mete en una casa, pero el hombre no, por eso es que al hombre casi poco lie- van... sino el hombre se dedica tomar, de esa misma nostalgia que no tienen trabajo se dedican a tomar. (SG , ma
dre y hermana de mujeres migrantes, Guayaquil)
Com o se ve, la inserción laboral es com pleja, diversa y no está exenta de una se rie de dificultades para las mujeres inmi grantes quienes, en la búsqueda de su sueño migratorio, pasan al desempleo (la mayoría tenían trabajo antes de par tir), asumen empleos en condiciones desfavorables, cambian el tipo de traba jo que realizaban previamente, asumen otros de menos estatus o en los cuales sus conocimientos y capacidades son su- butilizadas.
• Ella tiene su profesión y se fu e a sufrir allá
La percepción de enfrentar trabajos duros, que demandan mucho esfuerzo físico y poco gratificantes, ocurre de forma más marcada con las mujeres que tienen un mayor nivel educativo, que previamente realizaban tra bajos en otros ámbitos, que tenían mayor estatus o eran más acordes a su formación. Por ejemplo, la madre de una joven de Guayaquil que se fue a Italia, comenta:
Mi hija dice que los europeos son bien
drásticos, que si no sabe uno el idioma te quieren basurear, como no se tiene idea... Allá el estudio no vale nada. Mi hija se fue graduada de auditoría, tenía el cargo de auditora ... y yole di- je: ‘A llá sí vas a ser esclava porque no vas a tener tu mismo cargo’ . Ahora trabaja en un abasto, o sea cui dando a un señor de noventa y tantos años que tiene como un mercado don de venden frutas y legumbres. Ella le ayuda en eso a él y que, por la edad misma, es bien grosero. (MP, madre y
hermana de mujeres migrantes,Gua yaquil)
De igual forma, el padre y la madre de una joven que migró, opinan que el viaje para su hija ha sido “malo pues... porque ella tie ne su profesión y se fue a sufrir allá” (39). El esposo de una emigrante guayaquileña que se encuentra en España, también refie re esta situación cuando dice que:
Ella quiere venirse porque no ejerció su profesión por la cual ella se fue... Esa es la única razón por la que ella quiere venirse. (MP, esposo de mi
grante, Guayaquil)
Estas afirmaciones indicarían que tanto para las mujeres que viajan como para sus familiares, no es suficiente tener mayores ingresos para justificar su estadía fuera del país, ya que la pérdida de estatus o el su- bempleo de sus capacidades significan costos que no todas las emigrantes están dispuestas a asumir.
Estos relatos reflejan un aspecto caracte rístico de la migración femenina reciente, como es la pérdida de capital humano por parte de Ecuador y la subutilización de la fuerza de trabajo calificada en las socieda des receptoras, en tanto la mayoría de mu jeres trabajan en el servicio doméstico o en el cuidado de personas, a pesar de con tar con importantes niveles de escolari dad. U na investigación realizada en la zo na sur del país (Herrera y Martínez:2002) encontró que entre las mujeres que iban a España, el 53% tenían secundaria comple ta y el 30% contaban con educación supe rior. De igual forma, el estudio realizado por el Colectivo loé en Madrid (2000) de terminó que del total de ecuatoriano/as en el servicio doméstico, el 88% eran muje res, y que un 40% tenía estudios superio res, mientras solo un 16% de los españoles en este tipo de trabajo tenían ese nivel académico.
Percepción sobre la experiencia de las mujeres migrantes / CAPÍTULO IV 7 7
I
• La quisieron violar,aprovecharse de ella
A l indagar sobre las distintas experiencias que enfrentaron las mujeres ecuatorianas que emigraron hacia Italia y España, no faltaron referencias a los riesgos de prosti tuirse, de ser utilizadas, o aprovechadas se- xualmente. Si bien es difícil que estos te mas sean narrados por las protagonistas a sus familiares, no faltaron las alusiones a otras mujeres, pero también recogimos al gunos testimonios que dan cuenta de ese “peligro” y de la particular vulnerabilidad femenina en ese aspecto. A l parecer, en los países de destino, existe un fuerte pre juicio o imaginario de que las mujeres del tercer mundo que se desplazan hacia allá en busca de recursos económicos, están dispuestas a prostituirse o fácilmente ofre cerán favores sexuales para conseguir su objetivo.
La madre de una emigrante que está en Italia y fue a visitarla, relata que llegando al aeropuerto, los funcionarios que las atienden preguntan a las mujeres al res pecto, situación que no deja de ser discri minatoria y ofensiva para ellas.
Le diré que cuando uno va a migración,
lo primero que le preguntan en migra- ción a uno es eso, si va a trabajar o va a prostituirse... De una van pregun- tando, por uno la pagan todos. (MP, es
poso de migrante, Guayaquil)
N o es difícil pensar que desde esa visión y prejuicios, se trate de aprovechar la vulne rabilidad de las emigrantes, sobre todo cuando están ilegales, y que haya personas intentando conseguir favores sexuales de las mujeres que llegan. Por ejemplo, el es poso de una mujer que está radicada en España, señala:
El le ayudó (a su esposa), él era el que alquilaba los cuartos. Pero le cuento
porqué la ayuda, porque este señor ha- bía estado viviendo con una de las ami- gas. Entonces estos señores se apro vechan de las mujeres que van allá y no tienen quién las ayude, quién las apoye. Al final, de todas las amigas que estaban ahí terminaron abriéndose, cada una buscó su lado porque este se ñor de pronto ya no quiso nada con nin guna sino quedarse con esa sola amiga.
(JT, esposo de migrante, Guayaquil) También recogimos testimonios sobre mu jeres ecuatorianas que tuvieron que en frentar situaciones de abuso sexual por parte de sus patronos. A l parecer, trabajar como “internas” en el servicio doméstico, sería un elemento que favorecería esas ac tuaciones abusivas.
Contó (la mamá) que ese señor le to
caba la puerta del cuarto y la mano seaba y todo. Ella les daba las quejas a los hijos y ellos le decían que es mentiro sa y mi mami tenía que cerrarse con candado para que ese señor no entrara al cuarto de ella. Dice que estaba en la cocina y le iba tocando las n al gas, entonces dice que era demasiado abusivo y porque se le puso bravo un día a la chica que llegó y ya cogieron y le botaron. (LyEM, hijas y hermanas
mujeres migrantes, Guayaquil) A ella (hermana), a la mayor de las
que están allá, la quisieron violar, aprovecharse de ella, allá ... Ella ha cía la limpieza, entonces y el patrón que dó solo y al verle a mi hermana jovenci- ta, gordita y todo ... quiso aprovecharse de ella y, como no estaba la mujer quiso abusar. Ella cogió la puerta interior y sa lió embalada, dejó maleta, dejó toda su ropa que llevó de aquí. (MY, hermana
de mujeres migrantes, Guayaquil) Aparte de haber pasado por esa experien cia, esta ecuatoriana no sólo perdió sus co