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7.2 Learning strategies

7.2.3 Rote-learning practice

ser un importante indicador de bienestar

que presentaría diferencias signifi cativas

por sexo, por lo que podría ser incorporado a

estas medidas. Esto, aunque teóricamente

es válido, tropieza con problemas de dis-

ponibilidad de información. En el Uruguay

recién a partir de este año se aplica en forma

ofi cial una encuesta de uso del tiempo, que

todavía no se ha extendido a la mayor parte

de los países. Sin embargo, en los casos en

que se cuenta con esta información podría

ser de utilidad incluirla de manera comple-

mentaria para el análisis de del idg o ipg.

Cuadro I.15 idg y ordenamiento para idg e idh para países de América Latina, 2005

País Valor Posición IDG IDH menos IDG

Argentina 0,865 36 1 Chile 0,859 40 –1 Uruguay 0,849 45 0 Costa Rica 0,842 47 0 Cuba 0,839 49 0 México 0,820 51 –1 Panamá 0,810 55 0 Brasil 0,798 60 5 Colombia 0,789 66 2 Venezuela 0,787 68 –1 República Dominicana 0,773 74 –2 Perú 0,769 76 3 Paraguay 0,744 86 –1 El Salvador 0,726 92 0 Nicaragua 0,696 99 –2 Honduras 0,694 101 0 Bolivia 0,691 103 0 Guatemala 0,675 104 0

Nota: A los efectos de realizar este cuadro, el ordenamiento en el idh fue recalculado por el pnud para los países que tienen datos del idg. En esta clasifi cación, el idh de Uruguay ocupa el lugar 45.

medio. Los cambios que acortan la brecha de ingresos entre hombres y mujeres y que impactan sobre la evolución de este compo- nente del idg ocurrieron básicamente en el

período 1991-2001, en el que las remunera- ciones femeninas crecieron por encima de las masculinas. Posteriormente los ingresos de las mujeres y los hombres han evolucio- nado de manera relativamente similar.

El acortamiento de la brecha de ingresos podría ser considerado un logro en términos de desarrollo humano en la medida en que re- fl ejara las mejores condiciones educativas de las mujeres (Rossi y Rivas, 2000). Sin embar- go, aun en el período de reducción de la bre- cha, la parte no explicada de la diferencia o el componente considerado de discriminación —al controlar por diversas variables— ha ten- dido a aumentar (Amarante y Espino, 2001).

4.2.2 Índice de potenciación de género (IPGIPG)

Un concepto complementario en términos de la evaluación del desarrollo es el de empo- deramiento (empowerment) de las mujeres, que

representaría el aumento de sus capacidades y de agencia. El Informe de desarrollo humano de 1995 reconoce la potenciación como uno de los elementos centrales para la ampliación de las opciones de que disponen las personas, de modo que participen en el proceso de de- sarrollo y se benefi cien de él. Mientras el idg

se centra en la ampliación de la capacidad, el

ipg se refi ere a la utilización de esa capacidad

para aprovechar las oportunidades de la vida. El concepto de empoderamiento fue planteado originariamente por los movi- mientos de mujeres del sur a fi nales de los años ochenta. Si bien existe una miríada de formulaciones de este concepto (Alkire e Ibrahim, 2007), su acepción más genera- lizada en el contexto del desarrollo humano lo defi ne como “ganancias de poder en el ni-

vel individual, vinculadas con la confi anza en la propia persona, en la habilidad para acceder a espacios de poder, para participar y para encauzar elecciones que se valoran, lo cual supone el desarrollo de la concien- cia individual y grupal sobre la existencia y las causas de la injusticia, sobre el derecho a un trato justo e igualitario, a tener con- diciones necesarias para la sobrevivencia”

(López, 2006: 4).

El ipg está vinculado a la noción de empo-

deramiento de las mujeres como estrategia para transformar las estructuras de domina- ción en todos los ámbitos: legislación, edu- cación, instituciones e instancias públicas o privadas. Se considera que una forma de facilitar el empoderamiento es incremen- tar la participación equitativa de mujeres y hombres en todos los procesos, y crear un contexto propicio para que se lleve a cabo por la vía de otros actores sociales: gobiernos, organizaciones de la sociedad civil y organis- mos internacionales. Esto explica las dimen-

Cuadro I.16 Evolución del idg e idg modifi cado

(brecha de ingreso total y brecha por hora) y sus componentes, 1991, 1996-2005

Componentes 1991 1996 1997 1998 1999 2000 2001 2002 2003 2004 2005

Esperanza vida 0,802 0,815 0,823 0,818 0,818 0,833 0,833 0,832 0,833 0,839 0,845

Educación 0,889 0,893 0,898 0,900 0,903 0,915 0,923 0,932 0,929 0,934 0,934

Ingresos 0,653 0,710 0,722 0,731 0,730 0,731 0,731 0,714 0,720 0,740 0,757

IDG 0,785 0,812 0,819 0,820 0,822 0,831 0,833 0,830 0,834 0,844 0,851

Fuente: Elaboración para este informe basada en datos de las Proyecciones de Población del ine, los Anuarios estadísticos del mec, la Encuesta Continua de Hogares y World Development Indicators del Banco Mundial.

Evolución del idh y del idg

GRÁFICA I.15 0,860 0,855 0,850 0,845 0,840 0,835 0,830 0,825 0,820 0,815 0,810

Fuente: Elaboración para este informe basada en ech, Banco Mundial, Censo 1996, Proyecciones de Población del ine y a los Anuarios Estadísticos del mec.

idg idh

siones elegidas por el pnud para evaluar los

procesos de empoderamiento femenino en los países.

El significado del índice tiene una fuer- te connotación política, en el sentido de que puede ser una base para una agenda de carácter político, ya que los obstáculos que impiden la igualdad de ejercicio de derechos de hombres y mujeres exigen cambios sig- nifi cativos en el terreno de la normatividad social, así como acciones afirmativas que permitan revertir el orden desigual e inequi- tativo en que se dan las relaciones sociales de género (pnud, 2006).

En el ordenamiento mundial del ipg para

93 países en el 2005, Uruguay ocupa el lu- gar 59. Al igual que Chile —otro país lati- noamericano de alto desarrollo humano—, es superado en este índice por 10 países de la región que se ubican más abajo en el idh

—Costa Rica, Cuba, Perú, Ecuador, México, Honduras, Panamá, República Dominica-

na, Venezuela y El Salvador—, cinco de los cuales son incluso de desarrollo humano medio (cuadro I.17).

Al comparar el desempeño de Uruguay en los distintos índices del pnud para el año

2005 se mantiene la tendencia señalada para años anteriores (Moreira, 2001; Moreira y Jo- hnson, 2003; pnud, 2005): la ubicación del

país en el orden mundial del idg y del idh

es similar, mientras que en el ipg el logro es

mucho menor.

Al respecto, Moreira y Johnson (2003: 10) señalan que “el patrón de distribución de bienes socialmente valorados es asimé- trico con relación al patrón de distribución de decisiones y poder”, y concluyen: “aun- que intrínsecamente vinculados, el mer- cado de bienes y el ‘mercado de poder’ son distintos”.

Al analizar los distintos componentes del ipg para los países de América Latina se

advierte que en dos de las tres dimensiones

El índice de potenciación de género (IPGIPG)

RECUADRO I.7

Los componentes del ipg propuestos por

el pnud son: la participación política y el

poder de toma de decisiones (medido por la