3. Annual risk assessment
3.2. Risk of significant irregular migration flows from non-CIS countries
La aparición del tratado de Errard, La fortification demonstrée et reduicte en art (París, 1594) representa para KRUFT (1990) el comienzo de una línea de producción propiamente
francesa, alejada de los modelos italianos que la habían inspirado hasta el siglo XVI. Errard (1554-1610?), es un personaje que participó seguramente en la construcción de la ciudadela de Amiens, del castillo de Sedan y en las obras de fortificación de Tolone y Calais. En la portada de su libro se identifica como Ingenieur du Freschrestien Roy de france et de Navarre.
Se conocen de él otras dos obras: Le premier livre des instruments mathematiques mechaniques, Nancy (1584) y La géométrie et practique généralle d’icelle, París (1594).
La obra está dividida en cuatro libros, subdivididos a su vez en capítulos. La extensión total es de 175 páginas, constituidas por 51 líneas de 86 caracteres, para un total de 243 U.P. Antes de tratar algún tema, Errard incluye una dedicatoria al Rey, una advertencia al lector y un prefacio a la nobleza francesa.
En el primer libro, Errard deja claro, antes de recorrer el camino de los capítulos, uno de sus objetivos más importantes: fundar la práctica del ingeniero sobre las bases sólidas de la geometría. A más de explicar la necesidad de proveerse de fortalezas y de los avances de la artillería, parte de los axiomas, como sentencias comunes que no requieren de demostración. La reducción en arte consistirá en el dominio y control del saber del ingeniero a partir del conocimiento de la geometría, la reducción en arte es la expresión de la época para lo que hoy entendemos como tecnología. Errard se propone explícitamente convertir la fortificación en una ciencia aplicada. Ya desde la primera página de su tratado, el autor establece una premisa simple, pero abstracta:
Les forteresses son faites afin qu’une petite force résiste à une plus grande, ou un petit nombre d’hommes à un plus grand nombre.
Pág. 1.
Las fortalezas son hechas con el fin de que una pequeña fuerza resista a una más grande, o un pequeño número de hombres a un número mayor.
Su definición de la fortificación misma, contenida páginas más adelante, es también bastante explícita:
L'art de Fortification ne consiste en autre chose, qu à cliner ou decliner les lignes sur lesquelles sont jettez les fondements du contour & circuit d'une place, en forte que l'ennemy l'attaquant en quelque sorte que ce foit, puisse est reveu & offencé & au front, & au flanc: Ceste forte d'offension s'apelle flanquer.
Pág. 38.
El arte de la fortificación no consiste en otra cosa, que inclinar o declinar las líneas sobre las cuales se tiran los fundamentos del contorno y circuito de una plaza, de manera que el enemigo atacante en cualquier clase de situación pueda ser visto y atacado por el frente o por el flanco. Esta clase de ofensa se llama flanquear.
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La búsqueda de una forma, es para Errard, la esencia de la fortificación; pero con esta expresión, donde apela a las líneas que siguen los cimientos, Errard está también condicionando la materialidad misma del proyecto: su concepción es unitaria. No es una línea sobre el papel lo que Errard concibe, es también la línea que se ha de seguir al inicio del proceso constructivo.
El Libro I está dividido en 12 capítulos, ellos también explican asuntos acerca del cañón, la pólvora y la formación de baterías, factor que condiciona la construcción de murallas (extensión: 3,5 U.P. con una ilustración). Explica así mismo acerca de las terrazas, del atrincheramiento, del foso, de la contraescarpa, del arte de asaltar y de las cualidades que debe tener un ingeniero para fortificar y defender una plaza: la fuerza de la artillería (número de piezas necesarias, disposición, calibres); manejo de personal, geometría, arquitectura... Finalmente dice cómo se deben levantar los planos de las plazas.
Cuando Errard titula su cuarto capítulo Des choses idifferentes qui ne sont point de l’essence de l’art de fortification, está delimitando claramente el campo acción de sus saberes y de sus acciones:
Avant que de traitter l’Art de Fortification, il ne sera pas inutile de discovrir des assietes des places, des commoditez & incommoditez d’icelles; de la muraille, & de sa matiere: ensemble des terraces, retranchemens, fossez, & contrescarpes, qui sont choses indifferentes, communes à toutes sortes de fortifications, & non de la substance & essence de l’Art: afin qu’icelles bien entendues, on les puisse appropier & adapter à la fortification, suivant les precptes qui seront cy-apres enseignez & demontrez ...
