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3. Theoretical framework

5.1. Sample selection and descriptive statistics

Plata Quemada es una novela que se narra desde la perspectiva de una banda criminal y, por lo tanto, permite tener mucha información acerca del trabajo sobre los cuerpos. Por ejemplo, se sabe desde un comienzo de la novela los detalles de la planeación del robo al banco.

Fontán Reyes vio las armas amontonadas sobre la mesa y por primera vez se dio cuenta de que se había jugado todo a cara o ceca (...) Había fierros, iba a haber muertos (...)

-La operación debe durar seis minutos –insistió el Nene-. (Piglia, Plata quemada 23)

La primera intención de la banda criminal es robar un banco a la luz del día usando como estrategia la sorpresa, la rapidez y la violencia. Todo debe ser veloz y preciso. En esa medida el trabajo sobre los cuerpos está atravesado por una intención: eliminar toda peligrosidad de los mismos que impida llevar a cabo la planeación del robo.

Pero esta motivación inicial cambia. En la ejecución del robo se presentan asesinatos que obedecen a otras necesidades.

Martínez Tobar estaba herido, tirado en el piso, doblado, apoyado sobre el costado izquierdo, con el portafolio atado a la muñeca y no vio cuando el Nene sacaba la pinza pico de loro y cortaba la cadena y se llevaba el portafolio con la guita y al moverse hacia atrás le daba un tiro en el pecho. Tampoco vio cuando el gaucho con la cara tapada con la media remataba al policía con un tiro en la nuca.

Lo había matado porque sí, el gaucho Dorda, no porque el policía significara una amenaza. Lo había matado porque odiaba a la policía más a que a nada en el mundo y penaba de un modo irracional que cada policía que el mataba no iba a ser reemplazado. (Ibíd. 37)

Dorda tiene una guerra personal contra la policía y por ello tiene intereses por fuera del robo. Esto ocasiona que la violencia sobre los cuerpos supere la necesidad criminal de eliminar a todo aquel que se interponga en su camino. Dorda no elimina individuos que trabajan para una institución, sino que intenta eliminar un cuerpo colectivo llamado Policía que desprecia hasta la muerte.

Este cuerpo colectivo está determinado por un marco social, legal y político que lo obliga a realizar un determinado tipo de ceremonias, a usar unos tipos de signos y a llevar a cabo una función de control y protección del Estado. Este cuerpo contiene igualmente un conjunto de materiales y técnicas que sirven de armas, de relevos, de vías de comunicación y de puntos de apoyo a las relaciones de poder y de saber. Dorda sabe y detesta todo ello porque para él, y la banda, eso no es legítimo; es decir, que la banda tiene una posición política frente a la policía. En este sentido, el conflicto no consiste solamente en el choque de fuerzas por un robo, sino por una lucha por el poder en la que la violencia sobre los cuerpos comunica la ilegitimidad del Estado.

La policía después del robo entra al lugar en donde se esconde parte de la banda. Atrapan a Blanca, la novia de Mereles y matan al Chueco Bazán. La práctica sobre los cuerpos del Chueco y Blanca está atravesada por la ilegalidad.

Al día siguiente los diarios fotografiaron al comisario Silva en el momento de reconocer el cadáver del Chueco Bazán en un bar cerca del puerto. Sus declaraciones eran sentenciosas y contradictorias (y aun incompatibles), como cuadra al razonamiento policial(...) El comisario llevaba un traje arrugado y una mano vendada. Venía de dos días sin dormir y se había fracturado la mano al golpear a la concubina de Mereles que se había negado a colaborar y pasó todo el interrogatorio puteando y escupiendo. (Ibíd 77)

La acción sobre los cuerpos del Chueco y Blanca es interpretada por la banda como una declaración de guerra. El avance de la policía y de la banda se incrementa en violencia. Los límites del conflicto planteados inicialmente son rotos y por ello la violencia sobre los cuerpos cobra mayor intensidad. Cuando la policía descubre en Uruguay a Mereles y a Dorda cambiando las placas a un auto en la calle, éstos se vengan por la muerte del Chueco y la tortura sobre Blanca de la siguiente manera:

El policía gordo se tocó la gorra e hizo una venia con dos dedos y miro a los que estaban en el auto con cara de perro. El gaucho odiaba a los canas por encima de cualquier cosa ya antes de que el tuviera tiempo de suspirar, le metió un tiro en el pecho y no murió en seguida, gritaba, buscó cobijarse en el cordón de la vereda(...) Dorda sacó el brazo por la ventanilla del Studebaker y remató al tal Cancela con un tiro en el estómago. Se reía Dorda. (Ibíd. 112-113)

Ahora bien, si las prácticas sobre los cuerpos tanto de la policía y de la banda están por fuera de la ley, ambas prácticas están en el mundo criminal. En otras palabras, la violencia sobre estos cuerpos está comunicando la desaparición del Estado como organismo regulador de las prácticas sociales. El comisario Silva pierde su investidura social al realizar prácticas ilegales sobre los cuerpos del Chueco y Blanca.

