WHATEVER THE NAME THE AIM IS THE SAME
BIBLIOGRAPHY
U. S Commitment, Boulder: Westview Press, 1986.
Barcelona y su entorno crecieron en el marco del Plan Comarcal de 195321, el cual conformaba un sistema urbano que se
construía en base a criterios de zonifi cación funcional22 y se
potenciaba en base a las expectativas de mercado del suelo. El Plan fue elaborado por la Comisión Superior de Ordenación Provincial de Barcelona y aprobado en Diciembre de 1953. Catorce meses después se constituyó la Comisión de Urbanismo que a partir de ese momento fue el máximo organismo rector del Urbanismo en Barcelona en sustitución de la antigua Comisión de Ensanche. La función básica de la Comisión de Urbanismo era la aprobación de los Planes Parciales y la iniciativa de crear suelo urbanizable. El Plan Comarcal se revisaba bajo la jurisdicción de la Comisión de Urbanismo la cual, sin embargo, no constituyó una gestión central potente y el control urbanístico era prácticamente inexistente. De hecho, según J.M. Huertas Clavería y J. Fabre, esta comisión expropiaba terrenos para la infraestructura urbanística y los vendía parcelados a inmobiliarias privadas, cooperativas u organismos de la administración pública para hacer viviendas (Huertas; Fabre. 1988). En ese sentido, los cambios de zonifi cación desde la aplicación del Plan Comarcal hasta 1971 supusieron multiplicar hasta 1,8 la densidad global de población prevista por dicho plan (Busquets, 2004).
“El dibujo del Plan se realiza a escala muy agregada con base topográfi ca imprecisa y su desarrollo en un marco político totalitario va a llevar a ajustes y cambios de zona totalmente abusivos”23
20 Borja, Jordi. Op. Cit..
21 El Plan Comarcal de 1953 estuvo vigente hasta la aprobación, en 1976, del actual marco urbanístico del área metropolitana de Barcelona. El Plan proyectaba el futuro urbanístico del municipio de Barcelona y de 23 municipios más del entorno.
22 Como avanzamos anteriormente, las políticas de vivienda de los años sesenta estaban muy inspiradas por las ideas y eslóganes del Movimiento Moderno, caracterizadas sobre todo por criterios de zonifi cación.
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Fig.1-9_ Cambios de zonifi cación introducidos por los Planes Parciales. 1953- 1971.
Fig.1-10_ Comparación en nivel de determinación y en califi caciones entre el Plan Comarcal de 1953 y el Proyecto de Plan General Metropolitano de 1976, correspondiente a un mismo sector del Barrio de San Andrés.
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Fueron por lo tanto unos años de una gran transformación urbana y una enorme dinámica inmobiliaria. El Ayuntamiento potenciará actuaciones en las que intervendrá capital catalán y nacional con resultados especulativos. Barcelona vivirá un periodo de urbanismo desarrollista que si bien permitirá por un lado la dinamización de la ciudad, por otro lado, no se controlará el impacto diferido de algunos proyectos que provocaran el desplazamiento de la población de sus barrios de origen, ni se controlarán los benefi ciarios de las plusvalías24 generadas en
cada operación inmobiliaria.
El alcalde de Barcelona hasta 1973 fue J.M. de Porcioles cuyo mandato justamente se caracterizó por la especulación urbanística, las grandes obras inmobiliarias y un gran desarrollismo urbano a base de “tratos de favor”. Para ello fue de gran ayuda el establecimiento de nuevas condiciones jurídico-administrativas como fue la Carta Municipal de 1960.
“La carta otorga a la ciudad un mayor presupuesto, pero sobre todo una mayor agilidad fi nanciera y administrativa: el Ayuntamiento puede intervenir activamente en muchas actuaciones urbanísticas, mientras que antes no podía hacerlo, tanto por falta de recursos como por falta de competencias. Esta característica positiva afectará singularmente a los desarrollos urbanísticos de este período: el Ayuntamiento potencia actuaciones en las que interviene activamente el capital catalán y nacional y cuyos resultados fi nales son muchas veces altamente especulativos.”25
La forma de remodelación de la ciudad se hizo a través de planes parciales. Se trataba de planes urbanísticos de amplios sectores de ciudad que se caracterizaban por tener un trámite más transparente, ya que de acuerdo con la Ley del suelo se debía proceder a un período de información pública26. El Plan
Comarcal se desarrollará de forma autónoma por municipios a partir de los planes parciales que en muchas ocasiones lo modifi caran cediendo a las presiones de la propiedad del suelo. Es decir, el Plan, al califi car, asigna valores al suelo en función de la zonifi cación de actividades. Cambiar la califi cación puede
24 En los años sesenta los barrios de urbanización marginal, en el área metropolitana de Barcelona, son aprovechados por los propietarios de suelo para vender a buen precio un suelo no edifi cable que a medio plazo aumentará su valor, justamente por la existencia del barrio marginal, el cual provocará la realización de un plan urbanístico que reconocerá su existencia, incorporando suelo vacante y atribuyendo un plus valor al suelo expectante próximo al barrio. Muchas veces este suelo vacante y suelo expectante pertenece al propietario de suelo que arrancó el proceso marginal.
