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Según las crónicas de Cieza de León, Juan de Salinas, Guffroy y sobre todo las importantísimas investigaciones etnohistóricas proporcionadas por Chantal Caillavet, se confirma que Cangochamba se encontró en la parte alta del valle de Catamayo en el margen izquierdo siguiendo la dirección del río Catamayo, en el sector de Chinguilamaca (Santa Rita) o el valle de los antiguos cangochambas al que lo llamaban como Yambanamba y que hoy en día es parte de la parroquia Nambacola; y como referencia de algunos cronistas reafirman la ubicación al relacionarla a Cangochamba con la primera fundación de Loja y también por ser territorio por donde pasa el camino real a Lima. (Caillavet, 1985)

En 1985, (Caillavet) concluye que Cangochamba se sitúa entre el Gonzanamá autóctono (antes de la reducción colonial y Chapamarca; atestigua en el mapa 1750 de Maldonado) se trata del alto valle del Catamayo en la parte que corresponde al río “Chinguilamaca” río

Catamayo arriba y río Solanda abajo (hojas topográficas del IGM, mapa 1/50000, Nambacola CI. N XII, BI, 3781, IV) hoy se encuentra referencia a una hacienda Chapamarca al norte del Tambo, está situada a 1400 m de altura, lo que confirma que es

un valle más cálido que el de la Loja actual” esta transcripción también es seguida y confirmada por el historiador lojano Galo Ramón Valarezo en su libro “La nueva historia de Loja”. (pág. 53).

2.2.2. Primera fundación de Loja en territorio de los cangochambas.

Alonso de Mercadillo fundó la ciudad de la Zarza en honor a la ciudad española que era oriundo Gonzalo Pizarro, en el valle de Cangochamba (Chinguilamaca - Nambacola) a finales del año de 1546 muy cerca del camino real del inca y muy cerca de las propiedades de los indios Cangos, los nuevos vecinos castellanos, en una pequeña plaza plantaron la Gran Asta

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con el estandarte español y como era costumbre en las fundaciones se realizaba el tradicional acto ceremonial, declaraban sellada la fundación en nombre del rey y de la madre patria España. (Gallardo, 1970).

Los cangochambas y matalas que se habían mantenido alertas a los movimientos de sus nuevos vecinos y que tampoco habían intervenido ante su presencia y ante las circunstancias en que los españoles tienen que salir ante una disposición del rey de España a unirse a las filas para defender los interés de su majestad ante las ambiciones de Pizarro y Almagro, por lo tanto dejan abandonado los campamentos, los cangos vieron el momento adecuado para destruir todas las huellas de su presencia, abandonan por completo sus territorios. Los cangochambas se refugian en las hondonadas de Surunuma, mientras que los matalas se unen al resto de cangochambas que habían huido al Valle de las Chirimoyas en el tiempo de la conquista incásica; al regreso de Alonso de Mercadillo, encuentra su ciudad en ruinas y las parcialidades vecinas desoladas, y desde aquella época surgió la mitología sobre las etnias pérdidas del sur del Ecuador.

2.2.3. Testimonios que confirman la presencia de los cangochambas en territorio nambacolense.

Hablar del valle de Catamayo, muchos lo asocian únicamente a la ciudad de Catamayo y sus alrededores, pero se desconoce que la parroquia de Nambacola también tiene ese privilegio de compartir gran parte de este legendario valle donde se asentaron las más antiguas culturas de esta región y que ha sido la base para el estudio y la investigación del pasado de este pueblo y por lo tanto de su identidad; con los últimos avances tecnológicos y nuevos documentos encontrados de importantes historiadores y cronistas que estuvieron juntos a Mercadillo y que participaron en la fundación de la Zarza, queda comprobado que los cangochambas se ubicaron en el valle alto de Catamayo, en el sector de Chinguilamaca –

Santa Rita parroquia Nambacola.

Finalmente la cita de Ramón Valarezo en la que Chantal Caillavet aclara la localización de Cangochamba:

Cangochamba era parte de la provincia de Calvas y que se encontraba cerca del camino del inca; es decir, los españoles ubicaron su primera Loja (la Zarza) en el valle alto del Catamayo a 1400 m sobre el nivel del mar (Chinguilamaca- Nambacola). Es un sitio caliente

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edificaron sobre Cangochamba, un antiguo asentamiento que pertenecía a la etnia de los calvas, a siete leguas de la actual ciudad de Loja, cerca de un “cerro a modo de pucara de tierra blanca” y cerca del camino real incario, o al camino que va a Lima, como señala la

fuente, evidentemente este asentamiento no era el mismo de Garrochamba, el ataque conjunto de los chaparras y garrochambas a las Zarza y a los viajantes por los caminos incaicos tienen otra explicación. (pág. 72).

2.2.4. Primera evacuación de los cangochambas al Valle de las Chirimoyas

Para el año de 1463, se da inicio la conquista del Reino de Quito al mando de TupacInka Yupanky y a su muerte le sucede Huayna Capac, quien trata de continuar la conquista de las tierras del norte, pero se encontró con la novedad que muchos pueblos se habían sublevado y trataban de alcanzar su libertad, lo que enfureció al Inca y en su sed de venganza, muchos pueblos temerosos huyeron a las cejas de las montañas, mientras que otros que no les alcanzó el tiempo de ocultarse fueron degollados a la vez desprendidos de sus tierras y enviados a lejanos lugares del imperio. (Caillavet, 1985).

