)
En vista de lo que Dios y su Hijo habían hecho por ellos, los cristianos —explicó Pedro— tenían razón para aguantar el sufrimiento y mantener excelente su conducta. El sufrimiento era algo que debían esperar, “pues, hasta Cristo murió una vez para siempre respecto a pecados, un justo por injustos”. (1Pe 3:17, 18.) Ser partícipe de los sufrimientos del Cristo era en sí un motivo para regocijarse, ya que resultaría en gran gozo durante la revelación de la gloria de Cristo. Sufrir vituperio debido al nombre de Cristo era prueba de tener el Espíritu de Dios. (1Pe 4:12-14.) Las pruebas mismas resultaban en fe de cualidad probada, necesaria para la salvación. (1Pe 1:6-9.) Además, si aguantaban fielmente, continuarían experimentando el cuidado de Dios. Él los haría firmes y fuertes. (1Pe 5:6-10.)
No obstante, Pedro puso de relieve que ningún cristiano debía sufrir debido a haber quebrantado la ley. (1Pe 4:15-19.) Su conducta había de ser ejemplar, para de esta manera amordazar el habla ignorante dirigida contra ellos. (1Pe 2:12, 15, 16.) Esto abarcaba todo aspecto de la vida de un cristiano: su relación con la autoridad gubernamental, con sus amos, con los miembros de su familia y con sus hermanos cristianos. (1Pe 2:13–3:9.) Significaba que debían usarse correctamente los órganos del habla, mantener una buena conciencia (1Pe 3:10-22) y no participar en las prácticas inmundas de las naciones. (1Pe 4:1-3.) Dentro de la congregación, los ancianos que servían de pastores no debían enseñorearse de la grey, sino que debían trabajar de buena gana y con empeño. Los hombres de menos edad debían estar en sujeción a los de más edad. (1Pe 5:1-5.) Todos los cristianos debían ser hospitalarios, procurar edificarse mutuamente, tener amor intenso los unos a los otros y ceñirse de humildad mental. (1Pe 4:7-11; 5:5.)
Segunda de Pedro.
El propósito de esta carta fue el de ayudar a los cristianos a que hicieran seguro su llamamiento y selección, y evitaran que los descarriasen falsos maestros y hombres impíos de dentro de la misma congregación. (2Pe 1:10, 11; 3:14-18.) En ella se anima a los cristianos a tener fe, virtud, conocimiento, autodominio, aguante, devoción piadosa, cariño fraternal y amor (2Pe 1:5-11), y se les exhorta a prestar atención a la “palabra profética” inspirada. (2Pe 1:16-21.) Se citan ejemplos de ejecuciones de juicios de Jehová en el pasado contra personas impías, para mostrar que los que abandonan la senda de la justicia no escaparán de la ira de Dios. (2Pe 2:1-22.) Pese a lo que dijeran los burlones en los “últimos días”, el venidero día de Jehová —día de ejecución de los hombres impíos— es tan seguro como lo que le aconteció al mundo del día de Noé. Además, la promesa de Dios sobre unos nuevos cielos y una nueva tierra es segura y debería inducir a hacer esfuerzos diligentes para ser hallados sin tacha desde el punto de vista de Dios. (2Pe 3:1-18.)
No cabe dudas de que la epístola fue escrita por el Apóstol Pedro , según puede notarse el profundo conocimiento de la vida y enseñanzas del Señor Jesucristo, comparemos 5 :5, con Juan 13 :3-5 ; 5-2 con Juan 21 :15-17. Pedro se explaya al dar explicaciones acerca de los sufrimientos del Maestro, esto lo hace haciendo notar que fue un testigo ocular del crimen (5 :1 ; compare con 3 :18 ;4 :1).
Existe una marcada semejanza entre esta carta y los discursos de Pedro en el libro de Hechos de los apóstoles, consulte por ejemplo : Hechos 2 :32-36 ; 10 :34, compare con 1 Pedro 1 :21 ;Hechos 4 :10-11, con 1 Pedro 2 :7-8 ; Hechos 10 :34 con 1 Pedro 1 :17) . Pedro fue reconocido universalmente por la iglesia como el escritor de esta epístola.