25 Busquets, Joan Op. Cit. Pp. 334
26 Según el artículo 32 de la sección 4 de la ley de Regulación y Uso del suelo y Ordenación Urbana de 1956: “Aprobado inicialmente el plan o proyecto por la Corporación u Organismo que lo hubiere redactado, éste lo someterá a información pública durante un mes, y transcurrido el plazo si se tratare de Planes provinciales, municipales, comarcales o especiales no redactados por el Ayuntamiento respectivo, se abrirá otro período de igual duración para dar audiencia a las Corporaciones locales a cuyo territorio afectaron”.
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otorgar un gran plusvalor a los operadores que lo consigan. La falta de concreción del Plan Comarcal, permitió que los planes parciales, que en teoría, tenían que desarrollarlo, se constituyeran en la práctica, en actuaciones autónomas que normalmente infringían las disposiciones genéricas (Huertas; Fabre, 1988).
En 1974 el alcalde de Barcelona en ese momento, Enric Masó, presenta públicamente la primera versión del nuevo Plan Comarcal de Barcelona, llamado posteriormente Plan General Metropolitano, que se suponía iba a acabar con las indefi niciones del Plan de 1953, constantemente modifi cado por los planes parciales. Anteriormente, se había creado la Corporación Metropolitana de Barcelona27, heredera de la
Comisión de Urbanismo y formada por regidores y alcaldes de Barcelona y 26 municipios de alrededor.
Las afectaciones del nuevo Plan Comarcal en los barrios suburbanos levantaron multitud de reclamaciones, sobre todo en lo referente a la estructura viaria, que se veía forzada a seguir la Red Arterial de Barcelona dibujada en 1962, según unos principios de trazado viario muy pesados para una ciudad ya construida y en consecuencia muy transformadores y remodeladores (Busquets, 2004). Por otro lado el Plan proponía reservar los espacios intersticiales, vacíos u obsoletos de actividad para equipamiento y espacio libre que permitirían en el futuro una mejora de la calidad de vida en la ciudad.
Esta vez, las impugnaciones al Plan fueron muchas, sobre todo del sector privado, que veía reducida la capacidad del plus valor especulativo esperado. La mayoría de miembros de la Comisión junto con otras primeras autoridades de la política, tenían intereses directos o indirectos que proteger. Una vez abierto el periodo de revisión del Plan en Marzo de 1974, los propietarios del suelo acudieron a la Comisión de Urbanismo para ver si sus terrenos estaban afectados o no por el Plan y en concreto por los números 6 y 7 del Plan Comarcal que suponían que estos terrenos estaban destinados a ser zona verde o equipamiento (Huertas; Fabre. 1988: 494). En total se formalizaron 32.000 impugnaciones al Plan, lo que supuso la revisión y modifi cación del mismo.
Después de una segunda información pública, el Plan fue aprobado fi nalmente en 1976 y pasó a llamarse Plan General Metropolitano de Barcelona. Sin embargo, el periodo comprendido entre las dos informaciones públicas del Plan, de 1974 a 1976, supuso un espacio de tiempo en el que los propietarios de terreno e inversores especulativos, que ya estaban sobre aviso de los cambios que suponía el Plan General Metropolitano, aprovecharon para pedir licencias bajo el amparo todavía del Plan Comarcal. Esto supuso la pérdida de algunos solares importantes para actuaciones futuras en benefi cio de lo público.
27 La Corporación Metropolitana de Barcelona fue una entidad de Administración local que englobaba Barcelona y 26 municipios de su entorno.
- 63 - “En este ínterin centenares de licencias fueron pedidas al amparo del Plan Comarcal del 53 y supusieron desgraciadamente la pérdida de algunos solares importantes para la actuación futura”28
1.3- EMERGENCIA DEL MOVIMIENTO SOCIAL