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La verdad, no es verdad, si es la hija de verdades absolutas, vuela en la oscuridad, como pájaro perdido en una gruta

(Agarrate Catalina, 2019) La perspectiva decolonial resulta medular para el despliegue de los aspectos teórico-metodológicos, ético-políticos y epistemológicos del objeto en proceso de delimitación. Ello implica dar giros ontológicos en el plano del ser/estar, del pensar y de las lógicas de poder, supe- rando históricas interiorizaciones de verdades absolutas propias de la modernidad colonial. Las distancias epistémicas entre el Norte Global y el Sur Global empiezan a demarcarse en las formas de aprehensión de la realidad, de cómo comprenderla, de cómo analizarla. En este en- tramado, desandar la temática de cuál es el sujeto de la discapacidad implica análisis otros, metodologías otras, técnicas otras, que generen formas otras de acercarse a los entramados histórico-sociales.

Para ello, se propone realizar un ejercicio de desestructuración de la noción de sujeto, pensada principalmente como producto de una construcción occidental moderna colonial, para tensionarla con la noción de sujeto relocalizada desde la perspectiva decolonial. Ello conlleva cuestionar y mover nociones bases para el desarrollo teórico, metodológico y epistemológico de varios siglos y someterlos a estrés en el marco de un encuadre de conocimiento diferente al que tuvieron como cuna creadora. Esto no invalida la posibilidad de contrapunto, diálogo e intercambio situado con el pensamiento crítico del Norte Global, fundamentalmente el surgido desde la Teoría Crítica. Ejemplo claro de ello está dado en los aportes de la Escuela de Frankfurt, cuyas “lecturas estarían orientadas por y a través de la diferencia epistémi- ca colonial en la genealogía pluriversal del pensamiento decolonial” (Mignolo, 2007: 25).

2 Se reconoce desde las autoras que esta lógica de exposición aún mantiene rasgos coloniales. De todas formas, se optó por llevar adelante el capítulo de esta manera, en tanto el proceso de apropiación de la perspectiva decolonial y del ser/estar y pensar de quienes escriben se fue logrando a través de estos rodeos. Negarlos implicaría des- conocer nuestras propias limitaciones aún al respecto; mientras que incorporarlos permite su superación procesual y dialéctica.

Con este posicionamiento se intenta desmitificar la linealidad de plantear antagonismos entre el Norte Global y el Sur Global basados en la geopolítica, y ubicar las contraposiciones en la producción de epistemes sustantivas para la comprensión de la realidad y su ser/es- tar en la misma: “Lo anterior sería caer en supuestos equívocos que no nos permiten encontrar en las 'otras epistemologías' vetas de oro para enriquecer las nuestras” (Alanís de la Vega, 2018: 111). No todo lo que se escribe desde el Norte Global resulta pensamiento eurocéntrico y colonial; así como tampoco todo lo que se escribe desde el Sur Global es sinónimo de emancipación y decolonialidad. Tal como plantea De Sousa Santos (2011: 16): “Es también el Sur que existe en el Norte (...): los grupos oprimidos, marginados, de Europa y Norteamérica. También existe un Norte global en el Sur, son las élites locales que se benefician del capitalismo global”. Ello encuentra sentido en tanto la expresión del capitalismo global transversaliza colonialidades y de- colonialidades en lo social, político, económico, cultural y simbólico, ya sea en el Norte Global como en el Sur Global. El punto de quiebre se halla en cómo se está, se conoce y media el poder, el saber y el ser/ estar en estos entramados, dando espacio a una “justicia cognitiva” (De Sousa Santos, 2009) que recupere y valorice las prácticas sociales que han sido históricamente desechadas por la modernidad colonial, dando paso a una “ecología de saberes” alternativa al colonialismo y capitalismo global.

El giro decolonial que aquí se propone implica la delimitación de aspectos que se hacen sustanciales. En primer lugar, no se trata de una matriz poscolonial, surgida del posestructuralismo francés, donde el concepto de verdad (aletheia) continúa apareciendo desde una totali- dad colonial, en una reproducción sistemática de lógicas de ubicación de un afuera y un adentro, clasificando y calificando sujetos según su espacio social y global de origen (Míguez, 2019). Este giro decolo- nial trata de “la densa historia del pensamiento planetario decolonial” (Castro-Gómez y Grosfoguel, 2007: 27), donde no hay espacio para “las huellas de la herida colonial desde donde se teje el pensamiento decolonial. Puertas que conducen a otro tipo de verdades cuyo fun- damento no es el Ser sino la colonialidad del Ser, la herida colonial” (p. 29). Se trata, pues, de aperturas y libertades del pensamiento, “de formas de vida-otras” que inspiran al desprendimiento de la retórica de la modernidad (Mignolo, 2007).

En esta procesualidad, surge una segunda delimitación: las rela- ciones intersubjetivas demarcadas por lógicas de ser/estar, de saber y de poder. Desde la perspectiva de la modernidad colonial, las lógicas del saber están dadas por pensadores del Norte Global que erigen sus saberes como únicos y universales, desde una perspectiva eurocéntrica

de análisis de la realidad. Todo lo que pasa o deja de pasar, si no es en el Norte Global, pareciera no existir. Y, en este no existir, se habilita en sus lógicas a imponer, generándose constantes asimetrías de poder y reduccionismos de producciones de conocimiento otros, que ten- dencialmente quedan relegados a pensamientos considerados muchas veces, aún, “bárbaros”. Desde la perspectiva decolonial, sin entrar en pujas que median las formas de quedar imbuidos y embestidos por las lógicas económicas, sociales, políticas y simbólicas de la moder- nidad colonial, se interpelan tales imposiciones, deconstruyéndolas como parte de la sustancia a desandar a través de trazos epistémicos, teóricos y metodológicos. En este sentido, no es lo mismo identificar, producir, conocer el sujeto de la discapacidad desde la colonialidad, que desde la perspectiva decolonial. Desde esta última no hay racio- nalidades y lógicas únicas y válidas de comprensión del ser/estar y pensar, tal como sucede en la primera, sino que se proponen apre- hensiones de la realidad para su entendimiento desde metodologías otras que encuentran en todos los saberes siempre algo para pensar, compartir y analizar.

