Sócrates modificó el modo de hacer filosofía y sin embargo no tenemos registrado un escrito. Lo conocemos sobre todo por los escritos de Platón quien tenía dotes de poeta y pensador. Sócrates murió cuando él contaba con casi treinta años. Este hábil
61 discípulo acogió en todo momento la moral socrática de aspiración espiritual, pero el pensamiento platónico se desarrolló hasta configurarse como un sistema sobre la Naturaleza, tema que el maestro no atendió.
El contexto socio-histórico en donde surgió el pensamiento de Platón fue la guerra interna por diferencias políticas. Ello condiciona su interés por abordar asuntos ético- políticos en los que muestra el carácter de su concepción de la realidad como estratificada. En República pone de manifiesto que para realizar una reforma de la ciudad-estado era necesario que los filósofos se conviertan en reyes o que los gobernantes sean filósofos.
Cornford (2011) señala que la Apología de Sócrates es el único escrito claro acerca del sentido de la vida tal como la concibió Sócrates. El autor afirma que los diálogos alrededor de la Apología (el Critón, el Eutifrón, el Laques, el Cármides, el Lisis, el
Protágoras y el Gorgias) es posible entrever el aporte socrático a la teoría de las Formas propia del platonismo. La perfección se logra teniendo discernimiento claro de la meta respecto de lo simplemente placentero que deslumbra a primera vista.
Posteriormente, luego de sus viajes a Occidente, Platón tuvo influencia pitagórica que se aprecia en el Gorgias. En opinión de Cornford (2011) se trata ya de un pensamiento distinto de Sócrates. Las Formas absolutas adquieren una substancia diferente del mundo sensible, asimismo se concibe el alma (espíritu) como separado del cuerpo. Platón sigue el lineamiento de Sócrates respecto a la moral de aspiración y de los pitagóricos como extender el pensamiento de Sócrates pero en el sentido de comprensión de la Naturaleza. La filosofía platónica se orienta en sentido opuesto a la filosofía presocrática: “Al contrario que el materialismo jonio (…), el platonismo busca la clave de la Naturaleza no en el principio sino en el fin, esto es, no en las causas
62 mecánicas que impelen la materia por detrás, sino en las causas finales que atraen ese movimiento del deseo (…) hacia un modelo del ideal de perfección” (Cornford, 2011, pp. 74-75).
Mientras la filosofía presocrática encuentra la sustancia en la materia, Platón la ubica fuera del alcance de los sentidos en el mundo ideal. La ética socrática ahora se expande a la explicación de toda la existencia. Lo mismo hará Aristóteles siguiendo a Platón. El influjo pitagórico hace de la concepción del alma algo que Sócrates no había planteado. Según Cornford (2011) Sócrates tenía una concepción agnóstica del más allá mientras que Platón añade un alma que es esencia eterna. Platón deduce la existencia del mundo de las ideas tanto como Pitágoras puede revelar por medio de la geometría que no es posible ver un triángulo. Lo que vemos son formas triangulares. El triángulo, como el automóvil sólo puede ser captado mediante la idea inmaterial y eterna de “triángulo” y de “automóvil”. Platón, sin embargo no pretendió con su filosofía tener la última palabra ni proponer una visión transmundana en la cual Dios permanece indiferente ante los acontecimientos humanos.
A los dieciocho años Aristóteles hace su aparición en la Academia platónica a la que acudirá los siguientes veinte años. Aristóteles terminó enseñando junto a Platón hasta que murió en el año 347 a. C. Quedó a cargo entonces de la Academia y fue sucedido por Espeucipo, sobrino de Platón. Aristóteles salió de Atenas y posteriormente tomó distancia de importantes ideas del platonismo sin por ello dejar de reverenciar a su maestro. Fundó el Liceo y se trata del filósofo antiguo de mayor reconocimiento por su vasta obra en materias muy distintas. Incluso sus tratados son de consideración dentro del estudio científico contemporáneo. Para Cornford el pensamiento aristotélico se da a conocer mejor en su Ética a Nicómaco y en su Ética a Eudemo como en los tratados de
63 biología. Ello lo debe a que la filosofía de las causas finales toma relieve en el estudio de la vida animal (instintiva) y en la naturaleza moral del ser humano (intelectivo- volitivo).
Si bien Aristóteles enseñó una filosofía en lenguaje abstruso para el oído de los no entendidos, dedicó las tardes para enseñar filosofía a este tipo de público. Se trata de un rasgo marginal emparentado al hecho de impulsar en el discipulado estudios de anatomía zoológica. El interés del filósofo no descarta el estudio minucioso de las realidades sensibles. Platón concibió la Naturaleza a imagen del mundo invisible de las ideas (y de Dios), ámbito perfecto que incluía las Formas de los animales. Aristóteles prescindirá de esta modélica realidad invisible y también del creador. Incluso trasladando su pensamiento acerca del movimiento interno de los cuerpos (causa motriz) a la ciencia contemporánea encontramos que la Forma podría equipararse al genoma que contiene dentro de sí la posibilidad de que un individuo se reproduzca y pueda perpetuar la especie.
