Las evaluaciones pueden estar presentes en todas las etapas que hacen al proceso de las políticas públicas. Según la instancia en que se desarrolle una evaluación, adquiere una forma particular y una denominación específica, las cuales apuntan a evaluar distintos aspectos del devenir de aquel.
Según Zeller, las consecuencias y los resultados de una política pública se pueden estudiar a través de la observación de los impactos en sus destinatarios (2007).
A fin de ilustrar su noción de impacto en el marco de las políticas públicas, el autor plantea que “Comprende a los diversos aspectos observables como regulaciones, servicios públicos, productos materiales, etc. Esta dimensión es la de más difícil medición y evaluación.” (Zeller, 2007: 25)
Ahora bien, más allá de la mera comparación que apunta a definir si lo formulado y sancionado ha sido implementado, ¿cuál es el objeto de la evaluación en políticas públicas?
Según Martínez (2005) la evaluación de las políticas públicas tiene como objeto:
- Recapitulación o rendición de cuentas e identificación de responsabilidades - Ejemplificación o mejora del conocimiento para futuros programas
Cabe destacar que, los objetivos planteados son válidos para las distintas instancias de las políticas públicas, en tanto, tal y como la misma autora los presenta, le son inherentes al concepto más que al momento en que dicha evaluación tiene lugar.
Por su parte, Feinstein (2007) esboza una diferenciación algo más específica sobre los propósitos que motivan a las evaluaciones durante el transcurso de la implementación y sobre el final de la misma. A las primeras, las que considera como evaluaciones formativas, les atribuye la finalidad de aprender de la experiencia y extraer posibles lecciones aplicables a la mejora del diseño y la implementación. A las segundas, a las cuales denomina sumativas, les atribuye la finalidad de formar juicios de valor sobre lo actuado, y también sobre lo evaluado, y la finalidad de rendir cuentas al público y a quienes han aportado los recursos.
Las clasificaciones de los diferentes tipos, modelos o enfoques de evaluación son variadas, así como numerosos los autores que tratan sobre ellas. Dado que no es el interés del presente trabajo el desentrañar las distintas construcciones existentes sobre tipos de evaluación, se identifican los criterios para clasificar más extendidos en la literatura de esta materia, tomando del aporte de Martínez (2005), el cual se encuentra expuesto a continuación.
- Según el momento en el que se evalúa, responde a la pregunta ¿cuándo evaluar? dentro del cual se puede identificar:
o Evaluación ex-ante: se realiza antes de que la política se ponga en marcha o Evaluación ex-post facto: se realiza una vez que la política ha sido
ejecutada
Si bien la autora no la considera, no sería excesivo agregar en este criterio la evaluación concomitante, la cual tiene lugar durante la implementación.
- Según el papel que cumple la evaluación, criterio similar al de Feinstein (2007), responde a la pregunta ¿qué función queremos que cumpla? No apunta a destacar
lo temporal, aunque toma como base a esta dimensión, sino el sentido funcional de
la evaluación. Se pueden identificar en este criterio:
o Evaluación formativa o proactiva: cuyo sentido es el seguimiento del proceso de la política para la detección de desvíos, toma de nuevas decisiones y corrección de los mismos. Corresponde a una evaluación realizada durante la implementación.
o Evaluación sumativa o retroactiva: cuyo sentido es la evaluación de resultados e impactos de la política en términos globales. Corresponde a una evaluación realizada al final de la implementación.
- Según el contenido del programa o política que se evalúa, distingue a los siguientes tipos:
o Evaluación del diseño: parte de la base de que, detrás de todo programa subyace una teoría, razón por la cual analiza y valora aspectos de la formulación de la política, tales como el diagnóstico de la situación, la conceptualización, sus fundamentos, los objetivos, plazos y recursos previstos, su coherencia interna, su relación con el contexto al cual debe aplicarse, su metodología, etc.
o Evaluación del proceso: analiza y valora cómo está siendo implementada la política, es decir, su funcionamiento en el terreno con los actores. o Evaluación de los resultados: dentro de la cual es menester hacer una
doble distinción entre:
Evaluación de productos: analiza y valora lo que la política ha alcanzado a producir en concreto como resultado de la implementación. Evaluación de efectos: analiza y valora lo que los productos concretos obtenidos han provocado en la población, tanto si son esperados como si no lo son.
- Según el agente que realiza la evaluación, puede ser:
o Interna: realizada desde el interior de la organización o institución responsable de la política,
o Externa: realizada desde el exterior, por evaluadores ajenos a la política.
Esta instancia se encuentra presente en todo momento del proceso de las políticas públicas. Al respecto dice Zeller: “La reformulación implica la idea de una constante corrección de los cursos de acción y de los recursos necesarios para el logro de los objetivos centrales.” (2007: 25).
Esta etapa está relacionada con la anterior en virtud de que es sobre la base de las evaluaciones realizadas que se pueden tomar decisiones concernientes a la corrección de los cursos de acción.
No sería incoherente, en virtud de las reflexiones y desarrollos que vienen ofreciéndose en el presente trabajo, plantear que la reformulación no sólo se encuentra vinculada a las evaluaciones tal y como fueron presentadas en el punto anterior. También es posible contemplar que surjan reformulaciones como consecuencia de un cambio (de diverso origen) en los acuerdos o intereses que mantenían los actores gubernamentales y no gubernamentales en torno a la cuestión. Otra posibilidad es que las reformulaciones encuentren sus causas en el desplazamiento o incorporación de uno o varios actores con intereses en disputa alrededor de la política pública.