Según un artículo publicado por investigadores de diversos países en la revista Philosophical transactions of the Royal Society B., están aumentando las emisiones de amoniaco a la atmósfera debido al cambio climático. El amoníaco, de fórmula NH3, es un gas que se encuentra de forma natural en la atmósfera, pero también hay actividades humanas, como laagriculturay, sobre todo, la ganaderíay el uso de fertilizantes, que emiten cierta cantidad.
Como el medio ambiente y el clima son sistemas interconectados, este aumento de amoniaco, a su vez, influye negativamente en los ecosistemas y en la salud humana. Los científicos han pedido que se reduzcan las emisiones de este gas.
El amoniaco, entre otras consecuencias, contribuye a la acidificación y al exceso de fertilización de los ecosistemas en la tierra y en el mar. Además, contribuye a la formación de las partículas finas PM 2.5, que tan dañinas son para la salud de las personas, ya que atacan el sistema cardiovascular.
Gobiernos, empresas e instituciones tienen planes para reducir las emisiones de dióxido de carbono, de metano, de ozono y otros contaminantes. Pero parece que a nadie le preocupa el aumento de amoniaco. Así, lo más probable es que sigan incrementándose las emisiones de este compuesto. O, en todo caso, que la reducción sea mínima. Mientras que se esperan reducir las emisiones de dióxido de azufre (SO2) en un 30% y las de óxidos de nitrógeno (NOx) en un 29%, para 2020, las de amoniaco sólo disminuirán un 2% ( Sanz, 2013).
2.2.4.1 Más Calor , Mas Amoniaco
La mayoría de las emisiones de amoniaco afectan sobre todo a la temperatura y al agua. La relación con la temperatura es directa: a más calor (lo que se espera por el calentamiento global), más emisiones de amoníaco.
En la actualidad, se mide el amoniaco desde estaciones terrestres y también desde algunos satélites. Las previsiones de los científicos apuntan a que, si la temperatura aumenta 5 ºC, las de amoníaco lo harán en un 42%. Por tanto, si no se controla este asunto sin más demora, después será mucho más costoso, tanto en términos de dinero como de esfuerzo personal (Sanz, 2013).
2.2.4.2 Gases invernadero y su incidencia en el calentamiento global
Hay una gran variedad de gases diferentes que pueden considerarse gases de efecto invernadero. El denominador común de todos ellos es que pueden absorber el calor (radiación infrarroja térmica) que emite la Tierra y volverlo a emitir.
El gas de efecto invernadero más significativo es el vapor de agua. Sin embargo, el vapor de agua sólo permanece en la atmósfera durante un periodo muy limitado y la cantidad de vapor de agua de la atmósfera se ve afectada por otros GEI, ya que el aire más caliente causa una mayor evaporación, especialmente en los océanos. Por eso, el debate sobre el efecto invernadero antropógeno se centra en los denominados gases de efecto invernadero "de larga permanencia".
Hay una gran variedad de gases diferentes que pueden considerarse gases de efecto invernadero. El denominador común de todos ellos es que pueden absorber el calor (radiación infrarroja térmica) que emite la Tierra y volverlo a emitir.
El gas de efecto invernadero más significativo es el vapor de agua. Sin embargo, el vapor de agua sólo permanece en la atmósfera durante un periodo muy limitado y la cantidad de vapor de agua de la atmósfera se ve afectada por otros GEI, ya que el aire más caliente causa una mayor evaporación, especialmente en los océanos. Por eso, el debate sobre el efecto invernadero antropógeno se centra en los denominados gases de efecto invernadero "de larga permanencia".
Los más importantes son CO2, metano, óxido nitroso y los gases CFC. En total, representan más del 97 por ciento del efecto directo de los gases de larga permanencia sobre qué grado de calor se retiene en la atmósfera (Vianney, 2009), tal como se muestra en la figura 1.
Figura 1. Gases De Efecto Invernadero (Vianney, 2009)
Como se puede observar en la figura anterior los gases que constituyen el efecto invernadero son:
• Amoniaco con un 10%
• Dióxido de carbono con un 55 %
• Metano con un 15%
• Óxido nitroso con un 6%
• Otros con un 24%
2.2.4.3. La agricultura tiene unos enormes efectos sobre la tierra
La agricultura representa la mayor proporción de uso de la tierra por el hombre. Sólo los pastos y los cultivos ocupaban el 37 por ciento de la superficie de tierras de labranza del mundo en 1999. Casi dos terceras partes del agua utilizada por el hombre se destina a la agricultura. En Asia, la proporción aumenta hasta cuatro quintas partes.
La producción agropecuaria tiene unos profundos efectos en el medio ambiente en conjunto, como se aprecia en la figura 2. Son la principal fuente de contaminación del agua por nitratos, fosfatos y plaguicidas. También son la mayor fuente antropogénica de gases responsables del efecto invernadero, metano y óxido nitroso, y contribuyen en gran medida a otros tipos de contaminación del aire y del agua. Los métodos agrícolas, forestales y pesqueros y su alcance son las principales causas de la pérdida de biodiversidad del mundo. Los costos externos globales de los tres sectores pueden ser considerables.
La agricultura afecta también a la base de su propio futuro a través de la degradación de la tierra, la salinización, el exceso de extracción de agua y la reducción de la diversidad genética agropecuaria. Sin embargo, las consecuencias a largo plazo de estos procesos son difíciles de cuantificar.
Si se utilizan más métodos de producción sostenible, se podrán atenuar los efectos de la agricultura sobre el medio ambiente. No cabe duda de que, en algunos casos, la agricultura puede desempeñar una función importante en la inversión de estos efectos, por ejemplo, almacenando carbono en los suelos, mejorando la filtración del agua y conservando los paisajes rurales y la biodiversidad (FA0, 2013).
Figura 2. Porcentaje de emisiones de nitrógeno anuales de diversas fuentes (FAO, 2013.)