CHAPTER 2. ESTIMATING WILLINGNESS TO PAY FOR E85 USING
4.4 Revealed and Stated Preference Data
Se cuenta de Abderrahmán ibn al-Muhallab, Dios esté satisfecho de él, que dijo: Pasé cierto día por un mercado de esclavos y encontré a uno que pregonaba a un esclavo diciendo: Lo vendo a pesar de su defecto. Y pregunté al pregonero: ¿Cuál es el defecto que tiene este esclavo? Y me respondió: Mi señor, pregúntale. Me acerqué al mozo y le pregunté: ¿Cuál es el defecto que tienes? Y respondió: Mi señor, mis defectos son muchos, y no sé por cuál me han dado a conocer. Y dije al pregonero: ¿Cuál es el defecto de este mozo? Y dijo: La enfer- medad de la locura. Y pregunté al joven: ¿Cómo viene a ti esta epi- lepsia; cada año, cada mes, cada semana o cada día? Y respondió: Mi señor, cuando la enfermedad del amor se apodera del corazón, se propaga por los miembros; y cuando alcanza a las extremidades, extiende el velo del amor sobre el resto del cuerpo y golpea a la razón con el recuerdo del Amado; y le acontece al corazón una posesión total y al cuerpo el silencio, y el ignorante lo considera locura. Dijo Abderrahmán: Y comprendí que el joven era uno de los amigos de Dios, ensalzado sea, y le pregunté al pregonero: ¿Qué precio quie-
res por este joven? Y dijo: Doscientos dirhams. Dije: Y veinte más para ti. Le pesé el precio y cogí al mozo y me lo llevé a casa. Allí le ordené entrar, pero rehusó, diciendo: Mi señor, ¿tienes familia? Dije: Sí. Alegó: ¿Y quién puede mirar a la mujer 21 de otro? Le dije: Te doy licencia para eso. Y exclamó: ¡Dios me libre!, pero cualesquiera que sean tus necesidades yo me haré cargo de ellas, mas a este lado de la puerta. Dijo Abderrahmán: Me marché y le dejé allí. Más tarde le saqué el almuerzo, y dijo: Estoy ayunando. Cuando se hizo de noche le saqué la cena, y dijo: Llamo a tu puerta. Y se instaló en mi casa, en el pasillo. Fui a él a medianoche y lo encontré de pie, rezando, y no me sintió. Cuando terminó su plegaria se prosternó y lloró intensa- mente, y le oí decir en sus confidencias [con Dios]: Dios mío, los reyes han cerrado sus puertas mientras tu puerta permanece abierta a los que te imploran. Dios mío, se pusieron los astros y se durmie- ron los ojos, pero Tú eres el Viviente, el Subsistente al que no cogen el sopor ni el sueño 22; Dios mío, extendiste la alfombra y cada amante se retiró a solas con su amado, mas Tú eres el Amado de los que se esfuerzan y el Compañero de los solitarios. Dios mío, si me expul- sas de tu puerta, ¿a qué puerta recurriré? Dios mío, si me alejas de tu lado, ¿en qué puerta me refugiaré? Dios mío, si me castigas, yo merezco el castigo y el bienestar, y si me perdonas, para eso Tú posees la longanimidad y la generosidad. Luego se sentó, alzó las manos, lloró y dijo: Señor mío, a ti se consagran los gnósticos, por tu merced se salvan los virtuosos y por tu misericordia se arrepienten los negligentes, oh el del bello perdón, hazme gustar la respuesta de tu perdón y la dulzura de tu indulgencia, pues si yo no soy digno de ello, Tú sí lo eres, oh poseedor de la piedad y el perdón. Dijo Abde- rrahmán: Me volví a mi sitio y no le molesté.
21 Harim o harén: esposa o esposas. 22 Corán 2, 255
Cuando amaneció fui a él, le saludé y le pregunté: ¿Cómo ter- minó ayer? Y respondió: Mi señor, ¿acaso puede dormir quien teme al infierno y a ser presentado al Rey Omnipotente cuando al día siguiente es la reprensión por los pecados y los crímenes? Luego lloró largamente, y le dije: Eres libre, por Dios, ensalzado sea. Y lloró y me dijo: Mi señor, yo tenía dos salarios, el salario de la esclavitud y el salario del trabajo, y ya he perdido uno de ellos, Dios te preserve del calor de su Gehenna.
Dijo Abderrahmán: Le quise entregar una cantidad pero se negó a aceptarla, y dijo: El que garantiza los sustentos está vivo y no puede morir. Luego salió golpeándose el rostro y no sé dónde fue, Dios, ensalzado sea, esté satisfecho de él. ¡Ay los señores de los corazones, qué desgracia lo efímero de lo perseguido, oh recluso en la cárcel del descuido! Fui al valle de las tinieblas y vi las tiendas del pueblo 23 batidas junto a la orilla del mar, era poco de la noche lo que dormían, y escuché unos pájaros cuyos pesares estaban sobre las ramas de sus tristezas, que entonaban unas melodías y encanta- mientos pidiendo perdón [a Dios]. Y no guardaba su corazón tur- biedad y se dedicaban al Amado y triunfaban.
Y con el testimonio y la mirada este Amante con el amado acudió,
y perdonó todo lo que había ocurrido y pasado, y corrió entre los amantes Su vino,
en un beber puro cuyo esplendor casi arrebata la vista. ¡Qué suerte que se repitió para nosotros el recuerdo del
Amado!24
Ya turbaste nuestros oídos, oh músico de la pobreza.
23 Al-qawm, la comunidad de los místicos o iniciados.
24 Habib, amado o amante. Mahbub, amado en el 2º verso, es claramente pasivo y se refiere al hombre.
Cuando uno entra en la zona de protección se inclina. No hay duda de que el Amado del pueblo ha acudido. Y entonces mira los estandartes que se han levantado. Los encabeza el estandarte de la unión que ya ha se ha
desplegado:
es la reunión de todos los hombres para el Amado, en su totalidad.
La copa circula entre ell os al alba,
y quien les escancia resplandece y no tiene semejante, a menos que se le parezca un sol sin luna.
Quien ll ega a Él pobre no encuentra rechazo,
sino a Él, que le inscribe en la multitud de los faquires. Este es el Oyente con el que se curan los pechos. Este es el Amado que deja perplejo el pensamiento. Sufí es que cuando se angustiaron sus corazones, apartó de ell os todas las dudas y preocupaciones.