Una tercera delimitación se orienta en torno a la razón. La razón colonial ha generado formas de poder modernas que han ido en des- medro de aquellos ubicados en el eslabón más débil de la cadena. Sus demarcaciones ontológicas tienden a dirimirse en lógicas binarias de superiores-inferiores, civilizados-bárbaros, nosotros-otros, entre otras tantas, como puede ser la reproducción de una ideología de la normali- dad que ubica a sujetos dentro de la “normalidad” y a otros en la “anor- malidad”. Ello encuentra especial sustancia en la temática que se está analizando, en tanto desde la perspectiva decolonial se busca dejar de lado tales asimetrías binarias, de lógicas de poder basadas en prenocio- nes estandarizadas de una verdad absoluta, para comprenderla en los entramados histórico-sociales en los cuales queda interpelada.

Una cuarta delimitación hace a la colonialidad / decolonialidad del saber. Comprender e interiorizar que hay formas otras de apre- hensión de la realidad no hace más que interpelar a quienes escri- ben este capítulo en la evidencia de haber interiorizado procesos de conocimiento de la modernidad colonial que urgen ser desandados. Las aperturas y libertades del pensamiento, por ser mujeres nacidas en el Sur Global, se transforman en puertas a abrir hacia horizontes otros de conocimientos. No hay manera más clara que exteriorizar las esencias cuando las formas impuestas e interiorizadas comienzan a desprenderse de sus lógicas totalizantes, de una sola forma de enten- der y analizar la realidad.

Una quinta y última delimitación (para los fines presentes), se orienta hacia dónde quedan ubicados los sujetos en los procesos de

producción de conocimiento. Más allá que desde la colonialidad del saber, las lógicas y la razón hallan materializaciones diversas (con una primera gran distinción entre razón analítica y razón dialéctica), las mismas se continúan posicionando en la totalización del saber, en la exigencia de verdades absolutas, ya no solo de quienes investigan sino de quienes son sujetos de la investigación. En este sentido, las metodologías a utilizar en los procesos de investigación decoloniales hallan su razón de ser en voces otras, en los intercambios de saberes, en el reconocimiento de formas-de- vida-otras a las interiorizadas y exteriorizadas desde la modernidad colo- nial. Así, los sujetos de la investigación pasan a ser los actores sustantivos en los procesos investigativos, ubicándose(les) en la resistencia y en la producción de conocimiento conjunto. Tal como plantea De Sousa Santos (2009), las metodologías colaborativas son parte nodal de la decoloniali- dad, lo que no implica transformar al otro y/o extraerle su saber, sino que es crear en conjunto, es estar en sus luchas.3

Habiendo aclarado los puntos precedentes, para el enriquecimien- to de la producción de conocimiento en torno a cuál es el sujeto de la discapacidad, se tomó como estrategia metodológica la realización de lo que se dio en llamar “Tertulias”, en el marco de las actividades en el medio que el GEDIS lleva adelante en el entramado institucional de la Universidad de la República. De esta manera, en el primer semestre de 2018, se desplegaron las dos tertulias con este tema como disparador, una realizada en la Facultad de Ciencias Sociales, en Montevideo, y la otra en el Centro Universitario - Litoral Norte, en Salto. Las mismas se realizaron mediante una convocatoria abierta a interesados/as en la temática,4 resultando espacios de diálogo de saberes y de producción colectiva de lo que fue surgiendo como “sujeto de la discapacidad”.

3 De Sousa Santos (2009: 12) plantea al respecto: “No es mostrar solidaridad con su lucha, sino que su lucha sea mi lucha. Es tener otro tipo de participación, es correr riesgos, es estar en las luchas con ellos. Esto no es mostrar solidaridad con su lucha, sino que tu lucha sea su lucha. Ahí se generan posibilidades de conocimiento porque las luchas sociales son muchas veces una mezcla de conocimientos”.

4 En ambas estuvieron presentes actores de la academia, de la sociedad civil orga- nizada, de la arena política, así como familiares y personas en situación de discapa- cidad (PsD). Desde el GEDIS se utiliza la forma de nombrar “persona en situación de discapacidad”, en tanto es el entramado societal el que ubica a los sujetos en tal situación. Pensar/sentir en términos de situación interpela las linealidades, y habilita a resituar el movimiento y las relaciones múltiples, como aspectos nodales que dan cuenta de condiciones que son colectivas y que tienen que ver con procesos de opre- sión, exclusión y diferenciación negativa. De este modo, la denominación “persona en situación de discapacidad”, parte de la academia y ha sido acuñada por diversos colectivos y personas que trabajan en la temática, sobre el entendido que dimensiona las luchas por el reconocimiento de las que han sido y son parte. Es así que se consi- dera que se superan posibles reduccionismos contenidos en el lenguaje y materializa- dos en formas de nombrar tales como: discapacitados y personas con discapacidad.

B) ESBOZOS COLONIALES QUE MEDIAN LAS NOCIONES DE SUJETO

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