BINIERON
MI“ ABU#ELOS DE PARTE DE MI MAMA EN
DE EL DE EN //
TRE RIOS Y DE MI PARPÁ DE ITALIA , MIS //
PAPÁS YA ESTABAN ACA Y , YO TAMBI // EN .
TRANSCRIPCIÓN NORMALIZADA DE VF
¿DE DÓNDE VIENE MI FAMILIA?
is a uelos de pa te de i a á vi ie o de E t e Ríos y de mi papá de Italia ,
mis papás ya estaban acá , o ta ié .
EPx_PAULA_3_GA_pareja con Magalí_EAv_VCC_VF_ Transcripción-Normalización_DE DÓNDE VIENE MI FAMILIA
Texto 229 TRANSCRIPCIÓN DE VF
¿DE DÓNDE VIENE MI FAMILIA?
%%% MISA ERREMANO VINODE // %%% FOMOSA Y DE PAPA TO TAMI // %%% BIENE DE FOMOSA Y MAMÁ // %%% EN DEPRAAUUAAI
TRANSCRIPCIÓN NORMALIZADA DE VF
¿DE DÓNDE VIENE MI FAMILIA?
mi hermano vino de Formosa y de papá también viene de Formosa y mamá de Paraguay
EPy_PRISCILA_1_GB_pareja con Florencia_ETr_VRD_VF_ Transcripción_Normalización_DE DÓNDE VIENE MI FAMILIA
Una posible razón de que todas las parejas de niños efectuaran explicaciones en los epígrafes referidos al lugar de procedencia de la familia es por lo que Heinemann y Viehweger (comentado por Ciapuscio, 1994:118-121) denominan „esquema de formulación prototípico‟, al que nos hemos referido al inicio de este apartado. En este caso, pareciera que la forma de enunciación que encabeza el epígrafe, concretamente el interrogante „¿De dónde viene mi familia?‟, ha generado que el productor no sea
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absolutamente libre en su formulación y por tanto, su producción proporcione una respuesta ante una demanda de relato, retomando, en algunos casos, el tema y el verbo explicitado en el mismo interrogante y agregando o no información. En otras palabras, previo a las situaciones de escritura por sí mismos de la “página personal” no se realizaron lecturas ni comentarios vinculados a la producción de textos explicativos en este tipo de epígrafe y por ello, es que consideramos aquí que la fórmula de inicio del texto condiciona el modo de organizar el discurso por parte del escritor.
3.3. Textos narrativos
Cuando desarrollamos los textos descriptivos adelantamos algunas características de los textos narrativos. Uno de los rasgos que determinan la dirección narrativa de los textos, y que mencionamos con anterioridad, es la sucesividad temporal. Siguiendo a Dorra (1989), la narración da cuenta del objeto a lo largo de su desarrollo o de la sucesión de estados. Mientras que en la descripción enumeramos propiedades y cualidades de los objetos que pretendemos describir, en la narración nos referimos a hechos que se suceden en un orden temporal. Narrar es dar cuenta de una transformación y por ello los verbos de la narración señalan cambios en el pasado (imperfecto/indefinido). La estructura textual temporal es dominante en los textos narrativos. Dorra sostiene:
“La narración implica no sólo un desarrollo de secuencias sino sobre todo que ese desarrollo es la evocación constante de la avanzada y el riesgo. Lo que la narración procura es precisamente un efecto de riesgo: cada punto de su avance es una nueva incertidumbre. La idea de la narración se asocia naturalmente al efecto de búsqueda, de suspenso y aun al de zozobra. Narrar (o leer una narración) es ir en busca de un desenlace que, venturero o aciago, justificará la travesía entera” (Dorra, 1989:266).
Si bien Dorra marca rasgos característicos de los textos descriptivos y narrativos, sostiene que son funciones de un mismo discurso que denomina discurso narrativo- descriptivo. El autor explicita que no se puede contar sin describir y que, por ende, no es posible informar de un suceso sin incitar una imagen del mismo.
Desde el análisis del discurso, Charaudeau y Maingueneau (2005) sostienen que para que haya relato tiene que haber representación de una sucesión temporal de acciones, luego una transformación de ciertas propiedades iniciales de los actantes y finalmente, que una puesta en intriga estructure y de sentido a esa sucesión de acciones y transformaciones. Según los autores, esta última propiedad es la que diferencia un relato propiamente dicho de una descripción o una relación de acciones. Dado que los textos que produjeron los niños tienen por referencia a una situación común a hablante y oyente que resulta única y real y no una situación “creada” (Werlich), clasificamos como textos narrativos aquellos que presentan acciones sucesivas. De esta manera, nos alejamos de la puesta en intriga y nos centramos en la temporalidad. Pimentel (1992) se refiere a una triple temporalidad que tiñe la realidad narrativa: el tiempo del discurso surgido de la sucesividad del lenguaje,
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el tiempo de la historia y el tiempo que dista entre el acto de narrar y el hecho narrado, es decir, la posición temporal del narrador con respecto al relato (1992, p.109).
Desde el punto de vista del narrador, el acto de narrar es un modo de transmitir vivencias y experiencias; desde el punto de vista del lector, podemos decir que la triple temporalidad que sostiene Pimentel orienta el acto restrospectivo-prospectivo de la lectura de las narraciones (Adam y Petitjean, 1989).
Son muy pocos los textos producidos por los niños que se caracterizan por ser un relato ordenado de sucesos reales que guardan una relativa coherencia entre los segmentos informativos. La temporalidad se advierte en el uso del tiempo verbal
pretérito imperfecto retrospectivo que hace referencia a una acción anterior al
momento en que se narra y que, semánticamente, corresponde con los pretéritos imperfecto y perfecto simple del indicativo.
Texto 230 TRANSCRIPCIÓN DE VF
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CRISTIAN
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la familia se peleaba por el nombre y su abuela de Cristian ordenó y abuela le puso Cristian y después no se pelearon más y dijo sí Cristian
EPy_CRISTIAN_1_GA_pareja con Agustina_ETr_VRD_VF_ Transcripción_Normalización_NOMBRE Texto 231 TRANSCRIPCIÓN DE VF