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Robust Contract with Agency

In document Essays on financial economics (Page 91-97)

2.3 Robust Contract

2.3.2 Robust Contract with Agency

A las mujeres líderes entrevistadas se les preguntó sobre los logros que han obtenido en su gestión como dirigentes. Las respuestas estaban en función de dar cuenta de alguna obra física que pudieran haber logrado desarrollar en ese período. Esta manera de resumir el balance de su gestión les permite compararse con lo alcanzado por sus pares masculinos.

Mi logro más importante fue cuando ocupe el cargo de presidenta de mi barrio en el año 2007, 2008. En este tiempo he hecho muchas obras para mi barrio, dos calles pavimentar, mercado zonal, parque recreativo, educación inicial… y la base me reconoce. Antes los presidentes hombres no han hecho nada, pero yo como mujer he hecho hacer – Teresa, comunera de la CC Alto Huarca. Ex Tesorera de Corecami- Cusco.

Ellas se perciben capaces de liderar acciones que beneficien a su comunidad y específicamente a las mujeres. Ellas se ven a sí mismas como un puente que les permite a las otras mujeres de su comunidad saber sobre las decisiones de la empresa, los proyectos que se podrían hacer, los presupuestos con los que se cuentan, entre otros. Ellas traducen al quechua la información que logran procesar y eso lo comunican a las otras comuneras. Ahora las mujeres cuentan con información, lo cual difiere sustantivamente con el estilo dirigencial de los hombres de su comunidad.

Para informarnos llevábamos [las comunidades] reuniones bastantes, hasta con unas pasantías que íbamos y luego informábamos a los líderes y en las asambleas, también hemos llevado cursos de liderazgo. Usábamos los dos idiomas para hablar en las asambleas, en sí la mayoría de las mujeres se entienden mejor en quechua y las asambleas, algunas, las hacíamos en quechua cuando no se entendía – Mercedes, Ex Vice Presidenta de la CC Tintaya Marquiri y ex presidenta de CORECAMI.

Esta participación en el espacio público, aprendiendo, capacitándose, informándose, discutiendo, negociando, entre otros, modificó también las relaciones que establecen con sus parejas y con sus hijos/as. Ellas se sienten a gusto con haber vencido el miedo de participar en las asambleas, en las reuniones de la Mesa. Además, lo aprendido, por

ejemplo, cómo lograr resultados a través del diálogo, también lo han aplicado al interior de su hogar. Ganan más hablando, dicen, que discutiendo.

He logrado lo que quería ser. Porque yo antes era bien renegona, pero con el dialogo eso me ayudo bastante en mi hogar porque en mi casa estaba con mi esposo como perro y gato y eso me ha enseñado que con él también puedo negociar: mis problemas los gano hablando y no peleando. Con mis hijos también, antes actuaba muy autoritariamente, y de repente ahora soy una madre más amable, más amigable – Mercedes, Ex Vice presidenta de la CC Tintaya Marquiri y ex presidenta de CORECAMI.

Ellas también han peleado porque las decisiones que se adoptan en la Mesa de diálogo se concreticen con mayor celeridad. Este ha sido uno de sus principales reclamos, desarrollar los proyectos que se aprobaban en menor tiempo.

Sobre todo, he pedido que se agilice, porque se demora. Por ejemplo, de la Mesa del 2010, recién se están haciendo las obras este año. Hay un atraso de 2 años, y eso porque el presupuesto no sale rápido. El año pasado también dicen que hemos comprado mal y un poco por esas cosas es que no nos pagan. Claro hay, está el proyecto, pero con retraso, que se cumpla la mesa y que se cumpla con la empresa, con Oxfan, con CooperAcción y con las comisiones – Carmela, comunera de la CC Tintaya Marquiri. Ex presidenta de APAFA.

Sin embargo, ellas también se sienten solas en este proceso. Sienten que no siempre se les reconoce todo el esfuerzo que despliegan para lograr resultados que beneficien a la comunidad. Las críticas llegan a ellas y las desmoronan, las desalientan, tal como lo destaca Marisol: “me queda una extrañeza porque yo he luchado tanto por la comunidad y por el club de madres. A mí en las noches a veces lloro porque he luchado tanto y ahora me dan la espalda”.

Son altas las exigencias que una mujer campesina debe atender si es que quiere participar en los espacios de toma de decisiones que afectan sus vidas. No sólo deben vencer sus propios temores, sino, además, las resistencias de sus hijos o parejas, de sus propias familias, de los hombres de la comunidad y, además, de las otras mujeres de su comunidad. Ellas ingresan al espacio público como respuesta a las transformaciones de su entorno físico, social, cultural y político. Se ven así mismas como ejemplos de

superioridad moral frente a los líderes hombres. Ellas no aceptan sobornos. Ellas brindan información de manera transparente. Ellas deben ser siempre “serias”, evitar que su reputación sea mellada. Todo eso lo hacen ellas, según lo indican, motivadas por servir a la comunidad, un beneficio personal e individual no les está permitido. Luego de haber conocido los beneficios de participar, difícilmente hay vuelta atrás. Aprenden más y más rápido. Aprovechan todas las oportunidades que encuentran a su paso. Sus demandas son bien específicas: asegurar la continuidad de su comunidad, mejorar las condiciones de vida de sus familias y de la comunidad y asegurar la sostenibilidad de los espacios de diálogo y negociación como la Mesa de diálogo de Tintaya.

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