7. The Roadmap towards the SSM and the Banking Union
7.3. A roadmap that is both overly ambitious and incomplete
El Real Gabinete de Máquinas del Buen Retiro (1788), fue una de las iniciativas institucionales ilustradas para lograr la difusión y el desarrollo de la técnica en España que constituirá el nexo e hilo conductor de todos los intentos de un Conservatorio de Artes y Oficios hiapano. Fruto de los trabajos de los pensionados del equipo hidráulico,
60 ARSEM leg. 156712: Junta General de 12 de mayo de 1798. Con el tiempo López de Peñalver llegará a ser
el primer Director del RCA en 1824.
capitaneado por Agustín de Betancourt y Molina, quién al regreso de París trajo consigo a Madrid la colección de máquinas y planos que constituirían los fondos de dicha institución, concebida inicialmente para ser un centro de difusión y de formación técnica.62 La vida de Agustín de Betancourt ha sido extensamente estudiada por Rumeu de Armas y los Gouzévitch.63 Por ello solamente mencionamos aquí aquellos rasgos biográficos relacionados con la creación del RGMy su entorno. Se había formado académicamente en los Reales Estudios de San Isidro, precedente de la Universidad Central de Madrid. En 1783, el joven Betancourt se distinguió por sus trabajos descriptivos y reflexiones sobre las minas de Almadén junto con sus procesos de transformación. Como consecuencia de ello en 1784 fue agraciado por la Secretaría de Indias (siendo titular Don José Gálvez) del gobierno de Floridablanca con una pensión en París para estudiar arquitectura subterránea, equivalente a lo que hoy llamamos ingeniería de minas, así como para perfeccionar su conocimiento de la metalurgia y de las matemáticas. Una vez en París, Betancourt comenzó a frecuentar los círculos científicos y trabó relación con Monge que había abandonado recientemente la Escuela Real de Ingenieros Militares de Mézieres. A través de estas relaciones, Betancourt consiguió acceder a un sabio ilustre que contaba entonces setenta y cinco años, nuestro ya conocido Jean-Rodolphe Perronet. Considerado en ese momento el primer ingeniero de Francia, gozaba de gran reputación en el resto de Europa (léase en el mundo) y dirigía la École des Ponts et Chaussés desde que esta fuera creada en 1747. Para satisfacción de Betancourt, el archivo de dicho establecimiento fue puesto a su
62
Veáse Antonio RUMEU DE ARMAS, El Real Gabinete de Máquinas del Buen Retiro, Madrid, Castalia, Fundación Juanelo Turriano (Edición facsímil del Catálogo de Máquinas, con índice y estudio del mismo por Jacques Payen, con la colaboración del Patrimonio Nacional),1990.
63 Veánse Antonio RUMEU DE ARMAS, Ciencia y Tecnología en la España Ilustrada, Madrid, Turner,
1980; y Dimitri GOUZÉVITCH: «Agustín Betancourt (1756-1821) entre l’Espagne, la France et la Russie: un axe de transfert technico-scientifique au XIXe siècle», en Pedro BÁDENAS DE LA PEÑA, y Fermín del PINO DÍAZ: Frontera y comunicación cultural entre España y Rusia. Una perspectiva interdisciplinar,
Madrid/Frankfurt, Iberoamericana/Vervuert, 2006. Por otro lado, aunque Betancourt haya pasado a la historia como el fundador de la Escuela de Caminos, su figura adquiere un gran interés para la ingeniería industrial. Su Mémoire sur la force expansive de la vapeur de l’eau presentada a la Academia de Ciencias de París, revela el secreto de la máquina de vapor de doble efecto guardado celosamente por Watt y Boulton. Su contribución teórica más destacada resultó ser dentro del contexto del Programme du cours élémentaire des machines, pour l’an 1808, par M. Hachette, el ya mencionado Essai sur la composition des machines, conjuntamente con José María de Lanz. Esta obra ha sido reconocida como el primer tratado para el estudio sistemático de la cinemática de máquinas y fue libro de texto en las escuelas de ingeniería europeas durante más de medio siglo.Hacia 1785 comienza a interesarse por la transmisión de señales empleando energía eléctrica. También se interesó por diversas facetas de la industria, entre ellas la textil, llegando a comprar la
Real Fábrica deTejidos de Algodón Estampados de Ávila. Todo ello, sin mencionar sus aportaciones a la minería y a la telegrafía óptica, conduce a pensar que Betancourt fue algo más que el fundador de la Escuela de Caminos y que podría ser considerado como el padre de la mayor parte de las ramas de la ingeniería civil española.
