Chapter 3. Implementation of the Violence Prevention Program
3.3 Program Implementation
3.3.2 RiPP Delivery and Fidelity
• Subproductos forestales
• Restos de poda y jardinería.
Subproductos agrícolas y derivados de su transformación.
El sector agrícola menorquín presenta en la actualidad una estructura y dinámica especialmente complejas. Los rasgos básicos del sector lo constituyen su especialización forrajera, en apoyo del sector ganadero de leche, y el escaso desarrollo de otros cultivos tanto de secano como de regadío.
La superficie de uso agrícola alcanza el 51% del total de la isla, dedicándose a cultivos forrajeros más de 22.000 Ha (un 77% de dicha superficie agrícola), de los cuales unas 3.200 ha (11% de la zona cultivada) corresponden a cultivos de regadío.
Destacan por otra parte las explotaciones de frutales, normalmente localizadas en el interior de los barrancos del Sur de la isla o en lugares protegidos de los vientos.
Entre los cultivos destacan por lo que se refiere a superficie cultivada la combinación de avena-Ray Grass, seguido de avena en solitario.
La producción por Ha en cualquiera de los dos casos es inferior a la que se obtiene cultivando Ray- Grass en solitario, si bien para ello se necesitaría emplear unas elevadas dosis de abonado. Las ventajas de la avena consisten en que las semillas son de producción propia además de que su desarrollo se adelanta con las lluvias otoñales y su aprovechamiento puede ser más temprano que el del Ray-Grass.
La zulla, constituye un forraje típico de Menorca de alta calidad para la producción lechera. Se trata de un cultivo no exigente en abonados que puede contribuir a la mejora de las cualidades edáficas del terreno. A pesar de estas ventajas, se trata de un cultivo en recesión debiéndose promover su participación en las rotaciones de cultivo de las explotaciones ganaderas de Menorca.
Esta agricultura extensiva, determinante de la imagen paisajística de la isla, plantea una producción agraria final muy sesgada por la importancia del sector ganadero, cuya participación alcanza casi el 75% del total, apareciendo representadas las producciones netamente agrícolas en un porcentaje sensiblemente reducido: lo que supone como producción agrícola de aplicación alimentaria directa, sólo un 25% de la producción.
La utilización de abonos químicos es escasa en la producción de forrajes, siendo ordinariamente utilizados abonos de origen animal, producidos en las explotaciones ganaderas de la isla. En cambio, es elevada en algunos cultivos hortofrutícolas, fenómeno que intentan corregir las Asociaciones de Defensa Vegetal.
Por su parte, el uso de agua para regadíos sigue técnicas tradicionales e ineficientes de manera muy habitual, habiéndose provocado una generalización de los sondeos para captaciones de aguas subterráneas.
La producción agraria que se destina al sostenimiento dela población autóctona y de los visitantes, cubre tan sólo una reducida parte de la demanda y no apareciendo componentes de exportación de la producción a otros lugares exteriores a la isla, al menos en cantidades significativas.
La mayor parte de las frutas y hortalizas que se producen en la isla proceden de explotaciones especializadas, en la mayoría en horticultura, y un poco menos en la arboricultura, y existen algunas explotaciones de producción mixta
Se aprecian los productos en el mercado ya que, recogidos a madurez, no pasan por cámaras frigoríficas antes de comercializarse en los mercados, directo a pequeños supermercados, o incluso en las dietéticas para la producción ecológica.
Hoy es posible encontrar este tipo de productos todo el año: algunos productores tienen invernaderos, mientras que hace algunos años sólo se podía encontrar patatas durante el invierno.
Cuando las producciones de temporada llegan en el mercado, ya han llegado los productos importados competidores, y los precios son poco elevados, mientras que los costes de producción insulares son relativamente elevados. Por eso estos productos insulares se venden más caros.
También se comercializan algunas variedades locales (algunas desarrollada otra vez desde hace poco: tomates, melones, sandías, judías, calabazas…), pero sin comunicación particular destinada al consumidor.
Los insulares los reconocen (por ejemplo, las manzanas, peras, berenjenas y patatas).
Algunos productores trabajan sobre plantas aromáticas, y comercializan entre otras cosas aceites esenciales y manzanilla, en los mercados y en las dietéticas.
Empieza producirse aceite de oliva, y la recuperación del cultivo de olivares, para tal fin.
También cabe destacar la reintroducción del cultivo de la viña, con una clara tendencia creciente, para producir uva de mesa, pero, sobre todo, para destinarla a la producción de vino.
La miel fue exportada hacia Inglaterra, luego desapareció de la isla, y la producción reanuda hoy con unos 130 productores, 7 o 8 de los cuales, siendo profesionales, inscritos a una marca de garantía. Se producen algunas mermeladas también, sobre todo a base de higos, “figat,” consumida por ejemplo con el queso típico, y también con las otras frutas de la isla.
Son numerosas las reposterías, saladas o dulces. Algunas existen a escala de las Baleares (IGP “ensaimada de Mallorca”). La materia prima se importa a menudo, y la calidad es muy variable según los métodos de producción artesanales o industriales.
La principal producción alcohólica es la de ginebra. Existe también una producción de espirituosos a base de hierbas de la isla, de las cuales existen equivalentes en las islas vecinas, así como de licores a base de frutas.
La producción de vino se reactivó recientemente, ya se cuenta con una interesante oferta, tratándose ésta de una producción al alza
Proyectos de fábricas de cerveza artesanales están en curso.