Pág. 12.
Antes de tratar el Arte de la Fortificación, no será inútil reflexionar sobre el asiento de las plazas, de su comodidad e incomodidad; de la muralla y de su materia, así como de sus terrazas, trincheras, fosos y contraescarpas, que son cosas indiferentes, comunes a toda clase de fortificación, y no la substancia y esencia del Arte: para que ellas sean bien entendidas y se puedan aprovechar y adaptar a la fortificación, según preceptos que serán enseñados y demostrados ...
En el capítulo XI del primer libro de su tratado, Errard expone las cualidades que para él había de tener un buen ingeniero: debe tener experiencia en el sitio de una plaza, además de contar con buenos hombres a su mando, pero también deberá ser hábil en geometría, capaz de diseñar máquinas y conocedor de la aritmética y el uso de las proporciones para evitar gastos excesivos.
El segundo libro se inicia con un cuadro sinóptico donde resume su teoría de las fortificaciones y que hemos de considerar como una clara muestra del nivel de abstracción que maneja Errard en su tratado: Sommaire des fortifications selon la doctrine de ce livre
(esquematización que sólo volveremos a encontrar en el tratado de Stevin, cuya versión francesa aparecería en 1618, pero cuyo texto original en flamenco podría ser de 1584, es decir, anterior al tratado de Errard). La esquematización planteada aquí va a ser en buena parte la raíz del orden expositivo de tratados posteriores; el autor considera que las plazas pueden ser regulares o irregulares, es decir, una propiedad exclusivamente formal, conforme a su fidelidad a la geometría. Y dentro de las regulares, considera como ajustadas a las
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máximas a aquellas que son de seis, siete, ocho o más lados, cosa que no ocurre con las de tres, cuatro y cinco lados (Lámina XX).
Pero además de esta división, establece también en el cuadro sinóptico normas dimensionales: Or en la forme de tout Poligone regulier, ou irregulier, sont considerées las mesures ... y las clasifica según sean consideradas en planta o en sección, dando un gran nivel de detalle a las primeras: medidas de ángulos y longitud de líneas.
El libro II está dividido en 29 capítulos dedicados por entero a la manera de fortificar polígonos regulares; se inicia con el hexágono y continua aumentando el número de lados hasta llegar a la figura de 24 lados. El capítulo 28 trata de las contraguardias, y el 29 de los atrincheramientos.
El Libro III contiene las explicaciones concernientes a las plazas irregulares. Consta de 20 capítulos a lo largo de los cuales desarrolla una metodología similar a la del libro anterior: partiendo de un triángulo y un cuadrado, aumenta progresivamente el número de lados de su ejemplo y llega incluso al caso de una figura de forma oval. Introduce las explicaciones acerca de los revellines, los flancos fijantes, puentes, caminos, ciudadelas y plazas marítimas..
En el Libro IV se tratan aspectos propios del mando y control de una plaza fortificada: cómo fortificar contra un ataque simple que no puede rodear la plaza, fortificar junto a un declive o en el declive de una montaña, etc.
Pero sin duda, el rasgo más importante de la obra de Errard, es lo que él mismo llama la
reducción en arte, objetivo fundamental de su tratado, y asunto en el que el autor insiste a lo largo de todas sus páginas. Para VÉRIN (1994), esta reducción en arte hemos de entenderla
como un dominio calculado y racional de las ventajas, como el arte de elegir con la ayuda de una evaluación que se funda sobre la ponderación de utilidades contrarias.46
El saber constructivo de Errard:
En el capítulo V del Libro I se concentra la información que Errard nos proporciona acerca de las murallas y su materia, cuya importancia justifica así:
On a accoustumé de revestir les forteresses de murailles, quel-ques-fois pour soustenir les terraces qui ont peu de liaison, & qui d’elles-mesmes s’écoulent, & se ruynent, quelques-fois aussi pour resister aux pluyes, eaux de fossez, & autres incomoditez; ou bien pour empecher les surprises d’esclades, qui seroient trop faciles au long du tallu des terraces ...
Pág. 13.
Se acostumbra a revestir las fortalezas con murallas, algunas veces para sostener las terrazas con poca ligazón, y el que ellas mismas se deslicen y se arruinen, a veces también para resistir a las lluvias, al agua de los fosos y a otras incomodidades; o bien para impedir las sorpresas de escaladas que serían más fáciles sobre el talud de las terrazas ...
