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Roles and responsibilities

Chapter 4 Data Analysis and Findings

4.2 Data analysis

4.2.4 Roles and responsibilities

Los laberintos de “El jardín de los senderos que se bifurcan”, “El Aleph” y “Tlön, Uqbar, Orbis Tertius”, son reflejo de la identidad de un yo que se ve superada por los acontecimientos más intrascendentes, los cuales marcan un punto de inflexión para el

devenir de sus tramas y de la percepción de cada unos de sus multiversos. Si

recordamos, cada una de los nudos de las historias surgen de una mundana llamada

telefónica: en “El jardín”, los alemanes dan la orden a Yu Tsun para mandar el mensaje

de la ciudad que deben bombardear; en “El Aleph”, Daneri le revela a “Borges” la

existencia de un aleph en el sótano de su casa; y en “Tlön, Uqbar, Orbis Tertius”,

“Bioy” demuestra a “Borges” la evidencia de la existencia de Uqbar en su enciclopedia. El pasaje de los protagonistas por la ‘intrascendencia’ no es superficial; a través de ella, la facultad argumentativa de la razón se suprime como vía válida para percibir

129 ciertas ideas, abogando más por una facultad vivencial o intuitiva que, cabe subrayar,

funciona mejor desde la aceptación de la ficción: una acción ‘realista’ (contestar un teléfono) abre la puerta a un acontecimiento ‘ficticio’ (un encuentro con el multiverso). “El escritor no debe invalidar con razones humanas la momentánea fe que exige de nosotros el arte”184, diría Borges.

Hay otra razón, en mi opinión, más significativa en este pasaje por ‘la

intrascendencia’, y esa es la disolución de la identidad de los protagonistas, que es donde ocurre la ficción propiamente dicha. El encuentro con el multiverso es reductio

ad absurdum del yo y también una multi-universalización del mismo. Atravesar por una serie de experiencias que evidencian la relación de lo concreto con lo abstracto, del uno

con el todo, es una condición vital que Borges aprobó reiteradamente en sus escritos,

pero aceptar esta perspectiva es asumir un absoluto retiro del yo, y será desde la

“inasible Nada” el “ser nadie”, apunta Nicolás Zavadivker, donde –paradójicamente– estén inscritas todas las potencialidades del yo185.

Ocurrida la ficción, cae sobre el personaje toda la concreción, toda la materialización

de un organismo que exige restablecer el propio equilibrio interno respecto a los

cambios en el entorno (homeostasis). Ante la constante estimulación y exceso de

información, sabemos que, fisiológicamente, aumentan los niveles de cortisol, crece la

ansiedad y el cuerpo físico cae en depresión: Yu Tsun, contrariado y cansado, muere en

la horca; “Borges”, abrumado, recomienda a Daneri la demolición de la casa; Tlön ha

desintegrado el mundo y su memoria. Conocida la notable influencia que sobre Borges

ejercieron el idealismo y los estudios de la reducción del yo, sorprende encontrar como

–aun en ellas– Borges demostró que sus premisas, en el fondo, también conducen a la falacia:

184 Borges, Jorge Luis. “El primer Wells.” Obras completas I. p. 119. 185 Zavadivker, Nicolás. “Borges y la metafísica.” A parte Rei. p. 4.

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El tiempo es la sustancia de la que estoy hecho. El tiempo es un río que me arrebata, pero yo soy el río;

Es un tigre que me destroza, pero yo soy el tigre; Es un fuego que me consume, pero yo soy el fuego.

El mundo, desgraciadamente, es real; Yo, desgraciadamente, soy Borges186.

Solo en la suspensión de la ficción los seres humanos somos capaces de experimentar la

absoluta belleza a la que conducen pensamientos que de otra manera resultarían

paradójicos y, por tanto, imposibles. Las ficciones borgesianas no son, en suma,

propuestas filosóficas o literarias estériles, inconclusas o, peor aún, autoconclusivas;

sino un intento por evidenciar la falta de barreras ontológicas entre el mundo ficcional

del relato y el mundo empírico del lector.

Lo único que nos queda es el ahora, sostenía Borges. Un ‘ahora’ que no debe ser

entendido como una vía hacia el escapismo que se agota en lo bello, o en esa forma de

estetización de la sensación de agrado del ‘me gusta’, donde su positividad pura paraliza a la experiencia; es más bien un ‘ahora’ como enfrentamiento con lo Real. “El jardín de los senderos que se bifurcan”, “El Aleph” y “Tlön, Uqbar, Orbis Tertius” son tres

puestas en escena que reflexionan sobre lo Real, su realidad, la nuestra; que es enorme,

desconocida, tenebrosa, rugosa e incluso violenta; es, en resumen, sublime; y como tal,

la negatividad es propia de ella.

Lo sublime conmociona y vulnera pues, al provocar displacer, exalta y agita el

espíritu. Lo bello y lo placentero se agotan en sí mismos al ser finitos, resultando, por

tanto, estériles; proceso muy distinto al ocurrido con lo sublime, que al poseer un

carácter infinito e inconmensurable (incluyendo lo espiritual y lo inconsciente), es

resolutivo. En la producción del conocimiento interviene el entendimiento y junto con

él, la imaginación.

Ante lo bello, las facultades cognoscitivas están en estado lúdico, la absorción de las

131 imágenes y su abstracción en conceptos resulta amable, sencilla. Lo sublime, no

obstante, es demasiado poderoso, intenso y enorme para la imaginación, y es por esta

razón que no puede ser sino breve. Estos tres cuentos no refieren lo bello, sino lo

sublime, la idea de estar ante la infinitud será la que eleve al sujeto de su propia

naturaleza pero sin separarlo de ella; así, de lo sublime no deriva lo atroz, sino la

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CAPÍTULO 2

LA EXTENSIÓN DEL INTERIOR HACIA EL ESPACIO

EXTERIOR: EL JUEGO DIALOGADO ENTRE EL SUJETO Y LA

PSIQUE, LA VIGILIA Y EL SUEÑO EN PAPRIKA DE YASUTAKA

TSUTSUI

2.1. Preámbulo

El siguiente capítulo está dedicado al análisis de la novela Paprika (1993) del

escritor japonés Yasutaka Tsutsui (1934). A éste se sumará su versión fílmica, con título

homónimo, bajo la dirección de Satoshi Kon (1963-2010), de manera que los

contrastados mundos del sueño y la vigilia –como posible multiverso– queden mejor

ejemplificados. En este capítulo el marco histórico es primordial para establecer las

principales bases de una obra que oscila entre la ciencia ficción, lo fantástico y el

realismo mágico. En este apartado demostraré que nuestro cerebro nos permite percibir

dos mundos, el del sueño y el de la vigilia, de tal manera, el multiverso se manifiesta

incluso a nivel psicológico. Basándome en esta premisa, expondré la idea del

Doppelgänger como la posibilidad de un yo escindido en dos o más universos paralelos. Paprika es analizada como posibilidad de multiverso desde su vertiente psicológica, cuyo análisis teórico aborda especialmente la psicología profunda de Jung y el sueño

lúcido. El universo onírico/inconsciente es, en principio, independiente del de la vigilia

puesto que cada uno posee características físicas distintas del otro. Así, se considerará

que juntos forman un multiverso perteneciente al segundo nivel dentro de la taxonomía

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