Chapter 3. Does Facebook Reduce Corruption?
3.3 Results
misas bajo las que cada nación afi rma tener legítimo derecho sobre este territorio, lo que ayudará a establecer el marco histó- rico y documental en que se circunscribe el problema.
A sabiendas de la pugna existente y a fi n de mantener una posición neutral al respecto, algunas naciones han optado por nombrar la zona como Rocas de Liancourt, nombre que fue bau- tizada en 1849 por un ballenero proveniente de la ciudad de El Havre llamado Le Liancourt. Sin embargo, el descubrimiento de las mismas data de muchos años atrás a esa fecha (Lee, 2007). Al respecto, ambas partes presentan evidencias en función de intereses que se contraponen, con lo que la historia de la región se vuelve confusa para quienes intentan comprenderla desde una tercera perspectiva.
La versión aportada por las autoridades surcoreanas sos- tiene que existen numerosos documentos y mapas históricos, entre los cuales se incluye la Crónica de los Tres Reinos, pu- blicada en 1145, que registran a Dokdo como territorio corea- 7 Específi camente, este valioso recurso encontrado en la Zona Económica Exclusi- va perteneciente a los citados islotes, se trata de hidrato de gas metano; por lo ge- neral, el metano es encontrado en forma de gas; no obstante, en dicha zona está atrapado dentro de una estructura cristalina sólida de agua, la que es similar al hielo. Se conoce como un hidrato, porque está compuesto por moléculas, que a su vez almacenan considerables cantidades de gas natural, que no sólo puede utili- zarse como fuente de energía, sino que también sirve de indicador de posibles re- servas de petróleo (Cho et al., 2009: 372-373).
no desde tiempos remotos. Particularmente, la sección geográ- fi ca de los anales del Rey Sejong que data de 1454, establece la ubicación exacta de Ulleungdo y Dokdo. Igualmente, Corea con base en el Decreto Imperial N° 41 promulgado en 1900, reafi rma
su soberanía sobre Dokdo (mofA Korea, 2014).
Por otro lado, el gobierno de Seúl afi rma que Japón, moti- vado por sus ambiciones imperialistas, inició en 1904 un con- fl icto armado contra Rusia, y en 1905 se apoderó de Dokdo/ Takeshima ilegalmente, a fi n de establecer un puesto para vigi- lar barcos rusos, alegando que era terra nullius. Las autoridades surcoreanas señalan que hasta ese año el gobierno nipón nunca
reclamó título alguno sobre esa zona (mofA Korea, 2014).
En concordancia con lo anterior, Corea del Sur afi rma que hay numerosos documentos de Japón que muestran sin lugar a dudas que la región marítima en disputa no era considerada
parte del territorio nipón. Al respecto, a fi nales del siglo xVii, el
gobierno nipón admitió ofi cialmente, por escrito y por cuenta propia, que Dokdo/Takeshima estaba fuera de su jurisdicción. Específi camente en 1877, el Dajokan, entonces máximo órgano administrativo del gobierno japonés, tras una investigación te- rrenal detallada a nivel nacional, concluyó que dicha región no tenía ninguna relación con su país, y lo estableció por escrito. Dicho documento volvió a ver la luz en 1987, tras haber perma- necido oculto durante 110 años.
El pueblo coreano considera que esta zona fue la primera en caer presa en la conquista japonesa de Corea, misma que fue devuelta al término de la Segunda Guerra Mundial, conforme a los diseños de posguerra acordados en el Cairo y Potsdam, los cuales obligaban a Japón a regresar todos los territorios arreba- tados por violencia y codicia. De esta manera, en la Instrucción
del Comandante Supremo de las Fuerzas Aliadas (scAPiN) N° 677
de 1946, se promulgó que la mencionada región quedaría bajo la jurisdicción administrativa de Corea. Así que, Dokdo/Takeshi- ma es considerado por los coreanos como símbolo de indepen- dencia nacional, de libertad y del fi n de la terrible pesadilla que signifi có el colonialismo nipón, de ahí el gran valor afectivo que
posee para ellos (mofA Korea, 2014).
En contraste, las autoridades japonesas sostienen que el mencionado territorio pasó a conformar parte de su jurisdicción
ofi cialmente en el siglo xVii. Ello sucedió cuando el gobierno ni-
plotación de otros recursos de la zona. De igual manera, afi rman
que a principios del siglo xx se intensifi caron notablemente las
actividades de la industria pesquera en la región, por lo que en 1905, mediante una resolución de Consejo de Ministros, se re-
afi rmó esta área como parte del territorio japonés (mofA Japan,
2013).
Otro argumento que se esgrime a favor de la causa nipo- na es que tras la Segunda Guerra Mundial, cuando el Tratado de Paz de San Francisco estaba en proceso de elaboración en el año 1951, la República de Corea solicitó a Estados Unidos que incluyera a la zona en cuestión, como parte de los territorios a los que Japón debería renunciar. No obstante, el gobierno es- tadounidense denegó dicha solicitud, alegando que su jurisdic- ción pertenecía a Japón, y por consiguiente no se incluyó ofi cial- mente esa zona en la lista de territorios, a ser abandonados por
el dominio nipón (mofA Japan, 2013).
El gobierno de Tokio sostiene que la llamada Línea Syng- man Rhee, con la que la República de Corea demarcó su terri- torio ofi cial, incluyendo a Dokdo/Takeshima, fue establecida en 1952 “unilateralmente”, contraviniendo el derecho internacio- nal. De la misma forma, afi rma que mediante medidas bélicas, como tirotear barcos japoneses y enviar tropas a dicha región, Corea se ha apoderado de ella ilegalmente. A partir de entonces y hasta la fecha, Japón ha propuesto —en tres ocasiones— so- meter el caso ante el Tribunal Internacional de Justicia, pero
Corea del Sur ha rechazado estas opciones (mofA Japan, 2013).
Como se ha podido percibir, cada parte defi ende su postu- ra y tiene argumentos que son contradictorios entre sí, lo cual es comprensible en una disputa de esta índole. Lo que queda claro es la realidad inobjetable en la que Dokdo/Takeshima se encuentra actualmente, la que nos indica que está bajo la so- beranía surcoreana desde la década de 1950, que en esta zona existe una pequeña base militar surcoreana con 37 policías ar- mados, que tanto la Guardia Costera como la Fuerza Aérea de la República de Corea realizan patrullajes regulares en el área, y que dos civiles residen de manera permanente y ofi cial en ella (Weinstein, 2006).