La filosofía aristotélica respecto a la platónica es en cierto sentido “terrestre”. Este rasgo cismundano en Aristóteles se diluye a la hora de trasvasar la teoría de la Forma desde la biología a la física. Cornford dirá que, en este caso, Aristóteles “no puede zafarse de un Dios” (op. cit. 2011, p. 109) que es “Motor inmóvil”. Luego dirá que “… en su exaltación de la vida teorética, por encima de la actividad práctica, Aristóteles se muestra más platónico que el propio Platón” (op. Cit. 2011, pp. 112 y 113). Sin embargo, la teología platónica colmó las expectativas de Sócrates al visualizar un creador como Inteligencia cuyo propósito fuese planear el orden del universo para el mejor de los fines. El Dios aristotélico es apático e interesado únicamente en su propia contemplación. Para Cornford la concepción aristotélica estaría ya muy lejos de lo que
64 Sócrates había concebido respecto de la idea de Dios. Aristóteles representa los intereses del intelecto apolíneo propio del sistema secundario de referencia en cada ser humano. Se trata entonces de una mirada complementaria con el cristianismo que postuló un Dios irracional propio del sistema primario de referencia:
Para nosotros es evidente que el fondo de aquella moral de aspiración no estribaba en el “deseo”, atenuado hasta convertirse en algo apenas si distinguible de la atracción mecánica, sino un sentimiento más vital. Atengámonos a las versiones oficiales y llamémoslo caridad (…). La caridad resiste a todas las cosas salvo la racionalización. El sistema aristotélico, al trascender el campo biológico para incluir todo el conjunto de la física y de la metafísica, se convierte en un monumento colosal del racionalismo, en una arquitectura compacta y omniabarcadora que proporciona respuesta a cualquier interrogante. Los griegos reivindicaban las demandas de la cabeza; el cristianismo las del corazón. Ambas demandas son válidas y complementarias. El mundo moderno, puede admitirse, ha menester de que los antiguos recuerden de que en una filosofía plena de vida tiene que haber lugar tanto para el pensamiento riguroso como para el sentimiento (Cornford, 2011, p. 116).
El autor culmina su estudio de la filosofía en torno a Sócrates señalando las bases de la tesis. Las filosofías que componen la filosofía ponen el acento en un aspecto de los intereses humanos que hunden sus bases en sus sistemas de referencia conscientes (noéticos) e inconscientes (endotímicos). En esta investigación veremos que la filosofía puede, a grandes rasgos, dividirse en “sensu stricto” y “marginal”. La filosofía “sensu
stricto” tiende a crear élites intelectuales debido a la complejidad de sus razonamientos. Los filósofos que la representan suelen estar en la lista de los filósofos importantes que cuyas ideas no son de fácil acceso.
La filosofía que denomino “marginal”, si bien tiene sus grados de complejidad y sistematización, como es el caso de la filosofía estoica y epicúrea, suele, sin embargo, estar fuera de la lista. Sus ideas generalmente consisten en anécdotas, sentencias y sus representantes filósofos son considerados de “orden inferior”, caso modélico del
65 cinismo. Sin embargo la filosofía marginal ha tenido interesantes abordajes en la psicoterapia contemporánea. La mencionada filosofía estoica, por ejemplo, tiene gran audiencia en la terapia racional emotivo conductual (Ellis), sobre todo para el tratamiento de la ansiedad y la depresión. Sin embargo, la claridad de sus ideas suele ser accesible para infinidad de autores de libros de autoayuda.
La filosofía marginal es todavía un territorio que la psicología puede seguir explorando para comprender el acompañamiento y la terapia que denomino “fundamental”. Sobre todo es importante en este trabajo la filosofía marginal en su orientación cismundana (cínica y hedonista). Con ello no se está descalificando la importancia de la filosofía marginal estoica ni el inmenso aparato filosófico de lo que denominamos “filosofía sensu stricto”. El estoicismo y el epicureísmo (hedonismo) son dos vertientes posteriores que tuvieron fuerte impacto en la filosofía. El estoicismo asume posturas aristotélicas y el epicureísmo adopta el materialismo (Demócrito), pero las dos formas de acceso a una vida coherente antes que a un discurso irrebatible están inspiradas en Sócrates:
Si la caridad se olvida, la fuerza de la moral de aspiración estriba en ese otro rasgo que la distingue de la ética del apremio social. Su centro está constituido por un ideal, encarnado en una gran personalidad cuya vida es garante de que una perfección raramente alcanzada no se halla más allá de las capacidades extremas de los seres humanos. Para el mundo antiguo esa personalidad fue la de Sócrates. Y a él remontaban su origen las dos escuelas, la de los estoicos y la de los epicúreos, que se confrontaron como rivales en los restantes siglos. Ambas vieron en él a un hombre que había logrado esa paz de ánimo imperturbable que en sus distintos modos, ellos concebían como el secreto de la felicidad (Cornford, 2011, p. 116).
Los hedonistas seguirán a Demócrito (atomismo materialista) para afirmar la importancia de los deseos del sistema primario de referencia inconsciente, mientras que los estoicos seguirán a Sócrates en su rechazo a los placeres del cuerpo. Los estoicos
66 usaran recursos del sistema secundario de referencia dentro de una atmósfera de minimalismo de posesiones y austeridad en el vestido. Son rasgos marginal- cismundanos que nuevamente quedan diluidos por su creencia en Dios que los pone más cerca de los cristianos primitivos, quienes a mi juicio integraron por tiempo breve la marginalidad y la transmundanidad de una forma sui generis.