La comunicación en las relaciones y la práctica de roles sociales son cosas con las que aprendemos más acerca de nosotros mismos. El crecimiento y los cambios en nuestra autoconciencia reciben también la influencia de los medios, los cuales permean nues- tra sociedad. George Herbert Mead, al referirse al desarrollo del “sí mismo” a principios del siglo XX, reconoció la importancia de los medios como ventanas hacia los objetivos de los demás, porque en las películas, en la radio, en las novelas y en los periódicos se ■
cuadrante desconocido
Las cosas que ni tú ni los demás conocen sobre ti.
■
adopción de roles
El acto de entender los motivos, intereses y acciones de otras personas y de adoptar dichas acciones, al menos tem- poralmente.
Dobkin02.indd 52
nos cuentan historias que influyen en nuestras actitudes y experiencias (Mead 1934). Los medios incluyen los anuncios publicitarios, en la televisión y en las computadoras, en todos los cuales se suministran retratos de los demás y se muestran diversos roles posibles en la sociedad. Cuando se ve televisión, por ejemplo, es posible experimentar la súplica de los niños pobres de los países en desarrollo; la salvajez de la guerra; el sin sentido de los crímenes callejeros en las ciudades; y la devastación por desastres naturales como temblores, huracanes y tornados. También se puede contemplar ac- tos inspiradores de heroísmo. Por ejemplo, en 1989, el mundo contempló como una persona solitaria se paraba frente a una columna de tanques chinos que avanzaban para reprimir una manifestación de estudiantes en la Plaza de Tiananmen. Este acto de desafío en contra de probabilidades terribles, dio origen a uno de los momentos más memorables en la historia de la transmisión televisiva. En la televisión se representan muchos momentos de ternura, empatía, honestidad y creatividad, todos los días de transmisión. En sus mejores expresiones, la televisión puede inspirar nuestro propio crecimiento al mostrarnos los logros y el triunfo de los demás.
Pero los medios también pueden tener una influencia destructiva en el desarrollo del “sí mismo”. Como mencionamos en el análisis de los canales que hacemos en el capítulo 1, la mayor parte de los medios masivos constituyen empresas comerciales cuyo principal objetivo es ganar dinero. La circulación y los ratings son esencia- les para las utilidades y a menudo influyen en el contenido de los medios. El resulta- do es una realidad mediática que distorsiona la imagen de la sociedad y que puede hacer lo mismo con nuestro sentido del “sí mismo”. Una manera de entender nuestro “sí mismo” es comparándonos con los demás en un proceso que se denomina com- paración social (Festinger 1954). Por ejemplo, si obtienes una “C” en un trabajo final, quizás le preguntes a los demás qué calificación recibieron. Si todos tuvieron “C” o “D”, probablemente te sentirás mejor y culparás al profesor por calificar de manera tan estricta. A la inversa, si todos sacaron “A” o “B”, es probable que te sientas desilusionado y dudes de ti mismo.
Los medios proporcionan un número casi ilimitado de imágenes para la compa- ración social. A menudo estas imágenes
son distorsiones de la realidad y cons- tituyen un estándar falso de medición. Por ejemplo, si comparas tu apariencia física con las imágenes que aparecen en revistas o en la televisión, sentirás que todos son más atractivos que tú. Con fre- cuencia se utilizan computadoras para mejorar las imágenes de modelos y acto- res en los medios. Esto es especialmente cierto en las revistas de moda, en las que las fotografías de los modelos se alteran digitalmente para eliminar las más pe- queñas imperfecciones. El resultado es un estándar falso de belleza: incluso los modelos no son tan atractivos como aparecen en las revistas. A veces, la gen- te que se compara con las imágenes en los medios se siente incómoda respecto de su apariencia y esto le provoca baja autoestima. En un estudio se realizó una encuesta entre varias mujeres después de que vieron las fotografías de mode- los en las revistas de moda. Tras ver so-
■
comparación social
Cuando comprendemos a nues- tro “sí mismo” por comparación con los demás.
Encontrar imágenes en los me- dios para establecer compara- ciones sociales es relativamente sencillo para este grupo de estu- diantes. ¿Qué tanto lo sería para un grupo de estudiantes con discapacidad? ¿Para parejas de la tercera edad? ¿Para familias mexicanoestadounidenses? © David Young-Wolff/PhotoEdit
Dobkin02.indd 53
lamente 20 anuncios, los estudiantes expresaron sus sentimientos de depresión y hostilidad. Piensa ahora en los cientos de fotografías de las revistas de modas y de estilo de vida, en los anuncios espectaculares, en los programas de televisión y en las películas (Kay y Lindaren 1999). En otra investigación se demostró que solamen- te 13 minutos después de ver las revistas de moda, las mujeres se hicieron mucho más conscientes y negativas en la evaluación de sus cuerpos (Turner, Hamilton, Jacobs, Angood y Dwyer 1997).
Los ideales de belleza son particularmente opresivos para las mujeres jóvenes, cuya autoestima a menudo se fundamenta en los sentimientos que tienen respecto de sus cuerpos. Los estudiosos han encontrado que un porcentaje significativo de ni- ñas de raza blanca, de clase media y de peso normal, se clasifican a ellas mismas, erró- neamente, como con sobrepeso. Estas percepciones acerca del peso corporal son más importantes para su autoimagen que su peso verdadero (Rierdan y Koff 1997). Incluso las mujeres jóvenes con un peso normal o inferior reciben la influencia de los estándares mediáticos de belleza y pueden verse a sí mismas como poco adecua- das o con sobrepeso. Estas percepciones negativas y distorsionadas del cuerpo son el primer paso en un proceso que puede llevar a la depresión y a desórdenes de la alimentación en este grupo.
Los medios influyen en los hombres en forma similar. La mayoría de los hombres que aparecen en la televisión son atléticos, jóvenes y altos. Aquellos que no lo son a menudo se sienten inferiores, o diferentes, cuando se comparan con los estereoti- pos de la televisión. Dado el papel de los medios y las comparaciones sociales, ¿Cuál puede ser la responsabilidad de los medios comerciales en la provisión de imágenes que promuevan un crecimiento personal positivo? ¿Resulta ético utilizar mujeres con evidente falta de peso como modelos? ¿Qué se puede hacer para contrarrestar la influencia de los medios en el autoconcepto de hombres y mujeres?