Los cangochambas y matalas que conocían de los movimientos del inca, también tomaron la opción de ocultarse, la mitad toman la ruta del norte y la otra mitad la ruta del sur, esta última cuando se prepara para enrumbarse por el encañonado de la quebrada de Sasaco y ocultarse en Surunuma, las tropas del inca les sorprendió y sus principales dirigentes sospechosos de sublevarse fueron enviados al territorio de los garrochambas en los actuales territorios del Cisne, Cangonamá y Guachanamá, quedando así reducido el grupo de los Cangochambas y Matalas sin embargo el primer grupo que había optado la ruta norte, logró su objetivo, siguiendo el cauce del río Catamayo, se ocultaron en las místicos encajonados de la Quebrada Grande y luego al Valle de las Chirimoyas.

También es importante resaltar, que según las investigaciones de los distintos historiadores, la conquista inca tuvo una duración de 60 años, de los cuales 20 de ellos se los dedicó a la conquista de estos territorios, terminada la fase de conquista, persecución y venganza de los pueblos sublevados, se inicia la segunda fase de dominación o incanización, que consistía en la construcción de fortalezas en distintos lugares conquistados a fin de instalar puestos con guarniciones para controlar mejor su territorios como también lograr una rápida pacificación y evitar el reagrupamientos de muchos pueblos que se resistían al dominio del inca. (Ramón, 2008).

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Según la “Historia Aborigen y Colonial” (Ramón, 2008) también se colocaron grupos de mitimaycuna aliados a los incas al interior de los paltas y tallanes para controlar la región e incaizarla, en el área de los paltas colocaron un grupo de Cañaris denominados Ambocas en

pleno centro de los señoríos ( entre San Lucas y el Cisne)” siendo el más cercano a los

cangochambas de los encajonados, y finalmente la dominación inca se consolida con la incorporación de todos estos pueblos a través de la red vial, se trazó el camino real que unía el Cuzco con Quito, el mismo que cruzaba por el territorio de los cangochambas que no habían logrado escapar de la venganza del inca.

A decir de (Guffroy, 2004) la autonomía económica, política y ritual de las unidades sociales Paltas habrían sido tan incompatible con el orden social inca, que este no habría logrados en esta zona, sus propósitos de integración con las estrategias comúnmente usadas en el Tahuantinsuyo. Esta región habría quedado como un punto flojo del imperio, en el corazón del territorio Palta, las construcciones incas son casi inexistentes y los jefes locales, tan aculturados que sean, vivían aparentemente en una frugal rusticidad, con muy pocos bienes suntuarios de origen inca, a diferencia de los pueblos del norte donde la cultura inca impactó en todos los ámbitos. Todo esto le permitió al grupo Cangochamba que se habían refugiados en las encajonados vivir una vida más tranquila, sin embargo les obligó a dejar su vida pacífica y convertirse en terribles guerreros, lo que parece, que los datos arqueológicos tienen una buena concordancia con las interpretaciones etnohistóricas y sobre todo con los relatos de nuestros ancestros en lo que afirman que los grupos de cangochambas y matalas tuvieron su primer asentamiento ante la persecución del inca.

2.2.5. Florecimiento y características especiales de los cangochambas.

La historia de Nambacola se remonta entre los pueblos que se los describe como las etnias perdidas del sur del Ecuador y gracias a los valiosos estudios realizados por el Instituto de Investigaciones para el desarrollo de Francia y la Misión Arqueológico de Loja y sobre todo los estudios etnohistóricos de Chantal Caillavet y Galo Román Valarezo y sin dejar de lado las crónicas y relatos de importantes historiadores han permitido revivir el espíritu guerrero del gran Cango.

El pueblo Cangochamba, en el Valle de las Chirimoyas había llegado a su máximo apogeo, bajo la dirección de intrépidos curacas, se había convertido en un gran núcleo social bien organizado donde el trabajo era su principal característica, el respeto a las leyes y la lealtad a su curaca su gran pasión, alcanzando así singulares características de cultura organizada.

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Con el pasar del tiempo los cangochambas se habían convertido en un grupo de guerreros capaces de defender la vida de su pueblo y su libertad, las mujeres siempre dedicadas a los cultivos y los quehaceres domésticos y los hombres dedicados a la fabricación de armas para la guerra y cacería, como también a explorar su territorio a fin de colocar sus bases de observación, en sí se habían convertido en temibles guerreros que podían vencer a un gran ejército.

Los cangochambas eran religiosos y muy supersticiosos, todos los rituales eran dirigidos por los brujos hechiceros, para ello, habían seleccionados lugares sagrados en la cima del Ingahurco con su templo para rendir culto al dios sol al cual solo podían acudir el curaca y los brujos hechiceros, el templo dela luna ubicado en la antigua cruz de mayo en el pedestal donde acudía todo el pueblo, a ello se suma la laguna del Chorro que tenía cierto tinte de sagrado pero en sí era para realizar ciertas ceremonias protocolarias, festivas y en la que participaban hasta los niños, quizá lo que más llamó la atención a fray Tomás Ramírez en 1696 fueron sus viviendas, se levantaron en orden y al contorno de la plazoleta, destacándose principalmente la casa del curaca y junto a él no podía faltar el imponente templo, que se levantaba en la parte más alta de la plaza. (Magisterio del cantón Gonzanamá, 1974).

En fin, todos estos acontecimientos permite reconstruir el pasado de la cultura de los cangos que sentaron las bases de este pueblo, por tal motivo los nambacolenses jamás podrán olvidar el valor de este grupo de guerreros como Matay, Yunga, Illaca Pinta y Yaraminabi que doblegando la rigurosa naturaleza colocaron los primeros cimientos de esta parroquia legendaria,.(Jaramillo, 1985).

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