• No results found

1 6 THE PROXIMATE CAUSE

SALIENT FEATURES

Sin duda alguna han existido infinidad de teorías que han tratado de interpretar en qué momento se desarrolla y adquiere la identidad sexual, pero ninguna de ellas ha sido tan polémica y debatida como la teoría expuesta por el Dr. Sigmund Freud, médico vienés que logró demostrar la vital importancia que tiene la sexualidad y la identidad sexual en la existencia humana, empezando por los primeros años de vida. Reveló con claridad la incidencia de la sexualidad en lactantes y los niños, y anuncio una teoría pormenorizada sobre el desarrollo psicosexual.

En este sentido, se han establecido algunas etapas marcadas y claramente diferenciadas sobre cómo un niño, que se transforma en un adolescente, define su identidad sexual:

De 0 a 1 años: La sexualidad en un niño recién nacido, está muy vinculada a la relación con sus padres. Su vivencia a través de los cuidados y las caricias de sus progenitores. A través de ellos se crean lazos afectivos que serán necesarios para el desarrollo social y sexual de estos niños.

De 1 a 3 años y medio: En la segunda etapa, el niño tiene un estrecho vínculo con su familia, esto hace que su pensamiento se vaya enriqueciendo. En esta etapa se oponen a las reglas que imponen sus padres, como una forma de afianzar su independencia. En esta etapa se experimentan más sensaciones de placer al controlar los esfínteres y al evacuar, con lo que empiezan a conocer su cuerpo, lo que necesitan y lo que les produce placer.

De 3 años y medio a 6 años: En la tercera etapa, se caracteriza por la exploración del mundo, tanto a nivel físico, como social, con lo que refuerzan los vínculos con su familia y amigos. Por ello, comienzan a descubrir su sexualidad y nos encontramos con el periodo de enamoramiento del padre del sexo opuesto o en algunos casos hasta del mismo sexo "complejo de Edipo" y "complejo de Electra", que explican de entrada como el niño se identifica o se reconoce con el sexo contrario al de su progenitora y así mismo, como la niña se identifica o se reconoce con el sexo contrario al de su progenitor, esto dado el gran amor que los infantes sienten por sus padres y como consecuencia buscan ser su complemento.

33

Por otro lado se aprenden a relacionar con otros y a ensayar sus roles sociales así como a identificar su propio sexo. Es importante que los padres no coaccionen las conductas que puedan ser del sexo opuesto.

Freud sostenía que en esta etapa, el niño teme la perdida del pene como atroz castigo infligido por el padre (angustia de castración), y que la niña se siente celosa y defraudada por la carencia de pene (envidia de pene).

De 6 a 9 años: En la etapa cuarta, comienzan el crecimiento físico que va equilibrándose con el desarrollo afectivo, permitiendo que surja el interés de conocer y saber sobre el mundo y sus fenómenos. De la misma manera, es fundamental el reconocimiento de las personas de su entorno hacia ellos, y cómo afecta esto a la concepción de su propia imagen.

El interés sexual se centra en el conocimiento del cuerpo y de los órganos sexuales. Los juegos sexuales, mixtos o entre miembros del mismo sexo, forman parte de esta etapa y son un elemento clave para la formación de la identidad sexual. Los valores de la sociedad y de la familia sobre la sexualidad influyen mucho en esta etapa.

De los 10-14 años: Las hormonas sexuales se activan en esta etapa, estas son las que determinaran los cambios físicos y psicológicos. Al principio el cuerpo sufre un crecimiento acelerado. Después surgen una serie de cambios de forma, a las niñas le crecen las caderas, los pechos, les sale vello en la pelvis y a los niños les cambia la voz, les crecen los genitales y les sale vello en el pubis. Hay cambios en la apariencia pero psicológicamente aún no han madurado. Las niñas se desarrollan antes que los niños. Es la etapa de la rebeldía con los padres.

Preadolescencia: En esta etapa se alcanza la madurez biológica, psicológica y social. En este periodo el preadolescente experimenta emociones contradictorias. Por una parte aún no ha abandonado su parte de niño, pero experimenta a su vez sensaciones propias de adulto.

Adolescencia: “En la adolescencia la búsqueda de una identidad propia es la

tarea central. Se crean conflictos e inseguridades. Los conflictos con los padres son numerosos, ya que suelen presionarle y empujarle a tomar decisiones según sus definiciones. Los jóvenes hacen duras críticas a la sociedad y a sus padres. Se crean amistades sólidas”18.

En este momento los jóvenes comienzan a establecer relaciones de pareja. Los padres deben establecer una serie normas de forma consensuada con sus hijos. A partir de ahí los jóvenes pueden tomar sus propias decisiones siempre que

34

respeten los valores y normas de las personas. Es aquí cuando se puede apreciar que el adolescente ha concluido su proceso de identificación sexual.

Por otra parte, desde la perspectiva social, dentro de las teorías que defienden la importancia del aprendizaje como factor fundamental para la determinación individual de la identidad sexual se encuentran: La teoría del aprendizaje, la cognitio- evolutiva, la cognitio – formacional y la de interacción social.

La teoría del aprendizaje, sostiene que la determinación del género esta

condicionada por los modelos personales y las influencias socio ambientales a los que el niño se haya expuesto. Y es el trato diferencial, por cuanto se trata de manera distinta a un niño o a una niña lo que en ultimas repercute con mayor fuerza en la identidad de género.

La teoría de la interacción biosocial, la programación en la fase prenatal, como los

elementos psicológicos y reglas sociales influyen a igual tiempo en las pautas futuras que el recién nacido desarrolla durante la niñez y la adolescencia. Se cree que las hormonas que actúan en la etapa fetal originan en el cerebro diferencias de orden sexual condicionantes y decisivas de la conducta posterior del individuo.

En tanto que las teorías cognitio evolutiva y cognitio funcional se han establecido dos periodos críticos en la formación sexual del menor: el primero, constituido por la acción de los andrógenos sobre el feto que opera entre las 6 y 14 semanas, posteriormente, durante el periodo anterior a los 3 años donde el menor consolida su identidad medular o básica, la conciencia primaria de que pertenece al sexo masculino o femenino.

Desde la infancia, la identidad sexual de un individuo, viene configurada primordialmente por fuerzas psicosociales.

Nuestras primeras actitudes hacia el sexo, que a menudo nos acompañan hasta el estado adulto, se basan en gran medida en lo que dicen o nos muestran los padres, condiscípulos y maestros a cerca del sentido y objetivos del sexo. La vertiente social de la sexualidad se manifiesta también en que la colectividad la regula mediante normas, proscripciones y precisiones parentales y de los grupos de individuos de nuestra misma edad19, con el propósito de inducirnos a encausar nuestra identidad sexual por una senda determinada.

35

3. ASIGNACIÓN DEL SEXO

Superada la etapa de gestación, llega el momento del parto y alumbramiento. Si bien el sexo de un feto puede ser predicho desde la gestación, es justo después del nacimiento cuando con exactitud se puede determinar si el recién nacido es un varón o una mujer, ó si presentó anomalías congénitas que impiden determinar con exactitud su sexo.

Tal determinación será inscrita en el registro del estado civil, tal como lo dispone el Decreto 1260 de 197020, y de ello dependerá la vida que el recién nacido lleve a partir de aquel momento.

De aquí, que para llevar a cabo la asignación del sexo de una persona, se pueda diferenciar claramente las etapas que conforman dicho “procedimiento”, por así decirlo, y se pueda distinguir entre dos momentos: el médico y el jurídico.