Después de la captura de Nando, la policía rodea a la banda y comienza a ejercer sobre sus cuerpos un sistemático proceso de sometimiento. Primero, el encierro en el departamento número 9 de la calle Julio Herrera y Obes con 300 policías, segundo, el tiroteo sostenido de la policía sobre el apartamento, tercero, el ataque frontal de los primeros cuatro policías con armas altamente sofisticadas: “Van Ganduglia al frente con una Uzi gatillada, llevando a Santana Cabris a su Izquierda y a López Pachiarotti a su derecha, en un abanico de protección que cierra Galíndez colocado al fondo, entre los dos” (Ibíd. 147). Cuarto, continúan los tiroteos con intervalos de un cuerpo de policía cada vez más numeroso. Quinto, les quitan luz, agua y les disparan gases lacrimógenos. Sexto, ponen francotiradores para que al menor descuido sean eliminados. Séptimo, un grupo de policías se apostan en unas escaleras mecánicas, mientras otro entra en el departamento de arriba para abrir un boquete en el piso y, desde allí, inyectar monóxido de carbono al departamento en el que se encuentra la banda. Octavo, por el orificio abierto tiran botellas de nafta con fuego e incendian el interior del departamento. Noveno, la policía dispara ráfagas de metralla a través del orificio. Decimo, tiran una bomba de alto poder y finalmente con ráfagas de metralla matan al Nene y a Mereles, quedando únicamente con vida el Gaucho Dorda. Finalmente entran al apartamento, hieren a Dorda, lo capturan y posteriormente lo linchan.

Este ataque sistemático de la policía es respondido por la banda con igual violencia: Dorda asomó su arma y disparó una ráfaga de metralla, de abajo a arriba, alcanzando a Cabris en el Tórax y en la cabeza e hiriendo al resto

(…) Boca arriba, con tres enormes heridas en el cuerpo y los ojos abiertos, agonizaba, respirando con un quejido ronco, en medio de una espantosa hemorragia, el oficial de treinta y dos años, con hijitos que van a quedar huérfanos de padre. A su lado, el otro herido se arrastraba hacia afuera mientras un tercero se miraba la sangre que le chorreaba en el pecho y no podía creer que su mala suerte le hubiera hecho cumplir los presagios más terribles. Tenía una herida en el vientre y no quería mirarla, el oficial Ganduglia, que no sentía dolor ninguno, solo frío, como si su mano en el vientre fuera de hielo

(...) Los pistoleros que cruzaron el corredor sin dejar de disparar alcanzaron con un tiro a Miguel Miranda casi en el umbral de la puerta de la calle y también a otro agente de apellido Rocha que se había apostado contra la pared. . Cuando el boquete estuvo listo los delincuentes, que no descuidaban ningún frente por el cual atacar, dispararon a su vez hiriendo en el pecho al agente de la seccional 12, a Nelson Honorio González

(...) Por las dudas se efectuaron algunos disparos más desde el boquete hacia el interior y a través de la ventana del cuarto de baño se lanzaron más granadas de gases. No hubo reacción. Un policía se asoma al pasillo y dos segundos después cae acribillado por una ráfaga. (Ibíd. 148-193).

Todo este exceso de violencia sobre los cuerpos desborda la magnitud del robo, tanto de la policía como de la banda. Existe un ejercicio de poder, legítimo e ilegitimo, que no está acorde con la magnitud del delito y, por lo tanto, la violencia sobre los cuerpos cubre el saber y la verdad sobre lo que realmente sucede. A diferencia de Abril rojo y Scorpio city, en Plata Quemada los cuerpos no son marcados para develar un saber, sino que son destrozados para ocultarlo.

Capítulo 3: Plata quemada, Abril rojo, Scorpio city: novelas y

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