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4.7 Another method of evaluation in a related work

4.7.2 Results

Francisca Quilaqueo, autora de la obra Mujer, Pueblo y Cultura Mapuche, asegura que las mujeres indígenas “sufrieron violaciones, esclavitud y la pérdida de su territorio que afectó de manera obligada a cambiar su forma de vida. Dentro de las familias mapuche se fueron transformando gradualmente las relaciones de género, ajustándose o “imitando” de alguna manera el sistema y poder del adversario militar español. Especialmente los hombres que eran los que más contactos tenían con los recién llegados, contagiándose con los elementos de las costumbres esencialmente de dominación masculino-militar apoyados por la Iglesia, las instituciones estatales de la colonia, las escuelas y el comercio”33 (Quilaqueo: 2012: 5) Según esta publicación, las formas de dominación hacia la mujer en la esfera mapuche se empezaron a dar cuando las comunidades tomaron contacto con los conquistadores españoles y por tanto con la cultura occidental. El historiador Carlos Ruiz también opina parecido acerca de la dominación de las mujeres mapuche:

“En las comunidades ancestrales tenían derecho a voz y a voto los hombres, los niños, las niñas y las mujeres. Lo que se habla del machismo mapuche, por ejemplo, es un producto del contacto con la cultura occidental en el periodo post-reduccional. Porque normalmente se da una división laboral por género, para que las mujeres no hagan los trabajos más pesados. Todo eso va cambiando en la medida que el pueblo mapuche se va mezclando con la postura occidental”.

Por lo que respecta al matrimonio, Painemal me cuenta que los mapuche son polígamos. Un hombre podía tener diversas mujeres, siendo la primera la que elegía al resto. Según la psicóloga mapuche, esto no corresponde a una forma de dominación “porque se trabajaba a la par. Lo importante era mantener el apellido. No es machismo, porque siempre se trabajó a la par con la mujer”. María Cañumir, facilitadora, explica que una de las ceremonias mapuche es el Mafün, en las cuales “se roba la novia”: “Robar no por la fuerza, sino que van a buscarla. El novio y la novia no llegan directos a su casa, y los papás de él tienen que ir a conversar con los papás de la novia. Existió un tiempo en el que si el papá estaba de acuerdo en que su hija fuera robada ella se tenía que ir nomás. No siempre eran mayores de edad”.

Según explica César Ancalaf en el Manual de cultura y lengua mapuche, el Mafün es “la ceremonia matrimonial en que se presenta en sociedad al nuevo matrimonio. Se juntan las familias de los contrayentes en casa del padre de la novia, trayendo al novio la dote correspondiente y que ha sido previamente convenida. Generalmente el matrimonio se da a través del robo de la mujer y luego el padre del novio envía mensajeros a la familia de la mujer comunicando el hecho y comprometiéndose a reparar el hecho mediante la entrega de una dote en bienes. También existen matrimonios convenidos, donde generalmente los padres de los niños se ponen de acuerdo en enlazar a sus hijos cuando tengan la edad suficiente para ello, o también una persona mayor conviene con el padre de una niña que al tener ésta la edad suficiente será su esposa. Se considera que la niña esta en condición de contraer matrimonio luego de su primera menstruación.” (Ancalaf: 2006:13).

Que un hecho sea tradición en una cultura no significa que no haya que cuestionárselo. Hay distintas voces que consideran que estas tradiciones no son machistas, pero los matrimonios pactados, en los que se le niega a la mujer el derecho a decidir con quién desea casarse, están sujetos a un sistema de patriarcado en el cual los hombres deciden el destino de las mujeres. Cañumir asegura que los matrimonios forzados son cosa de otra época, y Margarita Calfio nos comenta acerca de este respeto a las costumbres y a las tradiciones: “El fenómeno de la discriminación se encuentra incluso en el ámbito indígena, en donde a veces se utiliza el pretexto del respeto a los usos y costumbres, la falsa idealización del mito del buen salvaje, la complementariedad y otras figuras creadas, generalmente por hombres, para explicar o justificar la subordinación y las relaciones desiguales. Las mujeres muchas veces ocultan su subordinación para evitar el debilitamiento de los movimientos indígenas” (Calfio: 2009: 107).