disposición sin traba alguna. A partir de este momento, una repentina vocación incitó a Betancourt a cambiar de rumbo, estableciendo contacto con el círculo de técnicos que se agrupaban en torno a la EPC de la capital francesa. Entre otras reflexiones, comenzó a deplorar la ausencia de comunicaciones entre las distintas provincias españolas y consideraba esta situación como una de las causas del retraso de nuestro país. Consiguió del gobierno de Floridablanca el permiso para el establecimiento en París, a partir de 1785, de un grupo de pensionados (el ya mencionado equipo hidráulico), destinado a formarse en las aulas de la EPC. Betancourt obtiene la dirección de este grupo, quedando además encargado de estudiar la organización de la ingeniería civil francesa. Simultaneándolo con la asistencia a sus cursos, los pensionados se dedicaron a reunir de forma sistemática y exhaustiva una colección de máquinas de diversos tipos, en maqueta o en planos, con la intención de traerlas a España, para que sirvieran como instrumento de difusión y conocimiento técnico.64
Con todo este material, traído de forma apresurada a España debido a los sucesos revolucionarios, se creó en 1788 bajo la dirección del propio Betancourt, el RGM, emplazado en uno de los Pabellones del Buen Retiro de Madrid y que abrió sus puertas en 1792.65 Betancourt contó con la estrecha colaboración de uno de los más destacados pensionados, Juan López de Peñalver, una de las figuras trascendentales de esta investigación. En ese mismo año editaron el “Catálogo de la Colección de Modelos, Planos y Manuscritos”, que recopila los fondos del RGM. Sintetizando el inventario, constaba de
270 modelos, máquinas e instrumentos, sin contar con los que todavía no había sido posible trasladar de París, debido a los sucesos revolucionarios; 359 planos manuscritos, a los que habría que añadir los que sirvieron para construir los modelos; y unos 40 impresos y 99 memorias manuscritas, que incluían 92 planos. Casi todos los documentos, hacían referencia a la tecnología de vanguardia de la época, exceptuando alguna concesión artística que Betancourt efectuó a una serie de obras célebres de ingeniería antigua.66
La plantilla inicial estaba compuesta, aprte del propio Betancourt como director, por un encargado o vicedirector (López de Peñalver), un conserje (Antonio Álvarez, pronto
64 Antonio RUMEU DE ARMAS, 1990, pp. 10, 224.
65 Dentro de la inquietud de propiciar el desarrollo económico, a través de la formación técnica,
Floridablanca aprobó el proyecto de fundar un Gabinete de Máquinas que recogiera los planos y modelos elaborados por Betancourt y sus colaboradores.
66 Agustín de BETANCOURT Y MOLINA: Memorias de las Reales Minas de Almadén, 1783 (Edición
facsímil patrocinada por la Secretaría del Plan Nacional de I+D. Comisión Interministerial de Ciencia y Tecnología, Madrid, Tabapress, S.A., 1990), p. 22.
sustituido por Bartolomé Sureda y, más tarde por José sureda) y un «encargado del aseo y cuidado del Real Gabinete» (Manuel Rioboo).67
Del testimonio recogido en el catálodo redactado por López de Peñalver cuando era director en funciones del Gabinete, se desprende la importante dimensión de la colección aunque insuficientemente conocida por el público
Son muchas las personas a quienes interesa el tener noticia de esta preciosa colección, y muchas son las que ignoran que existen, en su misma patria, los medios de perfeccionar la hidráulica, la construcción de caminos, y varias operaciones de las artes.68
Betancourt fue nombrado comisario del recién constituido cuerpo de Ingenieros de Caminos en 1799, y director de la recién creada Escuela de Caminos en 1802 a la que incorporó el RGM como centro experimental. Durante su primera etapa, pasaron por ella profesores, el propio Betancourt su primer director y, los que en su día fueron pensionados, José María de Lanz, Juan López de Peñalver y José Chaix.