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Demuestra un conocimiento de las murallas construidas en plazas francesas, como la de Metz, Mesieres, Bayonna y Boulongne; pero su mayor énfasis lo pone en el efecto de las balas de cañón, por lo que recomienda el empleo de materiales ligeros, como el ladrillo o piedras blandas. Ellas deben ir sobre un cimiento excavado seis pies contados desde el fondo del foso, y con un espesor de siete a ocho pies; la muralla ha de llevar contrafuertes, unidos entre sí mediante una pequeña arcada para mejorar su estabilidad. Tal sistema de arcadas, lo lleva también a la misma muralla:
... le corps de la muraille sust en arcade, & vouté; & par dessus ceste arcade, autres grandes arcades, comprenans plusieurs esperons, afin qu’estant battuë en cét endroit, le dessus puisse subsister plus long temps, ainsi qu’il se peut voir en ceste figure, en ce qui est marqué entre G & H; & faut noter que ces arcades ainsi basties avec le corps de la muraille, doivent estre couvertes & cachées au parement, de l’espesseur d’une pierre, ou brique seulement, afin que les ennemys ne les découvrent pour rompre les costez qui les soustiennent.
Pág. 14.
... el cuerpo de la muralla se apoya en arcadas y bóvedas; y por debajo de estas arcadas, otras grandes arcadas, uniendo varios contrafuertes, de tal manera que estando construidos en este sitio, las inferiores puedan subsistir durante largo tiempo, tal como se puede ver en la figura, marcados entre G y H; y nótese que las arcadas así construidas con el cuerpo de la muralla deberán estar cubiertas y escondidas del paramento, con el espesor de una piedra, o ladrillo solamente, para que los enemigos no las descubran y puedan romper los lados que les sostienen.
Ver Lámina XXI.
Conoce y elogia la propuesta constructiva de Durero, pues comparte la intención de desviar la bala enemiga con la inclinación y la masa de la muralla construida; introduce también la figura de la contramina como una pequeña bóveda en fábrica de ladrillo de cinco pies de altura. Sin embargo, tampoco abandona la opción de construir en tierra cuando el sitio no brinda las materias primas necesarias.
El capítulo VI también del primer libro, trata de las terrazas, las cuales doivent toursiours estré d’espesseur, pour resister à la violence de la batterie de l’assaillant; explica que ellas se construyen después de que se ha levantado la muralla y dotado de contrafuertes; la terraza, que mantiene la distancia entre la muralla y el terraplén, permite a su vez la posterior construcción de los parapetos.
En el capítulo XII del primer libro, Errard explica la manera en que se debe traspasar un perfil de una plaza, del papel al terreno, valiéndose ya no sólo del conocimiento geométrico, sino también del correcto uso de instrumentos:
... Mais d’autant qu’il est icy question des qualitez requises à un Ingenieur, i’ay pensé qu’il seroit plus à propos en cét endroict de l’informer de ce qui luy est necessaire pour venir à l’effect de la science.
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... Pero aquí hay también cuestiones que requieren de las cualidades de un Ingeniero; pienso que será más a propósito aquí informar de lo que es necesario y que proviene de la ciencia.
El ingeniero -dice Errard-, ha de proveerse de buenos instrumentos, ya sean invenciones propias o ajenas, y acto seguido se explaya en la manera de emplear el transportador para determinar ángulos (Lámina XXII).
En conclusión, podemos afirmar que la forma de exposición de los contenidos junto a la profundidad y extensión dedicados a los temas de construcción, son pues el producto de aquella consideración que los pone del lado des choses indifferentes qui ne sont point de l’essence de l’art de fortification; las referencias a la práctica, tan presentes en los tratados italianos, aquí son nulas. Errard da por supuesto o por sabido por otros, el conocimiento detallado del conocimiento de la materia y de sus posibilidades constructivas. ¿Quiénes entonces son los encargados de este saber? Errard no lo dice, su misión es la establecer los fundamentos de una técnica basada en otros conocimientos, y al decir “su misión”, es porque él lo considera así, con una leve carga de mesianismo, tal como lo reafirma BIRAL
(1985): egli, anzi, pretende d’essere considerato il primo a transformare un’arte meccanica -l’arte mecanicca dell’ingegnere- in un’arte perfettamente dimostraible ... cioè in una scienza (página 45).