Aunque la poligamia esté aceptada en muchas culturas, la Organización de Naciones Unidas (ONU) desestima esta práctica y reivindica su abolición. Así lo manifiesta el Comité de Derechos Humanos, el cual declara que “la igualdad de trato con respecto al derecho a contraer matrimonio significa que la poligamia es incompatible con ese principio. La poligamia atenta contra la dignidad de la mujer. Constituye, además, una discriminación

inadmisible a su respecto y debe en consecuencia, ser definitivamente abolida allí donde exista”34.

Según explica Diva Millapan en el capítulo Los derechos de las mujeres mapuche, del libro ¿Chile indígena?, el primer no-derecho al que se enfrentan las mujeres es el de la tierra: “La mujer se va a la comunidad del hombre con quien se casa, se lleva sus pertenencias personales, enseres domésticos, animales pequeños, y la tierra será usada por los hombres de la familia. En el caso de que el marido no tenga tierra, se quedará a vivir en la comunidad y eso no es bienvenido ni deseado, porque la tierra se reduce” (Millapan: 2014: 186).

Millapan también asegura que durante mucho tiempo “la educación estuvo vedada para la mujer, con excepción de la básica, ya que la enseñanza media “es para los hombres, que no corren tantos riesgos” lejos de su comunidad, y “a la mujer le basta con solo leer y escribir”. Esta realidad se sigue repitiendo para los y las estudiantes de comunidades aisladas, que no cuentan con hogares que los acojan” (Millapan: 2014: 186). Es muy importante destacar lo que dice la autora acerca del papel de la mujer mapuche a lo largo de la historia: “Es difícil encontrar el hilo de vida de la mujer mapuche en la Historia, por la falta de escritos de ellas y sobre ella” (Millapan: 2014: 188).

En efecto, hay muchos interrogantes acerca de la mujer mapuche y su rol dentro de la comunidad. A ello se le suma, además, las formas de justificar la situación de esta, en las cuales muchas veces se hace referencia a la tradición y a las costumbres. Se necesitaría de un estudio minucioso para entender si dentro de las comunidades mapuche existe el machismo propiamente dicho, concepto propio de la cultura occidental, y si realmente las formas de dominación se dan entre hombres y mujeres. También convendría estudiar si realmente hubo un proceso de cambio dentro de las familias mapuche en el momento en que llegaron los conquistadores españoles a Chile, tal y como apunta Quilaqueo:

“Con todo este proceso histórico de dominación masculino-militar y por la violencia ejercida en contra de las mujeres desde aquella época, los roles de género dentro de las familias se empezaron a transformar, con la represión-violenta hacia las mujeres, incluyendo sus derechos más íntimos. Ellas estaban obligadas muchas veces a

34 Comité de Derechos Humanos de la ONU, Observación general nº 28: artículo 3 (La igualdad de derechos

entre hombres y mujeres), párrafo 24. En

permanecer en las comunidades protegidas por la naturaleza y por los hombres, en lugar de poder ir a pelear con ellos como lo habían hecho desde siempre, cambiando así la valoración de los roles hombre-mujer” (Quilaqueo: 2012: 5).

Me gustaría acabar con una reflexión de Collinao y Melillán acerca de este tema:

“La invisibilidad analítica de las mujeres mapuche es particularmente evidente en los documentos que hacen referencia a los derechos de las mujeres en Chile, por cuanto estos tienden a no hacer mención de las mujeres indígenas, obviando así la diversidad cultural y/o la diferenciación de género basada en la etnicidad. No es de extrañar entonces, que se señale que las mujeres mapuche son triplemente discriminadas. Es decir; como mujeres, como indígenas y como pobres” (Collinao y Melillán: 1999).

Sobre la mujer mapuche es necesario poner en la palestra el debate y cuestionarse si esta dispone de los mismos derechos y responsabilidades que los hombres o por el contrario, sufren de desigualdad como se aprecia en el tema de la poligamia. Son muchos los interrogantes sobre este tema, como por ejemplo qué papel adopta la mujer mapuche en el ámbito privado y público o qué rol ha desempeñado a lo largo de la historia, pero para ello son necesarios estudios prolijos. No se deben de utilizar las tradiciones como pretexto para justificar la vulneración de los derechos de la mujer, por lo que debería ser de obligado cumplimiento revisar las prácticas culturales que vulneran dichos derechos.

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