En 1800 la RSEM, por encargo del Consejo de Castilla, encomendó a la Clase de Artes y Oficios la inspección de la colección del real Gabinete de Máquinas del Buen Retiro, reconociendo de este modo sus conocimientos y experiencia en esta materia, al contar con una colección propia de similares características,69 si bien estabilizada en su crecimiento desde hacía algún tiempo por temor a su dispersión.
El RGM fue clausurado (junto con la EC) en mayo de 1808 como consecuencia de los sucesos de la Guerra de Independencia. A partir de 1808, las dependencias del Buen Retiro sirvieron de acuartelamiento a las tropas francesas, por lo que en junio de ese mismo año la dirección de Correos y Caminos ordenó el traslado de la totalidad del Gabinete a la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, situada en la calle Alcalá, en cuyas abandonadas aulas de dibujo quedaron depositados los planos y las maquetas de las máquinas por ser considerado un lugar más seguro. Los fondos recopilados e inventariados por Betancourt y sus colaboradores sufrieron bastante deterioro durante este período.70
Tras la fallida intentona del Conservatorio de Artes en 1810 y la retirada francesa, la RSEM se ofrece para asumir la tutela del RGM del Buen Retiro, dentro de la más pura
67
Antonio RUMEU DE ARMAS, 1980, pp. 153-154.
68 BN, Catálogo del Real Gabinete de Máquinas, Madrid, Imprenta de D. Benito Cano, 1794, p. VII. Véase
también Antonio Rumeu de Armas, 1980, pp. 147-168.
69 ARSEM, leg. 166/14. 70
tradición ilustrada, pero sin las connotaciones políticas que cabrían atribuirle así como para hacerse cargo de sus fondos amontonados en los sótanos del Palacio de Buenavista, cubiertos de polvo y en lamentable situación.71 En septiembre de 1814 la Real Sociedad Económica Matritense queda formalmente al cargo de los restos de las colecciones de máquinas y planos del Gabinete, retirándolos de las dependencias de la Academia de San Fernando.72Esta decisión no es de extrañar, ya que como sociedad económica que aspira a divulgar los avances técnicos de la industria y los oficios, ya contaba con una importante colección «de máquinas e instrumentos que facilitasen las operaciones de las Artes» y planos desde años atrás. En enero de 1815 se realizó el traslado de todo el material a la sede de la Sociedad en la Calle del Turco (en lo que había sido Real Almacén de Cristales), comenzando un lento proceso de catalogación y saneamiento. En aquel emplazamiento coexistía con un buen número de máquinas útiles para la Agricultura y los Oficios perteneciente a la colección de la RSEM.73 Como ya hemos visto anteriormente, por decreto de 13 de septiembre de 1815 quedaba regulado el estatuto para la gestión y conservación del Gabinete, adquiriendo una doble faceta de depósito de máquinas y de centro de enseñanza técnica para la enseñanza de la mecánica aplicada a las artes y oficios, con la denominación de Conservatorio de Artes, si bien este no llegó a materializarse hasta su verdadera fundación en 1824.74 Finalmente, el 2 de agosto de 1816, se resolvió la fusión de ambas colecciones para evitar su disgregación, situación que se mantuvo hasta la creación del RCA en 1824.75
71
Ibídem, p. 69.
72 Real orden de 16 de septiembre de 1814. Véase Jean Louis GUEREÑA, 2000, p. 239. 73 Antonio Manuel MORAL RONCAL, 1998, p. 312.
74 Jean Louis GUEREÑA, 2000, pp. 239-240. 75
Ilustración 4.1. Máquina para hacer trensilla. (Lámina de la Descripción de las Máquinas de más general utilidad que hay en el Real Gabinete establecido en el Buen Retiro, de Juan López de Peñalver (1798). Dibujo de Mariani).